Cuatro minutos diarios de ejercicio pueden mejorar la fuerza y el equilibrio después de los 65 años
Un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania con 97 voluntarios de 74 años en promedio halló avances en fuerza, equilibrio y movilidad tras 12 semanas de una rutina breve con bandas elásticas
Por Ismael Yasnikowski
Una rutina de apenas cuatro minutos diarios logró mejorar la fuerza muscular, el equilibrio y la movilidad en adultos mayores de 65 años, según un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania publicado en la revista PLOS One. Los resultados desafían la idea extendida de que solo las sesiones prolongadas y exigentes producen beneficios físicos en la tercera edad.
El ensayo, denominado FAST-2 (Functional Activity Strength Training), incluyó a 97 voluntarios con una edad promedio de 74 años y se extendió durante 12 semanas. Antes de sumarse al programa, los participantes apenas dedicaban unos 18 minutos semanales al movimiento corporal, una cifra muy inferior a los 150 minutos de actividad moderada o 75 de esfuerzo vigoroso que recomiendan las autoridades sanitarias.
El programa diseñado por los investigadores se compone de cuatro ejercicios que se ejecutan durante 30 segundos cada uno, con medio minuto de pausa entre ellos. Los voluntarios recibieron bandas de resistencia y un escalón de altura regulable, junto con instrucciones escritas para completar cada movimiento de forma autónoma.
Para garantizar la accesibilidad, el equipo incorporó variaciones adaptadas a distintas capacidades físicas. Quienes no podían realizar flexiones en el suelo las ejecutaban contra una pared o una encimera; quienes tenían dificultades para ponerse de pie desde una silla podían apoyar las manos en las rodillas como soporte. A medida que ganaban vigor, se los alentaba a incrementar la exigencia de manera progresiva.
“El cuerpo humano está diseñado para mejorar muy rápido. Unas pocas repeticiones realizadas de forma regular pueden generar avances enormes”, afirmó Christopher Sciamanna, profesor de medicina y salud pública en Penn State y autor principal de la investigación, en declaraciones recogidas por ScienceDaily.
Pese a las ventajas comprobadas del entrenamiento de resistencia, menos de uno de cada cinco adultos mayores practica actividades de tonificación al menos dos veces por semana, según datos citados en el trabajo. Entre las barreras más frecuentes figuran la incomodidad, la escasez de tiempo y la complejidad que implica planificar una sesión efectiva.
Smita Dandekar, coautora del estudio y profesora asociada de pediatría en la misma universidad, señaló que la propia estructura de la actividad física representa un obstáculo. “Es realmente complicado, porque uno debe decidir cuántas repeticiones realizar, qué distancia recorrer, cuántas series, cuánto descansar y con qué frecuencia semanal”, explicó.
El antecedente directo de este ensayo fue una prueba previa llamada FAST-1, en la que 24 personas mayores realizaron apenas 30 segundos de flexiones y sentadillas al día. Tras seis meses, su capacidad para ejecutar sentadillas mostró una mejora notable, lo que impulsó al grupo a diseñar un protocolo más amplio.
Las evaluaciones del programa FAST-2 arrojaron progresos concretos en la capacidad funcional de los voluntarios. Los investigadores midieron la rapidez con la que cada persona lograba levantarse de una silla y el tiempo que podía sostenerse sobre una pierna, dos indicadores que reflejan gestos cotidianos y predicen el riesgo de caídas, dificultades de desplazamiento y la eventual necesidad de asistencia profesional.
Más allá de los avances físicos, un dato destacó por sus implicaciones prácticas: los integrantes del grupo de intervención cumplieron con el programa el 81% de las jornadas que duró el ensayo. Esa tasa de adherencia sugiere que un esquema corto y sencillo resulta más fácil de incorporar a la vida diaria que las sesiones extensas que suelen recomendar las guías convencionales.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, las lesiones no intencionales —incluidas las provocadas por caídas— se encuentran entre las principales causas de muerte en personas que superan los 65 años. Fortalecer las piernas y optimizar la estabilidad corporal puede facilitar tareas esenciales como subir escaleras, caminar o incorporarse desde un asiento.
Para el autor principal del estudio, los resultados del programa FAST-2 refuerzan una idea central: las sesiones prolongadas no son el único camino hacia una vejez activa. Dedicar cuatro minutos diarios a movimientos básicos de resistencia podría marcar la diferencia entre conservar la autonomía o depender de terceros con el paso de los años. “El ejercicio es la clave de la libertad. Si no puedes hacer lo que quieres, no eres libre”, concluyó Sciamanna.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Los casos de ACV crecen entre menores de 50 años: los factores que suelen pasar inadvertidos y cómo cuidarse para prevenir
Estudios recientes muestran un incremento de diagnósticos en adultos jóvenes. Expertos explican cuáles controles conviene realizar, cuándo pedir asistencia médica y por qué la rapidez resulta decisiva
Por Maria Eugenia Cazeneuve
Un accidente cerebrovascular (ACV) puede ocurrir mucho antes de lo esperado. Aunque la mayoría de los casos se concentra en personas mayores de 65 años, los especialistas advierten que los diagnósticos están aumentando entre adultos jóvenes. En el marco del Día Mundial del ACV, que se conmemora cada 29 de octubre, remarcan la importancia de reconocer y controlar los factores de riesgo.
Según la American Stroke Association, cerca de 1 de cada 4 adultos en el mundo tendrá un ACV a lo largo de su vida.
El accidente cerebrovascular ocurre cuando un coágulo bloquea o un vaso sanguíneo se rompe e interrumpe el aporte de sangre al cerebro. La falta de oxígeno puede dañar o destruir células cerebrales. Un dato alentador indica que hasta ocho de cada diez ACV pueden prevenirse si se controlan los factores de riesgo, según la Asociación Estadounidense del Corazón.
Un estudio publicado en The Lancet Regional Health Americas, que analizó la evolución de los eventos cardiovasculares durante tres décadas en 38 países de la región, identificó un incremento de las tasas de incidencia y mortalidad por ACV en adultos de entre 15 y 49 años. El aumento fue más pronunciado en la población femenina.
La tendencia también fue observada en Estados Unidos. Una investigación publicada en Neurology, que siguió los primeros ACV en personas de 20 a 54 años, registró que la tasa casi se duplicó entre 1993 y 2020, de 33,9 a 62,2 casos por cada 100.000 habitantes, según publicó Infobae el mes pasado.
En Argentina, más de 50.000 personas sufren un accidente cerebrovascular cada año, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Si bien más del 80 % de los casos ocurre en mayores de 65 años, la enfermedad también puede afectar a personas jóvenes.
“A partir de 2015 la curva dejó de descender: empezamos a ver más casos y más muertes, y las mujeres resultaron las más perjudicadas”, indicó Virginia Pujol Lereis, jefa del Servicio de Neurología Vascular de Fleni.
La especialista explicó que varios factores se acumulan a lo largo de la vida. El hábito de fumar, la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, el sobrepeso y el sedentarismo aumentan el riesgo. Aunque muchas veces se asocian con personas mayores, también están presentes en los adultos jóvenes.
Además de los factores vinculados al estilo de vida, los médicos consideran que el ACV en personas jóvenes puede tener causas diferentes de las que predominan a edades más avanzadas. Alteraciones de la coagulación, enfermedades autoinmunes, arritmias, consumo de sustancias y disecciones arteriales son algunas de las posibilidades que deben evaluarse.
“En los menores de 50 años, las causas son más variadas. Hay factores clásicos, como hipertensión y diabetes, pero también situaciones menos frecuentes, como algunas enfermedades hereditarias, trastornos de la coagulación o disecciones de arterias cervicales”, explicó el neurólogo Matías Alet, miembro del Centro Integral de Neurología Vascular de Fleni.
El estudio JACARANDA, un registro multicéntrico argentino sobre adultos jóvenes con ACV isquémico, reunió datos de pacientes de 18 a 50 años atendidos en 26 centros del país entre 2015 y 2023. De los 18.934 pacientes incluidos, 1.422 tenían entre 18 y 50 años, lo que representó el 7,5 % del total. “Aproximadamente uno de cada trece ACV isquémicos se presentó en una persona joven. La hipertensión, el tabaquismo y la obesidad fueron los factores de riesgo más frecuentes, y cada vez los encontramos a edades más tempranas”, detalló Alet.
El análisis señaló que en aproximadamente la mitad de los casos no se logró determinar una causa precisa, una situación que subraya la importancia de contar con protocolos diagnósticos completos.
La prevención comienza mucho antes de una urgencia. El control periódico de la presión arterial, el colesterol, la glucosa y el peso permite identificar condiciones que pueden no generar molestias, pero que elevan el riesgo de un evento cerebrovascular.
En diálogo con Infobae, Marcelo Rodríguez, director del Departamento de Emergencias del Hospital Universitario Austral, una de las instituciones certificadas por la World Stroke Organization y la Sociedad Iberoamericana de Enfermedades Cerebrovasculares para la atención de ACV, explicó: “Uno de los principales motivos por los que las personas jóvenes no realizan controles cardiovasculares es la creencia de que, por su edad, están sanas y no corren riesgos”.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Cuál es el test simple y rápido que puede dar pistas clave sobre tu estado de salud
Investigadores internacionales comprobaron una conexión directa entre este indicador físico cotidiano y la longevidad general. Pautas sencillas permiten sumar una medición periódica para descubrir desajustes antes de que aparezcan señales visibles de alerta
Por Ismael Yasnikowski
La velocidad con la que el corazón se normaliza después del ejercicio puede anticipar problemas graves de salud. Esta medición, conocida como frecuencia de recuperación cardíaca (RFC), se convirtió en una herramienta accesible para evaluar el estado del organismo sin equipos complejos ni visitas al hospital, según detalló un informe de especialistas citado por la BBC.
Un estudio publicado en 2026 por la Universidad Estatal de Ponta Grossa, en Brasil, reforzó esa evidencia con datos concretos. Los investigadores siguieron a 578 personas durante 72 meses y determinaron que quienes registraron una caída igual o inferior a 12 latidos por minuto tras el esfuerzo enfrentaron un riesgo 3,16 veces mayor de muerte por cualquier causa.
El grupo con valores normales alcanzó una tasa de supervivencia del 93,8 %, frente al 81,6 % de quienes mostraron cifras deficientes.
El vínculo entre el descenso de pulsaciones y la expectativa de vida no es un hallazgo reciente. Científicos de la Clínica Cleveland, en Ohio, evaluaron a 2.400 adultos y los monitorearon durante seis años. Las conclusiones fueron contundentes: quienes exhibieron una desaceleración cardíaca lenta presentaron una probabilidad cuatro veces mayor de fallecer durante ese período.
En este sentido, Nieca Goldenberg, cardióloga de la Universidad de Nueva York, explicó al medio británico que este indicador predice la presión arterial alta y los eventos cardiovasculares. En adultos jóvenes y de mediana edad, su conexión con la mortalidad resultó más significativa que la de la hipertensión.
El procedimiento para calcular la RFC en casa requiere solo un cronómetro y un método para anotar los datos. Quienes dispongan de un reloj inteligente pueden simplificar el proceso. El primer paso es determinar la frecuencia cardíaca máxima, que se obtiene al restar la edad a 220. Luego se realiza actividad física con intensidad suficiente para elevar las pulsaciones entre el 70 % y el 85 % de ese tope. Correr, andar en bicicleta o remar son opciones válidas.
Al terminar, se toma el pulso de inmediato. Una alternativa práctica consiste en colocar un dedo en el cuello, contar los latidos durante diez segundos y multiplicar por seis. Tras un minuto de reposo sentado o recostado, se repite la medición. La diferencia entre ambas cifras es la RFC. Una bajada de al menos 18 latidos indica buena salud cardiovascular, mientras que un registro inferior a 12 puede señalar complicaciones futuras.
Los especialistas recalcaron la importancia de consultar a un médico antes de iniciar cualquier programa de actividad física.
La clave biológica detrás de esta prueba reside en el nervio vago, un conducto que enlaza el cerebro con el corazón, el hígado y los intestinos. Su función regula la transición entre el estado de alerta y el de relajación.
Lindsay Bottoms, profesora de Ciencias del Ejercicio en la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido), describió el mecanismo con una analogía sencilla: dos sistemas actúan como acelerador y freno sobre el corazón. Durante el esfuerzo, el sistema nervioso simpático acelera el ritmo y dilata los vasos sanguíneos para enviar oxígeno a los músculos. Al detenerse, el organismo necesita eliminar residuos metabólicos como el ácido láctico antes de activar el modo parasimpático, asociado al descanso.
La mejora de la condición física potencia la capacidad para alternar entre ambos estados, un fenómeno llamado tono vagal elevado. Este proceso aporta beneficios como mejor salud mental, defensas más fuertes y menor inflamación. Ambos profesionales recomiendan ejercicio cardiovascular habitual —caminar a buen ritmo, nadar o bailar— para mantener ese equilibrio y reducir el riesgo de mortalidad.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Snacks de ejercicio: pausas breves que ayudan a combatir el sedentarismo
Ráfagas de actividad física de pocos minutos, repartidas a lo largo del día, pueden elevar la capacidad cardiorrespiratoria y facilitar la incorporación de rutinas en personas con poco tiempo
Por Bautista Salaverri
Los tentempiés o snacde ejercicio proponen una manera de interrumpir el sedentarismo con ráfagas breves de actividad física distribuidas a lo largo del día. En lugar de reservar un bloque prolongado para entrenar, el enfoque concentra esfuerzos de entre 20 segundos y 5 minutos en momentos cotidianos, como una pausa laboral, el tiempo previo a una comida o un trayecto dentro de un edificio.
La propuesta no reemplaza por completo los programas de entrenamiento estructurado ni reúne todos sus beneficios, pero puede funcionar como una alternativa para quienes encuentran dificultades para sostener sesiones largas por falta de tiempo, motivación o acceso a equipamiento. El punto central es la repetición: los movimientos deben aparecer varias veces durante la jornada y elevar el ritmo cardíaco de acuerdo con la condición física de cada persona.
De acuerdo con expertos consultados por The Conversation, estos episodios no se realizan de forma consecutiva, sino separados por una a cuatro horas de las actividades habituales. Esa distribución los diferencia del entrenamiento interválico de alta intensidad, conocido como HIIT, que agrupa varias ráfagas demandantes dentro de una misma sesión.
La aptitud cardiorrespiratoria describe la capacidad del corazón y los pulmones para suministrar y utilizar oxígeno durante un esfuerzo. Un metaanálisis publicado en el British Journal of Sports Medicine encontró mejoras en este indicador entre adultos previamente sedentarios que incorporaron tentempiés de ejercicio.
La revisión reunió 11 ensayos controlados realizados en distintos países y abarcó a 414 adultos con bajos niveles de actividad física, según detalló la British Heart Foundation. Las intervenciones incluyeron sesiones de hasta cinco minutos, efectuadas al menos dos veces al día durante períodos de entre 4 y 12 semanas. En promedio, la capacidad de utilizar oxígeno durante el ejercicio aumentó entre 4,6% y 17% en los estudios analizados.
La entidad británica aclaró que los ejercicios variaron según la edad. En los grupos menores de 65 años, las prácticas incluyeron sobre todo subir escaleras. Entre los mayores, predominaron ejercicios de fortalecimiento de piernas y movimientos de tai chi. La revisión también observó una posible mejora de la resistencia muscular en personas mayores, aunque indicó que los resultados para ese aspecto eran menos concluyentes.
Otro estudio, publicado en Sports Medicine and Health Science, expuso que los posibles efectos no se limitan a la capacidad aeróbica. Los análisis examinados asociaron estas interrupciones del sedentarismo con cambios en marcadores metabólicos, entre ellos la glucosa posprandial, que es el nivel de azúcar en sangre después de comer, y los triglicéridos.
La adherencia aparece como otro dato relevante. El metaanálisis registró que el 83% de los participantes sostuvo la rutina durante un máximo de tres meses. La British Heart Foundation vinculó ese nivel de continuidad con la flexibilidad de las sesiones y con la posibilidad de integrarlas a una rutina sin necesidad de destinar un horario específico a un entrenamiento completo.
Los tentempiés de ejercicio pueden adoptar formas diferentes, siempre que impliquen un esfuerzo capaz de acelerar la respiración. Marily Oppezzo, doctora en filosofía, entrenadora personal certificada y directora del área de Nutrición Saludable de la Universidad de Stanford, explicó que estas pausas no requieren preparación previa ni asistencia a un gimnasio.
Entre los ejemplos mencionados por Oppezzo figuran subir escaleras a paso rápido, realizar saltos de tijera, marchar o trotar en el lugar, hacer sentadillas, zancadas, flexiones contra la pared o ejercicios breves con el peso corporal. La especialista indicó que una señal de intensidad es la dificultad para hablar con fluidez mientras se sostiene la actividad.
Katie Lawton, fisióloga del ejercicio de Cleveland Clinic, sostuvo que la constancia es determinante para que estas pausas se integren en una rutina. La profesional mencionó que subir escaleras, saltar la cuerda, realizar zancadas, flexiones o sentadillas en una silla pueden servir como alternativas, siempre que se realicen con energía y tras una breve entrada en calor.
La revisión de Sports Medicine and Health Science diferenció los ejercicios vigorosos de los moderados. Los primeros incluyen esfuerzos cortos, como subir escaleras o correr, repetidos varias veces por día. Los segundos pueden contemplar movimientos de resistencia de mayor duración y menor exigencia, un formato que ha sido estudiado especialmente en adultos mayores. Esa diferencia refleja que la intensidad no es idéntica para todas las personas y debe ajustarse a la condición física y a las posibilidades individuales.
Cleveland Clinic recomendó consultar con un profesional de salud antes de comenzar ejercicios intensos en caso de arritmias, enfermedad de las arterias coronarias o problemas ortopédicos. La Universidad de California en Los Angeles añadió la misma precaución para las personas que no entrenan regularmente, ya que la brevedad de cada episodio no elimina la exigencia que puede implicar una actividad vigorosa.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Semana de la Ciencia en Santa Fe y Entre Ríos
27 de octubre de 2026
Semana de la Ciencia en Santa Fe y Entre Ríos
Con más de 200 actividades gratuitas, 16 circuitos temáticos, 6 ciudades y la participación de 500 miembros de la comunidad científica y académica, la iniciativa llevada adelante por el CONICET Santa Fe acercó la investigación y la tecnología a miles de estudiantes en Santa Fe y Entre Ríos.
NOTICIAS INSTITUCIONALES
Con más de 200 actividades gratuitas, 16 circuitos temáticos, 6 ciudades y la participación de 500 miembros de la comunidad científica y académica, la iniciativa llevada adelante por el CONICET Santa Fe acercó la investigación y la tecnología a miles de estudiantes en Santa Fe y Entre Ríos.
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Durante diferentes jornadas de septiembre y octubre, el Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET Santa Fe llevó adelante una nueva edición de la “Semana de la Ciencia”. La iniciativa se desplegó en ambas márgenes del río Paraná, alcanzando a comunidades de las ciudades de Santa Fe, Esperanza, Rafaela, Reconquista, Gálvez y la localidad entrerriana de Diamante. Se desarrolló en el centro de la provincia junto a la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y en Entre Ríos con el CICYTTP (CONICET-UNER-Gob. ER).
Esta propuesta, que se realiza en el territorio desde hace más de 10 años, busca promover el interés por el conocimiento y las prácticas científicas; alentar el interés por la ciencia en niños, niñas, jóvenes y docentes a través de diversos recursos didácticos, lenguajes y formatos; e involucrar a distintos actores académicos y sociales en las actividades, habilitando espacios de intercambio e integración de saberes y experiencias entre los participantes.
En Santa Fe, por tercer año consecutivo, el evento se organiza de manera conjunta entre el CONICET local y la UNL, articulando capacidades y recursos humanos. La agenda se construyó entre el área de Comunicación Social del CONICET Santa Fe y el área de Comunicación de la Ciencia y Divulgación del Conocimiento de la Secretaría de Ciencia, Arte y Tecnología de la UNL.
Desde la dirección del CCT, Rubén Spies destacó: “Esta alianza estratégica potencia nuestras capacidades y refleja el compromiso compartido de ambas instituciones con la democratización del conocimiento”. En tanto, Larisa Carrera, secretaria de Ciencia, Arte y Tecnología de la UNL, señaló: “Queremos que los jóvenes vean a la ciencia y la tecnología como herramientas transformadoras capaces de dar respuesta a los problemas complejos que atraviesa nuestra sociedad, y lo más valioso es que lo experimenten a través de propuestas lúdicas e interactivas”.
El evento nuevamente fue posible gracias al trabajo integrado de más de 500 investigadores, investigadores, docentes, becarios, estudiantes, personal de apoyo, técnico y administrativo, tanto de la comunidad científica como universitaria.
En la provincia de Santa Fe
En el Predio CONICET “Dr. Alberto Cassano”, ubicado en la ciudad de Santa Fe, se desarrollaron más de 30 actividades con la participación de integrantes del Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (IMAL), del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (INCAPE), del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC), del SECEGRIN – Servicio Centralizado de Grandes Instrumentos UAT CONICET Santa Fe, del Instituto de Desarrollo y Diseño (INGAR), del Centro de Investigación de Métodos Computacionales (CIMEC), del Parque Tecnológico Litoral Centro (PTLC) y de la Oficina de Vinculación Tecnológica UAT.
Asimismo, en el circuito “Manzana”, también en la mencionada ciudad, participaron el Instituto de Física del Litoral (IFIS), el Instituto de Química Aplicada del Litoral (IQAL) y el Instituto de Lactología Industrial (INLAIN), junto a la Facultad de Ingeniería Química de la UNL.
En “Ciudad Universitaria” abrieron sus laboratorios y espacios de trabajo el Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales del Litoral (IHUCSO Litoral), el Instituto de Salud y Ambiente del Litoral (ISAL), el Instituto de Investigación en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional (sinc(i)) y el Instituto Nacional de Limnología (INALI), junto a las facultades (FBCB, FICH, FCM, FADU y FHUC), la Reserva Ecológica y la escuela secundaria de la UNL.
Y en la ciudad de Esperanza, el Instituto de Ciencias Agropecuarias del Litoral (ICIAGRO Litoral) y el Instituto de Ciencias Veterinarias del Litoral (ICIVET Litoral), junto a las facultades (FAVE, FCA, FCV) y la escuela de la UNL, montaron un circuito de actividades.
En la provincia de Entre Ríos
El CICYTTP abrió las puertas del instituto el 13 y 14 de octubre, invitando a la comunidad y escuelas de la región a participar de talleres de microscopía, fósiles, arqueología y ecología; muestras fotográficas; visitas a los laboratorios y números artísticos.
El acto de inauguración contó con una gran concurrencia de público y la presentación de un dúo musical, en cuyo marco se presentó la muestra fotográfica “Instantes naturales del Litoral”. Asimismo, el 14 de octubre los laboratorios del centro abrieron sus puertas con diversas propuestas: paleobotánica (“Conociendo las células vegetales de los árboles”), paleontología de vertebrados (“Huesos fósiles de Entre Ríos: desentrañando sus historias”), ecología animal (“Mochilas curiosas: investigadores en acción”) y arqueología (“Investigadores del pasado”).
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Científicos del CONICET avanzan en estrategias para restaurar los bancos naturales de vieiras en Chubut
28 de octubre de 2026
Científicos del CONICET avanzan en estrategias para restaurar los bancos naturales de vieiras en Chubut
Tras exitosos ensayos experimentales con redes de captación de semillas, el proyecto apunta a escalar la iniciativa en condiciones reales de pesca.
CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
Tras exitosos ensayos experimentales con redes de captación de semillas, el proyecto apunta a escalar la iniciativa en condiciones reales de pesca. De esta forma se espera fortalecer la pesca artesanal y promover el aprovechamiento sustentable de un recurso de interés comercial para la zona.
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La vieira Tehuelche (Aequipecten tehuelchus) es una especie emblemática para la marisquería artesanal del golfo San José, al norte de Chubut, donde la extracción se realiza de forma manual mediante buceo hasta los 25 metros de profundidad. Las vieiras se agrupan naturalmente en bancos, donde pueden alcanzar altas densidades que son aprovechadas por la actividad marisquera. La especie presenta ciclos naturales de abundancia y escasez, que, sumados a la presión pesquera, pueden prolongar la recuperación de los bancos durante varias temporadas. Ante esta situación, especialistas del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR, CONICET) realizaron las primeras experiencias de repoblamiento de esta especie en una iniciativa orientada a estudiar herramientas que permitan restaurar los bancos naturales. De este modo se espera fortalecer la pesca artesanal y promover un aprovechamiento sustentable de este recurso de interés comercial para la zona.
El proyecto es liderado por el becario posdoctoral del CONICET Leandro Getino Mamet y el investigador del Consejo Gaspar Soria, ambos del CESIMAR, con el apoyo de Matías Soutric, de la Secretaría de Pesca de Chubut, y Camila Martínez, alumna de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Además, cuentan con el soporte de los buzos profesionales del Área de Náutica y Buceo del CENPAT.
Durante el verano de 2025 se inició la primera experiencia con la captación de semillas de vieira (jueveniles) mediante colectores artificiales, que luego fueron sembradas directamente en el fondo marino en un sitio dela costa sur del golfo. “Las vieiras son hermafroditas y cuando están maduras desovan directamente en el agua inducidas por cambios bruscos en la temperatura. El desove ocurre entre fines de diciembre y enero y da origen a larvas que nadan en la columna de agua durante un mes, buscando un lugar donde asentarse. En la naturaleza lo hacen sobre algas o conchillas, pero nosotros les proporcionamos un sustrato que les encanta: la red Netlon, un material donde las larvas se adhieren y comienzan a crecer como diminutas vieiras de apenas 2 o 3 milímetros. Las dejamos crecer durante algunos meses y luego son sembradas directamente en el fondo para que continúen su desarrollo en condiciones naturales”, explica Getino Mamet. El monitoreo de la semilla mostró que las vieiras de los bancos repoblados crecieron en forma similar a lo que ocurre naturalmente, y luego de un año y medio alcanzaron tallas cercanas al tamaño legal de captura (60 mm).
Estos primeros ensayos permitieron identificar algunos desafíos. Las ascidias, conocidas como “papas de mar”, colonizan los colectores y dificultan tanto su manipulación como la recuperación de las semillas. Durante 2026, esta problemática se abordó mediante experimentos de limpieza de colectores y, además, se estudió un nuevo diseño de colectores diferente a los tradicionales usados en 2025. “Las actividades de limpieza mediante buceo mostraron resultados prometedores, ya que ayudaron a reducir el efecto de la las papas de mar, disminuyendo el tiempo de laboreo para recuperación de las semillas, a la vez que aumenta la captación y el crecimiento de las semillas”, agrega el becario posdoctoral del CESIMAR. En línea con estos resultados, el nuevo diseño de colectores también mostró ser una alternativa interesante, ya que el rendimiento de la cantidad de semilla colectada se cuadruplicó, lo que amerita continuar estudiándolos para optimizar su utilización.
De acuerdo con los investigadores,aunque las experiencias fueron a escala experimental, demostraron la factibilidad técnica y biológica del repoblamiento como herramienta para la restauración de los bancos de vieira Tehuelche y al fortalecimiento de la pesca artesanal en la región. De esta manera, el siguiente paso de la investigación buscará escalar el proyecto mediante la instalación de un mayor número de colectores en el mar. Para lograrlo, el equipo del CONICET cuenta con el apoyo de la Fundación Williams que permitirá continuar el proyecto, en el que se planea trabajar a la par con los marisqueros locales, aprovechando sus embarcaciones, equipamiento y amplio conocimiento del medio marino para evaluar la efectividad del sistema en condiciones reales de trabajo.
Por Santiago Giorgi – Área de Comunicación CONICET CENPAT
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