Avances en la validación clínica de una terapia contra un tumor pediátrico agresivo
17 de julio de 2026
Avances en la validación clínica de una terapia contra un tumor pediátrico agresivo
Se trata del reposicionamiento de un medicamento utilizado como inmunoterapia de mantenimiento en estadíos avanzados de ciertos cánceres de pulmón, para el tratamiento del neuroblastoma. Científicos del CONICET y la Universidad Nacional de Quilmes, junto a médicos de los hospitales Garrahan y Austral, lograron resultados alentadores en un ensayo clínico fase 2.
Se trata del reposicionamiento de un medicamento utilizado como inmunoterapia de mantenimiento en estadíos avanzados de ciertos cánceres de pulmón, para el tratamiento del neuroblastoma. Científicos del CONICET y la Universidad Nacional de Quilmes, junto a médicos de los hospitales Garrahan y Austral, lograron resultados alentadores en un ensayo clínico fase 2.
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Científicos del CONICET participaron del diseño y organización de un ensayo clínico fase 2, que obtuvo resultados alentadores en el testeo de un fármaco para el tratamiento del neuroblastoma de alto riesgo, un cáncer infantil que afecta sobre todo a niños menores de cinco años. El medicamento que se probó fue la vacuna terapéutica Racotumomab, aprobada en la Argentina en 2013 y utilizada como inmunoterapia de mantenimiento en estadíos avanzados del cáncer de pulmón de células no pequeñas, en cuyo desarrollo también estuvieron involucrados científicos del CONICET que participaron del actual estudio. Lo que se investiga ahora es la posibilidad de reposicionar a Racotumomab para el tratamiento de una nueva patología. Los resultados del ensayo, en el que también participaron científicos de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y médicos de los hospitales Garrahan y Austral – y que contó con el soporte de Laboratorios Elea- se publicaron recientemente en la revista especializada Pediatric Blood and Cancer.
El neuroblastoma es un tipo de cáncer pediátrico que se origina en los neuroblastos, que son células nerviosas inmaduras del sistema nervioso simpático. Se desarrolla con mayor frecuencia en las glándulas suprarrenales, ubicadas sobre los riñones, pero también puede aparecer en el tejido nervioso del abdomen, el tórax, el cuello o la pelvis. Si bien es una enfermedad poco frecuente -en Argentina se diagnostican alrededor de 75 casos nuevos por año-, representa entre el 7 y el 10 por ciento de los cánceres pediátricos en el mundo. El pronóstico depende del estadio de la enfermedad: mientras los pacientes de bajo y medio riesgo tienen un pronóstico excelente, con tasas de supervivencia global a 5 años que superan el 95 por ciento, los de alto riesgo, que representan cerca de la mitad de los diagnósticos, tienen una supervivencia de entre el 40 por ciento y el 50 por ciento y una alta probabilidad de recaídas.
Los actuales tratamientos combinan cirugías, quimioterapia, radioterapia y trasplante de médula ósea Si bien, estas terapias permiten curar a la mayoría de los pacientes de riesgo bajo o intermedio, su repetición en los de alto riesgo suele causar efectos secundarios importantes, como infecciones, problemas cardíacos y auditivos. Existe también una terapia basada en el uso de anticuerpos monoclonales dirigidos contra el gangliósido GD2, que es una molécula que se encuentra presente en la superficie de las células tumorales y que tiene como objetivo eliminar la enfermedad mínima residual. Si bien se trata de una inmunoterapia de vanguardia a nivel global, por motivos económicos es de difícil acceso en países en desarrollo. Por este motivo, se vuelve necesario encontrar nuevas terapias que logren revertir la patología en situaciones de alto riesgo, permitan evitar los efectos no deseados de los tratamientos actuales y sean más económicas y accesibles.
De acuerdo con los científicos, los resultados del ensayo clínico fueron prometedores, puesto que se constató una fuerte respuesta inmunológica específica en los pacientes vacunados, se observó un incremento significativo en la sobrevida global y en la supervivencia libre de eventos en una parte considerable de los niños evaluados y se demostró que se trata de una terapia segura y con un perfil de efectos adversos sustancialmente menor que la quimioterapia tradicional.
“Nuestra expectativa es llegar ofrecer una nueva opción terapéutica para las variantes más agresivas de este tumor pediátrico. Esto es particularmente significativo en países en desarrollo, donde otras inmunoterapias de alto costo no se encuentran fácilmente accesibles como parte del tratamiento multimodal del neuroblastoma”, señala Daniel Alonso, investigador del CONICET, director del Centro de Oncología Molecular y Traslacional (COMTra) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y uno de los responsables científicos del estudio.
Hacia un nuevo tratamiento contra el neuroblastoma
En un trabajo publicado en 2011, del que participó Alonso, junto a colegas del CONICET y del Garrahan, se logró comprobar la sobreexpresión de una molécula llamada NeuGc-GM3 en muestras de neuroblastoma. “Aquel estudio, realizado con el Servicio de Patología del Hospital Garrahan, nos permitió comprobar que más del 80 por ciento de los neuroblastomas expresaba NeuGc-GM3, lo que sugirió la potencial utilidad de esta molécula como blanco terapéutico”, afirma Alonso. Y agrega: “Decidimos estudiar la posibilidad de reposicionar Racotumomab, que justamente promueve el desarrollo de anticuerpos contra NeuGc-GM3, para el tratamiento de esta enfermedad. Es importante destacar que fue la primera vez que se reportó en el estado del arte sobre la presencia de este blanco terapéutico NeuGc-GM3 en tumores neurales pediátricos”.
Alonso también fue responsable científico del desarrollo de Racotumomab, en el que participaron equipos de la UNQ, UBA, CONICET, hospitales, otras instituciones y empresas nacionales. El medicamento es comercializado por el laboratorio farmacéutico argentino Elea, bajo el nombre ‘Vaxira.
Ensayo clínico de fase 2
El estudio se desarrolló en el Hospitales Nacional de Pediatría “J.P. Garrahan” y Austral, junto al COMTra, siendo el sponsor el Laboratorio Elea. “El ensayo incluyó a 39 pacientes pediátricos con neuroblastoma de alto riesgo. El esquema consistió en la aplicación de cinco dosis iniciales cada 15 días y, si la enfermedad permanecía estable, se continuaba con una dosis mensual de mantenimiento hasta completar 15 aplicaciones”, afirma Walter Cacciavillano, médico oncólogo pediatra del Hospital Garrahan. Y continúa: “El objetivo era entrenar al sistema inmunológico de los niños para que reconociera y combatiera de forma sostenida los azúcares tumorales (glicanos como el NeuGc-GM3) que expresa el neuroblastoma, aplicándose justo después de finalizar los tratamientos oncológicos tradicionales agresivos”.
Según explica Valeria Segatori, biotecnóloga, investigadora del CONICET e integrante del COMTra, “Racotumomab es una inmunoterapia activa de tipo vacunal, que estimula al propio sistema inmune del paciente para que reconozca y responda contra antígenos presentes en el tumor. Funciona administrando el anticuerpo anti‑idiotipo racotumomab, que imita la estructura de una molécula propia de las células tumorales llamada NeuGc-GM3, induciendo la generación de anticuerpos dirigidos al tumor”. Y agrega: “En ese sentido actúa como una ‘entrenadora’ del sistema inmune, pero su objetivo es tratar un tumor ya diagnosticado en el paciente, de ahí la denominación ‘vacuna terapéutica’ ya que no previene la aparición de la enfermedad”
En esa línea, Guido Felizzia, médico hemato-oncólogo pediatra del Hospital de Garrahan, señala: “El propósito principal del estudio era ver si la aplicación de Racotumomab con un esquema determinado de dosis lograba generar en los pacientes una respuesta inmune significativa”.
Entre las conclusiones del estudio, los investigadores destacan que la inmunoterapia basada en el Racotumomab abre una alternativa terapéutica nueva, más económica y accesible, que podría prolongar la supervivencia y evitar las recaídas, con pocos efectos adversos asociados. Aunque advierten que aún resta seguir avanzando y consolidar la investigación en fases posteriores, señalan que abre una posible nueva opción terapéutica en la oncología pediátrica.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
6 ejercicios suaves que ayudan a reducir el azúcar en sangre después de comer
Estudios recientes avalan la eficacia de movimientos físicos suaves, que pueden facilitar la captación de glucosa por los músculos y aportar beneficios en el manejo metabólico
Por Ismael Yasnikowski
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Una breve sesión de actividad, incluso de baja intensidad, favorece la regulación del azúcar en sangre después de comer. Investigaciones citadas por la revista especializada en salud Verywell Health indican que incorporar estos movimientos resulta especialmente útil en personas con personas con diabetes tipo 2, ya que facilita que los músculos absorban más glucosa y contribuye a un mejor equilibrio metabólico.
El médico estadounidense Dr. Oluseun Olufade, especialista en medicina deportiva, revisó la evidencia científica y sostiene que ejercitarse de manera sencilla tras las comidas es una opción accesible para quienes buscan mejorar su salud metabólica. No es necesario realizar rutinas exigentes ni acudir al gimnasio, ya que existen alternativas adecuadas para diferentes niveles de movilidad y condición física.
Entre las sugerencias del artículo publicado, la marcha en el sitio destaca por ser práctica y eficaz. Un estudio reciente comprobó que realizar cuatro sesiones diarias de ejercicio de un minuto, incluyendo este movimiento, ayudó a personas con diabetes tipo 2 a mejorar el manejo de sus niveles de glucosa, sobre todo luego de las comidas. Para ejecutarlo, basta con elevar las rodillas alternadamente hasta formar un ángulo de 90 grados, acompañando el gesto con los brazos. Se aconsejan al menos 20 repeticiones por pierna y, si es necesario, se puede recurrir a una silla o a la pared para mantener el equilibrio.
Otra opción recomendada es subir escalones. Esta práctica logró reducciones pequeñas pero constantes en el azúcar en sangre posprandial. Consiste en alternar las piernas al subir y bajar escalones, utilizando una barandilla o la pared como apoyo si se necesita mayor estabilidad. Lo ideal es completar 20 repeticiones por lado.
Las sentadillas con el peso corporal completan el grupo de ejercicios sugeridos. Según el especialista, se pueden realizar en cualquier ambiente y solo requieren bajar las caderas hasta alinear los muslos de forma paralela al suelo, manteniendo las rodillas en línea con los dedos de los pies. Tres series de 10 repeticiones pueden ser suficientes para quienes buscan mejorar el control glucémico tras las comidas.
Para quienes buscan opciones aún más suaves, especialistas recomiendan la flexión de sóleo, que se realiza sentado. El ejercicio consiste en apoyar ambos pies, presionar la parte delantera para elevar los talones y luego volver a la posición inicial. Un estudio reciente comprobó que practicar este movimiento inmediatamente después de comer ayudó a disminuir el azúcar en sangre posprandial entre 39% y 52%.
La efectividad de ejercicios de este tipo también fue respaldada por una investigación publicada en la revista científica Diabetes & Metabolic Syndrome: Clinical Research & Reviews. Los autores demostraron que actividades de resistencia simples para miembros inferiores sin carga, flexiones de sóleo y estiramientos musculares favorecen el control glucémico y pueden mejorar los resultados metabólicos y circulatorios.
La simplicidad de la flexión de sóleo la convierte en una alternativa viable para adultos mayores o personas con movilidad limitada. Solo se necesita una silla y un minuto tras la comida principal para integrarlo a la rutina diaria.
Caminar después de comer es otra estrategia respaldada por los especialistas consultados. Un paseo breve a ritmo relajado puede ayudar a estabilizar el azúcar en sangre. El momento en que se realiza la caminata es clave: un recorrido de 10 minutos inmediatamente después de comer ofrece mejores resultados que caminar más tiempo pero de forma diferida.
Además de los movimientos específicos, actividades cotidianas como limpiar la casa, vaciar el lavavajillas, aspirar o dedicarse al jardín también pueden servir para evitar picos de glucosa si se realizan dentro de los 30 minutos posteriores a la comida. Otras alternativas incluyen el ciclismo recreativo, el tenis o el baile, siempre adaptando la intensidad a las posibilidades de cada persona.
Los especialistas coinciden en que la regularidad y la prontitud para moverse después de comer son factores determinantes para el beneficio metabólico. Incorporar ejercicios suaves tras las comidas puede ser una herramienta sencilla para mejorar la salud y prevenir complicaciones asociadas a la diabetes tipo 2.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Cuántos volcanes activos hay en América Latina y por qué la protección a la población aún es insuficiente
Un estudio de 11 científicos de la región advierte que América Latina registra una de cada cinco erupciones del planeta y que los Estados actuaron históricamente después de los desastres, no antes. Qué medidas recomiendan los expertos para reducir riesgos
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América Latina tiene más de 300 volcanes activos. Concentra el 22% de todos los volcanes del planeta. Aunque hubo avances en la protección de la población, millones de personas que viven cerca de un volcán aún no cuentan con sistemas de alerta suficientes.
Once investigadores de instituciones científicas de la región publicaron un reporte en la revista Journal of South American Earth Sciences en el que advierten que la región produce una de cada cinco erupciones del mundo, y aun así no está totalmente preparada para proteger a su población.
El diagnóstico de los científicos de Argentina, Chile, Puerto Rico, México, Ecuador y Costa Rica es directo: la respuesta de los Estados ante los volcanes fue, durante décadas, reactiva. Eso significa que los gobiernos actuaron después de los desastres, no antes de que ocurrieran.
Para entender el problema, basta con recordar lo que pasó en Armero, Colombia, en 1985. La erupción del volcán Nevado del Ruiz fue pequeña, pero generó lahares, es decir, ríos de lodo volcánico caliente que bajan por las laderas a gran velocidad y arrasan todo a su paso, que sepultaron la ciudad mientras sus habitantes dormían. Murieron al menos 23.000 personas. Fue la cuarta erupción más mortífera de la historia.
El informe de los once científicos señala que esa tragedia “expuso fallas en múltiples niveles” y se convirtió en el punto de partida para que la región comenzara a tomarse en serio el riesgo volcánico.
Antes de Armero, el primer observatorio volcánico permanente gestionado por un país latinoamericano recién se había creado dos años antes, en 1983, en Ecuador.
El dato contrasta con Europa y Estados Unidos: el Observatorio Vesubiano de Italia lleva funcionando desde 1841, y el de Hawái desde 1912.
Desde la tragedia de Armero, América Latina avanzó. Hoy concentra alrededor del 25% de los observatorios volcánicos del mundo, con 16 instituciones en nueve países que vigilan los volcanes de forma permanente. Pero hay vacíos que persisten.
En diálogo con Infobae, el científico Pablo Forte, primer autor del trabajo, señaló: “La región avanzó en el monitoreo volcánico, pero aún tiene deudas pendientes. Además, la vulnerabilidad y la exposición al riesgo varían de un país a otro, e incluso de un volcán a otro”.
El ex presidente de la Asociación Latinoamericana de Volcanología (ALVO) e investigador del CONICET agregó que también se debe tener en cuenta que no todos los volcanes tienen actividad o están en áreas muy remotas con respecto a localidades en las que viven las personas. “El monitoreo a través de satélites también ayuda. Pero el monitoreo con instrumental en el volcán debería ser aumentado”, aseguró.
Bolivia es el caso más llamativo: es el único país de América del Sur con volcanes activos que no tiene ninguna institución dedicada a vigilarlos. Si uno de esos volcanes entrara en actividad, no habría sistema de alerta temprana. Esto significa que no hay allí un mecanismo oficial para avisar a la población con tiempo suficiente para evacuar.
El estudio también encontró que en varios observatorios de la región los recursos económicos y humanos son escasos, y que no existe un protocolo de alerta unificado para toda América Latina.
Hay otra brecha que el informe puso sobre la mesa: los científicos latinoamericanos están subrepresentados en los organismos internacionales donde se deciden las estrategias globales de prevención de desastres volcánicos.
“Los volcanólogos latinoamericanos han estado históricamente subrepresentados en las organizaciones internacionales globales, tanto en términos de participación como en roles de liderazgo”, advierte el artículo. Las razones van desde barreras económicas hasta la dificultad de publicar en inglés, el idioma que domina la ciencia mundial.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Argentina y el fútbol, la fórmula para sanar heridas y crear pertenencia
Una especialista en psicología analizó con Infobae cómo la pasión por la camiseta nacional permite canalizar angustias sociales y transformar el dolor en pertenencia. Un estudio científico aporta datos sobre el impacto físico y emocional en los hinchas
Por Ismael Yasnikowski
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La Selección Argentina despierta emociones que superan lo que ocurre dentro de la cancha. Durante cada partido importante, las calles se paralizan, el país entero contiene la respiración y los abrazos entre desconocidos sellan un instante de pertenencia. Para muchos argentinos, el fútbol no representa solo un juego, sino un territorio donde la vida ofrece revancha y la esperanza se renueva.
Desde una perspectiva clínica y social, la licenciada Ornella Trotta, especialista en Psicología Aplicada al Deporte, explicó a Infobae que la pasión argentina surge de un mecanismo social profundo. El fútbol, señaló, actúa como un espacio simbólico donde se canalizan frustraciones, anhelos y esperanzas, permitiendo que la vida ofrezca revancha aunque sea por un instante. Resumió el fenómeno con una frase: “Para nosotros, la pelota es el único lugar donde la vida, por un ratito, nos da revancha”.
Sigmund Freud planteó en 1921 que las masas se constituyen cuando los individuos proyectan un mismo ideal. En el caso argentino, ese ideal se encarna en la camiseta celeste y blanca. Cuando juega la Selección, la individualidad se disuelve en una corriente de emociones compartidas. De acuerdo con la licenciada en psicología, “ya no sos vos con tus deudas, tus frustraciones o tu rutina de cada día. Sos parte de una marea gigante que vibra en la misma frecuencia”.
Trotta observó que este fenómeno se manifiesta cada vez que un gol argentino provoca abrazos espontáneos entre desconocidos, gestos que alivian la soledad mediante la comunión colectiva. Esta lógica de pertenencia no se limita al estadio o las calles, sino que también alcanza a quienes siguen el partido por televisión, generando un entramado emocional que une a millones de personas.
En ese sentido, un estudio científico realizado por la Universidad de Bielefeld de Alemania —conocido como “Football Fever Study”— aportó evidencia empírica sobre este fenómeno. La investigación midió datos vitales de 229 hinchas durante 12 semanas y comprobó que el ritmo cardíaco puede aumentar hasta un 36% en momentos de alta emoción, especialmente después de un gol.
Además, la presencia física en el estadio incrementa el estrés y la carga cardiovascular en comparación con quienes ven el partido en otros contextos. El consumo de alcohol dentro del estadio potencia aún más este efecto fisiológico.
Según la profesional, la memoria futbolística argentina encuentra su clímax en diversos encuentros y rivales, cuando un “dolor social o histórico se transforma en creación, arte o hazaña deportiva”. Un ejemplo que, incluso, caló hondo en la memoria colectiva (más aún después de la última semifinal): el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de 1986, a escasos años de la Guerra de Malvinas.
“Aquel día, el sufrimiento de un país herido se transformó en poesía con Diego Maradona como símbolo», precisó a Infobae. Y agregó: “Ganarle a Inglaterra, con el gol más pícaro y el más perfecto, fue la forma en que el inconsciente colectivo argentino comenzó a elaborar lo sucedido».
La capacidad de sublimar el dolor a través del deporte se reactiva ante cada nueva final. El potrero —ese espacio de juego improvisado— representa la convicción de que siempre se puede emparejar la cancha, aun cuando el mundo se percibe injusto.
La psicóloga distinguió la resiliencia argentina de cualquier manual de autoayuda. “Nuestra resiliencia no es esa de frases hechas que te pide ‘vibrar alto’ o evitar el conflicto. La nuestra es áspera, curtida, con olor a asado, caídas y cicatrices. Es el recuerdo masticado de las finales perdidas, de las lágrimas en silencio, y de esa terquedad tan nuestra de volver a colgar la bandera al día siguiente”, describió.
No se trata de ganar siempre, sino de levantarse. “La Selección no nos representa porque gane siempre, sino porque se levanta siempre. Nos vemos reflejados en ellos porque juegan como vivimos: al límite, sufriendo más de la cuenta, pero con el orgullo intacto y la convicción de pelear hasta el último segundo del tiempo de descuento”, indicó la especialista.
Antes de la próxima final, Trotta subrayó que existe otra oportunidad para “mirarnos a los ojos, abrazar al que tenemos al lado y recordar que, pase lo que pase, nunca caminamos solos. ¿Cómo no vamos a volver a creer?”.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Elaboran el mapeo más exhaustivo realizado hasta ahora de los ecosistemas argentinos
16 de julio de 2026
Elaboran el mapeo más exhaustivo realizado hasta ahora de los ecosistemas argentinos
El proyecto involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país. El producto será útil para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres argentinos.
El proyecto involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país. El producto será útil para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres argentinos.
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Más de 50 especialistas de 25 institutos y universidades nacionales (investigadores y técnicos), que involucró a 15 unidades ejecutoras del CONICET distribuidas en todo el país, trabajaron de manera coordinada para describir y caracterizar 12 ecosistemas marinos, 66 acuáticos continentales y 55 terrestres a lo largo y ancho de Argentina.
Se trata de un proyecto solicitado por la Dirección de Biodiversidad de la Subsecretaría de Ambiente, en su carácter de Secretaría Técnica de la Comisión Nacional Asesora para la Conservación y Utilización Sostenible de la Diversidad Biológica (CONADIBIO), en el marco de la elaboración del Séptimo Informe Nacional de Biodiversidad y financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El proyecto también involucró la firma de un convenio de Asistencia Técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET y la participación de 15 unidades ejecutoras del Consejo distribuidas en todo el país.
“El resultado es un documento de referencia que cuenta con información organizada en formato de fichas para cada ecosistema, así como material suplementario (planillas con datos geográficos y ambientales y un sistema de información geográfica SIG). Consideramos que el producto obtenido representa un avance significativo para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas argentinos”, afirma Paulina Martinetto, una de las coordinadoras del trabajo e investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET – UNMDP).
El sistema de información geográfica SIG “es una herramienta digital que une mapas con datos, es decir, que integra información para una determinada ubicación geográfica. Por ejemplo, en este trabajo, el sistema de información geográfica permite tener para cada ecosistema información mapeada de variables ambientales, áreas protegidas y la información geográfica correspondiente”, explica la científica del CONICET.
Mapeo y caracterización de ecosistemas argentinos
Más allá de la separación en los tres tipos de ecosistemas, la clasificación y descripción fue internamente lo más homogénea posible, y en el formato de una ficha para cada ecosistema. “Cada ficha incluye características geográficas (superficie total, posición geográfica y altitud o profundidad), ambientales (temperatura y precipitación para los terrestres y acuáticos continentales; temperatura superficial del mar y clorofila satelital para los marinos), de la flora y fauna, de conservación (áreas con algún grado de protección) y de uso y apropiación humanas (amenazas y servicios ecosistémicos)”, afirma el informe.
En la actualidad, este trabajo constituye el mapeo y la caracterización más completos y exhaustivos disponibles de los ecosistemas de la Argentina. Las iniciativas análogas disponibles estuvieron especialmente centradas en los ecosistemas terrestres. Todo el material elaborado fue diseñado para el uso por parte de gestores y cumple con la solicitud planteada por la CONADIBIO.
Se mapearon y caracterizaron con información satelital y otras fuentes 12 ecosistemas marinos, que abarcan el 100 por ciento del territorio marino nacional. En el caso de los ecosistemas terrestres, los nuevos mapas fueron elaborados a partir de literatura reciente, un modelo digital de elevación, conocimiento de campo y fotointerpretación experta. En el caso de los acuáticos continentales, los 66 ecosistemas fueron establecidos en base a trabajos recientes y la experiencia de expertos que participaron del proyecto.
El informe, titulado “Caracterización y mapeo de ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres de la Argentina”, detalla los principales servicios que brinda cada ecosistema. Por ejemplo, la albufera (laguna costera de agua salada) de Mar Chiquita, declarada Reserva Mundial de la Biosfera en 1996, brinda servicios de aprovisionamiento como la pesca artesanal, además de regulación hídrica y climática, y valores culturales vinculados a la educación. El ecosistema del caldenal aporta alimento para el ganado, además de regulación hídrica, control de la erosión, y cumple funciones de soporte como la formación de suelo.
Dentro de los ecosistemas marinos, la plataforma magallánica brinda pesca artesanal e industrial, contribuye al secuestro de carbono, el control de la erosión costera y ofrece servicios culturales como recreación, ecoturismo, investigación científica y educación. Finalmente, ecosistemas acuáticos continentales, como las cuencas de los ríos San Juan y Mendoza, suministran agua dulce, energía hidroeléctrica y cultivos, intervienen en la regulación hídrica y generan oportunidades de recreación y ecoturismo.
“Por primera vez, Argentina cuenta con una base integrada y estandarizada sobre sus ecosistemas, construida de manera colaborativa por más de 50 especialistas de todo el país. Este logro ofrece una herramienta estratégica para conservar la biodiversidad, planificar el territorio y evaluar impactos ambientales a la vez que tiene utilidad en el ámbito educativo ilustrando la diversidad de los ecosistemas en todo el territorio nacional”, indica Martinetto. Y concluye: “La experiencia de este trabajo demuestra la capacidad de la comunidad científica argentina para trabajar unida frente a grandes desafíos, y resalta el papel fundamental de las asociaciones científicas. En este caso, la AsAE tuvo un rol clave al reunir profesionales de distintas disciplinas y ecosistemas, enriqueciendo el proceso y garantizando un producto de alta calidad en tiempo récord”.
Descargar el informe:
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
El ejercicio remodela los nervios del corazón y abre la puerta a terapias cardíacas personalizadas
Un estudio de la Universidad de Bristol revela que la actividad física regular no solo fortalece el corazón, también modifica su red nerviosa, lo que podría revolucionar los tratamientos para arritmias y angina
Por Ismael Yasnikowski
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La actividad física es reconocida tradicionalmente por su capacidad para mejorar la salud del corazón. Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Bristol demuestra que el ejercicio no solo optimiza el funcionamiento cardíaco, sino que además reconfigura la red nerviosa que regula este órgano. La investigación, publicada en la revista Autonomic Neuroscience, señala que estos cambios podrían permitir el desarrollo de tratamientos más adaptados para afecciones como arritmias y angina de pecho.
Según informó la entidad académica británica, los resultados muestran que el ejercicio aeróbico moderado no solo favorece la salud cardiovascular general, sino que produce una reorganización distinta en el sistema nervioso que controla el corazón, dependiendo del hemisferio corporal. Esta diferencia podría explicar por qué ciertas terapias resultan más eficaces en un lado que en el otro, lo que facilitaría a los médicos ajustar mejor sus intervenciones en el futuro.
El equipo de la Universidad de Bristol, en colaboración con el University College London (UCL) y dos universidades brasileñas, empleó tecnologías de imagen tridimensional para analizar la estructura nerviosa cardíaca. El estudio se realizó en ratones sometidos a diez semanas de entrenamiento aeróbico.
Los animales que realizaron ejercicio presentaron cerca de cuatro veces más neuronas en el grupo nervioso cardiovascular del lado derecho que en el izquierdo, en comparación con aquellos que permanecieron inactivos. A su vez, las neuronas del hemisferio izquierdo casi duplicaron su tamaño, mientras que las del derecho mostraron una ligera reducción de volumen.
Para el Dr. Augusto Coppi, autor principal y profesor de Anatomía Veterinaria en la Universidad de Bristol, este hallazgo revela un patrón izquierda-derecha previamente desconocido en el sistema nervioso cardíaco. El especialista explicó que estos grupos nerviosos actúan como reguladores que ajustan la actividad del órgano ante distintas demandas físicas.
La investigación sugiere que el ejercicio regular modifica este regulador de forma asimétrica, lo que podría permitir el diseño de intervenciones terapéuticas más precisas para cada tipo de trastorno cardíaco.
Según el reporte, las arritmias, el síndrome del corazón roto causado por el estrés y algunos tipos de angina suelen tratarse mediante la reducción de la actividad de los ganglios estrellados. Estos centros nerviosos, ubicados cerca del cuello y el pecho, envían señales que aceleran el ritmo cardíaco.
“Hemos demostrado que el ejercicio moderado y regular remodela ese regulador de forma específica para cada lado. Esto podría ayudar a explicar por qué algunos tratamientos funcionan mejor en un lado que en el otro y, en el futuro, ayudar a los médicos a dirigir las terapias con mayor precisión y eficacia”, afirmó el profesional.
Este descubrimiento sugiere que procedimientos médicos como los bloqueos nerviosos o la denervación podrían adaptarse para aplicarse en el lado más afectado, mejorando la eficacia y reduciendo riesgos. Aunque la investigación se llevó a cabo en ratones, los autores consideran que el principio podría extrapolarse a humanos, aunque serán necesarios nuevos estudios clínicos para confirmarlo.
El equipo multidisciplinar anunció que los próximos trabajos buscarán determinar cómo estos cambios estructurales repercuten en la función cardíaca, tanto en reposo como durante la actividad física. También pretenden examinar si el patrón de reorganización izquierda-derecha hallado en ratones se presenta en otras especies y en humanos, empleando métodos de análisis no invasivos.
El especialista señaló que entender estas diferencias podría ser clave para personalizar los tratamientos de los trastornos del ritmo cardíaco y la angina. “Nuestro siguiente paso es comprobar cómo se relacionan estos cambios estructurales con la función y si aparecen patrones similares en animales más grandes y en humanos”, concluyó el investigador.
Este avance representa un paso importante en la comprensión de cómo el ejercicio transforma el organismo a nivel profundo y podría abrir la puerta a una medicina cardiovascular más personalizada, donde las terapias se adapten a las características nerviosas de cada paciente.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/