Alzheimer antes de los 65 años: por qué avanza más rápido y puede confundirse con depresión

Alzheimer antes de los 65 años: por qué avanza más rápido y puede confundirse con depresión

Alzheimer antes de los 65 años: por qué avanza más rápido y puede confundirse con depresión

Una investigación mostró que la proteína tau se extiende más aceleradamente en pacientes jóvenes y que además suelen tener síntomas menos asociados a los olvidos

“¿Cuál es una diferencia clave entre la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano y la de inicio tardío?: La acumulación rápida de tau”, resumió el reconocido cardiólogo y referente en longevidad el doctor Eric Topol en X, al hacer referencia a un hallazgo sobre la proteína que forma depósitos anormales en la enfermedad en una nueva investigación realizada por científicos del Instituto Karolinska de Suecia y de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos.

La proteína tau, que juega un papel clave en el desarrollo de la enfermedad, se acumuló más del doble de rápido y de forma más extensa en pacientes jóvenes con Alzheimer que en quienes desarrollaron la enfermedad después de los 65 años, incluso cuando los síntomas eran leves.

El hallazgo refuerza la necesidad de detectar antes los casos de inicio temprano, cuyos cambios cognitivos pueden confundirse con depresión, agotamiento o problemas laborales.

La comparación incluyó a 390 participantes cuyos síntomas comenzaron antes de los 65 años y a 211 pacientes con Alzheimer de inicio tardío. Las tomografías por emisión de positrones para detectar tau mostraron una mayor presencia de depósitos anormales en el primer grupo, mientras que los controles realizados durante dos a tres años confirmaron una progresión más acelerada.

El estudio, publicado en Science Translational Medicine, utilizó imágenes cerebrales que permitieron de identificar la cantidad y la ubicación de los depósitos de tau, una proteína que forma acumulaciones anormales en el Alzheimer.

“Los pacientes jóvenes tenían sustancialmente más tau incluso después de considerar las diferencias en la gravedad clínica. Su tau también se acumulaba más rápido con el tiempo. El diagnóstico tardío por sí solo no explica este patrón”, afirmó el neurólogo Konstantinos Chiotis, profesor asistente del Departamento de Neurobiología, Ciencias de la Atención y Sociedad del Instituto Karolinska, y primer autor del trabajo.

En el Alzheimer de inicio tardío, las primeras señales suelen incluir preguntas repetidas u olvidos de citas. Las personas jóvenes también pueden tener problemas de memoria, pero en ellas pueden predominar las dificultades para planificar, organizar y gestionar tareas que requieren varios pasos.

El deterioro puede manifestarse en problemas para cumplir responsabilidades laborales o familiares y, en algunos casos, en aislamiento social. Estas alteraciones pueden ser interpretadas como depresión o agotamiento, lo que demora la atención especializada.

Alrededor de uno de cada cinco participantes jóvenes presentó síntomas dominados por problemas distintos de la pérdida de memoria, como dificultades para encontrar palabras, leer o interpretar información visual. Por eso, la evaluación debe considerar las capacidades lingüísticas, visuales, espaciales y ejecutivas, además de los cambios respecto de las habilidades previas de cada persona.

Los estudios sobre demencia de inicio temprano han registrado demoras diagnósticas de aproximadamente uno a dos años más que en los pacientes de mayor edad. Durante la vida laboral, esa tardanza puede afectar el empleo, la seguridad financiera y las responsabilidades familiares, además de retrasar los cuidados y el apoyo necesarios.

“Necesitamos una mayor conciencia sobre el Alzheimer en adultos jóvenes y un mejor acceso a evaluaciones especializadas, incluida la tomografía para detectar tau cuando sea clínicamente apropiada”, señaló Chiotis. “Estas exploraciones muestran cuánta patología de tau hay y dónde se localiza, lo que ayuda a comprender síntomas inusuales y hasta qué punto ha progresado biológicamente la enfermedad”.

Los tratamientos modificadores de la enfermedad disponibles actualmente se dirigen contra el amiloide, otra proteína involucrada en el Alzheimer. En Suecia, el lecanemab se ofrece mediante atención privada, mientras que las recomendaciones nacionales desaconsejan su uso en el sistema de salud financiado con fondos públicos.

Las diferencias entre los pacientes jóvenes y mayores fueron mucho más marcadas para la tau que para el amiloide y se mantuvieron incluso después de considerar los niveles de esta última proteína. Los estudios terapéuticos sugieren que la carga de tau existente puede influir en el beneficio de los tratamientos que reducen el amiloide.

“Aún no sabemos si los pacientes jóvenes se benefician de manera diferente”, advirtió Chiotis. “Pero encontrar una acumulación extensa de tau incluso cuando los síntomas son leves hace que el diagnóstico oportuno sea especialmente importante. Debemos identificar a los pacientes lo suficientemente temprano para dar a los tratamientos la mejor oportunidad de ayudar”.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Reemplazar los lácteos por opciones vegetales podría reducir la ingesta de micronutrientes, según un estudio

Reemplazar los lácteos por opciones vegetales podría reducir la ingesta de micronutrientes, según un estudio

Reemplazar los lácteos por opciones vegetales podría reducir la ingesta de micronutrientes, según un estudio

Una investigación del Reino Unido estimó que el cambio parcial o total de leche, queso y yogur por sustitutos vegetales puede disminuir el aporte de minerales y vitaminas

Un estudio de modelización realizado con datos del Reino Unido estimó que reemplazar parcial o totalmente la leche, el yogur y el queso por versiones vegetales puede disminuir la ingesta de yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12 cuando los sustitutos no contienen una fortificación suficiente.

La investigación, publicada en The Lancet Planetary Health, analizó los efectos de esos cambios dietarios en más de 3.500 personas y relevó 146 bebidas vegetales, 76 yogures y 67 quesos disponibles en el mercado británico. El trabajo no diagnostica deficiencias en individuos, sino que proyecta variaciones en la ingesta de nutrientes según distintos niveles de sustitución.

El nuevo estudio se suma a una investigación anterior que había analizado las diferencias nutricionales entre la leche de vaca y las bebidas vegetales desde otra perspectiva. A diferencia del nuevo trabajo, que modeló cómo cambiaría la ingesta de nutrientes al reemplazar lácteos, aquel análisis revisó estudios sobre composición, absorción y aprovechamiento nutricional.

La investigación previa, elaborada por especialistas de la Edith Cowan University y difundida en junio, señaló que las bebidas vegetales tienen una composición variable según su base y que pueden requerir fortificación para acercarse al aporte de la leche. También planteó que la sustitución de lácteos sin planificación alimentaria merece especial atención en niños y otros grupos con mayores necesidades nutricionales.

El yodo interviene en la producción de hormonas tiroideas, que regulan el metabolismo y son necesarias para el crecimiento y el desarrollo cerebral. Los lácteos constituyen una fuente importante de este micronutriente en Reino Unido.

Según el modelo, reemplazar entre el 20% y el 35% de los lácteos elevaría la proporción de adolescentes con ingesta insuficiente de yodo del 54% al 65%. Entre mujeres de 19 a 49 años, el porcentaje pasaría del 32% al 42%.

El calcio es necesario para la formación y el mantenimiento de huesos y dientes, además de intervenir en la función muscular y nerviosa. Aunque el 61% de las alternativas vegetales analizadas incluía calcio añadido, esa cobertura no alcanzaba a todos los productos.

La sustitución de lácteos por alternativas vegetales con los niveles de fortificación vigentes redujo la ingesta media de calcio. El resultado refuerza la importancia de revisar las etiquetas, ya que dos bebidas vegetales de distinta marca pueden tener aportes nutricionales muy diferentes.

La riboflavina, también llamada vitamina B2, participa en la obtención de energía a partir de los alimentos y en el funcionamiento celular. Solo el 19% de las bebidas, yogures y quesos vegetales relevados estaba fortificado con este nutriente.

Los investigadores calcularon que el reemplazo parcial de lácteos también disminuiría la ingesta de riboflavina, en particular entre los grupos que ya registraban ingestas más bajas.

La vitamina B12 interviene en la formación de glóbulos rojos y en el funcionamiento del sistema nervioso. En los alimentos de origen vegetal, su presencia suele depender de que haya sido añadida durante la elaboración.

El relevamiento identificó vitamina B12 incorporada en el 46% de los productos analizados. Por eso, reemplazar lácteos por versiones vegetales no fortificadas podría reducir el aporte de este micronutriente, especialmente si no existen otras fuentes dietarias o suplementación indicada por profesionales.

La fortificación obligatoria de las alternativas vegetales con yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12 evitó la disminución promedio de la ingesta de esos nutrientes. Sin embargo, la insuficiencia de yodo permaneció alta entre las adolescentes.

La combinación de productos vegetales fortificados y pan con yodo fue la estrategia con mejores resultados en la simulación. El estudio plantea así que la transición hacia dietas con menor consumo de lácteos requiere políticas de fortificación y elecciones informadas de los consumidores.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Un nuevo estudio identificó cómo el corazón usa dos “combustibles” a la vez: de qué se trata

Un nuevo estudio identificó cómo el corazón usa dos “combustibles” a la vez: de qué se trata

Un nuevo estudio identificó cómo el corazón usa dos “combustibles” a la vez: de qué se trata

La investigación registró una vía celular que separa el uso de glucosa del aprovechamiento del lactato y ayuda a sostener la producción de energía ante situaciones de estrés

Por Bautista Salaverri

El corazón mantiene un trabajo continuo: se contrae durante todo el día y requiere un suministro constante de energía para conservar su función. La alimentación suficiente, la actividad física acorde a cada situación y otros hábitos saludables forman parte del contexto que acompaña el cuidado cardiovascular, junto con los controles médicos cuando son necesarios.

Las necesidades energéticas del músculo cardíaco pueden variar frente al esfuerzo, los cambios en la disponibilidad de nutrientes o una lesión. Por eso, comprender de qué manera el corazón utiliza sus combustibles resulta relevante para la investigación sobre enfermedades como la insuficiencia cardíaca, una condición en la que el órgano pierde capacidad para bombear sangre de manera adecuada.

En ese marco, una investigación publicada de la Universidad de Utah describió que el corazón puede usar glucosa y lactato al mismo tiempo para mantener su producción de energía. El trabajo identificó una vía celular que actúa como respaldo cuando el músculo cardíaco atraviesa situaciones de estrés.

La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Utah y publicada en la revista Nature, partió de una característica conocida del corazón: su capacidad para utilizar distintos combustibles según sus demandas energéticas. Entre ellos se encuentran la glucosa y el lactato, dos compuestos derivados de los carbohidratos que pueden aportar energía al organismo.

De acuerdo con el estudio, en la mayor parte de los tejidos un incremento en el uso de glucosa limita el aprovechamiento del lactato, y a la inversa. En el músculo cardíaco, en cambio, ambos procesos pueden ocurrir de forma simultánea. Esa flexibilidad metabólica permite que el corazón tenga más de una alternativa para sostener su actividad.

Los autores observaron que la glucosa se procesa en el citosol, que es el espacio principal dentro de la célula, mientras que el lactato se utiliza dentro de las mitocondrias. Las mitocondrias son estructuras celulares que producen gran parte de la energía necesaria para las funciones del organismo.

La investigación señala que esta separación evita que ambas rutas compitan entre sí por los mismos recursos químicos. De ese modo, ambas pueden contribuir al ciclo de Krebs, un conjunto de reacciones celulares que participa en la generación de energía, desde zonas distintas de la célula.

El mecanismo depende de MCT1, una proteína que transporta lactato hacia el interior de las mitocondrias. El estudio identificó que MCT1 está presente en la membrana mitocondrial interna de cardiomiocitos de ratones y humanos. Los cardiomiocitos son las células especializadas que forman el músculo cardíaco y permiten su contracción.

Gregory Ducker, profesor asistente de Bioquímica de la Universidad de Utah y autor principal del trabajo, afirmó en una publicación de la institución que este sistema parece ser “un respaldo fundamental para la función cardíaca”. Según explicó, su relevancia aumenta en una emergencia o frente a una exigencia metabólica elevada.

El estudio evaluó distintos escenarios de estrés para el corazón, entre ellos la hipertrofia cardíaca, la sobrecarga de presión y la lesión por isquemia y reperfusión. Según los autores, la pérdida de MCT1 redujo la capacidad de las mitocondrias para oxidar lactato, es decir, para transformarlo en energía utilizable. En los modelos animales expuestos a estrés, esa alteración afectó la flexibilidad metabólica del corazón y aceleró la aparición de signos compatibles con insuficiencia cardíaca.

La investigación también analizó tejido cardíaco humano procedente de donantes y de personas con insuficiencia cardíaca avanzada. Allí detectó la presencia de MCT1 en las mitocondrias, aunque los resultados no establecen un tratamiento ni una estrategia clínica aplicable en la actualidad.

Stavros Drakos, profesor de Medicina de la Universidad de Utah y coautor principal del estudio, sostuvo que mejorar la capacidad del corazón para usar lactato como fuente de energía podría favorecer la función del músculo cardíaco en personas con insuficiencia cardíaca o infartos. Esa posibilidad, sin embargo, forma parte de una línea de investigación y no de una recomendación terapéutica disponible.

Los resultados se apoyan principalmente en experimentos con ratones, cardiomiocitos aislados y análisis de muestras humanas. Por eso, el trabajo permite describir un mecanismo biológico y plantear posibles objetivos para nuevos estudios, pero no demuestra que modificar la ingesta de lactato, la alimentación o la rutina de ejercicio produzca el mismo efecto en personas.

Ducker indicó que el objetivo a largo plazo es encontrar formas de intervenir sobre el músculo cardíaco para favorecer su reparación y su capacidad de utilizar lactato. La investigación propone que el metabolismo del lactato podría ser una pieza relevante en la respuesta del corazón ante el daño y el estrés energético.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Empresa de Base Tecnológica nacida en un laboratorio del CONICET gana el certamen de planes de negocios IB50K del Instituto Balseiro

Empresa de Base Tecnológica nacida en un laboratorio del CONICET gana el certamen de planes de negocios IB50K del Instituto Balseiro

Empresa de Base Tecnológica nacida en un laboratorio del CONICET gana el certamen de planes de negocios IB50K del Instituto Balseiro

4 de noviembre de 2026
Empresa de Base Tecnológica nacida en un laboratorio del CONICET gana el certamen de planes de negocios IB50K del Instituto Balseiro

En la Edición 16°, fue reconocida con el primer premio la EBT Retinar. La participación de especialistas del organismo se destacó entre los ocho proyectos finalistas. Además, el Consejo entregó el premio especial de Ciencia de Frontera al proyecto que presentó la solución de mayor vanguardia científico-tecnológica.

VINCULACIÓN TECNOLÓGICA

En la Edición 16°, fue reconocida con el primer premio la EBT Retinar. La participación de especialistas del organismo se destacó entre los ocho proyectos finalistas. Además, el Consejo entregó el premio especial de Ciencia de Frontera al proyecto que presentó la solución de mayor vanguardia científico-tecnológica.

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El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) estuvo presente en la ceremonia de premiación del IB50K 2026, concurso que convoca a jóvenes a presentar planes de negocios y fomenta la creación de Empresas de Base Tecnológica en Argentina. El acto final fue llevado adelante por la institución organizadora, el Instituto Balseiro, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo. En la Edición 16°, la participación de especialistas del organismo se destacó entre los ocho proyectos finalistas: siete de los ocho equipos finalistas tienen investigadores de CONICET entre sus integrantes.

El primer premio fue otorgado al proyecto Retinar, una Empresa de Base Tecnológica nacida en un laboratorio del CONICET, que responde a una necesidad del sistema sanitario argentino. Mediante IA, mejora la eficiencia en la detección de retinopatía diabética, ayudando a la prevención de la ceguera por diabetes. El segundo premio del IB50K fue entregado a Gamma Tracker, un dispositivo médico quirúrgico de alta precisión; y el tercer premio del certamen y premio especial del CONICET fue para ScleriX, una plataforma tecnológica y proyecto biotecnológico enfocado en optimizar el desarrollo de bioinsumos agrícolas basados en hongos. En estos dos proyectos también participan investigadores del CONICET.

En referencia al certamen, el vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, Alberto Baruj, sostuvo: “La final del concurso IB50K fue de muy alto nivel. Todos los proyectos que llegaron a esa instancia son excelentes desde el punto de vista tecnológico y muy relevantes para la resolución de problemas concretos de nuestra sociedad. Nos llena de orgullo como institución ver que nuestras investigadoras y nuestros investigadores muestran la iniciativa y la imaginación que les permite formular proyectos de frontera en áreas tan diversas como el agro, la medicina y la tecnología nuclear. Es una señal sobre el enorme potencial de nuestro sistema científico-tecnológico. El CONICET ha apoyado el desarrollo de estos jóvenes y de sus ideas. Queremos que tengan la oportunidad de llevarlas a la máxima expresión en nuestro país”.

Durante la jornada, la directora del CCT CONICET Patagonia Norte, María Celeste Ratto, resaltó: “CONICET viene apoyando este concurso desde hace varios años. Para nosotros es muy importante fortalecer y acompañar iniciativas que permitan el desarrollo de la innovación y la concreción de proyectos de Empresas de Base Tecnológica. Fue emocionante que gran parte de los equipos finalistas tienen personal del organismo, lo cual muestra la importancia de nuestra institución para crear innovación al servicio del país”.

Por su parte, la investigadora del CONICET y directora del Instituto Balseiro, Graciela Bertolino, destacó: “Hay un factor común, increíblemente importante en todos los equipos, se formaron en Universidades Nacionales Públicas, y una aplastante mayoría tiene que ver con el CONICET siendo o habiendo sido investigadores o becarios doctorales”. Y agregó: “El futuro de nuestro país tiene que estar basado en las ideas que nacen de este sistema científico tecnológico y educativo argentino”.

Retinar: primer premio a una solución tecnológica aplicada a la salud

El proyecto premiado, Retinar, se trata de una plataforma de teleoftalmología desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes y fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética.

El reconocimiento del IB50K incluye un aporte de 30 mil dólares que permitirá impulsar una nueva etapa de crecimiento del proyecto. “Por un lado es un empuje enorme, siempre está bueno que reconozcan el trabajo que uno está haciendo que siempre es a pulmón y con las dificultades que solemos tener en Argentina. Por otro lado, el aporte económico es fundamental”, expresó José Ignacio Orlando, líder del proyecto e investigador del organismo en el Laboratorio de Plasmas Densos magnetizados (PLADEMA, UNICEN).

En ese sentido, Orlando explicó que uno de los objetivos para el próximo año es alcanzar a 90.000 personas a través de Retinar lo que implica una inversión significativa. Actualmente, la iniciativa se sostiene por sus propios fundadores por lo que el financiamiento obtenido, según el científico, representará un impulso para avanzar hacia un modelo de empresa autosustentable.

A su vez, remarcó que Retinar es el resultado de 10 años de investigación científica tecnológica “de una inversión sostenida del CONICET, de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y la Universidad Nacional del Centro. Es un trabajo que se inició como ciencia básica, en papers que, a través de la colaboración y el trabajo multidisciplinario con el servicio de oftalmología del Hospital El Cruce, primero tomó forma de prototipo y luego de empresa gracias a un PICT Startup que conseguimos de agencia en el año 2021. Hoy es una Empresa de Base Tecnológica que es una spin-off reconocida por la UNICEN”.

Al referirse a su recorrido, el investigador reflexionó: “Estamos orgullosos porque de alguna forma cerramos el círculo, desde formarnos como profesionales y haciendo nuestros doctorados contribuyendo a la ciencia y la tecnología con publicaciones científicas, formando la nueva generación de científicos que vendrá y ahora, creando una Empresa de Base Tecnológica que resuelve un problema que es importantísimo para la Argentina que es la ceguera por diabetes”.

Ciencia de Frontera: una mención especial del CONICET a ScleriX

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/

Diseñan una herramienta basada en IA para rehabilitar pacientes que sufrieron un ACV

Diseñan una herramienta basada en IA para rehabilitar pacientes que sufrieron un ACV

Diseñan una herramienta basada en IA para rehabilitar pacientes que sufrieron un ACV

4 de noviembre de 2026
Diseñan una herramienta basada en IA para rehabilitar pacientes que sufrieron un ACV

Se trata de una interfaz cerebro-computadora que busca posibilitar la neurorehabilitación de pacientes que han sufrido grandes pérdidas de control motor.

Se trata de una interfaz cerebro-computadora, desarrollada por un equipo del CONICET, que busca posibilitar la neurorehabilitación de pacientes que han sufrido grandes pérdidas de control motor. En la actualidad, cuentan con un convenio con el instituto Fleni para estudiar la factibilidad de utilizar esta tecnología en entornos clínicos.

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Un equipo de investigación del CONICET en el Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (IMAL, CONICET-UNL), liderado por la investigadora Victoria Peterson, trabaja en el desarrollo de una interfaz cerebro-computadora para la rehabilitación de pacientes que sobrevivieron a un accidente cerebrovascular (ACV), bautizada como coAR.BCI. En la actualidad, tienen un convenio con el Instituto Fleni, para realizar un estudio de factibilidad del uso de la tecnología en entornos clínicos.

Una interfaz cerebro-computadora es un sistema informático que permite leer la actividad eléctrica de las neuronas y traducirlas en comandos digitales para controlar dispositivos externos, sin necesidad de usar nervios o músculos.

“La interfaz que desarrollamos permite realizar una neurorrehabilitación aun cuando el paciente tenga una gran pérdida de control motor de su miembro afectado”, explica Peterson. Y agrega: “Lo que hicimos fue diseñar un videojuego en el que un paciente ve en la pantalla un avatar, y al pensar un movimiento el avatar hace ese mismo movimiento. Eso cierra el circuito entre lo que piensa y lo que ve, probablemente generando nuevas conexiones neuronales que mejoran la funcionalidad motora”.

La investigadora explica que si un paciente está en una terapia convencional y utiliza una interfaz cerebro-computadora como coAR.BCI, se refuerza la plasticidad cerebral -que hoy se sabe que existe-, potenciando su rehabilitación. “Hay personas que han quedado con disfunciones motoras en estado crónico y podrían tener una recuperación”, afirma.

Al sistema desarrollado por el equipo del IMAL lo nombraron coAR.BCI por sus siglas en inglés, que reúnen tres partes claves: BCI (Brain-Computer Interface), o sea Interfaz Cerebro-Computadora; AR, que es adaptativa para rehabilitación; y CO, porque es co-adaptativo.

“¿Y todo eso qué significa?”, se interroga Peterson. “Adaptativo da idea de algo que se adapta a vos, pero a priori la computadora no se adapta a vos, vos la usás y tenés que adaptarte a ella. La idea acá es que estas tecnologías lean tu actividad cerebral, la traduzcan en tiempo real y te den una respuesta, un feedback. Si yo quiero que este sistema se use para rehabilitación, vos tenés que entender qué representa ese feedback, para comprender mejor qué hacer para que tu rehabilitación sea más efectiva. Coadaptación significa que tanto el sistema como la persona se adaptan el uno al otro. Y esto es vital porque en estos sistemas hay una fase de familiarización con la tecnología. Necesitamos que el algoritmo que desarrollamos te acompañe en esa fase de familiarización. Que también se adapte a vos como persona, considerando que tu desempeño y tu interacción con el sistema pueden variar día a día en función de factores como el estado de ánimo, la motivación, la fatiga y los propios procesos de aprendizaje”.

En este proceso de construcción científica es destacado el rol que juega la inteligencia artificial (IA). “La IA es el medio; es la tecnología que permite que la señal cerebral, que hoy la tomamos con una electroencefalografía de superficie, se transforme en comandos que la computadora entienda. Es el medio para hacer la comunicación”.

Convenio con el Instituto Fleni

Para evaluar la factibilidad de uso de coAR.BCI, se realizó un convenio con el Instituto Fleni, lugar de tratamiento integral de patologías neurológicas que incluye desde la prevención, el diagnóstico y el tratamiento, hasta la rehabilitación. Se trata de una institución médica de prestigio internacional, que atiende a niños y adultos en todo lo relacionado a las neurociencias, uno de los centros de referencia en neurología y rehabilitación en Argentina.

«El convenio con Fleni apunta a hacer un estudio de factibilidad del uso de coAR.BCI dentro de una institución médica; así como de conocimiento y velocidad de familiarización de los pacientes con esta tecnología. Buscamos replicar lo que hacemos en el laboratorio y trasladarlo en un entorno clínico. Básicamente, se trata de trasladar la neurotecnología al entorno clínico real de aplicación».

El primer convenio entre ambas instituciones fue firmado en el año 2024 con el objeto de desarrollar módulos de rehabilitación motora basados en interfaces cerebro computadora y evaluar su factibilidad en el uso clínico. Posteriormente, en el año 2026 se firmó un segundo convenio cuyo objeto es evaluar el software coAR.BCI en un entorno clínico real y comprender su transferabilidad, estudiando su uso en un grupo de  pacientes que han sufrido un accidente cerebro vascular (ACV). «Hemos trabajado en reuniones de manera remota. Primero hicimos una puesta en común de conceptos. Delineamos todos los criterios de inclusión y exclusión de los pacientes, eso fue clave. Escribimos el protocolo de bioética que ya fue aprobado y está registrado tanto en la Provincia de Buenos Aires como en clinicaltrials.gov. Tuvimos visitas presenciales donde nosotras instruíamos, capacitábamos y les enseñábamos a las personas cómo se utiliza nuestra tecnología y cómo se toman datos, porque son personas no familiarizadas con lo que es el equipamiento de electroencefalografía. Estuvimos capacitándolos, generando guías de usuario, presencialmente entrenándolos in situ. Estamos a la espera de pacientes que cumplan con los criterios de inclusión/exclusión del protocolo”, señala la científica.

“De momento ya en el laboratorio concluimos con todas las evaluaciones en sujetos sanos, sin patologías. Estamos en el proceso de analizar los datos que hemos adquirido para comprobar las hipótesis de trabajo, entre ellas que el sistema de comunicación persona-máquina que hemos desarrollado sea superior al de otras tecnologías”, indica Peterson.

Ahora buscarán evaluar la neurotecnología con los pacientes de Fleni, que son sobrevivientes de un ACV en etapa aguda o subaguda. “A futuro, lo que buscamos es que esta tecnología evolucione, y para eso tenemos que seguir mejorándola en distintos aspectos. Lo que buscamos es que la tecnología tenga cada vez más capacidad de ser una evolución de un tratamiento con un seguimiento individual. Ojalá en un futuro, pueda ser parte de los tratamientos que se llevan a cabo en las clínicas de rehabilitación. Ese es el objetivo a gran escala», concluye Peterson.

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/