Las mujeres tienen más celulitis que los hombres, qué explica esa diferencia según la medicina
La evidencia médica apunta a una combinación de anatomía, distribución de la grasa y hormonas. El peso puede influir en cuánto se nota, pero no explica por sí solo por qué aparece
Por Fernando Mongelós
La celulitis afecta a una amplia mayoría de las mujeres después de la pubertad y aparece con mucha menos frecuencia en los hombres. La explicación más aceptada por la evidencia médica no se limita al peso corporal: intervienen la forma en que se organiza el tejido subcutáneo, la distribución de la grasa y la acción hormonal, según describen la Cleveland Clinic, la Mayo Clinic y revisiones científicas publicadas en PubMed Central.
La celulitis es una alteración estética frecuente de la superficie de la piel. Suele verse en muslos, caderas, glúteos y abdomen, cuando la grasa empuja hacia arriba y las bandas de tejido conectivo tiran hacia abajo. Ese contraste produce el aspecto irregular conocido como “piel de naranja”, de acuerdo con la Mayo Clinic.
La diferencia entre mujeres y hombres empieza en la anatomía. La Cleveland Clinic señala que, en los hombres, las fibras del tejido conectivo tienden a cruzarse, mientras que en las mujeres suelen disponerse de manera más paralela. Esa estructura facilita que la grasa sobresalga entre los septos y que las depresiones se hagan más visibles. Una revisión sobre la fisiopatología de la celulitis también vincula su alta frecuencia en mujeres con diferencias sexuales en la anatomía de la piel y del tejido subcutáneo.
La distribución de la grasa corporal también influye. La Mayo Clinic indica que las mujeres suelen acumular más grasa en muslos, caderas y glúteos, que son las zonas donde la celulitis resulta más visible. En los hombres, la grasa se concentra con más frecuencia en otras áreas y la piel suele ser más gruesa, un rasgo que también modifica el aspecto de la superficie cutánea.
Las hormonas aparecen como otro factor relevante, aunque no como una explicación única. La Cleveland Clinic menciona al estrógeno entre las hipótesis que ayudan a explicar por qué la celulitis es más común en mujeres. Una revisión sobre el conocimiento actual y los tratamientos de la celulitis sostiene que esa hormona podría tener un papel importante en su desarrollo o progresión y menciona etapas de mayor exposición estrogénica, como la pubertad, el embarazo, el uso prolongado de anticonceptivos o ciertos cambios posteriores de la vida reproductiva.
La evidencia disponible también coincide en que la celulitis no depende solo del peso. La Mayo Clinic y la Cleveland Clinic remarcan que puede aparecer en personas delgadas y que el aumento de peso puede volverla más notoria, pero no constituye su causa exclusiva. La edad, la genética, la elasticidad de la piel y la cantidad de grasa corporal también influyen en cuánto se nota.
Las revisiones médicas agregan que la celulitis es rara en hombres sanos, aunque puede aparecer en contextos específicos asociados a alteraciones hormonales. La revisión sobre fisiopatología señala que su baja prevalencia masculina refuerza la idea de que las diferencias sexuales en el tejido subcutáneo y el perfil hormonal forman parte de la explicación principal.
La literatura médica no ofrece una causa única y definitiva, pero sí muestra un consenso general sobre un punto: la celulitis es un fenómeno frecuente, benigno y multifactorial, mucho más relacionado con la biología de la piel y la grasa corporal que con un problema de salud.
La misma revisión publicada en PubMed Central advierte que no existe un tratamiento que elimine la celulitis de forma definitiva, aunque sí hay opciones que pueden reducir su apariencia de manera temporal. Entre las más estudiadas figuran la terapia de ondas acústicas, el láser y procedimientos que actúan directamente sobre los tabiques fibrosos del tejido conectivo. La Cleveland Clinic señala que la eficacia varía según cada persona y que los resultados suelen ser parciales y de duración limitada.
Los especialistas coinciden en que los cambios en el estilo de vida pueden moderar su visibilidad. La Mayo Clinic indica que el ejercicio regular, una alimentación equilibrada y el mantenimiento de un peso estable contribuyen a reducir su apariencia, aunque no a eliminarla. En cambio, la evidencia sobre cremas y productos de aplicación tópica es débil: la Cleveland Clinic señala que no hay respaldo científico suficiente para afirmar que esos productos tengan un efecto duradero sobre la piel.


