Qué hábitos recomiendan neurólogos y neurocientíficos para preservar la salud cerebral durante el envejecimiento

Qué hábitos recomiendan neurólogos y neurocientíficos para preservar la salud cerebral durante el envejecimiento

Qué hábitos recomiendan neurólogos y neurocientíficos para preservar la salud cerebral durante el envejecimiento

Un análisis realizado por The Telegraph reunió las prácticas cotidianas que siguen especialistas en distintas áreas médicas para favorecer el bienestar cognitivo a largo plazo, con estrategias vinculadas al descanso, la actividad física y el aprendizaje continuo

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La pérdida de agudeza mental aparece entre los principales temores relacionados con la salud a medida que avanza la edad. Un informe publicado por The Telegraph reunió las estrategias que aplican algunos de los especialistas más reconocidos en neurología, neurociencia y memoria para conservar el funcionamiento cerebral durante el envejecimiento.

El análisis señaló que los hábitos cotidianos pueden influir en la salud cerebral. La investigación sobre los llamados “superancianos”, adultos mayores con capacidades de memoria comparables a las de personas mucho más jóvenes, encontró que este grupo producía nuevas células cerebrales a un ritmo superior al de otros individuos de su misma edad.

Este proceso, denominado neurogénesis, está vinculado con la capacidad del cerebro para adaptarse y podría tener relación con la protección frente al deterioro cognitivo asociado con la edad.

El profesor Peter Garrard, neurólogo especializado en demencia en el Hospital St George’s, explicó a The Telegraph que incorpora suplementos de levadura y omega-3 a su rutina diaria debido a que presenta colesterol ligeramente elevado.

También indicó que consume vitaminas del grupo B, como B12, B6 y ácido fólico, con el objetivo de mantener bajos sus niveles de homocisteína en sangre.

Según Garrard, reducir esta sustancia cuenta con evidencia sobre posibles efectos neuroprotectores. Además, destacó la importancia del control de la presión arterial como parte del cuidado cerebral.

El especialista explicó que se mide la tensión en casa varias veces por semana debido al aumento de los valores que puede aparecer durante una consulta médica.

El neurólogo también remarcó el valor de mantener la mente activa mediante actividades estimulantes. Entre sus prácticas personales mencionó el aprendizaje del italiano, una actividad que comenzó durante el confinamiento y que considera una forma de entrenar las capacidades cognitivas.

La profesora Barbara J. Sahakian, neurocientífica y catedrática de neuropsicología clínica en la Universidad de Cambridge, señaló que dormir siete horas por noche forma parte de sus principales hábitos para preservar la salud cerebral.

La especialista explicó que un estudio publicado en Nature Aging en 2022 identificó ese tiempo de descanso como una duración favorable para la cognición, el bienestar y la salud mental en adultos de mediana edad y mayores.

También indicó que durante el sueño el cerebro reorganiza información, elimina residuos tóxicos y consolida recuerdos adquiridos durante el día.

Sahakian también incorpora entrenamiento cerebral diario. Según detalló, el aprendizaje favorece la neurogénesis y distintos estudios asociaron actividades como el aprendizaje espacial con cambios en el tamaño del hipocampo, una región cerebral fundamental para la memoria y el aprendizaje.

El profesor Ben Parris, catedrático de Cognición y Neurociencia Cognitiva en la Universidad de Bournemouth y cofundador del Centro Interdisciplinario de Investigación en Neurociencia de esa institución, destacó el entrenamiento de resistencia como una de sus principales herramientas para cuidar la memoria.

El especialista explicó que este tipo de actividad física produce modificaciones en las llamadas mioquinas, hormonas liberadas durante la contracción muscular que están relacionadas con la neurogénesis y con mejoras en procesos como el aprendizaje y la memoria a largo plazo.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Biomarcadores en sangre: el avance que permite detectar antes el riesgo de deterioro cognitivo, según un experto de Harvard

Biomarcadores en sangre: el avance que permite detectar antes el riesgo de deterioro cognitivo, según un experto de Harvard

Biomarcadores en sangre: el avance que permite detectar antes el riesgo de deterioro cognitivo, según un experto de Harvard

En una entrevista para The Living Room Podcast, un neurólogo explicó cómo las investigaciones más recientes están cambiando las estrategias para preservar la función cerebral mediante evaluaciones personalizadas y el papel de la alimentación

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En los últimos años, la investigación sobre salud cerebral ha dado un giro crucial. La identificación de biomarcadores nutricionales en sangre y su relación directa con el riesgo de deterioro cognitivo y Alzheimer está transformando la manera de abordar la prevención de estas enfermedades.

Según entrevistas recientes realizadas por The Living Room Podcast, la posibilidad de anticipar el desarrollo de patologías cerebrales décadas antes de que aparezcan los primeros síntomas ya es una realidad científica, y la nutrición ocupa un lugar central en ese proceso.

Las nuevas herramientas para el análisis de sangre permiten a los especialistas detectar alteraciones metabólicas y nutricionales que podrían anticipar el deterioro cognitivo mucho antes de que se manifieste la pérdida de memoria o de funciones ejecutivas.

El neurólogo y científico de la Universidad de Harvard, Gene Bowman, explicó en The Living Room Podcast que el paradigma de la prevención en salud cerebral cambió de manera radical con el desarrollo de marcadores sanguíneos específicos.

“Ahora que disponemos de herramientas para detectar la patología en el cerebro antes de la aparición de los síntomas, hemos comprobado que las alteraciones y las semillas de estas condiciones se establecen décadas antes de que se manifiesten los síntomas”, afirmó durante la conversación con Chris Wharton.

Según el especialista, los estudios más recientes identificaron patrones de nutrientes en sangre capaces de predecir tanto el deterioro cognitivo como el desarrollo de distintos tipos de demencia. “A través de la fenotipificación nutricional en sangre, se definieron combinaciones de nutrientes que permiten anticipar el deterioro de funciones cognitivas o la presencia de patología cerebral”, detalló Bowman.

Un avance fundamental es la creación de índices de riesgo nutricional cerebral, que integran la medición de varios biomarcadores simultáneamente.

En estudios realizados en cohortes de Francia y Países Bajos, las personas mayores de 50 años que presentaban niveles subóptimos en tres biomarcadores nutricionales combinados registraron un riesgo hasta cinco veces superior de desarrollar demencia con el paso de los años.

Bowman remarcó que la ciencia dejó atrás la búsqueda de un único nutriente milagroso para el cerebro. “El cerebro no envejece a través de un solo nutriente, sino por patrones”, sostuvo.

Según el investigador, la idea de que un solo suplemento pueda tener un efecto profundo sobre la salud cerebral debe abordarse con escepticismo. “El efecto protector surge de la combinación de nutrientes y de los hábitos alimentarios, no de la toma aislada de suplementos”, explicó en el podcast.

En los ensayos clínicos de prevención del Alzheimer, la administración de nutrientes aislados no logró frenar el avance de la patología. Bowman señaló que la sinergia entre diferentes nutrientes y la calidad global de la dieta resultan determinantes.

“Hay que analizar los patrones que circulan en el torrente sanguíneo, porque ahí reside el terreno donde el cerebro absorbe los nutrientes”, indicó.

El especialista destacó que la prevención debe comenzar cuanto antes y adaptarse a cada etapa de la vida. En la década de los 20 años, la prioridad es consolidar el neurodesarrollo con una dieta rica en vegetales de hoja verde, frutos rojos, pescado, semillas y alimentos frescos.

En los 50, la recomendación es realizar análisis de sangre para identificar posibles déficits y ajustar la dieta o recurrir a la suplementación si fuese necesario. A los 70, la detección precoz y la intervención personalizada siguen siendo relevantes, aunque existen limitaciones biológicas que pueden dificultar cambios profundos.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Avances contra un cáncer en niños de América Latina: científicos muestran que se puede evitar la radioterapia

Avances contra un cáncer en niños de América Latina: científicos muestran que se puede evitar la radioterapia

Avances contra un cáncer en niños de América Latina: científicos muestran que se puede evitar la radioterapia

Investigadores de Argentina, Uruguay y Chile trataron a chicos con linfoma de Hodgkin con quimioterapia a medida y lograron que el 86,2% alcanzara remisión completa sin necesidad de radiación. Los resultados abren la posibilidad de que haya menos efectos secundarios a largo plazo

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El linfoma de Hodgkin clásico es un cáncer que ataca el sistema linfático, la red de tejidos y órganos que defiende al cuerpo de las infecciones.

En niños y adolescentes, las chances de curarse superan el 95% con los tratamientos actuales, que en muchos centros del mundo todavía incluyen radioterapia.

Investigadores médicos de América Latina se preguntaron si esa radiación era realmente necesaria, o si el costo que puede tener décadas después podía evitarse.

El equipo de investigadores llevó a cabo un ensayo clínico conocido como LH-GALOP 2017, cuyos resultados publicó en la revista Leukemia & Lymphoma, y demostró que la mayoría de esos pacientes puede tratarse sin radioterapia sin comprometer las chances de curación.

Trabajan en el Hospital de Pediatría Dr. Juan P. Garrahan de Buenos Aires y el Hospital Pediátrico Alexander Fleming de Mendoza, en Argentina; el Hospital Pereira Rossell – Fundación Pérez Scremini de Montevideo, en Uruguay; y el Hospital de Niños Dr. Luis Calvo Mackenna de Santiago de Chile, en el marco del Grupo de América Latina de Oncología Pediátrica (GALOP).

Si bien es uno de los pilares del tratamiento y salva vidas, la aplicación de la radioterapia puede aumentar el riesgo de desarrollar nuevos tumores, problemas cardíacos o infertilidad décadas después.

Los investigadores tuvieron en cuenta esos efectos y resaltaron que “en enfermedades altamente curables, particularmente durante las etapas tempranas de la vida, la calidad de vida futura se ha convertido en una necesidad más urgente que la cura misma”.

Pedro Zubizarreta, médico pediatra, especialista en hematología y oncología infantil y uno de los coautores del trabajo, dijo a Infobae: “El linfoma de Hodgkin tradicionalmente se trató con radioterapia, una terapéutica que fue muy efectiva en los comienzos”.

“En los adultos, la trascendencia de la radioterapia es menor porque el Hodgkin se da en edad avanzada y los efectos tardíos o no se ven o no tienen mayor relevancia. Pero en la infancia se pueden producir efectos secundarios a largo plazo”, agregó el ex jefe del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital de Pediatría Juan Garrahan de Buenos Aires.

Trabajos anteriores ya habían sugerido que omitir la radioterapia en quienes alcanzaban la desaparición de la enfermedad detectable con quimioterapia no afectaba la supervivencia a diez años. Pero aún faltaba evidencia con seguimiento planificado desde el inicio en poblaciones de América Latina.

La idea central del ensayo fue simple: darle a cada paciente la cantidad justa de quimioterapia según su riesgo y su respuesta al tratamiento, y reservar la radioterapia solo para quienes no lograran eliminar la enfermedad con los medicamentos.

Para eso, los investigadores dividieron a los pacientes en tres grupos —bajo, intermedio y alto riesgo— según el estadio de la enfermedad al momento del diagnóstico.

El tratamiento combinó dos esquemas de quimioterapia ya conocidos: ABVD —doxorrubicina, bleomicina, vinblastina y dacarbazina— y ESHAP —etopósido, metilprednisolona, citarabina y cisplatino—, ambos conjuntos de medicamentos que atacan las células cancerosas.

Lo novedoso no fueron los fármacos sino su combinación en la primera línea de tratamiento para enfermedad avanzada, algo que no había sido reportado antes.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Por qué el cerebro fija algunos recuerdos y otros se pierden, según un estudio

Por qué el cerebro fija algunos recuerdos y otros se pierden, según un estudio

Por qué el cerebro fija algunos recuerdos y otros se pierden, según un estudio

Un equipo de investigadores identificó periodos en los que la actividad neuronal se vuelve más flexible y capaz de generar nuevas memorias, lo que ayuda a entender por qué algunas experiencias se conservan y otras se olvidan

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Un equipo de la Universidad de Tubinga, en Alemania, descubrió que las fluctuaciones espontáneas en la actividad cerebral modifican la memoria al abrir breves periodos en los que el cerebro es más flexible y capaz de cambiar. Este hallazgo ayuda a explicar por qué algunos recuerdos se fijan y otros se pierden. Además, mostró que, en esos momentos, estimular neuronas individuales puede generar nuevas “células de memoria”.

El estudio, publicado en Nature Communications, se centró en el hipocampo, una región clave del cerebro para formar recuerdos de experiencias vividas. Los investigadores observaron que, según cómo cambie el estado interno del cerebro, se activan diferentes neuronas relacionadas con la memoria, incluso cuando el animal está descansando.

Los experimentos se realizaron en ratones y siguieron la actividad de las llamadas células de lugar, neuronas que ayudan a organizar en el cerebro la información de los episodios vividos. Tanto ratones como humanos tienen este tipo de células.

Eduardo Blanco-Hernández, uno de los autores principales, explicó que en el laboratorio exponen a los ratones a distintos entornos y observan cómo se activan estas células: “Grupos diferentes de células de lugar representan entornos distintos. Observar su actividad permite ver cómo se forman o se reactivan recuerdos en tiempo real”.

El equipo registró la actividad de esas neuronas y, al mismo tiempo, midió el estado interno del cerebro de los animales. La investigación mostró que, incluso cuando los ratones estaban quietos, su cerebro pasaba rápidamente de estar más alerta a estar más relajado.

Nicola Sartorato, investigador del Centro Werner Reichardt de Neurociencia Integrativa, explicó que el estado interno del cerebro se puede medir observando el tamaño de la pupila: “Cuando estamos más atentos o concentrados, nuestras pupilas se agrandan. Lo mismo sucede en los ratones”.

Los autores descubrieron que estas variaciones espontáneas en el estado de alerta afectan cuáles neuronas de la memoria se activan en cada momento. Un grupo específico de células de lugar se activó con más intensidad cuando los animales estaban más alertas.

Sartorato explicó que este resultado indica que el estado interno puede cambiar rápidamente la forma en que el cerebro organiza los recuerdos de experiencias. Además, observaron el mismo efecto en los ritmos cerebrales: “Las llamadas ondas theta, que participan en la formación de recuerdos, aumentaron o disminuyeron su intensidad según el estado interno del cerebro”.

A partir de esos datos, el grupo examinó si las fluctuaciones del estado interno señalaban momentos en que el cerebro se volvía más plástico y más capaz de cambiar.

Andrea Burgalossi, profesora del Instituto de Neurobiología y líder del equipo, señaló que la plasticidad es indispensable para la memoria porque es el proceso mediante el cual el cerebro almacena físicamente las experiencias.

La investigadora explicó que, para formar un recuerdo, las neuronas deben ajustar con rapidez sus conexiones y reorganizar sus patrones de actividad para codificar información nueva: “Esto es especialmente importante para la memoria episódica, ya que los acontecimientos que vivimos ocurren una sola vez. No hay repetición, no hay ensayo, así que el cerebro debe captarlos y almacenarlos con rapidez y eficacia en tiempo real”.

Con esa hipótesis, los científicos probaron si el estado interno no solo influía de manera indirecta sobre la memoria, sino si controlaba activamente cuándo el cerebro estaba más preparado para cambiar. Para ponerlo a prueba, estimularon neuronas individuales relacionadas con la memoria justo durante esos estados.

El resultado fue que esa intervención bastó para crear nuevos patrones de actividad similares a los de una memoria. La estimulación provocó la aparición de nuevas respuestas específicas de lugar y generó nuevas “células de memoria” dentro de la red neuronal.

El estudio concluyó que el hipocampo es una estructura altamente dinámica que entra en períodos breves de preparación especial para reorganizarse. “Lo emocionante es que ahora podemos estudiar estos procesos de una forma controlada, concentrándonos en momentos en que el cerebro es naturalmente más plástico”, concluyó Burgalossi.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Cómo el horario de las comidas afecta el sueño y la glucosa

Cómo el horario de las comidas afecta el sueño y la glucosa

Cómo el horario de las comidas afecta el sueño y la glucosa

El ritmo circadiano procesa los alimentos de forma distinta según la hora del día, con consecuencias concretas sobre el metabolismo y el riesgo de enfermedades crónicas a largo plazo

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El momento del día en que se come podría pesar tanto como la calidad de lo que se elige. El cuerpo no procesa los alimentos de la misma manera a lo largo de las horas, y esa diferencia tiene consecuencias concretas sobre la glucosa, el sueño y el riesgo de enfermedades crónicas, según plantea el portal especializado en salud Medical Xpress.

El portal lo ilustra con una hamburguesa grande consumida en el desayuno, un alimento que por su carga calórica y contenido de azúcar podría parecer problemático a cualquier hora, pero cuyo impacto en el organismo varía según el momento del día en que se ingiere.

El cuerpo funciona con un ritmo circadiano de 24 horas que regula los momentos de vigilia y sueño; alteraciones sostenidas como el desfase horario o el trabajo por turnos pueden afectar la salud.

Comer tarde por la noche puede interferir en ese ciclo porque envía al organismo la señal de que debe digerir y no dormir. Eso provoca picos de insulina y retrasa la liberación de melatonina, la hormona vinculada al sueño. Este patrón, repetido de forma sostenida, puede comprometer la calidad del descanso y el metabolismo a largo plazo.

Se recomienda alinear la alimentación al ciclo natural de sueño y vigilia: concentrar la mayor parte de la comida más temprano en el día y reducir la ingesta a medida que avanza la jornada. En esa lógica, puede ser preferible consumir más calorías en el desayuno, siempre que provengan de proteínas y granos integrales.

Entre las proteínas mencionadas figuran huevos, porotos, frutos secos y pescado. Como se digieren más lentamente, ayudan a sostener la saciedad durante más tiempo y a reducir el impulso de buscar colaciones poco nutritivas más tarde.

Un almuerzo abundante no altera el ciclo sueño-vigilia del modo en que lo hace una comida nocturna, pero aun así puede producir pesadez mientras el cuerpo completa la digestión.

El texto aborda también los esquemas de ayuno intermitente, que incluyen períodos programados de ingesta y ayuno y, en algunos casos, postergan la primera comida hasta después de las 11. Sus defensores les atribuyen beneficios como pérdida de peso, control de la glucosa, mejoras en la salud cardíaca y cerebral y reparación celular.

La evidencia sobre esos efectos, sin embargo, es mixta. Estas prácticas no se recomiendan para todas las personas y que conviene consultar con un profesional de la salud, en especial en el caso de embarazadas, niños o quienes toman determinados medicamentos, señaló el portal.

El problema no se reduce a las calorías. Una alimentación alta en azúcar, sal y grasas saturadas, en especial cuando proviene de productos muy procesados, se asocia con mayor riesgo de diabetes, enfermedad cardíaca y algunos cánceres, además de efectos sobre la salud intestinal, mental y reproductiva.

Comer alimentos ultraprocesados temprano no resulta mejor por el solo hecho de hacerlo en el desayuno. El organismo necesita una nutrición de buena calidad para funcionar bien y mantener el bienestar. Para el desayuno, eso implica incluir una fuente de proteína, granos integrales, fruta o verduras y grasas saludables.

Entre los ejemplos citados aparecen pan integral tostado con palta, un huevo poche y tomate en rodajas, o avena integral con yogur, fruta de estación y almendras. Si falta tiempo, existen opciones transportables con fibra y proteína, como yogur, una banana y un frasco de muesli para mezclar al llegar a la oficina.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Identifican un compuesto que podría mejorar la reparación muscular durante el envejecimiento

Identifican un compuesto que podría mejorar la reparación muscular durante el envejecimiento

Identifican un compuesto que podría mejorar la reparación muscular durante el envejecimiento

El equipo de la Kyushu University halló que el trisulfuro LASSS potencia la actividad de la proteína HGF, clave para activar células satélite, y abre vías contra la pérdida de fuerza por inactividad o edad

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Con la edad, el músculo esquelético suele deteriorarse de forma relativamente temprana, con pérdida de fuerza, mayor cicatrización, acumulación de grasa dentro del tejido y descenso de las fibras de contracción rápida, responsables de movimientos veloces y potentes.

Un equipo de Kyushu University identificó un compuesto, LASSS, que podría potenciar la reparación del músculo envejecido al reforzar la acción de una proteína clave, un hallazgo que apunta a futuras estrategias para conservar fuerza y función física durante el envejecimiento, el reposo prolongado y otras situaciones de inactividad, informó el portal científico Science Daily.

El trabajo, publicado en la revista científica Scientific Reports, fue dirigido por el profesor Ryuichi Tatsumi, de la Facultad de Agricultura de la universidad japonesa. Su grupo estudió cómo proteger el factor de crecimiento hepatocitario, conocido como HGF, una proteína que inicia la reparación del músculo esquelético.

La señal más llamativa apareció cuando los investigadores trabajaron con una proporción de entre 4.000 y 8.000 moléculas del trisulfuro ensayado por cada molécula de proteína HGF. En esas condiciones, la capacidad de HGF para unirse a su receptor c-met, cuando se mezcló con LASSS, superó el doble de la observada en la proteína no tratada.

En condiciones normales, HGF permanece inactivo dentro de la red estructural que rodea las fibras musculares. Cuando el músculo sufre una lesión o una estimulación mecánica —una carga física, como el ejercicio—,la proteína se libera y se une a los receptores c-met de las células satélite, las células madre encargadas del mantenimiento y la reparación del músculo esquelético.

Esa unión saca a esas células de su estado inactivo. A partir de allí, pueden multiplicarse, madurar y contribuir a reconstruir las fibras dañadas.

Investigaciones previas del mismo equipo habían mostrado que HGF puede sufrir una modificación química llamada nitración. En ese proceso, se añade un grupo nitro en dos puntos de la proteína, Y198 y Y250, ubicados en la misma región que HGF utiliza para conectarse con c-met.

Después de esa modificación, HGF deja de unirse de manera eficaz al receptor. Tatsumi explicó que la proteína dañada se parece a una llave oxidada que ya no encaja en su cerradura, y planteó que esa pérdida de función podría ser una de las causas del desgaste muscular y de la menor capacidad de regeneración en adultos mayores.

“HGF no necesariamente falta a medida que envejecemos. Más bien, puede alterarse químicamente después de ser producido. Eso nos llevó a preguntarnos si un compuesto con una fuerte capacidad antioxidante podría proteger a HGF, ya sea previniendo la nitración o compensando la pérdida funcional que esta causa”, señaló el profesor.

Los científicos analizaron dos compuestos con propiedades antioxidantes: glutathione trisulfide, abreviado GSSSG, y lipoic acid trisulfide, o LASSS. Ambos son trisulfuros, una clase de moléculas formada por tres átomos de azufre conectados en secuencia y cada vez más estudiada en investigación farmacéutica por su química distintiva y su participación en reacciones de oxidación y reducción.

El objetivo era determinar si alguno de los dos podía proteger a HGF de la nitración y, con ello, preservar su capacidad de activar la reparación muscular.

Los ensayos iniciales mostraron que tanto GSSSG como LASSS reducían la nitración en los sitios Y198 y Y250 de HGF. Pero ninguno de los dos restauró por completo la capacidad de la proteína para unirse a su receptor.

El resultado cambió al elevar la concentración relativa del trisulfuro. Solo con LASSS, HGF no solo resistió mejor la pérdida de función provocada por la nitración, en especial en Y198, sino que además mostró una unión a c-met de más del doble que la de HGF sin tratar.

GSSSG no produjo ese efecto. Esa diferencia llevó a los investigadores a determinar que LASSS no actúa únicamente como antioxidante. “Esto superó nuestras expectativas. Sabíamos que los trisulfuros tenían funciones biológicas diversas, pero nunca esperamos que simplemente mezclar HGF con LASSS produjera un efecto tan marcado”, afirmó Tatsumi.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/