La contaminación del aire eleva el riesgo de glaucoma y cataratas, alertan estudios recientes

La contaminación del aire eleva el riesgo de glaucoma y cataratas, alertan estudios recientes

La contaminación del aire eleva el riesgo de glaucoma y cataratas, alertan estudios recientes

Investigaciones realizadas en distintos países analizaron la exposición prolongada a partículas contaminantes y su posible vínculo con dos de las principales causas de pérdida de visión en el mundo

Por Bautista Salaverri

El glaucoma y las cataratas son dos afecciones oculares frecuentes que pueden comprometer la visión de forma progresiva. El glaucoma reúne un grupo de neuropatías ópticas en las que se deteriora el nervio que conecta el ojo con el cerebro. La edad, la predisposición genética y ciertas características anatómicas del ojo se encuentran entre los factores de riesgo establecidos. Como su avance puede ser lento y poco perceptible al comienzo, la pérdida visual puede detectarse en etapas avanzadas.

Las cataratas consisten en la opacificación gradual del cristalino, la lente natural del ojo. Ese cambio reduce la nitidez y la sensibilidad al contraste, y puede dificultar las actividades cotidianas. La edad es un factor central en su aparición, aunque también intervienen otros elementos, como el tabaquismo, determinadas enfermedades y tratamientos.

En los últimos años, distintos estudios observaron asociaciones entre la exposición sostenida a contaminantes atmosféricos y un riesgo más alto de glaucoma o de cirugía de cataratas. Esos resultados no establecen una relación causal definitiva, pero amplían la investigación sobre el papel de la contaminación en el envejecimiento ocular.

El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo. La enfermedad afecta el nervio óptico y puede producir defectos progresivos del campo visual. Aunque la presión intraocular elevada es uno de sus factores de riesgo más conocidos, los estudios recientes analizan otros mecanismos que podrían intervenir en su desarrollo.

Una investigación publicada en Investigative Ophthalmology & Visual Science analizó datos de 481.113 participantes del Biobanco del Reino Unido. Durante un seguimiento promedio de 12,8 años, se registraron 9.224 casos nuevos de glaucoma. El trabajo estimó la exposición residencial a varios contaminantes, entre ellos las partículas finas PM2,5, el dióxido de nitrógeno y los óxidos de nitrógeno.

Según los autores, una mayor exposición a PM2,5, partículas de menos de 2,5 micrómetros de diámetro, se asoció con un aumento del 3% en el riesgo de desarrollar glaucoma por cada incremento del rango intercuartílico de concentración. Además, las personas ubicadas en el cuartil de mayor exposición tuvieron un riesgo 10% superior frente a las del cuartil más bajo.

Según otro estudio publicado en Environmental Pollution, la exposición prolongada a PM2,5, PM10, ozono y dióxido de nitrógeno se asoció con una mayor probabilidad de glaucoma en determinados niveles de concentración. Los resultados mostraron patrones no lineales, lo que indica que la relación no fue idéntica para todos los contaminantes ni para todas las exposiciones.

La posible explicación biológica todavía requiere más investigación. Los estudios revisados por los autores del trabajo británico indican que los contaminantes pueden favorecer la inflamación sistémica, el estrés oxidativo y la disfunción endotelial. El estrés oxidativo es un desequilibrio entre moléculas capaces de dañar las células y las defensas del organismo. Esos mecanismos han sido vinculados con procesos que podrían afectar el nervio óptico.

Las cataratas son la principal causa de discapacidad visual en el mundo. Se producen cuando el cristalino pierde transparencia, lo que puede generar visión borrosa y una disminución gradual de la capacidad visual. La cirugía permite reemplazar el cristalino opacificado por una lente artificial, por lo que el número de intervenciones funciona como un indicador de casos que alcanzaron una etapa que requirió tratamiento quirúrgico.

Un estudio de Ophthalmology Science analizó la exposición a dióxido de nitrógeno, PM2,5 y carbono negro a partir de las direcciones de residencia, y la compararon con los registros de cirugía de cataratas y degeneración macular asociada a la edad de tipo neovascular.

Según los resultados, los participantes que vivían en zonas urbanas y estaban expuestos a más de 34,8 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno tuvieron un riesgo 8% mayor de cirugía de cataratas que quienes permanecían por debajo de ese nivel. La asociación se observó en el análisis conjunto de las dos cohortes y no se registró entre los residentes rurales.

El dióxido de nitrógeno es un contaminante gaseoso vinculado principalmente con las emisiones del tránsito y otros procesos de combustión. Los autores advirtieron, además, que al incorporar factores de riesgo adicionales en un análisis de sensibilidad, la asociación con el dióxido de nitrógeno se atenuó y dejó de alcanzar significación estadística.

Según el Congreso de la Sociedad Europea de Cirugía de Catarata y Refractiva, citado por The Independent, los niveles más altos de contaminación se asociaron con un mayor riesgo de cataratas, y cada incremento relevante de exposición se vinculó con un aumento aproximado del 4% en el riesgo.

Los investigadores plantearon que el estrés oxidativo podría ofrecer una explicación posible. En el cristalino, este proceso puede favorecer la oxidación y la agregación de proteínas, cambios relacionados con la opacificación característica de las cataratas.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

No es el colesterol: cuál es el valor que pocos miran en los análisis de sangre y puede ser clave

No es el colesterol: cuál es el valor que pocos miran en los análisis de sangre y puede ser clave

No es el colesterol: cuál es el valor que pocos miran en los análisis de sangre y puede ser clave

Un consenso de especialistas italianos reunió décadas de evidencia científica para señalar a esta sustancia, habitualmente relegada frente a otros indicadores más conocidos, como un factor determinante en el riesgo cardiovascular de muchos pacientes

Por Ismael Yasnikowski

Un grupo de 15 especialistas italianos elaboró un documento de consenso que confirma lo que la ciencia sospechaba desde hace años: los triglicéridos —un tipo de grasa presente en la sangre— son una causa directa de enfermedades del corazón y las arterias, y no un dato menor en los análisis de laboratorio. El trabajo, publicado en la revista Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases, fue impulsado por la Sociedad Italiana para el Estudio de la Aterosclerosis (SISA) y reúne evidencia genética, epidemiológica y clínica acumulada durante décadas.

Los triglicéridos viajan por la sangre dentro de partículas que actúan como pequeños transportadores de grasa. Son justamente esas partículas las que, según el documento, favorecen la acumulación de placas en las arterias, incluso cuando el colesterol malo se encuentra controlado con medicación.

El texto posiciona a los triglicéridos elevados como un factor de riesgo que durante años quedó relegado frente al colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”.

Uno de los ejes centrales del trabajo es lo que los médicos denominan riesgo cardiovascular residual: el peligro de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV) a pesar de que el paciente tome correctamente sus medicamentos para bajar el colesterol. Múltiples estudios demostraron que una proporción considerable de personas sigue padeciendo estos episodios pese a cumplir con su tratamiento.

Las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y la Sociedad Europea de Aterosclerosis (EAS), actualizadas en 2025, reconocen que los triglicéridos elevados contribuyen a ese riesgo de forma independiente. Un seguimiento a 9.436 pacientes con antecedentes cardíacos confirmó que los niveles altos de esta grasa anticipan la reaparición de infartos y otros eventos graves a lo largo de nueve años, sin importar cuán intensivo fuera el tratamiento con otros fármacos.

El documento de la SISA analiza las terapias disponibles. Las estatinas, el medicamento más recetado para bajar el colesterol, también reducen los triglicéridos entre un 15 % y un 30 %, pero ese descenso no alcanza para eliminar el riesgo adicional en muchos pacientes.

Los fibratos, otro grupo de fármacos utilizado durante décadas, mostraron beneficios solo en casos muy puntuales. Un gran ensayo internacional —denominado PROMINENT— evaluó uno de estos medicamentos en 10.497 personas con diabetes tipo 2: los triglicéridos bajaron un 26 %, pero los infartos y los ACV no disminuyeron. Un análisis posterior indicó que los beneficios antes atribuidos a estos fármacos se debían en realidad a la reducción del colesterol, no de los triglicéridos.

Los suplementos de omega-3, los clásicos derivados del aceite de pescado, demostraron capacidad de reducir los triglicéridos entre un 20 % y un 50 %. Sin embargo, tampoco lograron disminuir los episodios cardiovasculares en ensayos de gran escala.

Frente a ese panorama, el consenso destaca al icosapent etilo (IPE), un compuesto que también proviene del aceite de pescado, pero en una versión mucho más concentrada y purificada que los suplementos convencionales. El ensayo internacional REDUCE-IT, que incluyó a 8.179 pacientes que ya tomaban estatinas y tenían triglicéridos moderadamente elevados, demostró que 4 gramos diarios de este fármaco redujeron un 25 % el riesgo de infartos, ACV y muerte cardiovascular tras casi cinco años de seguimiento.

El beneficio no se explicó solo por la baja de los triglicéridos. El fármaco también disminuyó un 39,9 % un indicador de inflamación en la sangre, lo que sugiere que su efecto protector actúa por varias vías simultáneas y no únicamente por la reducción de grasas.

El documento aborda además los casos de triglicéridos extremadamente altos —por encima de 885 mg/dL—, donde el principal peligro ya no es solo cardíaco, sino también la pancreatitis aguda, una inflamación grave y potencialmente mortal del páncreas. Para estos pacientes, el consenso subraya la necesidad de un tratamiento intensivo e inmediato. Las guías ESC/EAS de ya recomiendan el (IPE) para personas de alto riesgo con triglicéridos moderadamente elevados que reciben estatinas.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

El Incucai actualizó las pautas para los trasplantes renales: buscan reducir la espera y facilitar el acceso

El Incucai actualizó las pautas para los trasplantes renales: buscan reducir la espera y facilitar el acceso

El Incucai actualizó las pautas para los trasplantes renales: buscan reducir la espera y facilitar el acceso

La nueva normativa, publicada en el Boletín Oficial, modifica los criterios de asignación de órganos, promueve la donación cruzada y fija requisitos para los establecimientos médicos

El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) modificó las reglas para el trasplante renal y la gestión de la lista de espera en Argentina. La medida define nuevas prioridades para algunos pacientes, reduce requisitos de ingreso a la donación renal cruzada y actualiza las exigencias para los centros de trasplante.

Los cambios alcanzan, entre otros grupos, a quienes pueden recibir un riñón antes de comenzar diálisis, a las personas que ya no cuentan con un acceso vascular para continuar la hemodiálisis y a pacientes con mayores dificultades para encontrar compatibilidad. La norma no asegura el acceso a un órgano ni reemplaza las evaluaciones médicas requeridas en cada caso.

La Resolución 375/2026 fue publicada ayer en el Boletín Oficial y reemplaza disposiciones de 2017 y 2021. Para los pacientes, los cambios no eliminan las evaluaciones médicas ni garantizan la disponibilidad de un órgano. Sí ordenan las condiciones para acceder a determinadas prioridades y reducen requisitos adicionales en el programa de intercambio entre donantes vivos.

Uno de los puntos centrales es el trasplante renal preventivo, que se realiza antes de que una persona necesite diálisis. La resolución unifica la forma de acreditar la enfermedad renal crónica mediante estudios de laboratorio, biopsias o imágenes, y establece pautas diferenciadas para pacientes adultos y pediátricos.

Según información difundida por el organismo, entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, el 4% de las personas incorporadas a la lista podía acceder a esta alternativa. En ese período se efectuaron 38 intervenciones con donante fallecido bajo esa modalidad y 27 pacientes no debieron iniciar diálisis.

La nueva regulación busca que la evaluación de estos casos no dependa de criterios distintos entre centros. La indicación y el ingreso a la lista continuarán sujetos a la situación clínica de cada paciente y a los estudios exigidos por el sistema.

La disposición incorpora una categoría para quienes perdieron su último acceso vascular, una situación que puede impedir la continuidad de la hemodiálisis. Los casos de Último Acceso Vascular (UAV) tendrán un lugar definido en la distribución de órganos.

También precisa la prioridad de las personas hipersensibilizadas, que tienen anticuerpos capaces de dificultar la búsqueda de un donante compatible. Desde agosto de 2023, cuando comenzó a funcionar el programa para ese grupo, la tasa de trasplante pasó del 10,7% al 20,8%, de acuerdo con datos del Incucai.

La resolución establece cómo se ordenarán ambas situaciones cuando un órgano resulte compatible con más de un receptor. La asignación seguirá considerando variables médicas, la compatibilidad biológica y el tiempo de permanencia en lista.

La donación renal cruzada ofrece una alternativa a las parejas en las que una persona quiere donar un riñón en vida, pero no resulta compatible con su receptor previsto. El mecanismo permite combinar dos o más parejas para que cada receptor pueda recibir un órgano compatible.

Hasta ahora, el programa registró un cruce efectivo entre 12 parejas inscriptas, según el comunicado oficial. Entre los obstáculos identificados figuraban estudios inmunológicos adicionales que, en algunos casos, no tenían cobertura de obras sociales o empresas de medicina prepaga.

A partir de la nueva norma, la inscripción requerirá los mismos análisis inmunológicos que se solicitan a un donante vivo. Se mantienen, de todos modos, las evaluaciones de salud, seguridad y compatibilidad previas a cualquier operación.

La Resolución 375/2026 también actualiza las normas de habilitación de establecimientos y programas de trasplante. Además, amplía las reglas para procedimientos en los que se implanta un riñón junto con otro órgano: el marco anterior se refería en particular al trasplante hepatorrenal, mientras que el nuevo incluye otros trasplantes combinados, excepto el renopancreático.

El directorio del organismo aprobó el texto el 22 de octubre, después de la intervención de sus áreas técnicas, la Comisión Asesora de Trasplante Renal, el Comité de Bioética y la Comisión Federal de Trasplante. Los anexos con los requisitos y procedimientos están disponibles en la publicación digital del Boletín Oficial.

Cada órgano tiene una lista de espera única en el país, bajo control del Incucai. La asignación toma en cuenta la gravedad del cuadro, la compatibilidad entre donante y receptor y la antigüedad de la inscripción, entre otros criterios.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Los riesgos de los consejos sobre bienestar en redes sociales, según un estudio

Los riesgos de los consejos sobre bienestar en redes sociales, según un estudio

Los riesgos de los consejos sobre bienestar en redes sociales, según un estudio

Un estudio de la Universidad de Flinders analizó 300 publicaciones y detectó reglas alimentarias, objetivación corporal y mensajes que asocian salud con delgadez

Por Fernando Mongelós

Una investigación publicada en julio de 2026 y difundida en septiembre por la Universidad de Flinders, en Australia, volvió a poner el foco sobre los mensajes de bienestar que circulan en redes sociales. El análisis de 300 publicaciones de TikTok e Instagram con etiquetas vinculadas a alimentación y estilo de vida saludable detectó reglas restrictivas sobre comida, definiciones de salud basadas en la apariencia y modelos dietarios difíciles de sostener. El estudio reabrió el debate sobre cuándo el discurso del autocuidado convierte un tipo de cuerpo en un ideal que debe perseguirse.

La investigación, publicada en Journal of Technology in Behavioral Science, examinó contenidos sobre estilo de vida saludable, nutrición y alimentación limpia. Según informó la Universidad de Flinders, el 67% de las publicaciones destacaba la alimentación limpia o saludable, cerca de un tercio promovía restricciones o reglas alimentarias y una de cada cinco clasificaba los alimentos como buenos o malos. Casi dos tercios incluían objetivación corporal, es decir, presentaban el cuerpo principalmente como una imagen que debe ser observada y evaluada.

El estudio, realizado por Katie Porteous, Eva Kemps, Ashleigh Powell e Ivanka Prichard, aporta un punto de partida concreto a una discusión que excede las redes sociales. Según informó la universidad australiana, el 78% de quienes crearon los contenidos analizados no tenía una formación profesional acreditada, mientras que más de dos tercios de la información sobre salud fue clasificada como engañosa o susceptible de inducir a error.

La relevancia del hallazgo no consiste en cuestionar la alimentación, el movimiento o el cuidado de la piel. El punto es observar qué ocurre cuando esas prácticas se muestran como pruebas visibles de mérito individual. The Conversation advirtió que términos como bienestar, prevención y autocuidado pueden conservar modelos corporales centrados en la juventud, la delgadez y la actividad, aun cuando ya no hablen de belleza de manera directa.

La investigación de la Universidad de Flinders encontró que numerosos mensajes vinculaban de forma directa la alimentación con la obtención de una apariencia delgada y tonificada. Según la institución, esta asociación puede dejar de lado factores como la genética, las circunstancias personales, la cultura y las condiciones de vida que intervienen en la salud.

Ese desplazamiento modifica el alcance del mensaje. Una promesa de belleza puede reconocerse como un objetivo estético; una promesa de salud, en cambio, puede presentarse como una conducta necesaria y moralmente valorada. La apariencia pasa entonces a funcionar como una supuesta demostración de disciplina, cuidado y bienestar, aunque no permite determinar el estado de salud de una persona.

The Conversation señaló que la salud incluye aspectos físicos, mentales, sociales y ambientales. Por ese motivo, ni el peso, la edad, la musculatura, las arrugas o las canas ofrecen por sí mismos un diagnóstico. El medio también indicó que el acceso a determinados hábitos, productos y tratamientos depende de recursos, tiempo y condiciones materiales que no están distribuidos de la misma manera.

Una revisión sistemática publicada en 2022 en Adolescent Research Review analizó 43 estudios experimentales con 8.637 participantes y encontró que la exposición a imágenes idealizadas en redes sociales puede aumentar la insatisfacción corporal, especialmente entre adultos jóvenes. El análisis incluyó representaciones de cuerpos considerados atractivos, delgados o musculosos, y señaló que la comparación con la apariencia de otras personas desempeña un papel importante en esa relación.

Ese resultado no permite afirmar que toda publicación sobre ejercicio, nutrición o salud tenga el mismo efecto. La diferencia está en el tipo de contenido y en la forma en que plantea el cuerpo. Los mensajes que asocian el bienestar con un único aspecto físico refuerzan la comparación, mientras que una comunicación centrada en información verificable puede evitar esa equivalencia.

La Advertising Standards Authority (ASA) del Reino Unido abordó esta problemática en su informe Body Image in Advertising Review, publicado en 2024. El organismo advirtió que la evidencia sobre los efectos específicos de la publicidad todavía estaba en desarrollo y que las influencias culturales y sociales también debían considerarse.

Además, recogió testimonios de jóvenes que describieron efectos inmediatos sobre su imagen corporal después de observar anuncios con determinados ideales físicos o productos destinados a modificar la apariencia.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Obesidad crónica, inflamatoria y recurrente en personas mayores: por qué abandonar el tratamiento puede dejar al paciente peor que antes

Obesidad crónica, inflamatoria y recurrente en personas mayores: por qué abandonar el tratamiento puede dejar al paciente peor que antes

Obesidad crónica, inflamatoria y recurrente en personas mayores: por qué abandonar el tratamiento puede dejar al paciente peor que antes

Durante décadas, la ciencia trató la obesidad como un problema de voluntad o de excesos. Hoy la biología ocupa el centro: hormonas intestinales, neurotransmisores y una tendencia que el cuerpo defiende con mecanismos propios llevan el debate a otro nivel.

Marcelo Adrián Mariño definió la obesidad como una enfermedad biológica, crónica, inflamatoria y recurrente, cuyo tratamiento en mayores de 50 años debe contemplar la alimentación, la actividad física, el apoyo emocional y el cuidado cardiovascular. El especialista participó del 33.º Congreso Europeo sobre Obesidad, realizado del 12 al 15 de mayo de 2026 en Estambul, donde la menopausia, los tratamientos farmacológicos y la pérdida de masa muscular fueron algunos de los temas centrales.

La enfermedad puede reaparecer cuando se abandona el tratamiento, incluso con un aumento de peso superior al que se había perdido. “Si bajó diez kilos, ahora sube doce”, explicó Mariño al describir el denominado rebote, que vinculó con el carácter persistente de la condición.

El encuentro científico anual de la European Association for the Study of Obesity reunió a especialistas de investigación, prevención y tratamiento. En la cita organizada por la EASO, la mujer posmenopáusica y su riesgo cardiovascular ocuparon uno de los principales ejes de discusión.

Mariño (matrícula 11.937) integra el equipo multidisciplinario del Centro de Obesidad del Sanatorio Británico de Rosario, donde trabajan nutricionistas, psicólogos, médicos clínicos y especialistas en obesidad, nutrición y endocrinología. El grupo convocará el 27 de noviembre a jornadas locales abiertas a profesionales relacionados con esta enfermedad.

—Pensemos en un paciente de más de 50 años con obesidad. Durante mucho tiempo se la abordó desde un lugar más emocional. ¿Cuáles son los factores clínicos concretos?

—Primero tenemos que definir que la obesidad tiene un alto componente biológico. La persona tiene una predisposición a aumentar de peso y, al mismo tiempo, pone al servicio de ese aumento las enterohormonas del aparato digestivo y los neurotransmisores del sistema nervioso que regulan los mecanismos de apetito, ansiedad y saciedad.

La persona que tiene esta tendencia ya corre con una desventaja importante. Tiene que lograr un gran orden alimentario, bajar las cantidades, elegir mejor los alimentos y vincularse en los momentos sociales, que son los de mayor demanda, a un nuevo formato, a un nuevo vínculo entre alimentación, persona y socialización. Ahí hay un eje muy importante.

En el caso específico de los mayores de 50 años, encontramos a la mujer en la posmenopausia, con todo el cambio hormonal y la redistribución de grasa hacia las caderas y el abdomen. Eso también tiene un impacto emocional, porque socialmente esa bisagra de la menopausia la pone en un lugar incómodo y aumenta su riesgo cardiovascular.

Hace diez años pensábamos que la mujer estaba más expuesta a cáncer de mama, endometrio o útero, con las enfermedades oncológicas como protagonistas. Pero el corazón era el que le limitaba la expectativa de vida. Hoy, en el modelo de obesidad y cardiometabolismo, la mujer tiene que cuidar las arterias y el corazón. Bajar de peso es muy importante.

Hay que armar un programa que incluya lo nutricional y lo físico. En lo físico se incluye lo aeróbico: cardio, caminatas y bicicleta. Pero hoy la fuerza ocupa un lugar muy importante. Hay que hacer fuerza, con el propio cuerpo o en el gimnasio, porque ganar músculo aporta una maquinaria metabólica muy virtuosa para acomodar todo el sistema neurohormonal del cuerpo.

—¿Cómo se adapta ese plan a una sociedad con horarios laborales prolongados, multitrabajo y, en muchos casos, soledad?

—La persona que consulta tiene que estar motivada. Eso es muy importante. Tiene que elegir una motivación lo suficientemente fuerte, que puede ser la salud, la figura corporal, la movilidad o la proyección hacia el futuro: llegar bien a esa tercera y cuarta edad que se suma.

Con el foco puesto en la motivación, después desplegamos las estrategias. En lo nutricional hay tres pilares: la cantidad de comida, la elección de alimentos —la calidad de la comida— y el orden de los horarios, cómo me distribuyo. Después se agrega el modelo de actividad física.

También está el modelo psicológico, el soporte emocional, porque existe el hambre emocional. Hay gente que dice: “Como por ansiedad”, pero también come cuando está triste, enojada o relajada. Tenemos que trabajar ese componente emocional, porque ayuda a la conducta alimentaria, que requiere educación alimentaria. También hay que contemplar el presupuesto, porque a veces elegir alimentos de bajo nivel calórico eleva los gastos. Hay que equilibrar.

—Contame sobre lo que comúnmente se denominan las ‘lapiceras’. ¿Qué función cumplen y en qué tipo de pacientes se indican?

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/