Un estudio alemán revela cómo el músculo se repara tras el esfuerzo físico
Investigadores de Hildesheim, Bonn y Friburgo hallaron proteínas que detectan fibras dañadas y las eliminan por autofagia tras el entrenamiento de fuerza, un avance que puede afinar rutinas de atletas y terapias clínicas
Por Ismael Yasnikowski
Investigadores de las universidades alemanas de Hildesheim, Bonn y Friburgo identificaron nuevos componentes de la red de reparación muscular que se activa tras el entrenamiento de fuerza. El trabajo, publicado en la revista científica Nature Communications, describe cómo ciertas proteínas reconocen las estructuras musculares dañadas y las eliminan mediante autofagia, un proceso de degradación celular que facilita la síntesis de tejido nuevo.
El estudio se concretó debido a la labor conjunta entre un equipo compuesto por fisiólogos dedicados al ejercicio, biólogos expertos en citología y especialistas en proteómica. Antes de este trabajo, el conocimiento disponible sobre los mecanismos mediante los cuales el músculo es capaz de reparar el daño que produce el ejercicio de gran intensidad, y sobre los procesos de adaptación que ocurren frente a entrenamientos realizados de manera repetida, era limitado.
El entrenamiento de resistencia que se lleva a cabo a alta intensidad posibilita incrementar la masa de los músculos esqueléticos o, en determinados casos, mantener el volumen y la funcionalidad, aunque al mismo tiempo induce una carga mecánica significativa sobre las fibras musculares involucradas. Esa carga o tensión genera lesiones microscópicas en la maquinaria encargada de la contracción muscular y que es la responsable fundamental de la producción de fuerza.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que las personas realicen actividades dirigidas al fortalecimiento muscular de intensidad moderada, sea en un mínimo de dos ocasiones cada semana, ya que este hábito contribuye a evitar la disminución en la cantidad de masa muscular en el cuerpo.
No obstante, cuando se practica ejercicio a una intensidad elevada, el cuerpo enfrenta un esfuerzo y una exigencia física superiores, lo que desencadena procesos internos de reparación cuya complejidad es considerable. En el campo científico, no se había logrado entender del todo cómo operan dichos procesos.
Para el estudio, los investigadores recolectaron biopsias musculares de ocho voluntarios sanos antes y después de una sesión de ejercicio de resistencia de alta intensidad. También analizaron cómo un período de entrenamiento reducido y la interrupción total del ejercicio influían en las adaptaciones moleculares.
Mediante técnicas proteómicas, el equipo identificó cambios dinámicos en el aparato contráctil del músculo esquelético. “Nuestros métodos analíticos nos permitieron identificar proteínas que se incorporan al aparato contráctil después del ejercicio de resistencia, donde desempeñan funciones esenciales de protección y reparación”, señaló Pitter Huesgen, experto en proteómica de la Universidad de Friburgo, en declaraciones recogidas por Infosalud.
Luego, esas proteínas fueron analizadas en laboratorio con células musculares cultivadas para comprobar su funcionamiento. El profesor Jörg Höhfeld, del Instituto de Biología Celular de la Universidad de Bonn, explicó que las proteínas reparadoras primero reconocen las estructuras musculares dañadas y luego las eliminan mediante autofagia, la vía de degradación celular que abre paso a la síntesis de componentes nuevos.
“Esto facilita la reparación muscular y la adaptación al entrenamiento de resistencia», destacó Höhfeld, quien también integra el Comité Directivo del Área de Investigación Transdisciplinaria Vida y Salud de la Universidad de Bonn.
Los hallazgos muestran de manera clara cómo tanto la intensidad del entrenamiento como el historial que cada persona tiene en cuanto a sesiones previas influyen directamente en la magnitud del daño muscular y, a la vez, en la activación de los mecanismos de reparación en el organismo.
Ese conocimiento específico hará posible que se puedan optimizar de manera más precisa las sesiones de entrenamiento que realizan los deportistas. Además, permitirá que se puedan diseñar programas de rehabilitación que sean más eficaces y adecuados para los pacientes que se encuentran en entornos clínicos.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Un minuto de caminata por hora puede revertir los daños del sedentarismo, según un especialista de Columbia
Un fisiólogo advirtió que las largas jornadas sin movimiento afectan la salud física y mental, y destacó que pequeñas pausas activas durante el día ayudan a reducir riesgos asociados a enfermedades y mejoran el bienestar general
Por Ismael Yasnikowski
Caminar un minuto por hora puede cambiar los efectos nocivos del sedentarismo, según el doctor Keith Diaz, fisiólogo del ejercicio e investigador de la Universidad de Columbia (EE.UU.). Durante una conferencia, el especialista presentó los resultados de sus estudios y advirtió que un adulto promedio pasa actualmente 187 días al año sentado o inactivo, lo que representa más de la mitad del año. Lejos de proponer grandes esfuerzos físicos, el experto defiende que pequeñas pausas de movimiento repartidas a lo largo del día son suficientes para revertir parte del daño.
El fisiólogo reconoció que, pese a dedicar su carrera al estudio de la actividad física, su jornada laboral transcurre frente a una pantalla y en reuniones. “Acabo muy cansado y agotado a pesar de no utilizar mi cuerpo en absoluto”, admitió en declaraciones recogidas por la revista especializada Runner’s World. Esa contradicción personal lo llevó a investigar soluciones prácticas para una realidad que, según sus palabras, define esta como “la época más sedentaria de la historia moderna”.
La ciencia detrás del sedentarismo no deja margen para la duda. De acuerdo con las investigaciones de Diaz, pasar demasiado tiempo inactivo eleva el riesgo de desarrollar diabetes, cáncer, demencia y enfermedades cardíacas, además de asociarse con muerte prematura. Y lo más llamativo del hallazgo es que ese riesgo persiste incluso en personas que sí realizan ejercicio regular.
“Llevar un estilo de vida muy sedentario, como hacemos muchos de nosotros, es tóxico”, sentenció el investigador, según Runner’s World. Para ilustrar la velocidad con que el cuerpo pierde lo ganado, el experto citó un estudio en el que deportistas de resistencia altamente entrenados perdieron cerca del 20% de su capacidad aeróbica en solo tres días de reposo en cama.
El deterioro tampoco se limita a los atletas. Según el fisiólogo, obligar a un adulto sano a guardar reposo durante 40 días produce en su corazón cambios equivalentes a 50 años de envejecimiento. “No se trata de saltarse un entrenamiento o dos. La toxicidad surge cuando el movimiento empieza a desaparecer de tu vida”, precisó.
El médico y su equipo llegaron a una cifra concreta: un paseo de cinco minutos cada media hora basta para contrarrestar buena parte de los efectos negativos del sedentarismo. Esa pauta redujo el pico de azúcar en sangre tras las comidas en aproximadamente un 60%, una magnitud comparable, según el propio investigador, a la que se obtendría con medicación para controlar la glucosa.
No obstante, el umbral mínimo es aún más accesible. “Algo tan sencillo como caminar un minuto cada hora puede tener un gran impacto”, afirmó Diaz, de acuerdo con lo publicado por Runner’s World. Y el ritmo tampoco exige esfuerzo: basta con caminar a unos 3 km/h, es decir, un paso tranquilo. El investigador subrayó que incluso pausas breves y poco frecuentes logran neutralizar “algunos de los costes ocultos de nuestras vidas sedentarias”.
La clave está en la frecuencia, no en la intensidad. Los músculos, explicó, necesitan contraerse con regularidad para funcionar de manera óptima, y esa contracción no tiene por qué ocurrir exclusivamente durante una sesión de gimnasio. Cualquier interrupción del tiempo sentado cuenta.
Los beneficios de esas micropausas no se limitan al cuerpo. Según las investigaciones, pasar el día sentado sin moverse provoca que el estado de ánimo de las personas “se desplome” mientras la fatiga se acumula. La razón, explicó el científico, es que los músculos y el cerebro mantienen una relación de comunicación constante.
“Nuestra necesidad biológica de contraer los músculos va más allá de la salud física y el metabolismo. También es fundamental para la salud mental y cerebral”, indicó el experto, en declaraciones reproducidas por Runner’s World. Al comparar la actividad cerebral tras el movimiento con la que se registra tras períodos prolongados de inactividad, las diferencias resultan notorias: el cerebro activo se muestra más preparado para aprender y trabajar.
El experto apunta a la cultura de la productividad y la comodidad como el obstáculo más grande. La tecnología, señaló, remueve cada vez más la necesidad de moverse: las compras llegan a domicilio, los robots aspiran el suelo y el entretenimiento digital retiene a las personas durante horas. Frente a ese diseño, el investigador propone un cambio de perspectiva: ver el movimiento no como una interrupción, sino como una forma de reconectar el cuerpo y el cerebro a lo largo del día.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
“Aquí no se envejece”: así funciona la clínica a 250 metros bajo tierra que trata el asma con aire de mina
En Armenia funciona uno de los únicos hospitales del mundo instalados en lo profundo de una mina activa. Desde 2019, sin financiamiento estatal, el centro médico enfrenta el riesgo de cierre
Por Ismael Yasnikowski
Cada mañana, un puñado de pacientes aborda un ascensor industrial que desciende 250 metros bajo tierra, en los subsuelos de un barrio residencial en las afueras de Ereván, capital de Armenia. Al fondo los espera una red de túneles excavados en roca salina, camas estrechas detrás de cortinas y seis horas de silencio absoluto. Lo que parece el decorado de un búnker de la Guerra Fría es, en realidad, una clínica médica instalada en el interior de una mina activa de sal, considerada una de las pocas de su tipo en el mundo. Su existencia, sin embargo, pende de un hilo.
El centro opera desde 1987 en la mina de Avan y ofrece un tratamiento alternativo llamado espeleoterapia, basado en la premisa de que el aire saturado de sal, libre de alérgenos y contaminación, puede aliviar enfermedades respiratorias como el asma y las alergias. Durante décadas, miles de armenios recibieron este tratamiento de forma gratuita a través del sistema público de salud.
Según un informe elaborado por el medio británico The Guardian, en 2019 el gobierno de Armenia retiró el financiamiento estatal al considerar que la espeleoterapia carece de evidencia científica suficiente para justificar el gasto público. Desde entonces, el número de pacientes cayó de forma drástica y la clínica opera al límite de su capacidad.
La doctora Anush Voskanyan, que trabaja en la clínica desde 1989, guía a los visitantes por las enormes cámaras subterráneas y explica el origen del tratamiento. Según relató al medio británico, la idea surgió cuando los médicos advirtieron que los trabajadores de las minas de sal presentaban tasas de enfermedades respiratorias notablemente bajas, a pesar de pasar su vida laboral bajo tierra. Esa observación impulsó estudios sobre el microclima de las minas, que derivaron en la apertura de clínicas especializadas en distintas partes del bloque soviético.
La médica atribuye los beneficios del entorno a una combinación de factores: el aire cargado de sal, una temperatura constante de 19°C durante todo el año y la ausencia total de alérgenos, ruido, radiación y polución. Los pacientes realizan el tratamiento durante seis horas diarias a lo largo de tres semanas.
De acuerdo con los médicos del centro, la primera semana sirve para que el organismo se adapte al ambiente de la mina, y los efectos positivos se van acumulando de forma gradual. “Aquí básicamente no se envejece”, afirmó la doctora en declaraciones recogidas por The Guardian.
En su momento de mayor actividad, la mina de Avan recibía miles de pacientes por año. Muchos llegaban sin costo alguno, cubiertos por el sistema de salud armenio. Hoy, las cámaras que antes albergaban a 60 personas a la vez están casi vacías. “Hoy somos probablemente cinco”, dijo al observar los espacios desiertos, según consignó el diario.
El punto de quiebre llegó cuando el gobierno armenio retiró el financiamiento en el marco de una reforma del sistema de salud orientada a la introducción de un seguro médico universal. Las autoridades debieron decidir qué tratamientos merecían cobertura pública y la espeleoterapia quedó fuera. Quienes antes asistían gratis ahora deben abonar alrededor de 20 libras esterlinas (unos USD 26,59) por cada sesión. “Estamos al borde del cierre. Seguimos funcionando, pero apenas, y podríamos cerrar cualquier día”, advirtió la doctora.
La espeleoterapia se practica desde hace décadas en Europa del Este y en los países de la ex Unión Soviética, pero los estudios a gran escala son escasos y la mayoría de los centros que existían ya cerraron sus puertas. Muchos especialistas en enfermedades respiratorias la consideran una terapia complementaria que puede aliviar síntomas, pero que no debe reemplazar los tratamientos médicos convencionales.
Para sus defensores, la falta de investigación sistemática no invalida décadas de testimonios. Mikayel Torosian, un paciente asmático, describió su experiencia al medio inglés: “Probé todos los tratamientos posibles y este es el único que funcionó. Pensé que era una completa tontería antes de probarlo, pero ahora soy un verdadero creyente. Me salvó”, contó al medio.
Mientras el debate sobre la validez médica del método continúa abierto, cada mañana el ascensor de la mina de Avan sigue su descenso bajo las calles de Ereván, ofreciendo a quienes bajan algo difícil de encontrar en la superficie: horas de silencio total, sin conexión a internet y sin el ruido del mundo exterior.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Cepillo eléctrico o manual: qué opción recomiendan los odontólogos para una higiene más eficaz
Expertos compararon los dos dispositivos y analizaron sus diferencias en tecnología, técnica y control del tiempo para orientar a quienes buscan mejorar la salud bucal
Por Santiago Abraldes
El debate entre el cepillo de dientes manual y el cepillo de dientes eléctrico existe desde que los modelos motorizados entraron al mercado masivo, pero durante años la respuesta quedó en el terreno de la preferencia personal.
Durante décadas, el cepillo manual fue el estándar del cuidado oral doméstico. Su bajo costo, su practicidad para viajar y la ausencia de baterías lo sostuvieron como la opción mayoritaria. Pero la acumulación de estudios clínicos y el consenso entre especialistas inclinaron la recomendación hacia el modelo eléctrico.
Un panel de dentistas consultados por el medio Men’s Health Latinoamérica coincidió en que los cepillos eléctricos superan a los manuales “por un amplio margen”. El Dr. Joseph Field, odontólogo, resumió esa postura: “Hay muy pocas razones para no usar un cepillo eléctrico. Es una decisión obvia si buscas mejores resultados con menos esfuerzo”.
La remoción de placa bacteriana es el objetivo central del cepillado. Esa película de microorganismos se adhiere a las superficies dentales y, si no se elimina con regularidad, deriva en caries, enfermedad de las encías y mal aliento.
El Dr. Jon Marashi, odontólogo, explicó al medio que la velocidad y el tipo de movimiento de los cepillos eléctricos los vuelven más eficaces para esa tarea: las vibraciones rápidas y el desplazamiento de las cerdas desprenden residuos con mayor eficiencia que el movimiento manual.
Un estudio mencionado en el artículo encontró que adoptar un cepillo eléctrico se asocia con una reducción del 21% en la acumulación de placa y una disminución del 11% en el riesgo de gingivitis, la inflamación de las encías y la forma más leve de enfermedad periodontal.
El tiempo de cepillado es otro punto central. La recomendación profesional es de dos minutos, distribuidos en 30 segundos por cada cuadrante de la boca. La Dra. Joyce Kahng, odontóloga cosmética, señaló que algunas personas creen llegar a ese tiempo, pero al cronometrarse suelen quedar por debajo. Los modelos eléctricos incorporan temporizadores y alertas automáticas que resuelven esa dificultad sin exigir atención constante del usuario.
Los equipos más recientes también cuentan con aplicaciones móviles que registran el tiempo dedicado a cada zona. A eso se suma la técnica: ejercer demasiada presión desgasta el esmalte e irrita las encías, y el frotado horizontal en lugar de movimientos circulares suaves reduce la eficacia y puede generar daño.
La Dra. Kahng indicó que sostener una técnica correcta de forma constante es difícil, sobre todo en el cepillado matutino. El cepillo eléctrico resuelve parte de ese problema al aportar un movimiento motorizado y uniforme. El Dr. Field describió la acción pulsante del cabezal como equivalente a un martillo neumático para la placa: las cerdas ingresan entre los dientes y por debajo de la línea de las encías con una penetración que el cepillo manual no puede replicar.
Dentro de los cepillos eléctricos existen dos categorías tecnológicas. Los modelos oscilatorios tienen cabezales ovalados que realizan movimientos circulares para desprender la placa. Los modelos sónicos poseen una forma más similar a la del cepillo tradicional y limpian mediante vibraciones de alta frecuencia.
De acuerdo con el Dr. Marashi, ninguno es superior al otro de forma absoluta y la elección responde en última instancia a las preferencias y necesidades de cada persona. Lo que sí resulta claro es que ambas opciones superan al cepillo manual en términos de rendimiento. Su motor garantiza una presión más constante y una cobertura más homogénea de todas las superficies dentales, algo difícil de lograr con el movimiento manual.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Desarrollan una herramienta bioinformática para estudiar el genoma del parásito que produce Chagas
28 de julio de 2026
Desarrollan una herramienta bioinformática para estudiar el genoma del parásito que produce Chagas
El software de científicos del CONICET se llama GCanner y podría contribuir a optimizar los diagnósticos y el diseño de nuevos tratamientos.
El software de científicos del CONICET se llama GCanner y podría contribuir a optimizar los diagnósticos y el diseño de nuevos tratamientos.
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Investigadores del CONICET y de la UNSAM desarrollaron GCcanner, una herramienta informática que permite analizar de manera más rápida, precisa y estandarizada el genoma del Trypanosoma cruzi, el parásito que causa la enfermedad de Chagas que afecta a 1.300.000 personas en Argentina y a entre 6 y 7 millones de personas en todo el mundo causando cerca de 10 mil muertes al año. El avance se describe en la revista científica Methods in Molecular Biology.
“GCanner funciona como un scanner molecular del genoma de Trypanosoma cruzi, revelando una capa de complejidad nunca antes vista en este patógeno. Estudios como estos nos ayudan a entender las diferencias entre las distintas cepas del parásito y sientan las bases para el desarrollo de estrategias terapéuticas y diagnósticas que nos permitan combatir esta enfermedad”, afirma Carlos Buscaglia, autor del desarrollo e investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIBIO, CONICET-UNSAM) y de la Escuela de Bio y Nanotecnología (EByN) de la UNSAM y jefe del laboratorio de Biología molecular de Protozoarios.
En particular, algunos genes de Trypanosoma cruzi involucrados en la infección de la célula y con la evasión de las defensas del humano, llamados factores de virulencia, se encuentran en regiones llamadas “disruptivas” y, los genes esenciales para la vida para el parásito y conservados a lo largo de la evolución, se encuentran en otras regiones llamadas “core”.
“Durante muchos años el desafío más grande de la secuenciación de este genoma radicó en entender cómo se organiza el genoma disruptivo, es decir, los factores de virulencia”, explica Virginia Balouz, también autora del avance e investigadora del CONICET en IIBIO y EByN.
Efectivamente, en los últimos años, muchos aspectos de la biología de Trypanosoma cruzi se interpretaban a la luz de esta organización genómica. Sin embargo, aún no se había desarrollado una herramienta que estandarice su identificación. Los diferentes grupos de trabajo del mundo usaban su propio protocolo que dependía de leer las secuencias e interpretar qué genes están en cierto lugar del genoma, en un proceso que se llama “anotación”. “Si esta región estaba enriquecida en ciertos factores de virulencia, la llamábamos ‘región disruptiva’; si presentaba genes esenciales, se le llamaba ‘región core’”, indica Balouz. Y agrega: “Es como si cada laboratorio usara una receta diferente para hacer la misma comida, por más que las comidas se parezcan, no son iguales. Esto provocaba que los descubrimientos tuvieran sesgos y los resultados fueran poco reproducibles entre los diferentes laboratorios”.
Inspirados en resolver este problema, Balouz y Buscaglia diseñaron GCanner, que permite la identificación de regiones core y disruptivas usando las secuencias genómicas sin tener que anotar o interpretar el genoma. “Además puede mejorar la comparación de resultados entre grupos de investigación y facilita el estudio de la organización genética del parásito y comparar diferentes cepas”, subraya Buscaglia.
Genoma completo de la cepa autóctona del parásito
En 2025, los investigadores Buscaglia, Balouz y colegas publicaron en la revista Scientific reports el genoma completo de la cepa autóctona de Trypanosoma cruzi (cepa RA) en colaboración con Luisa Berná y Carlos Robello del Instituto Pasteur de Montevideo, Uruguay.
“El genoma completo y detalladamente anotado de la cepa RA constituyó y constituye un recurso valioso para la comunidad científica y ofrece nuevas perspectivas sobre la arquitectura genómica y la dinámica evolutiva de este parásito poco estudiado”, señala Balouz.
El estudio del Trypanosoma cruzi es muy desafiante debido a que el parásito posee una gran diversidad genética y diferentes cepas difieren en su capacidad de infectar, en la gravedad del daño que causan y en su respuesta a los medicamentos. “Hasta ahora, la comunidad científica disponía de muy pocos genomas de alta calidad que representen las cepas que circulan en nuestra región. Secuenciar con precisión la cepa autóctona RA, que además es el modelo de laboratorio por excelencia para estudiar las infecciones más severas, proporciona una referencia genética confiable que antes no existía”, destaca Buscaglia.
En este mapa de alta resolución de la cepa RA, se identificaron cerca de 17 mil genes compartidos con parásitos emparentados (como los que causan leishmaniasis, otra enfermedad endémica de la región) y unos 7 mil genes de factores de virulencia que son exclusivos de Trypanosoma cruzi.
“Gracias al mapeo automático de GCanner, hoy sabemos con exactitud en qué compartimentos se ubican estos genes estratégicos”, afirma Buscaglia.
Herramientas como GCanner, indica Balouz, permiten estandarizar los estudios entre laboratorios y facilitar la integración de resultados entre ellos. Y explica: “Bajo la premisa de ‘dividir y conquistar’, GCanner permite separar un problema grande y difícil de abarcar, en pequeños problemas chicos para facilitar su interpretación. De esta manera separamos regiones del genoma por su composición, de manera racional, para estudiar el rol de los genes contenidos en cada una”.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
7 duplas de alimentos que potencian el valor nutritivo de las comidas
Una especialista explica cómo mezclar productos habituales para favorecer la absorción de vitaminas, minerales y proteínas, y sacar el máximo provecho de cada comida
Por Santiago Abraldes
Combinar los alimentos puede influir en la absorción de nutrientes y en la dieta diaria. Según explica Yolanda Vázquez Mazariego, doctora en Ciencias Biológicas, naturópata y profesora de nutrición, ciertas mezclas de ingredientes pueden favorecer ese proceso y aportar beneficios vinculados con la energía, el peso y la prevención de enfermedades.
No se trata de evitar la mezcla de carbohidratos y proteínas, sino de entender cómo algunas combinaciones pueden favorecer el efecto de los nutrientes y facilitar su absorción. Vázquez Mazariego sostiene que realizar buenas mezclas alimenticias permite aprovechar las propiedades de cada alimento.
Elegir cómo mezclar los alimentos en la dieta diaria puede modificar su aporte nutricional. Estas son siete combinaciones señaladas por la especialista.
Yogur natural con frutos secos: esta mezcla aporta energía sostenida, mejora la flora intestinal, previene el estreñimiento y refuerza las defensas. El yogur aporta probióticos, calcio, vitamina D y proteínas animales, mientras que los frutos secos ofrecen ácidos grasos omega-3, vitamina E y fibra.
Queso y uvas: es una opción para la salud ósea, ya que el calcio y las proteínas del queso se absorben mejor gracias a los ácidos cítricos de la uva. Además, el resveratrol presente en la uva tiene efectos antioxidantes y se asocia con la protección frente al envejecimiento celular.
Carnes rojas con jugo de limón: el hierro de las carnes rojas se asimila de forma más eficiente cuando se acompaña de vitamina C, presente en el jugo de limón recién exprimido. De este modo, se refuerza el transporte de oxígeno en la sangre y se suman los efectos antioxidantes y antiinflamatorios del cítrico.
Cereales con legumbres: la combinación de ambos ingredientes permite obtener proteínas completas de alta calidad biológica, ya que cada grupo compensa las carencias de aminoácidos esenciales del otro. Es una fórmula útil para quienes siguen dietas vegetarianas o desean reducir el consumo de proteína animal.
Salmón y cúrcuma: diversos estudios señalan que la curcumina de la cúrcuma mejora su absorción cuando se acompaña de ácidos grasos omega-3, como los que contiene el salmón. Esta combinación favorece la acción antioxidante y muestra efectos en la reducción del crecimiento de ciertas células tumorales.
Té verde con naranja: al preparar té verde con corteza o trozos de naranja, los flavonoides y la vitamina C preservan los antioxidantes del té y mejoran su efecto protector. Además, el sabor cítrico ayuda a quienes no disfrutan del té verde y contribuye a calmar la ansiedad por alimentos dulces.
Arroz integral con ajo y cebolla: añadir ajo y cebolla en crudo a platos de arroz integral incrementa la absorción del hierro y el zinc gracias a los compuestos azufrados de estas hortalizas, y así optimiza el aporte de minerales esenciales, en especial en dietas basadas en vegetales.
Incorporar estas combinaciones no requiere grandes cambios en la cocina ni en los hábitos de compra. La clave está en elegir ingredientes frescos —especialmente especias y raíces— y tener presente que pequeños ajustes en la preparación, como añadir un chorrito de cítrico, usar ajo crudo o sumar una fuente proteica vegetal a los cereales, pueden marcar la diferencia en el aprovechamiento nutritivo de cada comida.
Con el tiempo, estas prácticas se vuelven parte de la rutina. La nutrición funcional no depende de productos especiales ni de dietas restrictivas, sino de entender cómo los alimentos del día a día interactúan entre sí para potenciar sus propiedades.
No todas las combinaciones son adecuadas para todas las personas ni en cualquier contexto. Las coles, aunque nutritivas, pueden afectar la función tiroidea en quienes tienen hipotiroidismo debido a su efecto bociógeno. En esos casos, conviene acompañarlas con alimentos ricos en yodo, como pescado, marisco o algas.
El ananá y la papaya, gracias a sus enzimas, facilitan la digestión de proteínas animales y pueden ser útiles para quienes sienten pesadez tras consumir carnes. En cuanto a los lácteos, su contenido de calcio, vitamina D y fósforo los hace recomendables para el mantenimiento de los huesos, aunque quienes no los consumen deben buscar alternativas en alimentos como soja, algas, sésamo, pescados y huevos.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/