Cepillo eléctrico o manual: qué opción recomiendan los odontólogos para una higiene más eficaz

Expertos compararon los dos dispositivos y analizaron sus diferencias en tecnología, técnica y control del tiempo para orientar a quienes buscan mejorar la salud bucal

Por Santiago Abraldes

El debate entre el cepillo de dientes manual y el cepillo de dientes eléctrico existe desde que los modelos motorizados entraron al mercado masivo, pero durante años la respuesta quedó en el terreno de la preferencia personal.

Durante décadas, el cepillo manual fue el estándar del cuidado oral doméstico. Su bajo costo, su practicidad para viajar y la ausencia de baterías lo sostuvieron como la opción mayoritaria. Pero la acumulación de estudios clínicos y el consenso entre especialistas inclinaron la recomendación hacia el modelo eléctrico.

Un panel de dentistas consultados por el medio Men’s Health Latinoamérica coincidió en que los cepillos eléctricos superan a los manuales “por un amplio margen”. El Dr. Joseph Field, odontólogo, resumió esa postura: “Hay muy pocas razones para no usar un cepillo eléctrico. Es una decisión obvia si buscas mejores resultados con menos esfuerzo”.

La remoción de placa bacteriana es el objetivo central del cepillado. Esa película de microorganismos se adhiere a las superficies dentales y, si no se elimina con regularidad, deriva en caries, enfermedad de las encías y mal aliento.

El Dr. Jon Marashi, odontólogo, explicó al medio que la velocidad y el tipo de movimiento de los cepillos eléctricos los vuelven más eficaces para esa tarea: las vibraciones rápidas y el desplazamiento de las cerdas desprenden residuos con mayor eficiencia que el movimiento manual.

Un estudio mencionado en el artículo encontró que adoptar un cepillo eléctrico se asocia con una reducción del 21% en la acumulación de placa y una disminución del 11% en el riesgo de gingivitis, la inflamación de las encías y la forma más leve de enfermedad periodontal.

El tiempo de cepillado es otro punto central. La recomendación profesional es de dos minutos, distribuidos en 30 segundos por cada cuadrante de la boca. La Dra. Joyce Kahng, odontóloga cosmética, señaló que algunas personas creen llegar a ese tiempo, pero al cronometrarse suelen quedar por debajo. Los modelos eléctricos incorporan temporizadores y alertas automáticas que resuelven esa dificultad sin exigir atención constante del usuario.

Los equipos más recientes también cuentan con aplicaciones móviles que registran el tiempo dedicado a cada zona. A eso se suma la técnica: ejercer demasiada presión desgasta el esmalte e irrita las encías, y el frotado horizontal en lugar de movimientos circulares suaves reduce la eficacia y puede generar daño.

La Dra. Kahng indicó que sostener una técnica correcta de forma constante es difícil, sobre todo en el cepillado matutino. El cepillo eléctrico resuelve parte de ese problema al aportar un movimiento motorizado y uniforme. El Dr. Field describió la acción pulsante del cabezal como equivalente a un martillo neumático para la placa: las cerdas ingresan entre los dientes y por debajo de la línea de las encías con una penetración que el cepillo manual no puede replicar.

Dentro de los cepillos eléctricos existen dos categorías tecnológicas. Los modelos oscilatorios tienen cabezales ovalados que realizan movimientos circulares para desprender la placa. Los modelos sónicos poseen una forma más similar a la del cepillo tradicional y limpian mediante vibraciones de alta frecuencia.

De acuerdo con el Dr. Marashi, ninguno es superior al otro de forma absoluta y la elección responde en última instancia a las preferencias y necesidades de cada persona. Lo que sí resulta claro es que ambas opciones superan al cepillo manual en términos de rendimiento. Su motor garantiza una presión más constante y una cobertura más homogénea de todas las superficies dentales, algo difícil de lograr con el movimiento manual.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/