Retinar: la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

Retinar: la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

Retinar: la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

31 de julio de 2026
Retinar: la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

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Se trata de una plataforma argentina de teleoftalmología para fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética. Detrás de esta herramienta hay más de una década de investigación en análisis de imágenes médicas, articulación con equipos de salud y un proceso de transferencia tecnológica que hoy contribuye a ampliar el acceso al control oftalmológico.

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La retinopatía diabética es la principal causa de pérdida visual prevenible e irreversible en personas adultas en edad productiva, y, a nivel mundial, afecta aproximadamente al 25 por ciento de las personas con diabetes. Aunque puede avanzar durante años sin generar síntomas, un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamientos capaces de evitar gran parte de las complicaciones. Frente a ese desafío sanitario, un grupo de investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) comenzó hace más de una década un camino de investigación que dio lugar a Retinar, una plataforma argentina de teleoftalmología que utiliza inteligencia artificial para ampliar el acceso al control oftalmológico y optimizar el trabajo de los equipos de salud.

El desarrollo nació en el Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones (PLADEMA), de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNCPBA, liderado por el investigador del CONICET José Ignacio Orlando. El equipo científico está integrado además por el investigador del CONICET Ignacio Larrabide y los becarios doctorales del organismo Lucas Telesco y Franco Arellano, quienes desarrollan distintas líneas de investigación en inteligencia artificial aplicada al análisis de imágenes médicas. En articulación con el Servicio de Oftalmología del Hospital de Alta Complejidad en Red El Cruce, a cargo de la oftalmóloga Mercedes Leguía, el proyecto busca responder a una necesidad concreta del sistema sanitario argentino: facilitar la detección temprana de personas con riesgo de desarrollar complicaciones visuales asociadas a la diabetes y fortalecer los programas de teleoftalmología en hospitales y centros de salud. “Desde el comienzo entendimos que un buen algoritmo era clave, pero que debía ser el punto de partida para ofrecer al final del camino una herramienta integrable al funcionamiento real del sistema sanitario argentino, que permitiera aprovechar la diversidad de hospitales, equipos y formas de trabajo que existen en el país”, explica Orlando.

Un problema silencioso que exige detección temprana

La retinopatía diabética es una complicación producida por el daño que los niveles elevados de glucosa generan sobre los vasos sanguíneos de la retina. En sus primeras etapas puede evolucionar sin afectar la visión, por lo que muchas personas desconocen que presentan lesiones hasta que el deterioro visual ya resulta irreversible. Por este motivo, las guías clínicas recomiendan controles oftalmológicos periódicos para todas las personas con diabetes.

Sin embargo, esos controles no siempre se realizan. La concentración de especialistas en grandes centros urbanos, las dificultades para acceder a turnos, las distancias geográficas y la limitada capacidad de algunos servicios de salud reducen la cobertura del tamizaje.

Frente a ese escenario, Orlando destaca que “la teleoftalmología basada en retinografías no midriáticas surgió internacionalmente como una estrategia para acercar el estudio a los pacientes: como son imágenes no invasivas que pueden ser capturadas por personal capacitado, no necesariamente oftalmólogos, te permite llevar el control a centros de atención primaria u hospitales generales, haciendo las fotos y enviándolas después a especialistas para que las evalúen remotamente”.

Ciencia para fortalecer la teleoftalmología

Ese modelo, sin embargo, también presenta desafíos. A medida que aumenta la cantidad de centros que capturan imágenes, crece el volumen de estudios que deben analizar los oftalmólogos, generando un cuello de botella que impide que las redes escalen y den una respuesta programática. Además, una fotografía desenfocada o de baja calidad puede obligar a tener que repetir el estudio cuando el paciente ya abandonó el centro de salud.

“Cuando empezamos a trabajar con los equipos de salud entendimos que, además de generar un modelo capaz de tamizar los casos de riesgo, íbamos a necesitar controlar la calidad de las imágenes”, recuerda el investigador. “Sin controlar la calidad, en muchos casos pueden ocurrir fallas posteriores que pueden poner en riesgo la seguridad del paciente, o hacer más ineficiente el proceso de tamizaje. Después sí, por supuesto, el reconocimiento automático de la patología es clave para priorizar informes”.

Para lograrlo, el equipo desarrolló modelos de inteligencia artificial capaces de verificar automáticamente la calidad de las retinografías, identificar estudios con signos compatibles con una retinopatía diabética que requiere derivación y asistir a los profesionales en la organización de los controles, manteniendo siempre la decisión clínica en manos del especialista.

El entrenamiento de esos modelos implicó utilizar decenas de miles de imágenes de fondo de ojo previamente evaluadas por oftalmólogos, provenientes de distintas bases de datos tanto públicas como locales, y obtenidas con cámaras, condiciones de iluminación y poblaciones diferentes. Además, el equipo desarrolló estrategias de preprocesamiento para uniformar las imágenes y reducir las diferencias que podían afectar el rendimiento de los algoritmos. “No queríamos construir un modelo que funcionara solamente con un retinógrafo específico. Necesitábamos que aprendiera a reconocer la enfermedad incluso cuando las imágenes provenían de hospitales con equipos y condiciones de captura muy distintas. Ese desafío, que se conoce como generalización de dominio, es el que hoy exploramos con más interés en nuestro laboratorio”, explica Orlando.

Más de una década de investigación antes de convertirse en plataforma

Aunque Retinar comenzó a tomar forma como proyecto entre 2019 y 2020, sus bases científicas se remontan varios años atrás. Durante su doctorado y posteriormente en colaboraciones internacionales realizadas en Francia y Bélgica y su postdoctorado en Austria, Orlando investigó distintos problemas vinculados con el análisis automático de imágenes de retina, incluyendo la detección de lesiones de la retinopatía diabética, la segmentación de vasos sanguíneos, el reconocimiento del glaucoma y el desarrollo de algoritmos capaces de funcionar sobre imágenes obtenidas en distintos contextos clínicos.

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/

Alergias alimentarias: qué exigen las nuevas reglas para el etiquetado de productos y su impacto en la Argentina

Alergias alimentarias: qué exigen las nuevas reglas para el etiquetado de productos y su impacto en la Argentina

Alergias alimentarias: qué exigen las nuevas reglas para el etiquetado de productos y su impacto en la Argentina

Para evitar confusiones con la leyenda “puede contener”, las nuevas normativas globales basadas en criterios científicos buscan que las advertencias sean claras y justificadas. Los efectos sobre fabricantes, exportaciones y personas que hoy desconfían de los envases

“Puede contener frutos secos”. Para millones de personas con alergias alimentarias, esas cuatro palabras resultan decisivas al momento de elegir qué productos dejar en la góndola o cuáles cargar al changuito del supermercado. Este tipo de advertencia, conocido como “etiquetado precautorio de alérgenos”, carece de regulación en muchos países y su uso resulta inconsistente a nivel global, lo que dificulta a los consumidores identificar cuándo una etiqueta indica un riesgo real.

Por este motivo, la Comisión del Codex Alimentarius, órgano internacional de establecimiento de normas alimentarias creado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), aprobó nuevas directrices que buscan limitar el uso indiscriminado de advertencias como el famoso “puede contener”, fijar umbrales científicos y unificar criterios a escala global, con impacto directo en la industria alimentaria y en países exportadores como Argentina.

La decisión se adoptó en la 49ª sesión del organismo y quedó formalizada este mes tras la aprobación del informe. El nuevo marco parte de un dato de alcance global: el 4,3% de la población mundial tiene alergias alimentarias y uno de cada 12 niños menores de cinco años padece alguna.

La novedad central es que el etiquetado precautorio de alérgenos (EPA) dejará de funcionar como una advertencia genérica colocada “por las dudas”. Las empresas deberán demostrar primero que aplicaron medidas estrictas de higiene y buenas prácticas de manufactura para evitar el contacto cruzado, y solo podrán usar esa leyenda si el riesgo residual es real, demostrable e inevitable.

Sarah Cahill, secretaria de la comisión, explicó que el etiquetado preventivo “tiende a usarse en exceso o de forma incorrecta, lo que provoca que los consumidores pierdan la confianza en el etiquetado de los alimentos por lo que limitan su consumo de alimentos que son perfectamente seguros para ellos o ignoran las advertencias y aumentan el riesgo para su salud”.

Por primera vez, las nuevas directrices incluyen dosis de referencia para alérgenos alimentarios, establecidas tras consultas técnicas organizadas por la FAO y la OMS desde 2020. En estas reuniones, expertos de diferentes áreas —alergólogos, médicos, científicos, reguladores y evaluadores de riesgos— coincidieron en que la aplicación rigurosa de buenas prácticas de higiene y manufactura puede reducir casi por completo el contacto cruzado con alérgenos.

Los especialistas analizaron en profundidad la evidencia sobre alergias alimentarias y revisaron cómo se produce la contaminación cruzada durante las distintas etapas de la cadena alimentaria, desde la producción hasta la manipulación final. Como resultado, las directrices fijan principios generales destinados a la industria para prevenir o minimizar la presencia accidental de alérgenos por contacto cruzado.

El objetivo es limitar el uso de advertencias precautorias en el etiquetado —como “puede contener maní” o “puede contener frutos de cáscara”— solo a los casos en que no sea posible evitar la contaminación, o cuando la evaluación de riesgos indique que los niveles de exposición superan los umbrales científicos establecidos. De este modo, el etiquetado precautorio queda reservado para situaciones estrictamente justificadas.

A lo largo del proceso de elaboración, cantidades mínimas de alérgenos pueden llegar a un alimento aun cuando no figuren en la receta original. Ejemplos habituales incluyen chocolates fabricados en equipos que también procesan frutos secos, o ingredientes como harina, leche en polvo y semillas de sésamo que se manipulan en espacios compartidos de almacenamiento o transporte. Este fenómeno se conoce como contacto cruzado con alérgenos.

Ante esa posibilidad, los fabricantes han recurrido al etiquetado precautorio para advertir sobre la presencia eventual y no intencionada de alérgenos, brindando un resguardo clave a quienes sufren alergias alimentarias. Sin embargo, el uso extendido y, en ocasiones, innecesario de estas advertencias ha generado confusión y desconfianza: muchas personas evitan productos seguros por precaución excesiva, mientras que otras pueden llegar a ignorar los rótulos, con riesgo para su salud.

Kang Zhou, responsable de seguridad y calidad alimentaria de la FAO, señaló que racionalizar el uso de las etiquetas permitirá a las personas con alergias acceder a una oferta más amplia de alimentos, brindar mayor confianza en la información disponible y favorecer la coherencia del etiquetado a nivel global.

Según la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, en el país nacen 40 bebés por día con alergia a la proteína de leche de vaca. A nivel mundial la cifra es igual de contundente: 1 de cada 12 niños menores de 5 años padece alguna alergia alimentaria, que puede variar según la dieta de la región.

Carolina Motto, ingeniera en alimentos, afirmó que el problema excede a quien recibe el diagnóstico: “Hablamos de familias con alergias en lugar de personas con alergias porque es una problemática que convoca a todo el núcleo familiar. Cuando hay un niño con alergia en la familia, es toda la familia que acompaña; se sabe que casi el 70% de los hogares donde hay un individuo con alergia, todo el grupo familiar excluye esos alimentos”, explicó la experta que disertará en septiembre en la Tecno Fidta, la Exposición Internacional de Tecnología Alimentaria, Aditivos e Ingredientes, que se realizará en La Rural.

El investigador Gustavo Polenta, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y miembro del comité de la FAO/OMS que elaboró la propuesta técnica utilizada por el Comité de Etiquetado de Alimentos del Codex, vinculó el aumento de casos con la llamada “teoría higiénica”.

“Año a año aumenta la prevalencia de personas que tienen alergias alimentarias, esto se puede observar en mayor medida en los países más industrializados. Se lo conoce como la ‘Teoría higiénica’, que tiene un fuerte impacto en la microbiota: un nivel exagerado de normas de limpieza hace que el sistema inmunológico de un niño no aprenda a tolerar proteínas inofensivas”, explicó.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Cáncer de Pulmón: los avances que permiten controlar y superar la enfermedad

Cáncer de Pulmón: los avances que permiten controlar y superar la enfermedad

Cáncer de Pulmón: los avances que permiten controlar y superar la enfermedad

Las terapias de precisión y la inmunoterapia revolucionaron el abordaje del tumor que más muertes causa en la Argentina. El mayor conocimiento de los mecanismos de la enfermedad y la detección de biomarcadores favorecen el desarrollo de tratamientos más precisos y personalizados. Las mejoras en los posoperatorios y las advertencias por el riesgo del vapeo entre los más jóvenes

Por Instituto Alexander Fleming

El cáncer del pulmón es históricamente uno de los tumores más frecuentes y el que más muertes causa en la Argentina y en el mundo. Su alta incidencia se agrava porque es una patología que no da síntomas hasta etapas avanzadas, y muchas veces se la diagnostica cuando las perspectivas son menos alentadoras. Sin embargo, los últimos avances en la medicina empezaron a cambiar el paradigma de esta enfermedad. El mayor conocimiento de este tipo de tumores y las nuevas terapias hoy permiten brindarle a los pacientes tratamientos de avanzada, más precisos y personalizados.

“En los últimos años, los tratamientos han evolucionado notablemente, posibilitando que más pacientes se curen o puedan controlar su enfermedad por años, volviéndola crónica. Las terapias de precisión y la inmunoterapia son dos campos en los que hubo grandes avances. Las primeras permiten que cada paciente sea investigado para descubrir cuál es el mecanismo genético que permite que el tumor crezca y se desarrolle en su organismo. En casi el 40% de los casos estos mecanismos son detectados y, con una terapia de precisión dirigida, es posible controlar el tumor por tiempo prolongado”, explica el doctor Claudio Martin (MN 82958), jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming (IAF).

La inmunoterapia, en tanto, hace que las propias defensas del organismo ataquen las células tumorales. “Se puede usar sola o asociada a la quimioterapia. Hasta ahora utilizábamos estas medicaciones cuando los tumores ya tenían metástasis. Sin embargo, el uso de terapias dirigidas e inmunoterapias ha mostrado mejorar los resultados cuando se emplean antes o después de la cirugía, o después de la radioterapia. Cada vez un mayor número de pacientes puede curarse, especialmente cuando el tumor es encontrado en etapas iniciales”, destaca.

El experto agrega que una de las grandes promesas son los anticuerpos conjugados con drogas. Hoy se encuentran en etapa de investigación, con numerosos estudios clínicos a nivel internacional, en los que el IAF tiene una participación activa. Consiste en un anticuerpo que se une a un receptor en la célula tumoral y allí deja la quimioterapia, a diferencia del tratamiento tradicional que no está específicamente dirigido al objetivo.

Este sábado 1° de agosto se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Pulmón, una fecha instaurada con la misión de crear conciencia sobre la importancia de prevenir esta enfermedad que provoca más de 8 mil muertes por año en la Argentina y que tiene como principal factor de riesgo el tabaquismo. Entre sus principales objetivos, figuran la promoción de la detección temprana –que es clave para un mejor resultado de los tratamientos– y la difusión las últimas novedades en el abordaje de este tipo de tumores.

“En los últimos 15 años, y especialmente durante los últimos 5, el conocimiento de las alteraciones genéticas presentes en los tumores de pulmón ha generado un verdadero cambio de paradigma en la comprensión biológica de esta enfermedad y ha revolucionado su tratamiento. Hoy sabemos que el cáncer de pulmón, especialmente el de células no pequeñas, no debe entenderse como una sola enfermedad, sino como un grupo muy heterogéneo de tumores con alteraciones genéticas específicas, comportamientos biológicos distintos y posibilidades terapéuticas cada vez más personalizadas”, sostiene el doctor Diego Enrico (MN 144531), médico oncólogo del Área de Tumores de Tórax del Instituto Alexander Fleming.

Las alteraciones genéticas son los biomarcadores moleculares, que comandan el desarrollo y la progresión de la enfermedad. “Su conocimiento transformó la toma de decisiones terapéuticas, ya que en muchos casos permiten utilizar terapias dirigidas contra alteraciones genéticas específicas del tumor, frecuentemente por vía oral, que actúan sobre el mecanismo molecular que impulsa el crecimiento tumoral. En muchos pacientes, estos tratamientos pueden lograr mayores respuestas, mejor control de la enfermedad y, en muchos casos, mejor calidad de vida en comparación con estrategias basadas exclusivamente en quimioterapia”, detalla el especialista.

Además remarca que el estudio molecular ya no sólo es relevante en la enfermedad de estadio avanzado: cada vez tiene mayor impacto en estadios iniciales, donde conocer la biología molecular del tumor puede ayudar a seleccionar mucho mejor los tratamientos.

Los biomarcadores más relevantes para el tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas son EGFR, ALK, ROS1, BRAF, MET, RET, NTRK, KRAS, HER2, NRG1 y la expresión de PD-L1.

¿Cómo se utilizan? Una vez realizado el estudio molecular del tumor, el equipo médico tiene un panorama más claro de cuál es la alteración biológica que está impulsando su desarrollo y progresión. Esa información ayuda a personalizar el tratamiento, ya que permite definir si el paciente puede beneficiarse con una terapia dirigida, inmunoterapia, quimioterapia o combinaciones.

“Inicialmente, estos biomarcadores se estudiaban en muestras de tejido tumoral. Hoy también pueden analizarse en sangre mediante una extracción de sangre. Además, mientras que en el pasado muchas alteraciones se estudiaban de manera individual y secuencial, hoy contamos con tecnologías como la secuenciación de nueva generación, o NGS, que permiten analizar múltiples biomarcadores al mismo tiempo a partir de una muestra de tejido o sangre. Estas tecnologías están disponibles en Argentina, aunque el acceso sigue siendo limitado y representa un desafío importante llegar de manera equitativa y oportuna a todos los pacientes que los necesitan”, afirma el doctor Enrico.

En la actualidad existen distintos tipos de cirugías en cáncer de pulmón, que varían en su complejidad según la magnitud de la resección y el tipo de abordaje.

El doctor Adolfo Rosales (MN93731), jefe del Servicio de Cirugía Torácica del Instituto Alexander Fleming, explica que en la institución la mayoría de las operaciones se realizan por videotoracoscopia en su modalidad monoportal lo que favorece la pronta recuperación del paciente ya que requiere una internación en promedio de 3 a 4 días.

Durante ese plazo, se controla el drenaje pleural, se administra analgesia con medicación por vía intravenosa o peridural para manejar las molestias al respirar o toser y se trabaja la movilización temprana con kinesiología.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

5 señales en el día que pueden alertar sobre apnea del sueño

5 señales en el día que pueden alertar sobre apnea del sueño

5 señales en el día que pueden alertar sobre apnea del sueño

Identificar ciertos indicios durante la vigilia puede ser clave para descubrir un trastorno respiratorio que afecta a millones y suele pasar desapercibido

La apnea del sueño es una condición en la que la respiración se interrumpe de forma repetida durante el sueño. Ocurre de noche, muchas veces sin testigos, y quien la padece rara vez lo sospecha. El ronquido intenso es su señal nocturna más conocida. Si bien puede presentarse en cualquier persona, tiene mayor prevalencia en hombres, adultos mayores y personas con obesidad.

Sin embargo, la condición no solo deja rastros mientras se duerme. Durante la vigilia, el cuerpo también lanza señales de alerta que pueden orientar tanto a médicos como a pacientes, informó la revista Parade a partir de consultas con especialistas y la revisión de evidencia científica.

1. Fatiga persistente

El síntoma diurno más frecuente es el cansancio. Cada vez que la respiración se interrumpe, el sueño se fragmenta e impide que el organismo alcance las fases de descanso profundo y reparador. El resultado es despertar agotado y arrastrar ese agotamiento durante toda la jornada.

“El síntoma diurno más común de la apnea del sueño es el cansancio o la fatiga”, señaló la Dra. Brooke Judd, jefa de la sección de Medicina del Sueño en Dartmouth Health, de Estados Unidos. “A veces se trata de una somnolencia tan intensa que la persona puede quedarse dormida sin querer en medio de una conversación o al volante, pero no tiene por qué llegar a ese extremo”, advirtió la especialista.

La fatiga derivada de la apnea del sueño no siempre se manifiesta como sueño físico. Con frecuencia adopta la forma de niebla mental: dificultad para concentrarse, para recordar información o para pensar con claridad. La privación sostenida de sueño reparador altera la comunicación entre neuronas y enlentece la actividad de la corteza prefrontal, la región del cerebro encargada del enfoque y la planificación. Incluso una sola noche de mal sueño tiene efectos medibles sobre el rendimiento cognitivo; el impacto se vuelve más pronunciado cuando la privación es crónica.

3. Dolores de cabeza al despertar

Otro indicador posible es despertar con cefalea. Cuando la respiración se detiene durante el sueño, los niveles de oxígeno en sangre caen y el dióxido de carbono se acumula. Esa combinación provoca la dilatación de los vasos sanguíneos que rodean el cerebro y, con ello, un aumento de la presión intracraneal que se traduce en dolor de cabeza. Según la organización estadounidense Sleep Apnea, entre el 10% y el 30% de quienes padecen esta condición experimentan este síntoma de forma regular.

4. Presión arterial elevada

La hipertensión arterial puede ser otra consecuencia silenciosa de la apnea del sueño. Tal como se explica en un artículo científico publicado en la revista Cureus, las interrupciones respiratorias nocturnas generan episodios repetidos de hipoxia —niveles bajos de oxígeno— y elevación del dióxido de carbono, lo que dispara la presión arterial. La relación entre ambas condiciones tiene implicaciones serias: la hipertensión no tratada aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos y accidentes cerebrovasculares.

5. Disminución del deseo sexual

Una libido reducida también puede estar vinculada a la apnea del sueño. La combinación de privación de oxígeno y falta de sueño reparador afecta la respuesta sexual tanto en hombres como en mujeres. En los hombres, además, puede derivar en disfunción eréctil, señaló el Dr. Suman Paul, médico neumólogo consultor en el Reino Unido.

Dado que la apnea se define precisamente por la interrupción de la respiración, puede surgir la duda de si la disnea diurna —sensación de falta de aire— también es un síntoma de esta condición. De acuerdo con los doctores, en general no lo es.

La dificultad respiratoria durante el día suele responder a otras causas: asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), neumonía, insuficiencia cardíaca o cáncer de pulmón, entre otras. Para identificar el origen, los médicos suelen solicitar estudios como un electrocardiograma (ECG), pruebas de función pulmonar, radiografía de tórax, tomografía computarizada y ecocardiograma.

“La falta de aire durante el día no es un síntoma común de la apnea del sueño, aunque a veces la vemos», precisó la doctora. La especialista aclaró que, cuando aparece, puede estar vinculada de forma indirecta a condiciones asociadas como la insuficiencia cardíaca congestiva o la hipertensión pulmonar.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Pre-entreno y colágeno juntos mejoran el rendimiento físico si se toman en el momento correcto

Pre-entreno y colágeno juntos mejoran el rendimiento físico si se toman en el momento correcto

Pre-entreno y colágeno juntos mejoran el rendimiento físico si se toman en el momento correcto

Una doctora en farmacia de la Universidad de Carolina del Sur explicó cómo coordinar la ingesta de ambos complementos para aprovechar su acción, evitar molestias digestivas y mejorar energía, resistencia y cuidado articular sin interferencias

Por Ismael Yasnikowski

Tomar colágeno junto con suplementos pre-entreno puede potenciar la rutina de entrenamiento si se respetan los tiempos de ingesta adecuados para cada producto, según advirtió Megan Nunn, doctora en farmacia de la Universidad de Carolina del Sur, en declaraciones recogidas por la revista especializada en saludVerywell Health. Ambos suplementos actúan sobre aspectos distintos del rendimiento físico y, lejos de interferir entre sí, pueden funcionar de forma complementaria.

Mientras los pre-entreno elevan la energía y la resistencia de forma aguda antes del ejercicio, el colágeno trabaja a largo plazo sobre el tejido conectivo para proteger articulaciones, tendones y huesos. La especialista precisó en Verywell Health que el colágeno es la proteína más abundante del organismo y su suplementación reduce el dolor articular y el riesgo de lesiones óseas. La combinación de ambos, subrayó, requiere planificación horaria para maximizar los efectos.

El momento de ingesta marca la diferencia en la eficacia de cada producto. Según la médica, el colágeno debe ingerirse una hora antes del ejercicio para optimizar la producción de colágeno en los tejidos y reducir el riesgo de lesiones. La dosis recomendada es de 15 gramos diarios durante al menos 8 a 12 semanas.

Los preworkout, en cambio, son de acción rápida y deben consumirse entre 30 y 60 minutos antes del entrenamiento. La farmacéutica aclaró que pueden tomarse a diario o solo cuando sean necesarios, siempre bajo las indicaciones del fabricante o de un profesional de la salud. La clave está en no invertir los tiempos. El colágeno necesita más margen para actuar sobre los tejidos antes de que comience el esfuerzo físico.

Los perfiles de efectos secundarios de ambos productos presentan poco solapamiento, por lo que la mayoría de los adultos sanos y activos puede combinarlos sin inconvenientes. La excepción más relevante es la náusea: tanto el colágeno como las dosis elevadas de cafeína —ingrediente habitual en los pre-entreno — pueden provocar malestar estomacal. Reducir el consumo de cafeína minimiza ese riesgo, indicó Nunn.

Los suplementos antes del entrenamiento pueden generar, en algunos casos, dolor en el pecho, palpitaciones, mareos, insomnio o cefalea. Su uso es más arriesgado en personas con antecedentes de enfermedad cardíaca, sedentarismo, tabaquismo o consumo de alcohol. El colágeno, por su parte, se considera seguro en adultos sanos incluso en dosis altas y a largo plazo, aunque puede causar náuseas o reacciones alérgicas en casos puntuales.

Un ensayo publicado en la revista científica Biological Sport arrojó datos de interés sobre el alcance real del colágeno en deportistas. La investigación, de diseño aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, siguió durante 24 semanas a 90 adultos de entre 45 y 65 años con molestias osteoarticulares que siguieron un programa de entrenamiento dos veces por semana. La mitad recibió 10 gramos de colágeno hidrolizado enriquecido con minerales y vitaminas; la otra mitad, un placebo.

Los resultados mostraron mejoras en el salto con contramovimiento en el grupo que recibió colágeno, con ganancias más pronunciadas en hombres. Al cabo de las 24 semanas, el 72,1% del grupo experimental reportó una reducción del malestar musculoesquelético, frente a solo el 10,3% del grupo control.

Los autores indicaron que la mejora observada se debió principalmente a que se produjo una remodelación en el tejido conectivo, junto con un incremento en la elasticidad de los tendones. Sin embargo, los resultados del estudio demostraron además que el hecho de realizar entrenamiento, sin importar si se sumó o no la suplementación, bastó para lograr una mejoría en la condición física general de todos los participantes involucrados.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Bajo impacto, alto beneficio, la fórmula que redefine el entrenamiento en perimenopausia según expertos

Bajo impacto, alto beneficio, la fórmula que redefine el entrenamiento en perimenopausia según expertos

Bajo impacto, alto beneficio, la fórmula que redefine el entrenamiento en perimenopausia según expertos

La evidencia científica destaca que el trabajo de resistencia bien planificado ayuda a sostener músculo, hueso y bienestar general, con rutinas que eliminan saltos y priorizan control, técnica y continuidad semanal

La pérdida de masa muscular que acompaña la caída de estrógenos durante la perimenopausia no se frena con cualquier tipo de ejercicio, y mucho menos con el más intenso.

Un creciente cuerpo de evidencia científica y un consenso entre especialistas internacionales señalan al entrenamiento de resistencia de bajo impacto como la estrategia más eficaz —y sostenible— para que las mujeres de entre 40 y 60 años preserven músculo, densidad ósea y salud metabólica sin agravar el estrés fisiológico propio de esta etapa.

Un estudio publicado en 2024 en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise por investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido) fue el primero en demostrar que la transición menopáusica no afecta la capacidad del cuerpo para responder al entrenamiento de resistencia.

El ensayo, con 72 mujeres pre, peri y posmenopáusicas que no tomaban terapia hormonal, comparó durante 12 semanas un programa de ejercicio de bajo impacto con las pautas estándar de actividad física. El grupo que siguió el programa específico logró un aumento del 19% en la fuerza de la cadera, un 21% en flexibilidad corporal completa, un 10% en equilibrio dinámico y una ganancia de masa muscular magra sin incremento del peso total.

El mecanismo detrás de este enfoque tiene que ver directamente con el cortisol. Durante la perimenopausia, los niveles de estrógeno fluctúan de forma errática y eso eleva la sensibilidad del sistema nervioso a cualquier estímulo de estrés.

Según un análisis de la Clara Clinic publicado en 2026, la irregularidad en la función ovárica lleva al cerebro a intensificar sus señales hormonales, lo que amplifica la liberación de cortisol y adrenalina incluso ante estresores moderados.

En ese contexto, los entrenamientos de alta intensidad practicados con frecuencia —o sin la recuperación adecuada— se convierten en un estresor adicional que puede elevar crónicamente el cortisol, acumular grasa abdominal, deteriorar el sueño y aumentar la inflamación sistémica.

La American Council on Exercise (ACE) advierte que, en un entorno de estrógeno bajo, articulaciones y músculos se recuperan con mayor dificultad. La recomendación es reemplazar el cardio de alta intensidad por modalidades de menor impacto hasta que la calidad del sueño se estabilice, dado que sin descanso reparador el cuerpo no tiene acceso suficiente a hormona de crecimiento ni testosterona para construir músculo.

El riesgo de no actuar tampoco es menor. Una revisión sistemática publicada en los Proceedings of the National Academy of Sciences de la Universidad de Kioto y otros centros, recogida en PubMed (2023) concluye que el entrenamiento de resistencia realizado tres veces por semana, en sesiones de entre 20 y 90 minutos durante al menos seis semanas, es la intervención no farmacológica más efectiva para prevenir la sarcopenia en mujeres menopáusicas de entre 40 y 60 años.

La pérdida de masa muscular esquelética que comienza con la caída de estrógenos se acelera con cada año de inactividad y está asociada a mayor riesgo de caídas, fracturas y deterioro metabólico.

Lo que distingue al entrenamiento de bajo impacto no es la ausencia de esfuerzo, sino la ausencia de carga articular. Se trabaja con mancuernas, bandas elásticas, tobilleras, peso corporal y control del tempo, integrando secuencias inspiradas en pilates, yoga, ballet y movilidad funcional.

La activación muscular es real y progresiva; lo que se elimina son los saltos, los cambios de dirección bruscos y la compresión articular que caracterizan a los entrenamientos convencionales de alto impacto. La Sociedad Británica de Menopausia lo resume con claridad: el entrenamiento de fuerza es especialmente relevante en la mediana edad, cuando la masa muscular comienza a disminuir y el riesgo de osteoporosis se incrementa.

Para mujeres con osteoporosis o condiciones articulares activas, este tipo de entrenamiento ofrece una vía para trabajar densidad ósea y fuerza de forma eficaz sin comprometer la integridad estructural. La clave, según los especialistas, es la progresión gradual: entre dos y cinco sesiones semanales, alternando intensidades y priorizando la recuperación.

Una revisión de 2023 publicada en la revista Menopause encontró que entrenar al 80% de una repetición máxima dos veces por semana es suficiente para producir cambios en la densidad ósea, lo que sugiere que la carga importa más que la frecuencia.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/