El sueño femenino se deteriora en cada etapa hormonal, afirma una experta

La investigadora Christine Blume, de la Universidad de Basilea, advierte que la brecha de descanso entre géneros se traduce en costos directos para los sistemas de salud y la productividad. Cómo revertirlo

El sueño femenino cae en picada con la maternidad, pero los efectos de la privación no se limitan al hogar. La investigadora del sueño Christine Blume, de la Universidad de Basilea, advirtió al semanario alemán Der Spiegel que la llamada «brecha de sueño de género» produce costos directos e indirectos para los sistemas de salud y para la productividad colectiva, y que su solución exige una respuesta de toda la sociedad.

Blume explicó al semanario alemán que el sueño de las mujeres se deteriora en múltiples etapas de la vida reproductiva. Durante el primer trimestre del embarazo, el cuerpo produce más progesterona, lo que genera fatiga intensa y un sueño no reparador, a pesar de que las horas de descanso pueden incluso aumentar.

El segundo trimestre ofrece una recuperación transitoria; es el período en que los estudios registran la mejor calidad de sueño durante toda la gestación. Al llegar al tercer trimestre, la incomodidad física, el dolor de espalda y los movimientos del bebé vuelven a deteriorar el descanso.

Y tras el parto, los patrones de sueño cambian de forma drástica: menos horas totales, interrupciones frecuentes y mayor dificultad para conciliar el sueño en las primeras horas de la mañana, cuando el cuerpo ya anticipa el día.

Sobre el debate entre cuna y cama familiar, Blume matizó los datos disponibles. Tanto compartir la cama como dormir en la misma habitación se asocian con interrupciones más frecuentes para la madre. Para las madres que amamantan, la cercanía del bebé puede evitar levantadas nocturnas y preservar algo del descanso. “En última instancia, cada familia debe poder decidir qué es lo mejor para ella”, declaró la investigadora a Der Spiegel.

La especialista aclaró que la privación del sueño en el período postnatal no equivale a un trastorno del sueño por definición, ya que este último requiere que existan oportunidades reales para descansar, y los padres jóvenes simplemente no las tienen.

Aun así, advirtió que cualquier situación de sueño interrumpido, sea una lesión, una enfermedad o el estrés, puede desencadenar síntomas de insomnio.

En su propio caso, una lesión en el hombro que le obligaba a despertarse por la noche para darse vuelta le provocó brevemente ese tipo de síntomas. “Pude comprobar lo rápido que puede suceder”, señaló ante Der Spiegel.

Frente a quienes temen consecuencias graves en la salud a largo plazo, Blume señaló que las pruebas también muestran factores protectores ligados a la paternidad: menor consumo de alcohol, abandono del tabaco, mejor alimentación y una red social familiar más amplia.

Además, precisó que el déficit de sueño posterior al parto disminuye con relativa rapidez, aunque esa realidad estadística no necesariamente coincide con la vivencia subjetiva de los padres.

Las mujeres, indicó la investigadora, son más vulnerables a los problemas de sueño en todos los períodos de cambio hormonal: pubertad, maternidad y menopausia. Y duermen algo más que los hombres, en promedio, aunque solo por minutos. Esa diferencia, según Blume, no refleja una mayor necesidad biológica de sueño, sino una compensación ante la peor calidad del descanso femenino.

A ello se suma la llamada “carga mental”: según el estudio del legado que citó ante Der Spiegel, de 21 responsabilidades domésticas y de cuidado relevadas, 18 recaen total o mayoritariamente sobre las mujeres. Solo 3 —reparaciones, oficios y finanzas— corresponden predominantemente a los hombres.

Ante esa distribución desigual, Blume afirmó. “Si entendemos que dormir es importante para la salud, que la privación del sueño conlleva altos costos directos e indirectos (…) entonces debería ser importante para todos los miembros de la sociedad que todos duerman bien por la noche”, concluyó la especialista.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/