Peeling facial: cuál es la frecuencia óptima según el tipo de piel y el tratamiento

Peeling facial: cuál es la frecuencia óptima según el tipo de piel y el tratamiento

Peeling facial: cuál es la frecuencia óptima según el tipo de piel y el tratamiento

Investigaciones recientes fijan estándares rigurosos sobre la periodicidad de los peelings químicos, brindando pautas precisas sobre ritmos de aplicación y cuidados complementarios

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La búsqueda de los mejores resultados en el cuidado de la piel ha impulsado el interés global por los avances en técnicas no invasivas. Entre los procedimientos más consultados se destaca el peeling químico facial, una intervención que promete mejorar la textura, luminosidad y uniformidad de la piel. La rápida expansión de su uso ha generado un debate médico sobre cuál es la frecuencia óptima para obtener beneficios sostenidos sin afectar la salud cutánea.

Hasta hace pocos años, la frecuencia de los peelings se regía por el criterio y la experiencia de cada dermatólogo. La falta de consensos y protocolos claros produjo incertidumbre tanto en profesionales como en pacientes. Determinar cada cuánto tiempo puede repetirse este tratamiento sin efectos adversos fue durante años una incógnita central para la dermatología clínica y cosmética.

La publicación reciente de nuevas guías clínicas y estudios científicos permitió esclarecer este interrogante y sentar bases objetivas para su aplicación. De acuerdo con una revisión exhaustiva publicada en la revista StatPearls – NCBI Bookshelf – NIH, los especialistas coinciden en que la periodicidad del peeling facial varía según la profundidad del procedimiento, el tipo de sustancia utilizada y las necesidades individuales del paciente.

La evidencia más reciente indica que los peelings químicos se clasifican en superficiales, medios y profundos, cada uno con intervalos específicos recomendados.

Según los lineamientos difundidos por Mayo Clinic y recogidos en el paper científico, un peeling superficial puede repetirse cada dos a cinco semanas, mientras que los peelings medios deben espaciarse tres a cuatro meses, y los peelings profundos solo deben realizarse cada varios años.

En palabras del comunicado institucional divulgado por Mayo Clinic: “Con un peeling ligero o medio, puede ser necesario someterse al procedimiento más de una vez para lograr los resultados deseados”.

Un aspecto remarcado por los expertos es que la elección de la frecuencia debe sustentarse en una evaluación médica personalizada. Esta consideración, explicaron, responde a la necesidad de equilibrar los efectos deseados —mejoría de arrugas finas, manchas y textura— con los riesgos potenciales, como la irritación cutánea o la hiperpigmentación postinflamatoria.

El documento oficial sostiene que “los pacientes necesitan tener expectativas realistas y comprender que los beneficios de los peelings requieren procedimientos repetidos”, con esquemas de mantenimiento que pueden variar desde una sesión mensual durante seis meses hasta una repetición trimestral en fases de consolidación.

La seguridad y eficacia del peeling facial exige no solo determinar un ritmo adecuado, sino también adoptar medidas de preparación y cuidados posteriores. De acuerdo con las pautas recopiladas por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), “la preparación debe iniciarse entre dos y cuatro semanas antes del procedimiento, mediante la aplicación de agentes tópicos que mejoran la penetración y minimizan reacciones adversas”.

La institución recomienda el uso previo de tretinoína o ácidos alfa-hidroxi al 5-10%, y en pacientes con riesgo de hiperpigmentación, la aplicación de agentes despigmentantes para reducir posibles manchas post-peeling.

En cuanto al cuidado posterior, la entidad aclara que la protección solar es indispensable para prevenir complicaciones. “Los pacientes deben evitar la exposición solar directa durante varias semanas después del tratamiento, y utilizar protector solar de amplio espectro junto a sombreros de ala ancha”, indica el comunicado. Además, se resalta que el retorno al uso de maquillaje solo es seguro cuando se haya completado la reepitelización, lo cual puede demorar entre una y dos semanas tras un peeling superficial.

Según se detalla en el estudio de StatPearls, existe consenso en la utilidad de establecer regímenes de mantenimiento a largo plazo tras el ciclo inicial de peelings. El trabajo indica: “Si el régimen de peeling funciona apropiadamente, debería considerarse un protocolo de mantenimiento: una sesión mensual durante seis meses y luego una sesión cada tres meses, dependiendo de la estación y las necesidades”. El uso concomitante de productos tópicos como retinoides, vitamina C o hidroquinona es recomendado para optimizar los resultados y preservar los beneficios logrados.

La información institucional y la literatura científica recomiendan, asimismo, evitar procedimientos agresivos —como la dermoabrasión o la depilación con cera— en los días previos y posteriores al peeling para reducir el riesgo de irritación. El documento oficial subraya que “la consulta médica y el seguimiento son imprescindibles para adaptar los protocolos a cada tipo de piel y diagnóstico”.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Los bosques con más variedad de árboles almacenan más carbono, regulan mejor el agua y protegen el suelo

Los bosques con más variedad de árboles almacenan más carbono, regulan mejor el agua y protegen el suelo

Los bosques con más variedad de árboles almacenan más carbono, regulan mejor el agua y protegen el suelo

Un estudio internacional con participación argentina analizó 846 cuencas hidrográficas. Por qué los científicos recomiendan repensar las estrategias de conservación y manejo forestal a partir de los resultados

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Los bosques con mayor variedad de árboles regulan mejor el agua, almacenan más carbono y protegen el suelo con más eficacia que aquellos en los que las especies escasean.

Así lo demostró un equipo de científicos de 15 países al analizar 846 cuencas hidrográficas, que son las zonas del terreno que drenan el agua hacia un mismo río o lago, repartidas por distintos continentes. Publicaron sus resultados en la revista Nature Communications.

La investigación lleva la firma de Jiehao Zhang, Peter Reich y más de veinte científicos de instituciones de China, Estados Unidos, Canadá, Países Bajos, República Checa, Alemania, Francia, Portugal, Italia, Rusia, Suiza, España, Australia, Polonia y la Argentina.

El equipo incluyó al científico Pablo Peri, quien es investigador del Conicet en la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y coordinador nacional del programa forestal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en Río Gallegos, Santa Cruz, en Argentina.

El grupo internacional quiso saber si la diversidad de árboles mejoraba la capacidad de una cuenca para cumplir varias funciones ecológicas al mismo tiempo: los científicos lo engloban como multifuncionalidad.

“Multifuncionalidad es la capacidad de un bosque para cumplir varias funciones ecológicas al mismo tiempo: guardar carbono, regular el agua, proteger el suelo y sostener la vida silvestre, todo a la vez y sin que una tarea le quite lugar a la otra”, explicó el doctor Peri a Infobae.

También se preguntaron si ese efecto cambia según el tamaño de la cuenca o el clima de la región.

Para responderlo, cruzaron datos de más de 777.000 parcelas forestales permanentes en 44 países, que fueron obtenidos de la Iniciativa Mundial de Biodiversidad Forestal (GFBI, por sus siglas en inglés).

A eso sumaron registros hidrológicos del Archivo Mundial de Índices y Metadatos de Caudales (GSIM) y datos satelitales de temperatura, precipitación, tipo de suelo y topografía.

Con esa base, evaluaron 11 funciones ecológicas distintas en cada cuenca: captura de carbono, almacenamiento de biomasa, suministro de agua, regulación de caudales y retención del suelo, entre otras.

Aplicaron modelos estadísticos para separar el peso de la diversidad de árboles del efecto del clima y de la estructura del bosque, y así obtener un resultado limpio.

Los resultados mostraron que cuantas más especies de árboles tiene una cuenca, cada bosque funciona mejor: almacena más carbono, regula mejor el agua y protege más el suelo. Ese vínculo se sostuvo en todos los métodos de cálculo que los investigadores usaron, lo que le da solidez al hallazgo.

Ese efecto, sin embargo, no es igual en todos lados: resultó más fuerte en cuencas grandes y en climas húmedos. En zonas áridas o secas, tener muchas especies de árboles dejó de ser una ventaja y mostró incluso una relación negativa con el rendimiento del bosque.

Los investigadores explicaron que, cuando el agua escasea, los árboles compiten entre sí en lugar de complementarse, y eso anula los beneficios de la diversidad.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Por qué un estudio alerta que sentir falta de aire puede ser una señal grave aunque el oxígeno esté en niveles normales

Por qué un estudio alerta que sentir falta de aire puede ser una señal grave aunque el oxígeno esté en niveles normales

Por qué un estudio alerta que sentir falta de aire puede ser una señal grave aunque el oxígeno esté en niveles normales

Una investigación de la Universidad de California revela que la sensación de ahogo puede indicar un problema real que los dispositivos médicos no siempre detectan. Cómo es la nueva técnica que proponen los investigadores para identificarla

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La dificultad para respirar dispara alertas en consultorios y hospitales de todo el mundo. Muchas veces, esa preocupación disminuye cuando los controles muestran niveles de oxígeno en sangre dentro de parámetros normales.

Sin embargo, un equipo de la Universidad de California en Riverside (UCR) advierte sobre un riesgo: la disnea, o sensación de falta de aire, puede señalar un sufrimiento respiratorio aun cuando el oxígeno medido no revele anomalías objetivas.

Durante las últimas décadas, el valor de la saturación de oxígeno en sangre se transformó en un pilar del monitoreo clínico. La confianza depositada en esa cifra llevó a subestimar otros síntomas, especialmente en contextos críticos y pacientes sometidos a ventilación mecánica. La mirada de los investigadores de la UCR pone en cuestión este hábito y propone que el cuerpo médico escuche y priorice el testimonio de quienes experimentan disnea, aunque los parámetros del oxímetro resulten “normales”.

Estos hallazgos se presentaron en un estudio publicado en la revista Respiratory Physiology & Neurobiology, apoyado en una comunicación institucional de la UCR. Allí se informa sobre una serie de experimentos controlados y la intención de desarrollar una herramienta basada en inteligencia artificial capaz de detectar la disnea de forma objetiva, especialmente en pacientes que, por sedación o imposibilidad de comunicar, no pueden relatar su experiencia de falta de aire.

El término disnea define técnicamente la percepción subjetiva de dificultad o incomodidad para respirar. Se diferencia de la saturación de oxígeno, que se mide con instrumentos, ya que la disnea solo puede ser referida por la propia persona.

Erica Heinrich, profesora asistente de ciencias biomédicas en la UCR, alertó sobre la complejidad que presenta su identificación en la práctica médica cotidiana: “Es a menudo muy difícil saber cuándo un paciente experimenta malestar al respirar”, planteó Heinrich, de acuerdo a la nota de prensa oficial de la universidad. Según explicó, los abordajes actuales muchas veces no captan ese sufrimiento, lo que representa una deuda para la atención en unidades críticas.

El equipo liderado por Heinrich trabajó con cerca de 70 participantes, provocando disnea en un contexto controlado mediante la manipulación selectiva de los niveles de oxígeno y dióxido de carbono. La profesora asistente recalcó que el hallazgo fue el rol del dióxido de carbono como factor desencadenante del ahogo, por encima del oxígeno.

“Esto desafía una práctica clínica común”, sostuvo Heinrich en el comunicado universitario. Además, añadió que “los clínicos suelen confiar en la saturación de oxígeno en sangre, o SpO2, para evaluar a los pacientes. Pero los niveles de oxígeno suelen ser un mal predictor de cuán sin aliento se siente alguien. El dióxido de carbono es un impulsor mucho más importante de esta sensación”.

Estos resultados contrastan con la confianza establecida sobre la medición por oxímetro, y refuerzan la necesidad de escuchar la percepción de disnea como signo de alerta aun si los controles indican que el paciente está “estable”.

El trabajo se suma al debate internacional sobre la llamada hipoxemia silenciosa, es decir, la discrepancia entre los resultados de los monitores y el sufrimiento real. Los autores subrayan que este fenómeno puede afectar especialmente a personas sometidas a ventilación mecánica o a situaciones de sedación profunda.

Según Heinrich, “encontramos que a veces la persona que parece más calmada informa el mayor malestar”, manifestó la docente a través de la información oficial difundida por la universidad californiana. Agregó que “pistas sutiles que parecen ansiedad, como movimientos rápidos de los ojos, pueden revelar más que los patrones visibles de respiración”, según consta en la nota institucional de la UCR.

La profesora también describió la vivencia en terapia intensiva: “Esto puede ser una experiencia verdaderamente aterradora. Los pacientes describen sentir que se están muriendo, pero no pueden comunicarse, y nadie se da cuenta de lo que atraviesan”, relató Heinrich en declaraciones proporcionadas por la universidad y destacó que este sufrimiento puede generar consecuencias de largo plazo: se ha documentado una alta incidencia de trastorno por estrés postraumático (TEPT) en personas que estuvieron bajo ventilación mecánica en unidades críticas, y la disnea no reconocida puede ser uno de los factores involucrados.

Más allá del planteo conceptual, el grupo de la UCR apuesta al diseño de una solución tecnológica. El trabajo publicado en Respiratory Physiology & Neurobiology describe el prototipo de un sistema basado en aprendizaje automático que, utilizando biomarcadores no invasivos, podría permitir a los equipos de salud anticipar y monitorear el confort respiratorio.

Según se detalla en el estudio, esta innovación busca complementar —y no suplir— la escucha directa al paciente cuando es posible. La propuesta se apoya en la idea de que, así como el dolor ha sido históricamente subestimado hasta incorporarse como “signo vital” en la clínica, la disnea también merece un tratamiento específico tanto en la formación médica como en la práctica cotidiana.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Cómo un extracto de ostra podría convertirse en aliado ante la inflamación intestinal

Cómo un extracto de ostra podría convertirse en aliado ante la inflamación intestinal

Cómo un extracto de ostra podría convertirse en aliado ante la inflamación intestinal

Resultados de laboratorio en Italia sugieren que restos de este molusco podrían ser aprovechados para mejorar la barrera epitelial y así desarrollar innovaciones en nutrición y sostenibilidad

Por Constanza Almirón

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Un extracto elaborado con tejido blando de ostras deshidratadas mostró efectos antiinflamatorios en células intestinales humanas en un estudio de laboratorio realizado en Italia. Los resultados, presentados en la conferencia de la Society for Experimental Biology en Florencia, sugieren que un descarte frecuente de la acuicultura podría convertirse en una fuente de compuestos bioactivos para futuras investigaciones en salud digestiva.

El trabajo no se realizó en pacientes, sino en células epiteliales intestinales humanas expuestas a un estímulo inflamatorio. Por eso, todavía no demuestra un beneficio clínico directo ni permite afirmar que el extracto funcione como suplemento en personas.

Según la Society for Experimental Biology, el extracto redujo la inflamación inducida y ayudó a preservar la integridad de la barrera intestinal. Al obtenerse del tejido completo de la ostra, sin procesos de purificación complejos, los investigadores lo presentan como una posible vía de aprovechamiento alimentario de bajo costo.

Giulia Trinchera, estudiante de doctorado de la Universidad de Ferrara, dijo a la Society for Experimental Biology que la identificación de sustancias bioactivas naturales con propiedades antiinflamatorias perfila una estrategia terapéutica y preventiva para el manejo de enfermedades inflamatorias crónicas y sus comorbilidades sistémicas.

La inflamación crónica participa en muchas enfermedades, entre ellas cáncer, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y enfermedad inflamatoria intestinal. La Society for Experimental Biology señala que uno de sus desencadenantes puede ser el aumento de la permeabilidad intestinal, asociado con alteraciones en la barrera epitelial intestinal.

Esa barrera funciona como una frontera de protección. Permite el paso de nutrientes, pero ayuda a impedir que bacterias, toxinas y otras sustancias del intestino lleguen al torrente sanguíneo. Cuando pierde integridad, el organismo queda más expuesto a señales inflamatorias.

La dieta influye en ese proceso porque puede contribuir al mantenimiento de la barrera epitelial intestinal y, en algunos casos, ayudar a contrarrestar la inflamación. En ese marco, los investigadores analizaron si un extracto obtenido a partir de ostras descartadas podía tener efectos protectores sobre células intestinales humanas.

Las ostras del Pacífico (Carssostrea gigas) son el molusco bivalvo de agua salada más cultivado del mundo. Además de su valor nutricional, ya se las había asociado con compuestos bioactivos de efecto antimicrobiano, antioxidante y anticancerígeno, según la entidad científica.

Estudios previos también habían apuntado a una posible reducción de la inflamación en glóbulos blancos de ratones. Ese antecedente sirvió como base para evaluar, ahora, qué ocurría en células intestinales humanas.

El equipo analizó primero el tejido blando de la ostra para determinar su contenido de proteínas, lípidos, minerales, polifenoles y carotenoides. Luego elaboró un extracto a partir de la carne deshidratada y lo probó en células epiteliales intestinales humanas tratadas con factor de necrosis tumoral alfa, conocido como TNF-α.

El TNF-α es una molécula vinculada con procesos inflamatorios. En el experimento, se usó para inducir inflamación en las células y observar si el extracto de ostra podía modificar esa respuesta.

Para medir los efectos, los investigadores emplearon métodos complementarios sobre características genéticas, inmunológicas y físicas de las células. Según la Society for Experimental Biology, el extracto interrumpió la activación de vías de señalización asociadas con la inflamación, entre ellas NF-kB, e impidió la inflamación epitelial intestinal.

El trabajo también detectó una reducción en la expresión de la enzima COX-2, una pieza relevante de la respuesta inflamatoria. En conjunto, esos efectos ayudaron a proteger la integridad de la barrera intestinal y a restaurar niveles normales de permeabilidad aun cuando las células seguían expuestas a estímulos inflamatorios.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Por primera vez, robots humanoides teleoperados realizan dos cirugías laparoscópicas en animales vivos

Por primera vez, robots humanoides teleoperados realizan dos cirugías laparoscópicas en animales vivos

Por primera vez, robots humanoides teleoperados realizan dos cirugías laparoscópicas en animales vivos

Un equipo de la Universidad de California San Diego extirpó vesículas biliares en mamíferos con dos robots del sistema LapSurgie controlados a distancia. Los resultados se publicaron en la revista Nature

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En un hecho inédito para la medicina y la robótica, un equipo interdisciplinario de la Universidad de California San Diego realizó la primera cirugía viva del mundo efectuada por robots humanoides teleoperados. Este avance puede transformar el acceso global a procedimientos quirúrgicos complejos, en especial en contextos donde la falta de personal médico especializado representa una barrera sanitaria.

La presión sobre los sistemas de salud a escala global, dada la creciente demanda y la escasez persistente de profesionales, había limitado la expansión de tecnologías quirúrgicas avanzadas a grandes centros urbanos o instituciones privadas. El desarrollo de robots humanoides móviles y teleoperables podría superar estas restricciones y ofrecer una alternativa más accesible y versátil para hospitales y comunidades remotas, según indicaron los investigadores.

El hito fue detallado en un artículo publicado en la revista Nature. El equipo presentó la realización exitosa de dos cirugías de extirpación de vesícula biliar en grandes mamíferos no primates: en una, un cirujano humano trabajó junto a un robot; en la otra, el procedimiento fue llevado a cabo completamente por dos robots humanoides operando en equipo. El estudio surge de la colaboración entre especialistas en ingeniería y medicina de la Universidad de California San Diego.

Según se expresa en el comunicado institucional, Michael Yip, investigador principal del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computación de la universidad, afirmó: “Los robots humanoides teleoperados y autónomos tienen un potencial real para ampliar el acceso a cirugías críticas a las que los pacientes de otro modo no podrían acceder. Esto puede ayudar a enfrentar la crisis sanitaria no solo en Estados Unidos, sino también a nivel mundial”.

La tecnología introducida, denominada LapSurgie, se distingue de los sistemas quirúrgicos robotizados tradicionales por su menor tamaño, movilidad y compatibilidad con el equipamiento quirúrgico ya existente. El comunicado destaca que estos robots “son una fracción del costo y ocupan una fracción del espacio en el quirófano. Resulta sencillo implementarlos, ya sea en áreas rurales, en el campo de batalla y hasta en el espacio”, según puntualizó Shanglei Liu, profesor adjunto de cirugía y operador clínico en el estudio.

En esa línea, Nikita Thareja, médica residente y coautora, señaló: “Nos sorprendió lo bien que Surgie se adaptó a nuestro espacio de trabajo y a la dinámica operatoria”, y resaltó la facilidad de integración de los robots en el ambiente clínico.

El estudio científico describe que la plataforma LapSurgie permite tareas quirúrgicas con instrumentos convencionales bajo teleoperación, evaluadas tanto en simulaciones de laboratorio como en operaciones reales. Según se detalla en el estudio publicado en Nature, se realizó “una evaluación sistemática de la teleoperación laparoscópica basada en robots humanoides, con caracterización técnica, pruebas en laboratorio y cirugías en animales vivos de gran porte”.

De acuerdo con el comunicado institucional, Shanglei Liu remarcó: “Un procedimiento realizado por un robot humanoide teleoperado es tan preciso como el de un sistema robótico quirúrgico especializado”. Entre los potenciales beneficios, los investigadores destacaron no solo la precisión, sino también la versatilidad de estas plataformas: pueden moverse por el quirófano, manipular diferentes herramientas y adaptarse sin requerir grandes modificaciones en la infraestructura.

Por su diseño, los robots humanoides poseen brazos y componentes que replican movimientos humanos, lo que les permite “acoplarse naturalmente a los flujos de trabajo quirúrgico”, destacó Thareja en el comunicado. Las pruebas demostraron que, además de operar, estos aparatos pueden transportar elementos, asistir en la limpieza o convertirse en auxiliares autónomos para el equipo profesional.

El grupo de investigación reconoce las limitaciones presentes en la tecnología. “Durante las cirugías, fue necesario recalibrar los robots varias veces, y los procedimientos duraron mucho más que aquellos realizados mediante sistemas quirúrgicos especializados”, explicaron los autores en el comunicado institucional. Sin embargo, añaden un punto de contexto histórico: “La primera cirugía laparoscópica robótica tomó seis horas; actualmente lleva treinta minutos”, expresó Liu, marcando la rapidez con la que evoluciona la técnica.

Otro reto identificado es la latencia, es decir, el pequeño retraso temporal entre el movimiento ejecutado por el cirujano y la acción realizada por el robot. Este aspecto es central cuando se piensa en operaciones a distancia y en zonas geográficas alejadas. No obstante, los científicos anticipan mejoras aceleradas y una progresiva reducción de los tiempos quirúrgicos a medida que avance el desarrollo.

El objetivo a mediano plazo consiste en crear robots capaces de actuar como asistentes autónomos en el quirófano y en otros escenarios de atención de salud: “Uno de nuestros objetivos es desarrollar el asistente quirúrgico autónomo”, subrayó Michael Yip en el comunicado. El trabajo interdisciplinario entre ingenieros y cirujanos fue fundamental: “Este logro refleja el valor de unir a ingenieros y cirujanos innovadores para resolver problemas clínicos relevantes en nuestro laboratorio de formación y experimentación”, afirmó Ryan Broderick, director interino del Centro para el Futuro de la Cirugía de la universidad.

Según se detalla en la publicación de Nature, el estudio suministra “una evaluación basada en evidencia de las capacidades y limitaciones actuales de los robots humanoides para aplicaciones quirúrgicas, resaltando tanto sus posibilidades como los desafíos técnicos que deben resolverse antes de su uso clínico”.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

El desafío tras dejar la tirzepatida: claves internacionales para evitar el efecto rebote

El desafío tras dejar la tirzepatida: claves internacionales para evitar el efecto rebote

El desafío tras dejar la tirzepatida: claves internacionales para evitar el efecto rebote

Referentes en metabolismo y cardiología proponen planes personalizados, control profesional y ajustes en la rutina para preservar resultados después del tratamiento farmacológico

Por Fernando Mongelós

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El abandono de la tirzepatida puede ir acompañado de un aumento de peso, pero existen estrategias probadas que ayudarían a mantener los logros alcanzados durante el tratamiento, según la evidencia reciente. Investigaciones publicadas por la Universidad de Oxford y el American College of Cardiology advierten que la recuperación de peso tras suspender este medicamento puede ser rápida, con una media de 0,8 kg por mes, y que la mayoría de los pacientes retorna a su peso inicial en un plazo de uno a dos años si no se aplican medidas de apoyo.

De acuerdo con estos expertos, la clave para sostener los beneficios metabólicos y evitar el efecto rebote está en la combinación de actividad física regular, alimentación equilibrada y seguimiento médico profesional. El control frecuente del peso, la educación continua sobre hábitos saludables y la intervención multidisciplinaria permiten mitigar la tendencia al aumento de peso, incluso después de dejar la medicación.

Los expertos de la Universidad de Oxford remarcan que, además del efecto biológico, intervienen factores psicológicos y conductuales que pueden potenciar la tendencia al aumento de peso tras dejar la tirzepatida. La falta de un plan estructurado de actividad física o el regreso a patrones alimentarios previos influyen negativamente en el mantenimiento de la pérdida de peso. Por eso, los investigadores sugieren implementar un programa de seguimiento regular, con controles frecuentes y apoyo nutricional, desde el momento en que se planifica la suspensión del fármaco.

El American College of Cardiology recomienda incorporar también estrategias de modificación de conducta, como el registro diario de la alimentación, la identificación de desencadenantes emocionales y el establecimiento de metas realistas. Los especialistas insisten en que la combinación de educación sanitaria, acompañamiento profesional y la integración de hábitos saludables en la rutina diaria son determinantes para evitar el rebote y proteger los beneficios logrados sobre el perfil metabólico y el riesgo cardiovascular.

Tanto la Universidad de Oxford como el American College of Cardiology coinciden en que la adherencia a un programa de actividad física regular —preferentemente combinando ejercicios aeróbicos y de fuerza— junto con una alimentación equilibrada y personalizada, resulta fundamental para sostener la pérdida de peso tras dejar la tirzepatida. Además, el apoyo psicológico y el seguimiento interdisciplinario permiten anticipar dificultades, adaptar estrategias y mantener la motivación, lo que reduce la posibilidad de recaídas y favorece la consolidación de hábitos saludables a largo plazo.

La British Journal of Sports Medicine recomienda adoptar rutinas de actividad física regular, priorizando el ejercicio aeróbico combinado con entrenamiento de fuerza, para contrarrestar la reducción del metabolismo basal. Además, se aconseja mantener un patrón alimentario equilibrado, con registro de ingestas y control de porciones, así como evitar el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados.

Expertos de la Universidad de Oxford sugieren la importancia del seguimiento profesional durante al menos un año tras la suspensión de la tirzepatida, para ajustar estrategias y detectar precozmente señales de aumento de peso. El apoyo psicológico y el trabajo en objetivos realistas ayudan a mantener la motivación y a prevenir recaídas.

Por su parte, la revisión del American College of Cardiology resalta el valor de la educación y la autoobservación: se recomienda monitorizar el peso de manera periódica, identificar los desencadenantes emocionales de la alimentación y fortalecer los recursos de afrontamiento para sostener los cambios en el tiempo. La combinación de ejercicio, alimentación saludable, acompañamiento profesional y apoyo conductual constituye la estrategia más eficaz para mantener los beneficios alcanzados tras la suspensión del tratamiento farmacológico.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/