La histórica campaña Talud Continental IV recibió una distinción internacional
15 de octubre de 2026
La histórica campaña Talud Continental IV recibió una distinción internacional
La expedición dirigida por científicos del CONICET fue reconocida en los Premios Biodiversidad de la Fundación BBVA.
La expedición dirigida por científicos del CONICET, a bordo del buque Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, para explorar las profundidades del Mar Argentino, que marcó un hito científico y social, fue reconocida en los Premios Biodiversidad de la Fundación BBVA en la categoría Educación y Comunicación Medioambientales a nivel global.
Compartir en redes sociales
El Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA), compuesto mayoritariamente por científicos del CONICET, que el año pasado protagonizó la campaña al cañón submarino Mar del Plata- seguida por millones de personas a través del streaming-, fue reconocido con el Premio Biodiversidad de la Fundación BBVA en la categoría Educación y Comunicación Medioambientales Global. Hace pocos días, la campaña fue noticia por la revelación de que durante aquella exploración se descubrieron al menos 57 nuevas especies marinas.
“Para nosotros es una alegría y un orgullo enormes recibir un premio de estas características, tan competitivo. Hubo 47 postulaciones a nivel mundial y eligieron la nuestra, así que de verdad estamos muy muy contentos”, afirma Daniel Lauretta, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) y jefe científico de aquella campaña.
La expedición Talud Continental IV, a bordo del buque Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, se prolongó durante tres semanas y fue transmitida en vivo y en directo a 4 millones de personas por plataformas, alcanzando cerca de 22 millones de visualizaciones. Presenciada por grandes y chicos, marcó un hito científico y tecnológico que permitió descubrir nuevas especies marinas y una diversidad inesperada en corales de aguas frías. Además, la campaña inauguró el uso en aguas argentinas del Atlántico Sudoccidental del vehículo operado remotamente (ROV) SuBastian, capaz de capturar imágenes submarinas en ultra alta definición y recolectar muestras del océano profundo sin alterar el entorno.
El Premio, concedido al grupo, consiste en 80 mil euros, un diploma y un símbolo artístico, que serán entregados en una ceremonia que se celebrará en el Palacio del Marqués de Salamanca, sede madrileña de la Fundación BBVA, en la que también se entregarán otros galardones correspondientes a la XXI edición del Premio Biodiversidad Educación.
“Obtener este premio destinado a la comunicación y la educación es un estímulo muy grande para seguir con todas las tareas de difusión y enseñanza de la ciencia que estamos realizando, en diferentes ámbitos, pero, sobre todo, en colegios. Son actividades a las que les estamos dedicando un montón de tiempo y creemos que vale la pena hacerlo”, afirma Lauretta.
El grupo ha desarrollado 91 actividades educativas y pedagógicas, entre ellas 44 charlas escolares, además de talleres, conferencias y encuentros abiertos a la ciudadanía. Durante la expedición se organizaron 19 conexiones en directo entre el barco y centros educativos y culturales, permitiendo que estudiantes y docentes dialogaran con los científicos mientras estos exploraban el océano
El científico del CONICET señala que si bien no todo lo que hace el grupo resulta fácil de comunicar, dado que muchas veces las actividades de laboratorio son complejas y visualmente pueden no ser tan atractivas para algunas personas, siempre que realizan una nueva publicación tratan de dar a conocer los resultados de manera accesible para un público no especializado, eligiendo las imágenes que puedan resultar más atractivas para la difusión.
Para finalizar, Lauretta destaca que las tareas de comunicación y educación, que siempre acompañan la actividad científica del grupo, tendrán continuidad en la campaña que realizarán a comienzos del año próximo, también a bordo del Falkor (too), a los cañones Ameghino y Almirante Brown, ubicados frente a la provincia del Chubut, a aproximadamente 600 kilómetros de la costa.
El año próximo año, a bordo del buque Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute y en colaboración con el CONICET, tendrá lugar la misión Talud Continental V, cuyo objetivo principal será la exploración de los cañones Ameghino y Almirante Brown, ubicados frente a la provincia del Chubut. Se trata de una región poco explorada del Atlántico Sudoccidental, con alto potencial de biodiversidad y presencia de Ecosistemas Marinos Vulnerables. Al igual que sucedió con Talud Continental IV, Talud Continental V será transmitida vía streaming y contará con la asistencia del (ROV) SuBastian.
El grupo estará conformado por 19 científicos de instituciones argentinas, en su mayoría del CONICET, incluyendo el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET) el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CONICET), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET- UNMDP), el Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA, UBA-CONICET), el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) y el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC). También forman parte investigadores de las Universidades Nacionales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata y Mar del Plata y Prefectura Naval Argentina.
Los contenidos del CONICET están licenciados bajo Creative Commons Reconocimiento 2.5 Argentina License
Ver Registro de Obsequios y Viajes de Funcionarios
Ver verificador de recibos
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Científicos del CONICET contribuyen al desarrollo de una nueva técnica de trasplante que busca evitar el rechazo de los órganos
16 de octubre de 2026
Científicos del CONICET contribuyen al desarrollo de una nueva técnica de trasplante que busca evitar el rechazo de los órganos
Se trata de un trabajo conjunto entre expertos del Consejo y médicos de España.
Es un trabajo conjunto entre expertos del Consejo y médicos de España. La estrategia consiste en aplicar células de la médula ósea del donante al receptor para hacer convivir en él ambos sistemas inmunes y así favorecer la tolerancia al injerto. El procedimiento permitiría reducir el uso de tratamientos inmunodepresores para controlar la respuesta inmunitaria. Los primeros resultados son alentadores.
Compartir en redes sociales
Una de las grandes complicaciones que se presentan a la hora de realizar un trasplante de órganos sólidos es la resistencia que ofrece el sistema inmune del receptor frente al nuevo tejido, al que no reconoce como propio. La única opción terapéutica para controlar esa respuesta inmunitaria es la administración de tratamientos inmunosupresores, es decir, medicamentos inhibidores de parte de las reacciones del sistema inmune. Como estas terapias no son específicas, reducen también la defensa contra toda posible amenaza, desde virus, hongos o bacterias hasta células tumorales, es decir que pueden tener graves efectos secundarios.
Frente a este problema, investigadores del CONICET en el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA), junto a un equipo médico del Hospital La Paz de Madrid (España), desarrollaron una estrategia que combina el trasplante de órganos con una terapia celular que consiste en la administración de un tipo de células provenientes de la médula ósea, que se conocen como precursores hematopoyéticos y que se encargan de dar origen a distintas células sanguíneas, incluidas las del sistema inmune.
“Lo que hacemos es poner a convivir en el cuerpo del paciente los dos sistemas inmunes –el suyo y el del donante–, dando lugar a lo que llamamos un sistema inmune quimérico, en el que hay una relación armoniosa entre ambos”, cuenta Rodrigo Papa Gobbi, investigador del CONICET en el IIFP y uno de los participantes argentinos de la investigación, y desarrolla: “Estos precursores hematopoyéticos que se inyectan al paciente se alojan en su médula ósea. Allí se dividen y dan origen a muchos tipos diferentes de células. Estas nuevas células son las que van a enseñarle al organismo que el nuevo órgano no es algo peligroso”.
Publicado recientemente en la revista científica Communications Medicine, un trabajo que lleva la firma de Papa Gobbi y Pablo Stringa, también investigador del CONICET en el IIFP, da cuenta de dos casos de trasplantes realizados en España en 2020 utilizando esta técnica, en los que, a la vista de los resultados del seguimiento llevado a cabo durante casi seis años, funcionó con éxito. Uno es el de Nora, una paciente de 49 años que recibió un trasplante de riñón y tenía antecedentes de haber rechazado tres intervenciones similares; y el otro el de Yasinne, un niño de 15 años a quien se le realizó un trasplante multivisceral (estómago, intestino, páncreas, hígado y riñón) y que, previamente, había rechazado dos injertos.
“En ambos casos se trataba de personas que ya no eran candidatas a un retrasplante por su alta tasa de rechazos. Esa es una decisión difícil, pero llega un momento en que se debe priorizar cuán viable es la intervención, porque cada órgano que uno pone en una persona es un órgano que no va a otra que también lo necesita. En ese contexto, la alternativa fue incluirlos en un protocolo de uso compasivo para que puedan acceder a este procedimiento en etapa de investigación”, describe Papa Gobbi. Pasados casi seis años de ambas intervenciones, los dos pacientes llevan una vida normal, con sus órganos plenamente funcionales, sin signos de rechazo y sometidos a un tratamiento de inmunosupresión mínimo.
El trabajo de los profesionales del IIFP se centró principalmente en los ensayos preclínicos en modelos experimentales y, además, Papa Gobbi se abocó al seguimiento posterior de los pacientes, particularmente en analizar cómo se reconfiguraron sus sistemas inmunes tras la aplicación de la técnica. Los estudios permitieron profundizar en los cambios que experimentan las defensas después del procedimiento y en los mecanismos que podrían favorecer la tolerancia al órgano recibido.
A raíz de los buenos resultados observados, el equipo inició recientemente un ensayo clínico de fase 1 con el objetivo de que la estrategia pueda ser reproducida en otros centros médicos. “En esta etapa, tenemos dos pacientes más a los que ya se les infundieron los precursores hematopoyéticos y no han presentado ningún tipo de efecto adverso, y otros más en lista de espera. Los datos obtenidos hasta aquí son realmente alentadores”, se entusiasma el investigador.
“Nuestro objetivo es que esta técnica no solo se aplique en el Hospital La Paz, sino que sea reproducible en otros centros médicos de España y también de nuestro país”, destaca Papa Gobbi, quien subraya que ya se encuentran en contacto con profesionales del Hospital “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”, centro pediátrico argentino, con el objetivo de incluir esta estrategia como una opción más para el tratamiento de sus pacientes: “Lo que queremos conseguir es que un mismo órgano dure para toda la vida. Esto no solo es bueno para el paciente, porque evita someterse a múltiples operaciones a lo largo de su vida, sino que además hace que la oferta de órganos disponibles para otras personas sea mayor”, concluye.
Referencia bibliográfica:
Pérez-Martínez, A., Aguirre-Portolés, C., Mestre-Durán, C., Arreola, N. M., Pascual-Miguel, B., Stringa, P., … & Hernández-Oliveros, F. (2026). Naive T cell-depleted hematopoietic stem cell transplantation to minimize immunosuppression after solid organ transplantation: case report. Communications Medicine, 6(1), 489. DOI: https://doi.org/10.1038/s43856-026-01906-x
Los contenidos del CONICET están licenciados bajo Creative Commons Reconocimiento 2.5 Argentina License
Ver Registro de Obsequios y Viajes de Funcionarios
Ver verificador de recibos
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
El CONICET impulsa las vocaciones científicas de niñas y adolescentes en la Jornada Latinoamericana Ada Lovelace
16 de octubre de 2026
El CONICET impulsa las vocaciones científicas de niñas y adolescentes en la Jornada Latinoamericana Ada Lovelace
En su quinta edición, la iniciativa reúne a 136 sedes de 13 países. El Centro de Simulación Computacional del CONICET participó por tercer año consecutivo con talleres de computación, ingeniería y pensamiento estratégico para acercar a las niñas al mundo STEM a través del juego y la experimentación.
NOTICIAS INSTITUCIONALES
En su quinta edición, la iniciativa reúne a 136 sedes de 13 países. El Centro de Simulación Computacional del CONICET participó por tercer año consecutivo con talleres de computación, ingeniería y pensamiento estratégico para acercar a las niñas al mundo STEM a través del juego y la experimentación.
Compartir en redes sociales
La Jornada Ada Lovelace es impulsada por instituciones académicas de Argentina, Brasil y Colombia, y coordinada por un equipo interdisciplinario que trabaja durante el año para que cada edición sea posible. En Argentina, las investigadoras del CONICET, Daniela Rodríguez y Liliana Forzani, cofundadoras de la iniciativa impulsan la jornada junto con un equipo de coordinación y una amplia comunidad de investigadores y referentes de universidades e institutos.
En esta edición, la Jornada Ada Lovelace cuenta con 136 sedes registradas en 13 países, de las cuales 39 se encuentran en Argentina. Además, del Centro de Simulación Computacional para Aplicaciones Tecnológicas (CSC, CONICET), la participación de equipos de investigación vinculados al Consejo se extiende a otras sedes, entre ellas universidades nacionales, escuelas, clubes de ciencias, municipios, institutos y fundaciones.
De acuerdo con la investigadora Forzani, para este año la participación simultánea fue de aproximadamente de 3.300 niñas. Estas cifras son parciales, ya que en Brasil las jornadas se realizan el 7 de noviembre. “Es la quinta edición y la más grande hasta ahora. Ampliamos el alcance con un número mucho mayor de sedes, pasamos de 10 a 13 países y, ya antes de la fecha de Brasil, superamos ampliamente la cantidad de niñas del año pasado. Además incorporamos nuevas actividades a realizar”, aseguró Forzani.
El CSC- CONICET por tercera vez consecutiva es una de las sedes de la 5.ª Jornada Latinoamericana de Talleres STEM para niñas y mujeres adolescentes. Con el apoyo del área de Ferias y Exhibiciones pertenecientes a la Dirección de Relaciones Institucionales del CONICET, la actividad reunió a niñas de entre 9 y 12 años de escuelas de CABA y AMBA en una jornada de experimentación, aprendizaje y acercamiento a la ciencia y la tecnología.
Ciencia, creatividad y vocaciones STEM
La Jornada Ada Lovelace en el CSC comenzó con una apertura transmitida en simultáneo desde las distintas sedes participantes de Latinoamérica y la proyección de un material audiovisual sobre la vida y el legado de Ada Lovelace. Luego, las niñas participantes se sumaron a dos talleres elegidos por referentes del Centro para acercarlas a conceptos y prácticas de la ingeniería y la computación.
El taller “Enviando fotos sin WhatsApp”, guiado por Denise Viltes, estudiante de Ingeniería de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA) y tesista en el CSC, trató de mostrar cómo se transmite una imagen digital de un lugar a otro a través del celular. A partir del juego ¿Quién es quién?, las participantes descubren estrategias para formular preguntas, reducir opciones y comprender cómo una fotografía puede transformarse en información binaria, representada en ceros y unos, que una computadora puede interpretar.
Posteriormente, Sebastián García, estudiante de Ingeniería de la FIUBA y tesista en el CSC, coordinó el taller, “Ingenieras aeronáuticas por un día”. En esta actividad, las niñas exploran cómo trabajan las ingenierías aeronáuticas a través del diseño y prueba de aviones de papel. A partir de la observación, la comparación y el registro de datos, descubren qué características influyen en el vuelo y cómo pequeños cambios pueden modificar los resultados. Así, aprenden a analizar información y tomar decisiones basadas en la evidencia.
Como novedad de esta edición, la Asociación Argentina del Juego de Go se sumó a las actividades, de todas las sedes en Argentina, para enseñar las estrategias de este milenario juego de tablero. Cada participante recibió un tablero de regalo para continuar practicando y desafiando su mente en familia.
La actividad contó además con la colaboración de Juan Rodhe y Malena Jazmín Solís Valderrama, estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA), quienes compartieron sus trayectorias académicas y vivencias personales, brindando a las asistentes referentes cercanos y reales en el camino científico.
Con esta nueva participación, el CSC-CONICET reafirma su compromiso con las iniciativas de divulgación que promueven el interés por la ciencia y la tecnología desde edades tempranas y con esta red colaborativa que impulsa experiencias STEM a niñas de toda Latinoamérica.
Referente al aporte del CONICET a las vocaciones científicas, según Forzani, se refleja, fundamentalmente, en la participación de investigadores y referentes de distintos puntos del país, que colaboran y contribuyen a sostener la iniciativa. “Llevar adelante estas jornadas requiere un gran compromiso para buscar financiamiento, crear nuevos desafíos, ampliar la red de sedes y llegar a más niñas y adolescentes. Ese esfuerzo se renueva año a año gracias al entusiasmo de las participantes. Lo que pasa ese día es mágico: las niñas se van entusiasmadas y con muchas ganas de seguir descubriendo las áreas STEM”.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Por qué la vacuna contra el herpes zóster se asocia con un menor riesgo de demencia: los últimos datos científicos
Nuevos análisis suman indicios sobre el efecto protector. Los resultados son promisorios, pero todavía se necesita más evidencia, dicen los expertos
Según las estimaciones más recientes del estudio Carga Global de Enfermedad, alrededor de 57,4 millones de personas vivían con demencia en 2019, una cifra que podría aumentar a 152,8 millones para el año 2050. Esto ha impulsado numerosas investigaciones sobre sus causas y posibles terapias.
Los hallazgos sobre posibles beneficios protectores de las vacunas abrieron una línea de estudio alternativa para prevenir o abordar la enfermedad.
La vacunación contra el herpes zóster se asoció con un 20% menos de nuevos diagnósticos de demencia durante siete años en adultos mayores de Gales, según un estudio de 2025 dirigido por el investigador de salud pública Pascal Geldsetzer, de la Universidad de Stanford. El hallazgo sugirió que la prevención de infecciones persistentes y la respuesta del sistema inmunitario podrían influir en el riesgo de deterioro cognitivo, aunque el mecanismo preciso aún no se conoce.
El cardiólogo y divulgador científico Eric Topol, referente en longevidad, sostuvo en su cuenta de X que los nuevos estudios refuerzan la hipótesis de que la vacunación contra el herpes zóster puede reducir el riesgo de demencia. “El sistema inmunitario como explicación de por qué la vacuna contra el herpes zóster ha demostrado protección contra la demencia en 4 experimentos naturales”, posteó en la red social.
El análisis reunió datos anónimos de más de 280.000 personas de 70 a 88 años. La investigación no probó que la vacuna prevenga la demencia ni que las infecciones la causen, pero aprovechó un criterio de vacunación que redujo una fuente habitual de sesgo en este tipo de estudios.
La política del Servicio Nacional de Salud de Gales excluyó de la vacunación a quienes ya tenían más de 80 años el 1 de septiembre de 2013. Esa fecha creó grupos de personas muy similares en hábitos, enfermedades crónicas y exposición previa al virus, salvo por su edad al momento de definir la elegibilidad.
Las personas nacidas poco antes o después de la fecha límite tuvieron probabilidades comparables de presentar condiciones de salud que pudieran influir en la decisión de vacunarse. Geldsetzer explicó que esa circunstancia permitió comparar un grupo de intervención con otro de control de una forma cercana a un ensayo clínico.
Los estudios realizados en otras regiones con límites de nacimiento similares respaldaron la asociación. Entre quienes ya tenían un diagnóstico de demencia, la vacunación también se relacionó con menos muertes atribuidas a la enfermedad, un resultado que podría indicar una progresión más lenta.
El virus varicela-zóster causa varicela en la infancia y puede permanecer latente durante décadas antes de reactivarse como herpes zóster en la adultez. Como la vacuna contra la varicela se introdujo a mediados de la década de 1990, la mayoría de las personas mayores de 30 años porta el virus y puede desarrollar la infección.
La vacuna contra el herpes zóster busca impedir esa reactivación en las células nerviosas. Estudios observacionales también vincularon las vacunas contra el virus respiratorio sincicial, la difteria, el tétanos y otras infecciones con un menor riesgo de demencia, aunque las asociaciones fueron menos marcadas que las observadas con las inmunizaciones contra el herpes zóster.
La primera generación de vacunas analizada en los experimentos naturales utilizaba una versión atenuada del virus. La formulación más extendida en la actualidad emplea una forma recombinante y un adyuvante, una sustancia que intensifica la respuesta inmunitaria.
Un estudio de febrero de 2026 encabezado por la investigadora de enfermedades infecciosas Emily Rayens, del Departamento de Investigación y Evaluación de Kaiser Permanente en Pasadena, comparó a 65.800 mayores de 65 años que recibieron dos dosis con 263.200 personas no vacunadas. Tras un seguimiento de uno a tres años, dos dosis se asociaron con un riesgo 51% menor de diagnóstico de demencia.
La asociación se mantuvo entre distintos grupos de edad y grupos raciales y étnicos, y pareció algo mayor en mujeres. Rayens planteó que una mayor protección frente al herpes zóster podría explicar parte de la diferencia, aunque advirtió que todavía no hay pruebas suficientes para establecer causalidad.
La demencia afectó a unos 57,4 millones de personas en 2019 y las estimaciones de Carga Global de Enfermedad proyectaron 152,8 millones de casos para 2050. Durante décadas, la investigación se concentró sobre todo en las placas de amiloide, acumulaciones de proteínas en el cerebro, y en los anticuerpos dirigidos contra ellas.
Los datos sobre vacunas llevaron a ampliar esa mirada hacia la inflamación y la inmunidad en todo el organismo. Estudios observacionales también hallaron tasas más altas de demencia entre adultos mayores que habían tenido enfermedad periodontal o COVID-19 que entre quienes no presentaron esas infecciones.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
La soja y el corazón: qué muestra la ciencia sobre los efectos en la salud cardiovascular
La evidencia asocia algunos productos vegetales con mejores indicadores cardíacos, aunque los resultados científicos mantienen diferencias según cada caso
Por Bautista Salaverri
La soja forma parte de una variedad de alimentos cotidianos, desde el tofu hasta bebidas y preparaciones fermentadas. Aporta proteína vegetal, grasas insaturadas, fibra, vitaminas y minerales, según indicó la dietista Kathy McManus, directora del Departamento de Nutrición del Hospital Brigham and Women’s, afiliado a Harvard.
En los últimos años, el interés por estos productos también creció por su posible relación con la salud cardiovascular. Los alimentos elaborados a partir de esta legumbre contienen isoflavonas, compuestos vegetales con una estructura similar al estrógeno. También pueden funcionar como alternativa a proteínas animales con un mayor contenido de grasas saturadas, como determinadas carnes rojas, aunque su incorporación debe entenderse dentro de la calidad general de la alimentación.
Un estudio citado por la American Heart Association observó que comer al menos una porción de tofu por semana se vinculó con un 18% menos de riesgo de enfermedad cardíaca frente a un consumo poco frecuente. La asociación fue más marcada entre mujeres antes de la menopausia y mujeres posmenopáusicas que no utilizaban terapia hormonal.
Qi Sun, investigador de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y autor principal del trabajo, afirmó en un comunicado de la entidad que el tofu no constituye una solución aislada para evitar las enfermedades cardiovasculares. El investigador señaló que la actividad física, los antecedentes familiares y los hábitos de vida también pueden influir sobre la salud del corazón.
La relación observada se centró en los alimentos ricos en isoflavonas. En cambio, la leche de soja no mostró una asociación significativa con un menor riesgo cardiovascular en esa investigación. La American Heart Association indicó que esta bebida suele ser una forma más procesada de soja y que, en algunos casos, contiene azúcar agregada.
Los resultados tampoco cierran el debate científico. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Advances in Nutrition reunió 22 ensayos clínicos con 867 personas con diabetes tipo 2. El análisis encontró reducciones en triglicéridos, colesterol total, colesterol LDL y proteína C reactiva tras el consumo de productos de soja. La proteína C reactiva es un marcador que se utiliza para evaluar inflamación en el organismo.
Sin embargo, el mismo trabajo no identificó cambios significativos en el colesterol HDL, la glucosa en ayunas, la hemoglobina glicosilada, la presión arterial ni el índice de masa corporal en el conjunto de los participantes. Los autores advirtieron que la mayoría de los estudios analizados tenía riesgo alto de sesgo, muestras pequeñas o períodos de seguimiento breves, por lo que solicitaron investigaciones más extensas y rigurosas.
La evidencia disponible sugiere, entonces, que la soja puede integrarse en patrones alimentarios que prioricen proteínas vegetales, fibra y grasas insaturadas, pero no reemplaza el abordaje de los factores de riesgo cardiovascular. Kathy McManus recomendó priorizar alimentos naturales de soja, como tofu, edamame o bebidas sin endulzar, y evitar suplementos de isoflavonas y productos muy procesados con aislados proteicos.
Los productos de soja presentan diferencias en su nivel de procesamiento, textura y aporte de fibra:
La diversidad de estos alimentos permite que la soja aparezca como ingrediente principal o complemento de comidas, sin atribuirle efectos universales. La evidencia revisada respalda la necesidad de considerar el tipo de producto, el patrón alimentario y las condiciones de salud de cada persona al interpretar sus posibles beneficios.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Cómo inciden la alimentación y el microbioma en la respuesta del organismo a la vacunación
La dieta, las bacterias intestinales y el estado metabólico son factores que pueden modificarse de cara a una inmunización, advierte un reciente estudio
La composición de la microbiota intestinal podría ayudar a explicar por qué algunas personas desarrollan fiebre después de recibir vacunas de ARN mensajero, mientras otras atraviesan la inmunización con molestias leves o sin síntomas relevantes. Un estudio publicado en la revista Science halló una relación entre ciertas bacterias intestinales, la inflamación previa y la intensidad de esa reacción.
La investigación, publicada en Science (el 8 de octubre), analizó a 171 adultos sanos antes y después de recibir una vacuna de ARNm contra el SARS-CoV-2. Los científicos evaluaron la temperatura corporal, marcadores inmunitarios en sangre y las especies presentes en el intestino para identificar factores asociados a la aparición de fiebre.
Los resultados sugieren que el estado de la microbiota antes de la vacunación puede influir en la respuesta inflamatoria posterior. El trabajo no indica que estas bacterias reduzcan la seguridad ni la eficacia de las vacunas, sino que podrían incidir en uno de sus efectos secundarios transitorios.
El estudio, liderado por Kelsey Huus, investigadora de la Escuela de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Ottawa, puso el foco en la flagelina, una proteína que forma parte de los flagelos con los que se desplazan algunas bacterias.
El sistema inmunitario puede reconocer esa proteína como una señal de amenaza. Esa detección favorece una inflamación leve en el intestino y, según los datos recogidos, parece preparar al organismo para una reacción más marcada cuando recibe una vacuna de ARN mensajero.
Las personas con una mayor expresión intestinal de flagelina tendieron a presentar episodios de fiebre más intensos tras la vacunación. El mismo patrón se observó en participantes que ya mostraban indicadores de inflamación intestinal antes de la dosis.
La fiebre posterior a una vacuna suele interpretarse como parte de la activación del sistema inmunitario. Sin embargo, su intensidad no es uniforme y puede condicionar las actividades diarias de algunas personas durante uno o dos días.
Entre los grupos bacterianos analizados figura la familia de las Lachnospiraceae, una de las más frecuentes tanto en la microbiota humana como en el sistema digestivo de herbívoros. Estas bacterias participan en la degradación de fibras vegetales y producen compuestos como el butirato y el acetato.
Esos ácidos grasos de cadena corta alimentan a las células del intestino y se asocian con efectos protectores para la salud del colon. Por esa razón, las Lachnospiraceae suelen considerarse parte de una microbiota beneficiosa.
No obstante, el estudio plantea que algunas especies de esa familia pueden fabricar más flagelina que otras. La presencia de bacterias consideradas favorables no implica que todas generen la misma respuesta inmunitaria, ya que su efecto depende de las especies concretas, de su actividad y del contexto del organismo.
Según publicó National Geographic, el hallazgo añade elementos para comprender la relación entre la ecología intestinal y reacciones que se producen fuera del aparato digestivo, como la fiebre después de una inmunización.
Los autores también observaron diferencias vinculadas con la alimentación. Dentro de la cohorte estudiada, las personas que seguían dietas con mayor presencia de alimentos vegetales tendían a registrar menores niveles de inflamación intestinal.
Los experimentos en ratones reforzaron esa hipótesis. Cuando los investigadores modificaron la alimentación de los animales hacia un patrón más vegetal, cambió su microbiota y disminuyó la intensidad de la fiebre en comparación con los controles.
La investigación no demuestra que una dieta concreta evite la fiebre ni propone cambios alimentarios como recomendación médica antes de vacunarse. El número de participantes fue limitado y serán necesarios estudios de mayor tamaño, con poblaciones diversas, para confirmar la asociación y establecer sus mecanismos.
El avance llega en un momento de expansión de las vacunas de ARN mensajero, una tecnología que se consolidó durante la pandemia de COVID-19 y que se aplica a nuevos desarrollos contra otras enfermedades infecciosas. En agosto de 2026, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó MFlusiva, la primera vacuna antigripal basada en esta plataforma para mayores de 50 años.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/