El desafío tras dejar la tirzepatida: claves internacionales para evitar el efecto rebote
Referentes en metabolismo y cardiología proponen planes personalizados, control profesional y ajustes en la rutina para preservar resultados después del tratamiento farmacológico
Por Fernando Mongelós
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El abandono de la tirzepatida puede ir acompañado de un aumento de peso, pero existen estrategias probadas que ayudarían a mantener los logros alcanzados durante el tratamiento, según la evidencia reciente. Investigaciones publicadas por la Universidad de Oxford y el American College of Cardiology advierten que la recuperación de peso tras suspender este medicamento puede ser rápida, con una media de 0,8 kg por mes, y que la mayoría de los pacientes retorna a su peso inicial en un plazo de uno a dos años si no se aplican medidas de apoyo.
De acuerdo con estos expertos, la clave para sostener los beneficios metabólicos y evitar el efecto rebote está en la combinación de actividad física regular, alimentación equilibrada y seguimiento médico profesional. El control frecuente del peso, la educación continua sobre hábitos saludables y la intervención multidisciplinaria permiten mitigar la tendencia al aumento de peso, incluso después de dejar la medicación.
Los expertos de la Universidad de Oxford remarcan que, además del efecto biológico, intervienen factores psicológicos y conductuales que pueden potenciar la tendencia al aumento de peso tras dejar la tirzepatida. La falta de un plan estructurado de actividad física o el regreso a patrones alimentarios previos influyen negativamente en el mantenimiento de la pérdida de peso. Por eso, los investigadores sugieren implementar un programa de seguimiento regular, con controles frecuentes y apoyo nutricional, desde el momento en que se planifica la suspensión del fármaco.
El American College of Cardiology recomienda incorporar también estrategias de modificación de conducta, como el registro diario de la alimentación, la identificación de desencadenantes emocionales y el establecimiento de metas realistas. Los especialistas insisten en que la combinación de educación sanitaria, acompañamiento profesional y la integración de hábitos saludables en la rutina diaria son determinantes para evitar el rebote y proteger los beneficios logrados sobre el perfil metabólico y el riesgo cardiovascular.
Tanto la Universidad de Oxford como el American College of Cardiology coinciden en que la adherencia a un programa de actividad física regular —preferentemente combinando ejercicios aeróbicos y de fuerza— junto con una alimentación equilibrada y personalizada, resulta fundamental para sostener la pérdida de peso tras dejar la tirzepatida. Además, el apoyo psicológico y el seguimiento interdisciplinario permiten anticipar dificultades, adaptar estrategias y mantener la motivación, lo que reduce la posibilidad de recaídas y favorece la consolidación de hábitos saludables a largo plazo.
La British Journal of Sports Medicine recomienda adoptar rutinas de actividad física regular, priorizando el ejercicio aeróbico combinado con entrenamiento de fuerza, para contrarrestar la reducción del metabolismo basal. Además, se aconseja mantener un patrón alimentario equilibrado, con registro de ingestas y control de porciones, así como evitar el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados.
Expertos de la Universidad de Oxford sugieren la importancia del seguimiento profesional durante al menos un año tras la suspensión de la tirzepatida, para ajustar estrategias y detectar precozmente señales de aumento de peso. El apoyo psicológico y el trabajo en objetivos realistas ayudan a mantener la motivación y a prevenir recaídas.
Por su parte, la revisión del American College of Cardiology resalta el valor de la educación y la autoobservación: se recomienda monitorizar el peso de manera periódica, identificar los desencadenantes emocionales de la alimentación y fortalecer los recursos de afrontamiento para sostener los cambios en el tiempo. La combinación de ejercicio, alimentación saludable, acompañamiento profesional y apoyo conductual constituye la estrategia más eficaz para mantener los beneficios alcanzados tras la suspensión del tratamiento farmacológico.


