El CONICET presente en jornada internacional sobre seguridad y salud en el trabajo
14 de octubre de 2026
El CONICET presente en jornada internacional sobre seguridad y salud en el trabajo
Se trata del XXVI Congreso Internacional ORP, un encuentro donde se dieron cita prestigiosos disertantes nacionales e internacionales.
NOTICIAS INSTITUCIONALES
Se trata del XXVI Congreso Internacional ORP, un encuentro donde se dieron cita prestigiosos disertantes nacionales e internacionales. Tres investigadores del Consejo con diferentes experticias presentaron una conferencia sobre el rol de la investigación científica en la industria 4.0.
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En el marco de la XXVI edición del Congreso Internacional ORP, organizado conjuntamente por la Fundación Internacional ORP y La Segunda Seguros y declarado de interés por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el CONICET presentó la conferencia “Innovación tecnológica y bienestar laboral: el rol del CONICET en la industria 4.0”. La mesa estuvo integrada por los investigadores del Consejo Andrea Pattini, Susana Finquelievich y Hugo Rufiner. Moderada por Estrella Nieto, profesora de Carver University (Estados Unidos), las intervenciones se focalizaron en el rol de la investigación científica en la transformación del mundo del trabajo.
En el inicio de la conferencia, Rufiner, del Instituto de Investigación en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional (SINC(i)CONICET-UNL), contó que desde el SINC(i) investigan y desarrollan tecnologías de IA para empresas del ámbito de la salud, la minería y la ganadería. Por su parte, Finquelievich, arquitecta especializada en urbanismo y sociología urbana, con lugar de trabajo en el Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (IIGG,UBA), relató que durante los últimos años ella y su equipo se han enfocado en pensar políticas públicas para la sociedad del conocimiento. En tanto que Pattini, directora del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE, CONICET), contó que coordina una línea de investigación sobre iluminación natural sustentable, destacando el impacto de la iluminación en el ambiente laboral.
Respecto de este último punto, Pattini disertó sobre la iluminación integrativa y sus diferencias con la iluminación tradicional en los espacios de trabajo. En este sentido, la científica señaló: “La Comisión Internacional de Iluminación, habla de la iluminación integrativa como aquella que propone herramientas nuevas para analizar los aspectos visuales y los no visuales relacionados con la iluminación”. Los aspectos no visuales son los que no transforman la luz -a través de nuestro sistema visual- en información. De acuerdo con la científica, investigaciones recientes han cambiado el paradigma respecto de los efectos de la luz sobre el reloj biológico. De allí, Pattini entiende la necesidad de llevar sus investigaciones a la práctica profesional, para medir y predecir adecuadamente los efectos que tiene la iluminación en todos los escenarios de la vida cotidiana, incluyendo los laborales.
La conferencia abordó también la temática sobre los enfoques éticos en el diseño y funcionamiento de los sistemas de IA, centrados en la persona y el bien común. Al respecto, Rufiner sostuvo que hoy es un desafío alinear desde el punto de vista ético los sistemas de IA con los valores humanos. “La persona tiene que estar en el centro del proceso, estar a cargo y conocer sobre el tema para el cual está usando la herramienta. De este modo podrá tener capacidad crítica sobre el resultado que se logra”, señaló.
En relación con los algoritmos y su incidencia en decisiones sobre la asignación de tareas, evaluación y continuidad laboral, Finquelievich destacó la importancia de lo humano y sostuvo que si bien el algoritmo puede servir para asesorar sobre eficiencia de los empleados, las decisiones las deben tomar personas.
La mesa pasó por otros ejes temáticos que invitaron a los investigadores y a los presentes a reflexionar y compartir sus conocimientos en torno a la seguridad laboral y cuestiones vinculadas a los cambios en el mercado laboral frente a los nuevos avances tecnológicos.
Hacia el cierre del panel, los investigadores agradecieron la invitación a participar del congreso. Rufiner remarcó la necesidad de una sinergia entre el sector público, el privado y la academia en temas de IA, en tanto se trata de una nueva tecnología que lo atraviesa todo. Finquelievich, destacó la organización del congreso y la convocatoria a una mesa del CONICET en un espacio multisectorial. Para finalizar Pattini expresó que si bien los tres investigadores participaron de la mesa pertenecen a diferentes disciplinas, coinciden en aspectos claves: “Que la investigación es necesaria y sus tiempos deben respetarse, que tenemos la obligación como investigadores de interactuar con toda la sociedad y que cuando los profesionales demandan aportes específicos, nosotros debemos tener la actitud de resolverlos en los tiempos que se requieren”.
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Rover Perseverance de la NASA establece récord de distancia recorrida fuera de la Tierra
Fuente: https://ciencia.nasa.gov/
Cómo funciona el modelo de IA que podría estimar el riesgo de diabetes tipo 2 con la voz y en solo 20 segundos
El sistema, evaluado con muestras de miles de adultos de Reino Unido y Estados Unidos, distinguió entre participantes con la enfermedad y sin ella. Aún requiere validación clínica y más estudios antes de incorporarse a controles iniciales
Por Constanza Almirón
Una grabación de voz de apenas 20 segundos podría ayudar a estimar el riesgo de diabetes tipo 2 mediante inteligencia artificial. El modelo analiza rasgos de la voz y, en las pruebas realizadas, logró diferenciar a personas con y sin la enfermedad con un nivel de precisión que sus autores consideran clínicamente útil.
Hasta ahora, la confirmación de la diabetes tipo 2 ha requerido análisis de sangre y, en muchos casos, la enfermedad permanece sin detectar durante años. Por eso, uno de los principales desafíos es ampliar el acceso a controles iniciales sin reemplazar las pruebas clínicas que permiten determinar con certeza los niveles de glucosa en sangre.
En este contexto, el avance fue descrito en un preprint difundido en el repositorio medRxiv. Un preprint es una versión preliminar de un trabajo científico. Allí, un equipo de la Universidad RMIT de Melbourne, en Australia, evaluó un sistema de análisis de voz en miles de participantes del Reino Unido y Estados Unidos.
Los resultados sugieren que esta herramienta podría complementar los métodos de detección existentes, aunque todavía requiere validación en ámbitos clínicos.
La investigación parte de estudios previos que vincularon la diabetes tipo 2 con cambios en la calidad de la voz. Entre ellos aparecen una mayor ronquera, aspereza y dificultades para controlar la respiración o la emisión vocal mientras se habla.
El nuevo modelo buscó reconocer esas características en registros breves, sin requerir dispositivos médicos ni extracciones de sangre para la primera evaluación.
Para entrenarlo, los investigadores utilizaron 63.283 muestras de voz de 21.129 personas del Reino Unido y Estados Unidos que habían informado si contaban con un diagnóstico de diabetes. Luego, el sistema fue probado con grabaciones remotas de 20 segundos, en las que los participantes leían una fábula de Esopo.
La prueba se realizó en dos etapas. La primera incluyó a 7.319 adultos del Reino Unido, de los cuales el 67 % eran mujeres y el 45,8 % tenía 40 años o más. Dentro de ese grupo, 217 participantes declararon convivir con la enfermedad.
La herramienta asignó una puntuación de riesgo más alta a quienes habían informado la enfermedad que a quienes no lo habían hecho en el 80 % de los casos. Según se detalla en el estudio, ese resultado corresponde a un área bajo la curva de 0,80. Esta medida estadística indica qué tan bien una herramienta puede diferenciar entre dos grupos: cuanto más alto es el valor, mayor es su capacidad de distinción.
Los autores presentan el trabajo como el mayor estudio realizado hasta ahora en condiciones reales sobre detección de diabetes tipo 2 mediante el análisis de la voz. Además de considerar los diagnósticos informados por los participantes, la investigación contrastó parte de las predicciones con análisis de sangre.
La segunda fase incluyó a un subgrupo de 801 participantes que realizó una prueba de HbA1c en el hogar durante los tres meses posteriores a la grabación. La HbA1c es un análisis de sangre que estima el promedio de glucosa de los últimos dos o tres meses y se utiliza para detectar diabetes y prediabetes.
En este grupo, el sistema distinguió a las personas con diabetes tipo 2 de quienes no tenían la condición en el 75 % de los casos, de acuerdo con los resultados de HbA1c. La sensibilidad fue del 82 %, lo que significa que identificó correctamente a 82 de cada 100 personas que tenían diabetes tipo 2.
La tasa de falsos positivos fue del 47 %, es decir, que el modelo también asignó riesgo elevado a una parte relevante de personas que no cumplían el criterio de diabetes en el análisis de sangre.
Por esa razón, los autores remarcaron que la herramienta no está diseñada para confirmar un diagnóstico ni para reemplazar un análisis de sangre. Su posible función sería seleccionar a quienes deberían acceder después a una evaluación clínica y a una prueba sanguínea.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Un compuesto presente en la cocina de casi todos los hogares podría ser clave contra las heridas crónicas
Un equipo de la Universidad de Flinders descubrió que un ingrediente de uso cotidiano tiene propiedades con potencial médico concreto. El foco está en las úlceras cutáneas que durante meses o años no responden a ningún tratamiento
Durante siglos estuvo reservada a las cocinas: daba aroma a los postres, perfumaba las cremas y endulzaba el café. Pero el compuesto que define ese olor característico, la vainillina, guarda propiedades que van mucho más allá de la gastronomía. Investigadores de la Universidad de Flinders, en Australia, determinaron que esta molécula puede tratar heridas crónicas que durante meses o años se resisten a cualquier tratamiento.
Las que no logran cerrar en los plazos esperados por el proceso biológico normal, las llamadas heridas crónicas, representan un problema sanitario de escala global. Afectan con mayor frecuencia a personas con diabetes, adultos mayores o pacientes con enfermedades que comprometen la circulación, y su manejo resulta prolongado, costoso y muchas veces insatisfactorio con las herramientas terapéuticas disponibles. La búsqueda de alternativas más accesibles y versátiles impulsa desde hace años la investigación en materiales biomédicos de nueva generación.
Es en ese marco donde la vainillina cobró un lugar inesperado. Un equipo del Laboratorio de Nanoingeniería Biomédica de Flinders publicó sus hallazgos en la revista International Journal of Pharmaceutics, en una revisión que examina las pruebas disponibles sobre la capacidad de este compuesto para ser reorientado hacia aplicaciones clínicas, con foco en el tratamiento de úlceras y la regeneración de tejido dañado. Asimismo, las pruebas sobre posibles aplicaciones se realizaron en estudios con modelos animales.
La cicatrización es un proceso biológico que transcurre en cuatro fases consecutivas: hemostasia, inflamación, proliferación y remodelación. Cada una requiere una coordinación precisa entre células, proteínas y señales químicas, y cualquier alteración puede derivar en una herida que no avanza. Según se detalla en el estudio, la vainillina mostró actividad en las cuatro fases, aunque con distinto grado de respaldo experimental según la etapa.
El aspecto mejor documentado es su acción durante la fase inflamatoria. La molécula suprime proteínas que bloquean la cicatrización e inhibe enzimas cuya sobreactivación prolonga la inflamación en lugar de resolverla. El trabajo también señala que la vainillina favorece un cambio en el comportamiento de los macrófagos, células del sistema inmunitario, de modo que pasan a priorizar la reparación del tejido por encima de la respuesta de ataque.
Su capacidad antioxidante es otro eje central del hallazgo. Las heridas crónicas suelen caracterizarse por niveles elevados de radicales libres, moléculas inestables que en exceso dañan los tejidos y bloquean la cicatrización. El estudio indica que la vainillina puede neutralizar esas moléculas y que, al oxidarse en la piel, se transforma en ácido vaníllico, un derivado con actividad antioxidante aún mayor que la del compuesto original.
Durante las fases de proliferación y remodelación, la prueba directa es más limitada. El estudio señala, no obstante, que la vainillina favorece la migración de queratinocitos y fibroblastos, las células encargadas de cerrar la herida y producir colágeno, con baja toxicidad celular incluso a concentraciones elevadas.
La vainillina presenta limitaciones físicas que complican su aplicación directa: es susceptible a degradarse, difunde con rapidez desde el sitio de aplicación y puede perder eficacia antes de actuar. Por eso, el trabajo analiza distintos sistemas de administración que buscan mantener concentraciones terapéuticas sostenidas en el tejido dañado.
Los hidrogeles, redes tridimensionales altamente hidratadas que mantienen húmedo el entorno de la herida, son los sistemas más estudiados. Varias formulaciones combinan la vainillina con quitosano, un polímero de origen natural con propiedades antimicrobianas, y con alcohol polivinílico.
Esas mezclas demostraron actividad antibacteriana frente a gérmenes frecuentes en infecciones de heridas, como Staphylococcus aureus y Escherichia coli, junto con buena compatibilidad con el tejido vivo. En modelos animales, un hidrogel con quitosano y vainillina logró mejora significativa al día 14 en heridas infectadas simuladas y al día 17 en heridas de ratones diabéticos.
Otros sistemas incorporan la vainillina en andamios tridimensionales, estructuras porosas que imitan el soporte estructural que rodea a las células y les permite organizarse durante la regeneración. Un andamio de quitosano con un compuesto derivado de la vainillina alcanzó un cierre del 94% en modelos de rata, con mayor depósito de colágeno y menor inflamación. Un sistema de doble capa que combinó vainillina en una capa exterior con un factor de crecimiento en la capa interior logró un cierre del 96,4% en 14 días.
También se desarrollaron microesponjas de etilcelulosa que, en ensayos con tejido, aumentaron la retención del compuesto en piel y redujeron su absorción hacia el resto del organismo, un perfil favorable para una terapia de aplicación local.
Más allá de su actividad biológica, la vainillina presenta ventajas logísticas que la distinguen de otros compuestos en estudio. Su forma sintética, obtenible a partir de aceite de clavo o de arroz, es abundante y compatible con los estándares que rigen la producción farmacéutica a escala industrial.
“La vainillina es uno de los compuestos aromatizantes más utilizados en el sistema alimentario mundial, valorado por sus atributos sensoriales, su estabilidad química y su larga historia de seguridad, y eso puede trasladarse a otras áreas, como los usos médicos”, afirmó Krasimir Vasilev, profesor de Nanotecnología Biomédica de la Universidad de Flinders y director del Laboratorio de Nanoingeniería Biomédica, según el comunicado de prensa de la institución.
Vasilev subrayó además el potencial de la molécula para transportar fármacos poco solubles en agua: “Creemos que las formulaciones basadas en vainillina pueden ofrecer soluciones seguras y multifuncionales para el tratamiento de úlceras y la administración dirigida de fármacos, especialmente de compuestos que no se disuelven fácilmente”, sostuvo según el mismo comunicado.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Dormir poco y sin rutina fija multiplica el riesgo de sufrir hasta 37 afecciones crónicas
Una investigación de casi nueve años con datos del UK Biobank concluye que la duración, la regularidad y la calidad del sueño inciden en el riesgo de padecer desde demencia hasta Párkinson o diabetes
Por Ismael Yasnikowski
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1 de cada 3 adultos en el mundo no duerme lo suficiente. Ese déficit global tiene ahora un respaldo científico más concreto: dormir menos de cinco horas por noche se asocia con un mayor riesgo de padecer 37 enfermedades, según un estudio que siguió a casi 100.000 adultos durante casi nueve años y que también identificó en la calidad y regularidad del descanso factores tan relevantes como la cantidad de horas dormidas.
La investigación, publicada en la revista científica PLOS Medicine, analizó datos de 95.559 participantes del UK Biobank (UKB), una base de datos sanitaria del Reino Unido que reúne información biomédica de más de 500.000 voluntarios. Durante siete días y noches consecutivos, los voluntarios usaron dispositivos en la muñeca que registraban sus movimientos.
Un programa basado en inteligencia artificial procesó esa información para estimar la duración del sueño, sus distintas fases, los despertares nocturnos y la variabilidad del patrón de descanso entre una noche y otra.
El equipo investigador cruzó esos datos con los historiales clínicos de los participantes durante un período medio de 8,9 años y buscó asociaciones con más de 1.000 enfermedades y afecciones. En 69 de las 86 condiciones donde se detectó una relación clara con la duración del sueño, el riesgo más bajo correspondió a quienes descansaban entre seis y ocho horas por noche.
El panorama se invirtió para quienes dormían menos de cinco horas: en ese grupo, el patrón se asoció con un riesgo elevado de 37 enfermedades. En total, el estudio identificó 156 vínculos significativos entre las características del sueño y diagnósticos posteriores, tras aplicar procedimientos estadísticos para reducir la probabilidad de resultados atribuibles al azar.
Uno de los hallazgos centrales del trabajo involucra la fase de movimientos oculares rápidos —conocida como REM, por sus siglas en inglés—, el período en que ocurren los sueños más vívidos y en que el cerebro cumple funciones ligadas a la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional. Pasar más tiempo en esa etapa se asoció con un menor riesgo de 83 enfermedades.
Cada incremento de aproximadamente 48 minutos en la fase REM se vinculó con una caída relativa del riesgo de insuficiencia cardíaca del 26%, de demencia del 46% y de enfermedad de Párkinson del 80% a lo largo del período de seguimiento. Dormir más tiempo en la fase de sueño profundo también mostró beneficios: se asoció con un menor riesgo de siete afecciones, entre ellas la diabetes de tipo 2 y la depresión grave.
La duración del sueño no es el único factor que incide en la salud. Los despertares frecuentes tras conciliar el sueño y las variaciones del patrón nocturno de una noche a otra se relacionaron con un mayor riesgo de ansiedad y de trastornos vinculados al consumo de alcohol o drogas, entre otras afecciones.
Los autores advirtieron que los resultados no establecen una relación de causa y efecto directa, ya que el estudio es de tipo observacional: los participantes fueron seguidos sin intervenir en sus hábitos de descanso. Factores biológicos, conductuales o de salud preexistente podrían contribuir a explicar las asociaciones detectadas.
El trabajo también reconoció una limitación técnica: las fases del sueño se estimaron a partir de los datos de movimiento recogidos por los dispositivos, y no mediante el análisis directo de la actividad cerebral en un laboratorio especializado. Aun así, los investigadores subrayaron que el uso de acelerómetros en la muñeca, en lugar de depender únicamente de las estimaciones de los propios participantes, aportó mayor objetividad a la medición.
Los especialistas en medicina del sueño señalan una serie de hábitos que favorecen un descanso regular y de calidad. Entre los más extendidos figuran respetar un horario fijo para acostarse y levantarse, evitar el uso de pantallas durante la hora previa al sueño y no consumir bebidas estimulantes —como café o té— en las horas de la tarde.
También se recomienda no realizar ejercicio físico intenso cerca de la hora de dormir, cenar al menos tres horas antes de acostarse y mantener el dormitorio con temperatura fresca y poca luz. Los expertos desaconsejan recurrir al alcohol como inductor del sueño, ya que interfiere en las fases más profundas del descanso y reduce el tiempo en fase REM.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
La UNER celebró el 10° aniversario del CEMENER
Con más de 240.000 pacientes atendidos, el Centro de Medicina Nuclear y Molecular de Entre Ríos conmemoró sus primeros…
Con más de 240.000 pacientes atendidos, el Centro de Medicina Nuclear y Molecular de Entre Ríos conmemoró sus primeros diez años como espacio referente en la región dedicado al diagnóstico, tratamiento y la asistencia profesional en la investigación de enfermedades oncológicas, cardíacas y neurológicas.
El Centro de Medicina Nuclear y Molecular de Entre Ríos (CEMENER) celebró su 10° aniversario como referente en diagnóstico y tratamiento oncológico en la región. A lo largo de su primera década, el centro atendió a más de 240.000 pacientes y realizó más de 300.000 prestaciones, contribuyendo a la equidad en el acceso a la salud para pacientes de distintos sectores. La UNER ha sido parte activa de su conformación siendo una de las instituciones fundadoras del CEMENER y actualmente participa como miembro adherente en su Consejo Directivo.
En el acto de conmemoración estuvieron presentes el rector de UNER, Juan Manuel Arbelo; la vicerrectora María Carla Mántaras; el secretario de Ciencias, Tecnología e Innovación, Gabriel Gentiletti y el decano de la Facultad de Ingeniería, Andrés Naudi. Asimismo, la jornada contó con la presencia del gobernador de la provincia, Rogelio Frigerio; el vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Gustavo Gennuso; y el presidente de la OSER, Mariano Gallegos, y demás autoridades y referentes de instituciones.
Arbelo destacó la importancia del acompañamiento institucional en este trayecto: “Estamos hoy aquí en el CEMENER acompañando a su gestión, celebrando esta primera década. 10 años desde que iniciaron a atender pacientes, pero unos casi 7 u 8 años más donde dieron inicio a toda esta idea, a todo este sueño para la provincia, en el cual nuestra universidad, y sobre todo por parte de la Facultad de Ingeniería, ha sido parte desde el primer día”.
Por su parte, la vicerrectora María Carla Mántaras remarcó la vinculación académica y profesional con la institución: “La Facultad de Ingeniería ha participado desde el inicio, y hoy por hoy la Universidad también forma parte del directorio de la fundación que administra el CEMENER. Brindamos mucho asesoramiento, tenemos mucho vínculo desde la universidad con los profesionales que trabajan en el centro, pero además también tenemos un espacio donde muchos estudiantes realizan prácticas, realizan proyectos finales y tenemos muchísimos egresados trabajando en este lugar. Nos sentimos orgullosos porque es como que formamos parte de esta institución”.
En esa misma línea, la gerente general de la Fundación CEMENER y egresada de la UNER, Marianela Pacheco, resaltó la labor realizada a lo largo de este período: “Hoy en día me toca llevar adelante la gestión de esta institución que ha contribuido durante estos 10 años a construir salud, ciencia y humanidad para la provincia y llegar con servicios de alta calidad a todos los entrerrianos”.
Asimismo, la bioingeniera graduada en UNER, Jesuana Aizcorbe, valoró la relevancia del centro tanto en el ámbito de la salud como en la formación profesional: “Como trabajadora de la Comisión Nacional de Energía Atómica, como trabajadora de la UNER y como egresada, es un orgullo contar con un espacio como este en la provincia, un lugar donde pueden llegar todas las personas que necesitan acceder a servicios de salud. Es muy valioso poder formar e investigar en el CEMENER en conjunto con otras instituciones, como la Facultad de Ingeniería, con la que trabajamos codo a codo formando estudiantes y profesionales”.
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