Rosácea: qué tratamientos tópicos lograron mejores resultados contra las lesiones inflamatorias, según un estudio reciente
Una revisión publicada en JAMA Dermatology comparó 10 opciones de aplicación local y midió también cuántas personas las dejaron por molestias. Qué opinan los especialistas
Por Fernando Mongelós
La rosácea puede reunir lesiones inflamadas, rubor y vasos visibles, pero esos signos no se tratan necesariamente de la misma forma. Una revisión publicada en 2026 aporta un elemento concreto para los cuadros con granitos: la ivermectina tópica y el peróxido de benzoilo encapsulado lograron mejores resultados a corto plazo que el metronidazol para reducir las lesiones inflamatorias.
El hallazgo no define una solución única para una enfermedad sin cura ni reemplaza la evaluación dermatológica. La comparación se realizó en adultos con rosácea moderada a grave y se concentró en tratamientos de aplicación local, por lo que sus resultados deben leerse de acuerdo con el síntoma que se busca controlar y con la tolerancia de cada piel.
La investigación fue una revisión sistemática y un metaanálisis en red. Este tipo de trabajo reúne ensayos previos y permite contrastar alternativas aunque no todas hayan sido comparadas entre sí de forma directa. El estudio, publicado en JAMA Dermatology, incluyó 32 estudios clínicos con 11.399 participantes.
La relevancia del resultado está en separar las lesiones inflamatorias de otras manifestaciones frecuentes. Las pápulas son elevaciones rojas de la piel y las pústulas contienen material purulento. Pueden parecerse al acné, pero el rubor persistente, la dilatación de pequeños vasos y las molestias oculares requieren enfoques diferentes.
La revisión comparó diez intervenciones tópicas durante períodos que, en la mayoría de los ensayos, fueron de entre ocho y 16 semanas. Según el estudio publicado en JAMA Dermatology, la crema de ivermectina al 1 % y el peróxido de benzoilo encapsulado mostraron una reducción mayor de las lesiones inflamatorias que el metronidazol, utilizado como referencia en la comparación.
Ambos tratamientos también se asociaron con una probabilidad más alta de alcanzar una piel clara o casi clara en la evaluación clínica de los ensayos. El resultado corresponde a un seguimiento de corto plazo y no permite establecer por sí solo cuál será la opción más conveniente para todas las personas ni anticipar la duración del efecto.
Harvard Health Publishing informó que el doctor John Barbieri, dermatólogo especializado en enfermedades inflamatorias de la piel del Brigham and Women’s Hospital, afiliado a Harvard, consideró que los hallazgos son consistentes con la experiencia clínica. El especialista indicó que el tratamiento puede combinar medicamentos locales, fármacos orales o procedimientos basados en luz, de acuerdo con los síntomas predominantes.
La Academia Americana de Dermatología también describe un tratamiento orientado por las manifestaciones de la enfermedad. Esa institución estadounidense incluye entre las opciones para brotes similares al acné el ácido azelaico, el metronidazol, la ivermectina y el peróxido de benzoilo encapsulado. Además, precisa que la mejoría con medicamentos locales puede comenzar a percibirse en tres o cuatro semanas, mientras que un cambio más visible suele requerir de dos a tres meses.
El principal matiz de la revisión es la tolerancia al peróxido de benzoilo encapsulado. Aunque esta formulación se ubicó entre las más eficaces para las lesiones inflamatorias, sus participantes interrumpieron el tratamiento por efectos adversos con mayor frecuencia que quienes recibieron metronidazol. El estudio identificó como razones dolor, picazón, enrojecimiento e hinchazón local.
Harvard Health Publishing señaló que esta diferencia obliga a evaluar de forma conjunta la eficacia y los efectos no deseados. El medio también citó a Barbieri al explicar que el tratamiento debería dirigirse al síntoma que resulta más problemático en cada caso, porque la rosácea puede presentar combinaciones cambiantes de signos.
Cuando las pápulas y pústulas no responden a la aplicación local, pueden considerarse antibióticos por vía oral, como doxiciclina o minociclina, según Harvard Health Publishing. La Academia Americana de Dermatología agrega que estos fármacos pueden incluirse cuando se necesita un abordaje más intenso, siempre como parte de un plan indicado por un profesional.
El rubor y el enrojecimiento persistente siguen otra vía terapéutica. La National Rosacea Society menciona tratamientos locales como brimonidina y oximetazolina para disminuir temporalmente la dilatación de los vasos superficiales. Harvard Health Publishing agrega que la terapia con láser vascular puede ser útil cuando hay telangiectasias, pequeños vasos sanguíneos que se observan a través de la piel.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Cómo influye la microbiota intestinal en la conservación de la masa muscular a medida que el cuerpo envejece
Dos especialistas en epidemiología genética explicaron en el ZOE podcast de qué manera la alimentación y las bacterias beneficiosas intervienen en el rendimiento físico, y cuáles son los hábitos que pueden favorecer el desarrollo de fuerza
La pérdida de masa muscular comienza mucho antes de lo que la mayoría imagina. Según explicaron Claire Steves y Tim Spector, investigadores especializados en envejecimiento, en el podcast de ZOE, el declive muscular arranca alrededor de los 30 años y avanza a un ritmo de entre el 2% y el 5% por década.
El entrenamiento de fuerza y el consumo de proteínas son parte de la ecuación, pero ambos expertos señalaron un factor menos conocido: el vínculo directo entre la microbiota intestinal y la capacidad del cuerpo para mantener músculos sanos.
Ese fenómeno se conoce como eje intestino-músculo y describe cómo las bacterias que habitan el aparato digestivo envían señales químicas capaces de favorecer o frenar el crecimiento muscular.
“Las bacterias intestinales pueden comunicarse con los músculos”, afirmó Spector durante la conversación, al tiempo que remarcó que ese diálogo bioquímico resulta clave para entender por qué algunas personas conservan la fuerza con los años y otras no.
Steves explicó que, a medida que el cuerpo envejece, se desarrolla un fenómeno denominado resistencia anabólica, que ocurre cuando el organismo deja de aprovechar la proteína de la misma forma que lo hacía en la juventud.
Estudios realizados hace entre diez y quince años mostraron que dosis equivalentes de aminoácidos de cadena ramificada, como la leucina, generaban aumento de masa muscular en personas jóvenes, pero no producían el mismo efecto en adultos mayores.
“La microbiota intestinal puede ayudar a combatir la inflamación”, señaló Steves, al referirse a uno de los mecanismos que explicarían ese fenómeno.
La investigadora detalló que un microbioma deficiente favorece la inflamación crónica y el llamado síndrome del intestino permeable, una condición en la que compuestos microbianos se filtran al torrente sanguíneo y generan una respuesta inflamatoria sostenida que interfiere con la absorción de proteínas en las células musculares.
Las bacterias intestinales beneficiosas producen ácidos grasos de cadena corta a partir de la digestión de carbohidratos complejos.
Steves describió tres funciones centrales de estos compuestos: sostienen la diversidad de la microbiota, alimentan a los enterocitos de la barrera intestinal y modulan la actividad del sistema inmunitario en las placas de Peyer, con efectos que se extienden al cerebro y a los músculos.
Un estudio alemán con 150 participantes de mediana edad, citado por Spector, aplicó entrenamiento de resistencia durante dos meses a personas sin experiencia previa en ese tipo de ejercicio.
Los investigadores no detectaron cambios drásticos en la composición general del microbioma, pero sí un incremento notable de bacterias antiinflamatorias como Faecalibacterium prausnitzii y Roseburia.
Según Spector, ese hallazgo sugiere que el intestino envía señales al músculo para reducir la inflamación y así facilitar la síntesis de proteínas.
Steves condujo, junto con Spector, un estudio dentro de un grupo de gemelos que analizó la relación entre la adherencia a la dieta mediterránea y la potencia explosiva de las piernas, una medida de la función de los músculos más grandes del cuerpo.
Los resultados mostraron una asociación marcada entre una mayor puntuación en la dieta mediterránea y un mejor desempeño muscular, un vínculo que no quedó explicado por completo por los niveles de inflamación medidos mediante la proteína C reactiva de alta sensibilidad.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Un estudio clave para detectar casos de cáncer ya está disponible en un hospital público de CABA: cómo funciona
El equipo se incorporó en el centro oncológico Marie Curie. Combina imágenes anatómicas y actividad metabólica para aportar datos sobre la extensión de la enfermedad, la respuesta a las terapias y posibles recaídas. Qué otros usos tiene
La tomografía por emisión de positrones (PET), es un estudio de imágenes nucleares que permite evaluar la actividad de los tejidos y órganos, además de buscar signos de cáncer. A diferencia de otros métodos, aporta información sobre procesos que ocurren dentro del organismo.
Esta semana, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció la puesta en marcha de un centro de tomografía computada por emisión de positrones (PET-CT) en el Hospital Marie Curie, ubicado en el barrio de Caballito. De acuerdo con la información oficial, es el primer centro de estas características de la red pública de salud de la ciudad y se destinará, sobre todo, a la evaluación de enfermedades oncológicas, aunque también tendrá aplicaciones cardíacas, neurológicas e infecciosas.
Hasta la instalación de este equipo, los pacientes del hospital debían acudir a prestadores externos para realizarse este examen, con una espera que podía llegar a 30 días, según informó la Ciudad.
De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el marcador que se aplica en este estudio se concentra en zonas del cuerpo donde existe una alta actividad química. Esa señal puede estar asociada con cáncer u otras enfermedades. La prueba también permite medir el flujo sanguíneo, el consumo de oxígeno y los cambios metabólicos de un tejido u órgano. El metabolismo es el proceso por el que el cuerpo obtiene energía de los alimentos.
Los cambios químicos pueden producirse antes de que una enfermedad genere síntomas. Por eso, la PET permite seguir la actividad de los órganos en tiempo real y detectar señales tempranas de una afección, aun cuando esta todavía no sea visible en otros estudios por imágenes.
El dispositivo instalado en el hospital combina el registro metabólico que se obtiene tras administrar un radiofármaco con las imágenes anatómicas de una tomografía computada, un estudio de rayos X en el que una máquina toma imágenes sucesivas mientras gira alrededor del cuerpo.
La integración de ambas lecturas permite ubicar y caracterizar lesiones con mayor precisión y suma elementos para llegar a un diagnóstico.
La evaluación de patologías oncológicas representa cerca del 80% de las solicitudes de este examen, según la información oficial. En esos casos, el PET-CT puede determinar el grado de avance de una enfermedad, examinar la respuesta a un tratamiento e identificar su evolución posterior. También se emplea para diagnosticar o vigilar determinados cánceres, entre ellos los de mama, tiroides y pulmón.
El estudio puede ser indicado para evaluar el funcionamiento del músculo cardíaco y el paso de sangre hacia el corazón.
Asimismo, sirve para detectar trastornos cerebrales, como las enfermedades de Parkinson, Huntington y Alzheimer, además de otras demencias, según MedlinePlus. Entre las circunstancias que pueden llevar a solicitarlo figuran los antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, el control de una terapia para afecciones cardíacas y síntomas neurológicos como temblores, problemas de memoria o convulsiones.
Además de la oncología, el nuevo equipo tiene aplicaciones en enfermedades cardiológicas e infecciosas, patologías del sistema nervioso central, enfermedades isquémicas y la evaluación de pacientes con fiebre de origen desconocido, entre otras indicaciones.
El centro opera en la sede del Hospital Marie Curie de Avenida Patricias Argentinas 150.
La Ciudad informó una inversión superior a $ 1.300 millones para instalarlo y sostuvo que la disponibilidad del estudio en el hospital apunta a reducir la espera y acelerar el inicio de tratamientos. En el abordaje oncológico, el momento del diagnóstico y de la atención puede incidir de manera directa en el pronóstico.
Durante una visita al establecimiento, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, afirmó: “Durante años nos quisieron hacer creer que la salud pública estaba condenada a ser de segunda. Cuando se administran bien los recursos, lo público puede estar a la altura de cualquier privado”. Estuvo acompañado por el ministro de Salud, Fernán Quirós; la subsecretaria de Atención Hospitalaria, Laura Cordero; y el director del hospital, Gustavo Jankilevich.
“Cada paciente necesita un tratamiento acorde a su situación. Esta tecnología nos permite conocer con mayor precisión la enfermedad y su evolución, para que los equipos y profesionales puedan tomar mejores decisiones, con mayor velocidad y que los pacientes reciban el tratamiento que necesitan en el momento oportuno”, señaló Quirós.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Descubren cómo un pequeño cambio en una proteína puede aumentar la resistencia a antibióticos
13 de octubre de 2026
Descubren cómo un pequeño cambio en una proteína puede aumentar la resistencia a antibióticos
El hallazgo de especialistas del CONICET abre caminos hacia el desarrollo de terapias más efectivas.
Un estudio internacional, liderado por especialistas del CONICET, permitió identificar cómo una mínima modificación en una enzima de resistencia a antibióticos puede reducir considerablemente la eficacia de determinadas combinaciones de antibióticos e inhibidores utilizados contra bacterias patógenas. El hallazgo abre caminos hacia el desarrollo de terapias más efectivas.
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Las infecciones causadas por bacterias farmacorresistentes ya causan al menos 700 mil muertes al año en todo el mundo y el ritmo con el cual aparecen cepas resistentes a antibióticos predice que en 2050 volverán a ser la principal causa de muerte a nivel mundial, por encima del cáncer y las enfermedades neurodegenerativas. En este contexto, especialistas del CONICET y colegas de Estados Unidos identificaron un mecanismo que puede aumentar la resistencia de determinadas bacterias patógenas cuando son abordadas por terapias basadas en la combinación de antibióticos e inhibidores.
El estudio, que aporta información para el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, se publicó en Antimicrobial Agents and Chemotherapy, publicación de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM según sus siglas en inglés).
El uso intensivo de antibióticos en pacientes hospitalizados, su uso innecesario, la automedicación y otros factores incrementan la “presión de selección” que favorece la supervivencia y multiplicación de bacterias patógenas de importancia clínica que poseen modificaciones en genes que dictan la producción de mecanismos de resistencia más especializados, volviéndose más resistentes. Algunos de estos genes son responsables de la producción de unas enzimas (proteínas) llamadas β-lactamasas que operan como un ‘sistema de defensa’ capaz de destruir o inactivar antibióticos de uso muy frecuente, como las penicilinas y las cefalosporinas.
“Nuestro trabajo se focalizó en estudiar un mecanismo que algunas bacterias utilizan para defenderse de los antibióticos. En particular, analizamos una β-lactamasa, llamada PER-14, y descubrimos que un pequeño cambio en uno solo de sus aminoácidos con respecto a otra llamada PER-2, prevalente en ciertas bacterias en Argentina, hace que dos de los inhibidores de β-lactamasas más modernos que se usan en la clínica, avibactam y relebactam, sean mucho menos efectivos para bloquear esta enzima. Al mismo tiempo, observamos que PER-14 conserva su capacidad para inactivar diferentes antibióticos”, destaca Pablo Power, líder del estudio e investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Bacteriología y Virología Molecular (IBaViM) con sede en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.
Importancia clínica de la β-lactamasa PER-14
En un informe de vigilancia global INFORM (2012-2017), publicado en 2021 en Journal of Global Antimicrobial Resistance, PER-14 fue detectada en Argentina en un aislamiento de Raoultella ornithinolytica, una bacteria que pertenece al grupo de los Enterobacterales. En este mismo grupo se encuentran bacterias de gran importancia clínica como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae. Sin embargo, las enzimas de la familia PER no se encuentran exclusivamente en los Enterobacterales, también pueden estar presentes en bacterias como Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumannii, que pueden causar infecciones hospitalarias difíciles de tratar.
“Estas bacterias pueden causar infecciones urinarias, respiratorias, de heridas o del torrente sanguíneo, especialmente en personas hospitalizadas o con otros problemas de salud. Pueden transmitirse por contacto, por ejemplo, a través de las manos, superficies o dispositivos contaminados. En otros casos, bacterias que forman parte de la microbiota intestinal pueden causar una infección si alcanzan otras partes del organismo”, explica Melina Ruggiero, primera autora del trabajo e investigadora del CONICET en el IBaViM.
Un pequeño cambio puede hacer la diferencia
Distintas bacterias patógenas pueden producir β-lactamasas de la familia PER, que contribuyen a su resistencia frente a determinados antibióticos y combinaciones de antibióticos e inhibidores.
Melina García Alonso, becaria estímulo UBA en el IBaViM, explica que PER-14 difiere de PER-2 en un único aminoácido, y que ese pequeño cambio fue suficiente para reducir de manera muy marcada la eficacia de dos inhibidores modernos. “Este resultado muestra cómo una modificación muy pequeña en una enzima puede ser suficiente para que las bacterias que la producen tengan una ventaja frente a determinadas combinaciones terapéuticas”.
A raíz de los resultados y de la identificación de que la única diferencia entre PER-14 y PER-2 es producto de una única sustitución en los genes que las codifican, los autores del estudio plantean la hipótesis de que PER-14 podría haber evolucionado a partir de PER-2, cuya descripción se hizo décadas antes y se la detecta en cepas de muchas bacterias patógenas.
En este trabajo, Power, Ruggiero y García Alonso que integran el Laboratorio de Resistencia Bacteriana del IBaViM, y colegas lograron caracterizar PER-14 a nivel molecular y bioquímico.
Caracterización de la enzima PER-14
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
El CONICET participó de la 37° Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos – RAPAL
13 de octubre de 2026
El CONICET participó de la 37° Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos – RAPAL
El encuentro reunió a responsables de programas antárticos de la región y permitió fortalecer vínculos de cooperación científica y tecnológica. El CONICET, a través de su presidente Daniel Salamone, participó de ponencias y foros de innovación. Además contó con un espacio institucional para presentar sus investigaciones, tecnologías y desarrollos vinculados a la Antártica, con foco en el CADIC.
El encuentro reunió a responsables de programas antárticos de la región y permitió fortalecer vínculos de cooperación científica y tecnológica. El CONICET, a través de su presidente Daniel Salamone, participó de ponencias y foros de innovación. Además contó con un espacio institucional para presentar sus investigaciones, tecnologías y desarrollos vinculados a la Antártica, con foco en el CADIC.
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Por primera vez, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) estuvo presente en la Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL). Este encuentro reúne anualmente a los responsables de los programas antárticos de la región. El presidente del Consejo, Daniel Salamone, representó al organismo en distintas ponencias y espacios de intercambio. La presencia del CONICET en este espacio contribuye a fortalecer la articulación científica y tecnológica, tanto a nivel nacional como internacional, con referentes y especialistas vinculados a la investigación antártica.
La RAPAL es un foro de cooperación regional que reúne a los organismos responsables de los programas antárticos de los países latinoamericanos participantes: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay, con la presencia de representantes de Colombia y Venezuela como observadores. Su objetivo es fortalecer la colaboración en materia de ciencia, logística y gestión antártica, mediante el intercambio de experiencias, la coordinación de actividades y la búsqueda de iniciativas conjuntas. Asimismo, promueve la cooperación científica y operativa para el desarrollo de las actividades en la Antártida, en el marco del Sistema del Tratado Antártico.
El CONICET fue invitado a la RAPAL por Cancillería a través de la Secretaria de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, embajadora Paola Di Chiaro; la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y el Instituto Antártico Argentino (IAA).
El presidente del CONICET y la asesora científica y vicedirectora del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET), Irene Schloss, participaron además de la reunión de la Comisión de Asuntos Científicos, Ambientales y Técnicos (CACAT) así como en ponencias, conversatorios y foros de ciencia, logística e innovación científica antártica.
En este marco, Daniel Salamone presentó las principales capacidades en investigación científica y tecnológica del organismo. Durante su exposición, destacó la articulación en materia de investigación antártica del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, CONICET-UBA), el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC), el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET-UNS) y del CADIC en conjunto con el Instituto Antártico Argentino, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y otras instituciones internacionales.
Los diversos proyectos y programas de innovación que destacó son referentes en temáticas como: observaciones de la vida marina con el objetivo de comprender los cambios del agua, relacionar el ambiente y el plancton, y estudiar los efectos del derretimiento glaciar. Los reservorios de carbono y estudio de microplásticos para conservación de ecosistemas. Recopilación de investigaciones sobre la estratigrafía y reconstrucción de antiguos ambientes marinos del Cretácico Superior. Monitoreo de Pingüinos mediante cámaras automáticas y la instalación de ‘Neurus’ tecnología argentina que mide rayos cósmicos desde el suelo para estimar cambios en la baja estratosfera (~15 km de altura) y estudiar la dinámica atmosférica, entre otras tantas líneas y proyectos vinculados al organismo y sus investigadores.
En este contexto, Salamone destacó que “la articulación entre el CONICET y las instituciones vinculadas a la actividad antártica es fundamental para fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas del país. A través de proyectos de investigación, programas de innovación y redes de observación, el Consejo busca fortalecer el conocimiento sobre los ecosistemas marinos y terrestres. Estas iniciativas, junto con el desarrollo de infraestructura y la cooperación con otros organismos nacionales e internacionales, contribuyen a ampliar las posibilidades de investigación y a consolidar la presencia científica argentina en la Antártida y el Atlántico Sur”.
Resaltó el trabajo de la Red de Observación Marina Argentina (ROMA) impulsada por el CONICET. Actualmente, se está gestionando su integración a los observatorios de Brasil (FURG) y Uruguay (U. de la República). Finalmente, comentó sobre el trabajo oceanográfico del Buque Científico ARA Austral que se proyecta para una nueva campaña en 2026–2027 en articulación con la Armada Argentina, tras completar trabajos de reparación en dique seco.
Por su parte, Irene Schloss, comentó que esta participación representa un reconocimiento a la relevancia estratégica de la ciencia antártica para el país. Y resaltó que “es un escenario de alta importancia para fortalecer la presencia del CONICET y del CADIC en los ámbitos de cooperación latinoamericana. La elección de Ushuaia como sede de la reunión reafirma, asimismo, el valor estratégico de la región austral del país y la necesidad de integrar el conocimiento científico a la formulación de políticas nacionales para el desarrollo y la proyección de la Argentina en el Atlántico Sur y la Antártida”.
Referente al ámbito local, aseguró que “el CADIC colabora con un clúster de actores nucleados en la Fundación Finnova, que tuvo un papel central en la organización del encuentro en Ushuaia. Además de contribuir a la logística del evento, esta iniciativa permitió acercar las empresas locales a las delegaciones de los países latinoamericanos participantes, promoviendo el intercambio y la generación de oportunidades de cooperación”.
Vinculación científica y tecnológica con los programas antárticos
A través de la Oficina de Vinculación Tecnológica del CADIC, con el apoyo del área de comunicación del CADIC y de la Dirección de Relaciones Institucionales, el Consejo contó con un espacio institucional para presentar las líneas de investigación del centro, las capacidades técnico-profesionales de sus equipos y parte del equipamiento científico-tecnológico que se utiliza para las investigaciones en el ámbito marino austral, tanto en el BIC SHENU como en la ROMA.
Un variado grupo de especialistas en investigaciones relacionadas con la Antártida y los ambientes subantárticos estuvieron presentes en este espacio institucional para compartir sus conocimientos y experiencias en oceanografía, biología, geología, paleontología y otros aspectos del ambiente natural antártico. Así como también, sobre las cuestiones inherentes a la gobernanza y las relaciones entre los países que, en el marco del Sistema del Tratado Antártico, cooperan en este particular continente desde hace más de sesenta años.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Identifican cómo atacar a la ameba come córneas, un parásito vinculado al mal uso de lentes de contacto
Un equipo del Instituto Morgridge catalogó 1.122 proteínas en las mitocondrias de Acanthamoeba castellanii. De ese total, 381 carecen de equivalente en el organismo humano y constituyen los blancos más prometedores para el desarrollo de fármacos
Vive en el agua del grifo, en el suelo de los parques y en el aire que respiramos. Acanthamoeba castellanii es un organismo unicelular de vida libre que habita prácticamente cualquier ambiente del planeta y que, en condiciones normales, no representa ningún peligro. Pero cuando llega al ojo humano, la situación cambia por completo.
La ameba destruye la córnea de manera progresiva y provoca una ceguera infecciosa sin tratamiento eficaz. Los fármacos disponibles son tóxicos, poco específicos y a menudo insuficientes. El principal factor de riesgo es el mal uso de lentes de contacto: usarlos al ducharse, al nadar o sin la higiene adecuada puede facilitar que la ameba alcance la superficie del ojo.
En los casos más graves, la cirugía es inevitable. “Es un gran desafío. La falta de diagnósticos fácilmente disponibles es un problema, y luego, incluso después de llegar al diagnóstico, no tenemos buenos fármacos. Nuestros medicamentos actuales no son específicos y son tóxicos, y simplemente necesitamos más opciones”, afirmó el Dr. Jonathan Stefely, investigador de metabolismo en el Instituto Morgridge y profesor asistente de química biomolecular en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin, según el comunicado de prensa de la institución.
Sin un mapa detallado del funcionamiento interno del patógeno, diseñar fármacos eficaces y seguros era una tarea casi a ciegas. Ahora, un estudio publicado en la revista Cell traza, por primera vez, un inventario de alta precisión de las proteínas que operan dentro de las mitocondrias de Acanthamoeba, las estructuras celulares que actúan como centrales energéticas del organismo. El trabajo forma parte del MitoCarta Tree of Life Consortium, un proyecto colectivo concebido por el Dr. Vamsi Mootha, del Broad Institute, el Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard.
El resultado central del estudio es un catálogo llamado AcMitoCarta, con 1.122 proteínas mitocondriales definidas de forma experimental mediante purificación del organelo, espectrometría de masas y microscopía confocal. De ese total, 381 no tienen equivalentes en las mitocondrias humanas ni en las de la levadura de cerveza, organismo de referencia habitual en biología celular.
Estas proteínas exclusivas de la ameba son las candidatas más atractivas para nuevos fármacos: un medicamento que apunte a una molécula ausente en el organismo humano tiene muchas menos probabilidades de causar daño al paciente. “Lo que se ha demostrado históricamente es que si tienes una proteína diana en una vía bioquímica completamente exclusiva del microbio, es un mejor blanco que algo que tiene un homólogo en los humanos”, afirmó Stefely según el comunicado de prensa.
Para llegar a ese inventario, el equipo tuvo que resolver antes un problema previo: el genoma nuclear de Acanthamoeba estaba anotado con apenas un 52% de precisión. Con una técnica llamada secuenciación de ARN de lectura larga, que lee genes completos en lugar de fragmentos cortos, el equipo elevó esa precisión al 98% e identificó la ubicación exacta de casi 16.000 genes.
Las mitocondrias de Acanthamoeba no dependen exclusivamente del oxígeno para generar energía. Cuando este escasea o desaparece, la ameba activa rutas anaeróbicas, que prescinden del oxígeno para producir energía. Esta flexibilidad explica cómo el parásito logra sobrevivir en la córnea humana, un tejido donde el oxígeno puede ser escaso, sobre todo durante el sueño o detrás de lentes de contacto.
El estudio demostró que, bajo condiciones sin oxígeno, la ameba produce gas hidrógeno a través de la hidrogenasa HydA, una enzima localizada en sus propias mitocondrias que se activa en ausencia de oxígeno y se inactiva cuando este reaparece. Según se detalla en el estudio, esta capacidad no es exclusiva de la cepa de laboratorio: las líneas clínicas del parásito, derivadas de infecciones oculares humanas reales, también producen gas hidrógeno y mantienen activa esa vía.
La existencia de rutas anaeróbicas sin equivalente en el organismo humano convierte a estas vías en candidatas especialmente prometedoras para el diseño de tratamientos. El estudio evaluó el efecto de varios inhibidores químicos sobre distintas cepas de la ameba en condiciones normales de oxígeno y en anoxia.
Entre ellos, la nitazoxanida, un antiparasitario ya aprobado, bloquea la piruvato ferredoxina oxidorreductasa, una proteína central en la cadena de reacciones que permite a la ameba generar energía sin oxígeno. El fármaco mostró actividad significativa incluso bajo anoxia estricta, lo que confirma la relevancia funcional de esa vía como blanco terapéutico, según el estudio.
Stefely planea analizar cada proteína exclusiva de Acanthamoeba en conjuntos pequeños, con el objetivo de asignar funciones a cada uno de esos blancos potenciales, según el comunicado de prensa, siendo que el catálogo completo está disponible en mitocarta.org para que otros equipos científicos puedan utilizarlo como punto de partida.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/