Dieta mediterránea: cómo influye en el bienestar psicológico de los mayores de 50 años, según la ciencia

Dieta mediterránea: cómo influye en el bienestar psicológico de los mayores de 50 años, según la ciencia

Dieta mediterránea: cómo influye en el bienestar psicológico de los mayores de 50 años, según la ciencia

Una investigación realizada en Inglaterra analizó los hábitos alimentarios de más de 3.200 personas y reveló nuevos datos

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El tipo de alimentos que se elige cada día puede tener efectos en el ánimo, la energía y en cómo las personas mayores de 50 años enfrentan los desafíos cotidianos. Comer de manera equilibrada parece estar relacionado con una mejor percepción de la vida y una actitud más positiva frente a las dificultades.

Esa hipótesis fue el punto de partida de un estudio publicado en BMJ Open por investigadores de University College London y el Barcelona Institute for Global Health (ISGlobal). El trabajo, realizado sobre una muestra de adultos mayores en Inglaterra, analizó cómo la adherencia a la dieta mediterránea se vincula con el bienestar psicológico, tanto antes como durante la pandemia de COVID-19.

La dieta mediterránea consiste en un patrón alimentario basado en el consumo frecuente de alimentos poco procesados y de origen vegetal, como frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales y aceite de oliva extra virgen. Según la Harvard Health Publishing, este estilo de alimentación también incorpora pescado, huevos, lácteos y aves en cantidades moderadas, mientras que los productos ultraprocesados, las carnes rojas y los dulces se reservan para un consumo ocasional.

Inspirada en las costumbres tradicionales de los países que rodean el mar Mediterráneo, se caracteriza por priorizar la calidad y la variedad de los ingredientes, el uso habitual de aceite de oliva y la inclusión de pequeñas cantidades de vino tinto en las comidas.

El equipo dirigido por Andrew Steptoe, de University College London, y Camille Lassale, de ISGlobal, halló que una mayor adhesión a la dieta mediterránea se vincula con mayores niveles de bienestar psicológico en personas de 50 años o más. El análisis incluyó a 3.296 participantes, tanto hombres como mujeres de Inglaterra, con una edad media de 68 años.

El estudio destaca que los beneficios de la dieta mediterránea sobre el bienestar no dependen exclusivamente de la ausencia de síntomas depresivos ni del nivel socioeconómico. Esta relación se mantiene tras ajustar por factores como ingresos, educación, actividad física, tabaquismo y presencia de enfermedades crónicas. El artículo científico subraya que el efecto persiste incluso en momentos de estrés social, como ocurrió durante los primeros meses de la pandemia.

El descenso en el bienestar emocional durante la emergencia sanitaria mundial resultó menos acusado en quienes mantuvieron una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva. En palabras de Camille Lassale, “los resultados deben interpretarse con cautela por tratarse de un estudio observacional, pero la evidencia indica que los componentes básicos de la dieta mediterránea ayudan a regular procesos clave como la respuesta al estrés, la inflamación y la función cerebral”.

La investigación también señala el bienestar psicológico, valorado a través de la escala CASP-12. Se trata de un cuestionario diseñado para medir el bienestar psicológico en personas mayores. Evalúa aspectos como control, autonomía, placer y autorrealización a través de 12 preguntas que exploran si la vida tiene sentido, si se disfruta de las actividades cotidianas y si la persona siente energía y optimismo frente al futuro. Una puntuación más alta en esta escala indica mayor bienestar subjetivo.

El estudio se apoyó en datos del English Longitudinal Study of Ageing (ELSA), una encuesta que sigue a personas mayores de 50 años en Inglaterra. Entre 2018 y 2019, los participantes completaron un cuestionario especial en el que anotaron todo lo que comieron y bebieron durante dos días distintos. Este sistema incluyó más de 200 opciones de alimentos y bebidas, y permitió calcular con precisión la cantidad de nutrientes consumidos, usando referencias oficiales del Reino Unido.

Para medir cuán cercana era la alimentación de cada persona a la dieta mediterránea, los investigadores utilizaron el índice rMED. Este puntaje, que va de 0 a 18, toma en cuenta la frecuencia y cantidad de frutas, verduras, legumbres, cereales, pescado, aceite de oliva, carne, lácteos y consumo moderado de alcohol. Un valor alto indica una dieta más parecida a la mediterránea, mientras que los hábitos menos saludables reciben menos puntos.

El bienestar psicológico se evaluó en los años 2018 y 2020 con el cuestionario CASP-12, que explora si la persona siente propósito en la vida, disfruta de sus actividades, tiene energía y mantiene una actitud positiva sobre el futuro. Los resultados se recogieron primero antes de la pandemia y luego durante los primeros meses de la emergencia sanitaria, cuando las restricciones afectaron a toda la sociedad.

Para el análisis final, solo se incluyeron quienes completaron todos los datos necesarios sobre alimentación, salud y características personales. Según el artículo, este grupo tenía mejor salud autopercibida, hacía más ejercicio y fumaba menos que quienes no participaron en el módulo de nutrición. Además, los investigadores descartaron los datos de personas cuya cantidad de calorías consumidas resultaba poco realista.

“Aunque quedan muchas preguntas sin respuesta, no cabe duda de la necesidad de promover estilos de vida saludables, priorizando una dieta equilibrada rica en alimentos de origen vegetal y baja en alimentos como carnes procesadas y dulces, especialmente entre los adultos mayores”, según subraya Steptoe. El informe científico señala que el efecto protector de la dieta se mantiene incluso en situaciones de crisis como la pandemia y que el bienestar psicológico no se limita a la ausencia de depresión, sino que implica dimensiones positivas de la vida cotidiana.

El artículo enfatiza la necesidad de impulsar políticas que fomenten una alimentación rica en alimentos vegetales y baja en productos procesados, especialmente entre adultos mayores. Según las conclusiones, el estudio contribuye a consolidar el campo de la nutrición y salud mental, un área que, según Alanna Shand, coautora, “debería generar nueva evidencia en los próximos años”.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Científicos de Cambridge logran producir hidrógeno verde a partir de residuos y luz solar

Científicos de Cambridge logran producir hidrógeno verde a partir de residuos y luz solar

Científicos de Cambridge logran producir hidrógeno verde a partir de residuos y luz solar

El ensayo publicado en Nature muestra una vía para descarbonizar transporte e industria mientras aprovecha desechos difíciles de tratar, acercando esta tecnología a un posible uso municipal o industrial

Por Ismael Yasnikowski

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Un equipo de la Universidad de Cambridge desarrolló un reactor solar capaz de generar hidrógeno verde a partir de residuos plásticos y vegetales, sin recurrir a combustibles fósiles ni fuentes externas de energía.

El sistema, con una superficie de un metro cuadrado y funcionamiento completamente al aire libre, aprovecha únicamente la radiación solar para transformar desechos domésticos en un gas considerado clave para la descarbonización industrial y del transporte.

El estudio fue liderado por el químico austríaco Erwin Reisner, del Departamento de Química Yusuf Hamied de la Universidad de Cambridge, y sus resultados se publicaron en la revista científica Nature. El experimento representa uno de los primeros casos en los que un reactor solar para producir hidrógeno funciona fuera de un entorno controlado de laboratorio. Esta validación en condiciones reales acerca la tecnología a un posible despliegue industrial o municipal.

El dispositivo diseñado por el equipo británico parte de un proceso conocido como fotorreformado. En este método, la luz solar incide sobre láminas especiales que absorben la radiación y descomponen los residuos sumergidos en una solución acuosa. Esta reacción libera hidrógeno en estado gaseoso, sin requerir calor adicional ni electricidad tomada de la red, solo el aporte energético del sol durante las horas de exposición.

Las láminas responsables del proceso combinan un material fotoactivo, el titanato de estroncio, con un catalizador basado en cobalto y circonio. Según detalló el artículo científico, el equipo de Reisner logró depositar el catalizador sobre las láminas mediante pulverización a temperatura ambiente, sin los tratamientos térmicos costosos que suelen encarecer la fabricación de estos dispositivos. Ese enfoque permite reducir el coste y la complejidad del proceso, una consideración esencial para una posible producción a gran escala.

En los ensayos realizados al aire libre, los investigadores utilizaron dos fuentes de residuos comunes. Por un lado, celulosa proveniente de biomasa vegetal tratada previamente para facilitar su descomposición. Por otro, botellas de plástico PET (polietilentereftalato), como las que se emplean en envases de agua y refrescos, sometidas a un tratamiento alcalino antes de ser introducidas en el sistema.

Durante pruebas de seis horas bajo el sol, el panel experimental de un metro cuadrado generó hasta 5,24 milimoles de hidrógeno por metro cuadrado a partir de glucosa y 1,51 milimoles a partir de celulosa tratada.

Además del gas, el proceso dio lugar a subproductos como formiato, acetato y glicolato, sustancias que cuentan con aplicaciones en la industria química. Según el reporte de Nature, estos compuestos secundarios podrían aportar valor añadido y mejorar la viabilidad económica del sistema.

El equipo estimó el coste de producción del hidrógeno verde obtenido mediante este reactor, calculando un valor aproximado de 0,93 euros por milimol cuando el catalizador se reutiliza. Aunque esta cifra todavía está lejos de igualar los métodos industriales convencionales, se presenta como una referencia inicial para futuros ajustes y optimizaciones del sistema.

El hidrógeno se perfila como una de las alternativas más prometedoras para reducir las emisiones de carbono en sectores como el transporte pesado y la industria.

No obstante, la mayor parte del hidrógeno que se produce actualmente proviene del gas natural, un proceso que emite dióxido de carbono y contribuye al cambio climático. El interés del trabajo de Cambridge reside en que el procedimiento no emplea combustibles fósiles en ningún momento.

La energía que impulsa la reacción proviene exclusivamente de la luz solar, una fuente renovable, mientras que la materia prima se basa en residuos plásticos y vegetales que, de otro modo, terminarían en vertederos.

Según el equipo de investigadores, el sistema cumple una doble función: produce un combustible sin emisiones y ofrece una salida para residuos difíciles de tratar. Esta doble contribución refuerza la propuesta de valor del reactor solar como herramienta para una economía circular.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Los secretos de la “nueva Einstein”, la científica de Harvard que busca el “código fuente” del universo

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De ascendencia cubana y polaca, esta experta fue citada por Stephen Hawking antes de cumplir 30 años. En qué consiste la iniciativa que dirige desde Canadá, uno de los proyectos más audaces de la física teórica contemporánea

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Sabrina González Pasterski tenía 14 años cuando voló en solitario el avión que ella misma había construido. Hoy, con 33, lidera uno de los proyectos más ambiciosos de la física teórica: intenta demostrar que la realidad tridimensional que percibimos podría estar codificada en dos dimensiones.

Nació en 1993 en Chicago, Estados Unidos, y es hija de dos abogados: Mark Pasterski, de ascendencia polaca, y María González, de origen cubano. A los nueve años tomó sus primeras clases de vuelo y a los 12 comenzó a construir un avión Zenith CH 601 XL con modificaciones propias para las que solicitó certificación oficial.

A los 14 voló en solitario, y ese avión fue el argumento que convenció al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para que la admitiera tras haberla puesto en lista de espera. Llegó al campus a los 17 años con la intención de estudiar ingeniería aeroespacial, pero cambió de rumbo rápidamente.

“Pensé: ya hice lo de la aeronáutica, ahora voy a ser física”, contó. El cambio resultó radical: se graduó en tres años con un promedio perfecto y fue la primera mujer en décadas en encabezar el programa de física del MIT.

En 2013 ingresó al doctorado en la Universidad de Harvard con una beca Hertz, bajo la tutoría del físico Andrew Strominger.

Allí se enfocó en el problema de la gravedad cuántica: el intento de unir la mecánica cuántica, que explica el comportamiento de las partículas más pequeñas, con la relatividad general, que describe cómo funciona la gravedad a gran escala. Esa pregunta sin respuesta ordenó toda su investigación posterior.

Fue durante el doctorado cuando Pasterski escribió, junto a Strominger y al físico Alexander Zhiboedov, su primer paper de gran impacto.

Fue publicado en Journal of High Energy Physics en 2016. Analizó qué ocurre cuando una onda gravitacional, una perturbación del tejido del espacio producida por la colisión de dos agujeros negros, pasa entre dos haces de luz en órbitas opuestas.

Con los coautores, la física demostró que esa onda genera un retraso relativo y permanente entre esos haces, un fenómeno nuevo que llamaron “efecto de memoria de spin”. Ese resultado amplió la comprensión de cómo las ondas gravitacionales alteran el espacio-tiempo de manera duradera.

Luego, Pasterski extendió esa línea de investigación al electromagnetismo y publicó un trabajo en solitario. Se difundió en Journal of High Energy Physics en 2017.

Analizó qué ocurre en los bordes del espacio-tiempo cuando pasa una onda electromagnética. Demostró que el efecto de memoria que deja esa onda es matemáticamente equivalente al teorema de Low, un resultado clásico de la física de partículas.

Dos fenómenos que parecían distintos eran en realidad la misma cosa vista desde ángulos diferentes. Ese paper fue incorporado al currículo de posgrado de Harvard.

Ambos trabajos llamaron la atención del reconocido físico inglés Stephen Hawking. Junto a sus colaboradores Malcolm Perry y Andrew Strominger, Hawking citó los trabajos de González Pasterski en su artículo sobre el problema de la información en los agujeros negros. Propusieron que esa información no se pierde sino que queda almacenada en el horizonte del agujero negro en forma de partículas de energía cero.

La conexión con Hawking disparó la atención mediática sobre la física y se la mencionó con el apodo de “la próxima Einstein”, una etiqueta que ella rechazó. “No era síndrome del impostor: era saber que realmente eras un impostor por culpa del clickbait”, declaró.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Los factores que más influyen en la enfermedad cardíaca, según un panel de cardiólogos

Los factores que más influyen en la enfermedad cardíaca, según un panel de cardiólogos

Los factores que más influyen en la enfermedad cardíaca, según un panel de cardiólogos

Especialistas analizaron el papel de la inflamación, la resistencia a la insulina, el estrés, el sueño y los hábitos diarios en la salud cardiovascular, y explicaron por qué el colesterol no es el único factor a tener en cuenta

Por Santiago Abraldes

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Aunque el colesterol suele ocupar el centro de la conversación sobre la salud cardiovascular, un grupo de especialistas advirtió que existen otros factores igual o incluso más determinantes para explicar por qué la enfermedad cardíaca sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo. Ese fue el eje de un episodio del pódcast The Dr. Hyman Show, en el que Mark Hyman conversó con la médica internista Cindy Geyer y los cardiólogos Eric Topol y Aseem Malhotra sobre los nuevos enfoques para comprender y prevenir este problema de salud.

Los especialistas señalaron la influencia de la inflamación, la resistencia a la insulina, la disfunción metabólica, el sueño, el estrés y los hábitos diarios. También defendieron la prevención mediante la alimentación y el estilo de vida, aunque expusieron diferencias sobre el papel del LDL, la utilidad de algunas pruebas y el uso de estatinas.

“La enfermedad cardíaca sigue como la causa número uno de muerte en todo el mundo”, sostuvo Hyman, mientras que Topol subrayó su impacto en las mujeres.

Geyer definió la enfermedad cardiovascular como un proceso inflamatorio crónico. Precisó que no se trata solo del colesterol, sino de una inflamación persistente.

En ese sentido, destacó la prevención a través de la vida cotidiana: “Sabemos que 80% de los casos de enfermedad cardíaca y diabetes quizá se puedan prevenir con alimentación y estilo de vida”.

Frente a una consulta de Hyman, Geyer identificó cuatro conductas de bajo riesgo: no fumar, realizar al menos 150 minutos de ejercicio semanal, consumir una dieta de alimentos integrales y mantener un porcentaje saludable de grasa corporal.

Aclaró que menos de 3% de la población de Estados Unidos cumple con estas condiciones. Hyman mencionó otros factores poco consultados, como el estrés crónico, la soledad, el aislamiento y el mal sueño, que considera determinantes en la enfermedad cardíaca.

La conversación avanzó hacia la salud metabólica. Geyer citó datos de NHANES entre 2009 y 2016 y afirmó que apenas 12,2% de la población de Estados Unidos era metabólicamente saludable; entre las personas con peso considerado normal, menos de un tercio cumplía el criterio.

Geyer cuestionó la suficiencia del perfil lipídico convencional. Explicó la importancia de distinguir entre partículas LDL grandes, menos propensas a formar placa, y partículas pequeñas y densas, asociadas a mayor riesgo.

Propuso evaluar la insulina, además de la glucosa, ya que “por sí sola contribuye a la inflamación”. También advirtió que una persona puede tener niveles normales de azúcar en sangre y, aun así, encontrarse en un espectro de riesgo.

Topol indicó que ya existen herramientas para estimar el riesgo antes de que aparezcan síntomas. Mencionó paneles lipídicos ampliados con Lp(a) y ApoB, marcadores de inflamación, puntuación de riesgo poligénico, inteligencia artificial y estudios por imagen, como el examen de retina y la tomografía para detectar inflamación arterial, que puede asociarse a un riesgo mucho más elevado de infarto.

Ante la pregunta sobre el rol del estilo de vida, Topol ratificó su importancia y citó estudios que muestran que estos hábitos pueden aportar entre siete y diez años de envejecimiento saludable sin enfermedades relacionadas con la edad.

Aseem Malhotra relató que comenzó a cuestionar el modelo dominante al analizar la epidemia de obesidad y concluyó que una de las causas de raíz fue la hipótesis de recomendar dietas bajas en grasa para prevenir la enfermedad cardíaca.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

La oveja clonada que nació en secreto y rinde tributo a una cantante: 277 embriones, tres madres y el ADN de una célula adulta

La oveja clonada que nació en secreto y rinde tributo a una cantante: 277 embriones, tres madres y el ADN de una célula adulta

La oveja clonada que nació en secreto y rinde tributo a una cantante: 277 embriones, tres madres y el ADN de una célula adulta

Un veterinario llegó de urgencia y cuatro investigadores del Instituto Roslin esperaron sin hablar. Un experimento contra las certezas de la biología. Siete meses después, el mundo se enteró de la existencia de Dolly, la primera de su clase

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El 5 de julio de 1996, un veterinario convocado de urgencia asistió el parto de una oveja en una granja en las afueras de Edimburgo, Escocia. Cuatro científicos del Instituto Roslin miraban con ansiedad. Lo que estaban a punto de ver no era un nacimiento ordinario: era el primero de su clase en la historia de los mamíferos.

La cría pesó 6,6 kilogramos y se puso de pie en la primera media hora. Quienes estaban presentes recordaron después que “era un cordero muy viable”, una señal de que el proceso había funcionado. Nadie en la granja podía hablar de eso en público. El secreto duraría siete meses más.

Dolly fue la primera hembra de mamífero clonada a partir de una célula adulta. No fue el primer animal clonado de la historia —ese lugar lo ocupa una rana clonada en 1958— ni siquiera el primer mamífero clonado: en 1984 había nacido en Cambridge una oveja clonada a partir de una célula embrionaria, y en 1995 el propio equipo del Roslin había producido dos ovejas, Megan y Morag, también desde células embrionarias cultivadas en laboratorio.

Lo que hizo de Dolly un caso sin precedentes fue la fuente de su ADN: una célula de la glándula mamaria de una oveja adulta de seis años. Hasta ese momento, la comunidad científica daba por sentado que una célula ya especializada —una célula de piel, de músculo, de glándula— no podía revertir su estado y volver a generar un organismo completo. Dolly demostró que sí era posible.

El genetista Jorge Dotto explicó en qué consiste la técnica utilizada hace 30 años: “Se extrae el núcleo, lugar donde está el ADN, de una célula adulta de una oveja. Luego, ese núcleo se transfiere —mediante un pulso de electricidad— a un óvulo al cual se le ha sacado su propio núcleo”. El óvulo resultante, con su nuevo núcleo, se comporta como si acabara de ser fertilizado, se desarrolla en embrión y se implanta en el útero de una tercera oveja. Dotto lo describió como “un ejemplo de maternidad subrogada”: Dolly tuvo tres madres, una que aportó el ADN, otra que donó el óvulo y una tercera que la gestó.

El 8 de febrero de 1996, cinco meses antes del nacimiento, los embriólogos Karen Walker y Bill Ritchie se preparaban para la enucleación y la fusión celular en un pequeño cuarto del laboratorio que se usaba como depósito. Entonces descubrieron que las células que iban a utilizar estaban contaminadas.

“Recuerdo estar corriendo para todos lados, pensando ‘¿qué vamos a poner?’, porque las células que íbamos a usar no estaban allí”, relató Walker a la revista Scientific American. “La última cosa que quieres hacer es perder los ovocitos que tenés. Por lo menos queríamos probar algo”.

Consiguieron células epiteliales mamarias de otra oveja de la raza Finn Dorset adulta de seis años. Las expectativas eran bajas. El equipo, liderado por el embriólogo Ian Wilmut y el biólogo celular Keith Campbell, construyó 277 embriones con núcleos de células adultas. Los implantaron en trece ovejas sustitutas. Solo una quedó preñada. De esa única gestación nació Dolly.

Los cuatro científicos que esperaban en la granja —el investigador Douglas McGavin, la técnica en cultivo celular Angela Scott, el especialista agrícola John Bracken y el embriólogo Ritchie— no estaban solos. Otros curiosos se acercaron al lugar mientras el veterinario asistía el parto.

Fue Bracken quien propuso el nombre ese mismo día. La cría había sido producida a partir de una célula mamaria, y él relacionó ese detalle con la cantante y actriz estadounidense Dolly Parton. Hasta entonces, el animal figuraba en los registros del laboratorio como 6LL3. Wilmut confirmó años después la lógica detrás del nombre: “Dolly proviene de una célula de glándula mamaria y no podíamos pensar en un par de glándulas más impresionantes que las de Dolly Parton”.

La historia tiene un apéndice. Alguien contactó al representante de Parton para anticiparse a una posible reacción negativa. El agente habría respondido que “no existe la mala publicidad”. Ninguno de los investigadores pudo corroborar esa versión.

El Instituto Roslin mantuvo el nacimiento en reserva hasta que el equipo científico terminó de redactar el artículo con los resultados. El 22 de febrero de 1997, Wilmut, Campbell y sus colegas publicaron el paper en la revista Nature y anunciaron simultáneamente la existencia de Dolly al mundo.

La reacción fue inmediata. En la semana siguiente al anuncio, el Instituto Roslin recibió 3.000 llamadas telefónicas de distintas partes del planeta. La revista Science eligió a Dolly como el descubrimiento del año. La revista Time le dedicó un informe especial. La oveja de cara blanca —su cara blanca era, de hecho, una de las primeras pruebas visibles de que era un clon, ya que su madre sustituta era una oveja de cara negra— se convirtió en un animal conocido en el mundo entero.

El propio Wilmut reconoció en 2006 que su colega Keith Campbell merecía “el 66 por ciento” del crédito por el logro que hizo posible el nacimiento de Dolly, y afirmó que la frase “yo no creé a Dolly” era técnicamente exacta. Wilmut falleció el 10 de septiembre de 2023, a los 79 años, por complicaciones derivadas del mal de Parkinson.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

El hábito de tomar té verde aporta beneficios graduales para la salud hepática

El hábito de tomar té verde aporta beneficios graduales para la salud hepática

El hábito de tomar té verde aporta beneficios graduales para la salud hepática

Nutricionistas destacan que su consumo frecuente puede influir en biomarcadores y reducir riesgos metabólicos, siempre que se mantenga dentro de cantidades recomendadas y se eviten suplementos concentrados sin control médico

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La infusión de té verde puede aportar beneficios al hígado cuando se consume de forma regular, pero esos efectos suelen ser graduales y dependen de la cantidad, de si se toma como bebida o como extracto concentrado y del estado general de salud, según explicó la revista Parade a partir de la opinión de nutricionistas especializadas. La importancia del tema crece en un contexto en el que la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, antes llamada hígado graso no alcohólico, afecta a casi el 40% de la población mundial.

La recomendación habitual para obtener beneficios a largo plazo es beber entre dos y cinco tazas diarias de té verde preparado como infusión. Diana Cusa, dietista sénior de Servicios de Alimentación y Nutrición del Plainview Hospital de Northwell Health, Estados Unidos, indicó que una taza de 240 ml contiene alrededor de 50 a 100 mg de epigalocatequina galato, conocida como EGCG.

Malina Malkani, especialista en nutrición, dueña de Malina Malkani Nutrition y autora de Safe and Simple Food Allergy Prevention, sostuvo que lo que una persona bebe influye de forma directa en la salud hepática. Según explicó, las bebidas azucaradas se asocian con un riesgo mucho mayor de enfermedad del hígado graso, mientras que hábitos cotidianos como tomar té o café pueden jugar a favor porque el hígado procesa de manera continua todo lo que entra al organismo.

El hígado cumple funciones centrales en el sistema digestivo. La especialista detalló que produce bilis para ayudar a descomponer y absorber grasas, regula el azúcar en sangre y el colesterol, filtra toxinas y además mantiene una comunicación constante con las bacterias intestinales.

Cusa explicó que los beneficios de corto plazo, dentro de un día o de un par de semanas, suelen ocurrir a nivel celular y no necesariamente se traducen en una sensación evidente de mejora de la función hepática. Aun así, el EGCG del té verde puede empezar a influir sobre el hígado y el metabolismo en cuestión de días o semanas.

McKenzie Dryden, dietista del HonorHealth Whole Health Institute, señaló que los antioxidantes del té verde pueden actuar con rapidez al ayudar a reducir el estrés oxidativo y la inflamación. Añadió que el primero acelera el envejecimiento y contribuye al desarrollo de enfermedades crónicas como patologías cardiovasculares, diabetes tipo 2 y cáncer.

Dryden citó una revisión de investigaciones en la que la mayoría de los estudios observaron esos beneficios a lo largo de un período de 12 semanas. Cusa agregó que la bebida también puede ayudar a regular el azúcar en sangre, mejorar en forma leve el metabolismo de las grasas y reducir la acumulación de nueva grasa.

La misma especialista indicó que, dentro de horas o días, el té verde puede favorecer ligeramente la quema de grasa e inhibir su formación. Según describió, esta acción ocurre porque activa ciertas enzimas que envían a la célula la señal de usar grasa como fuente de energía en lugar de almacenarla, y a la vez frena aquellas implicadas en la síntesis de grasa.

Johannah Katz, dietista de Consumer Health Digest, advirtió que el hígado no suele responder a una sola taza de té de una manera perceptible ese mismo día. Afirmó que cualquier mejora relacionada con este órgano sería más bien gradual y mensurable a través de biomarcadores, como enzimas hepáticas o marcadores metabólicos.

Los beneficios sostenidos durante meses o años pueden traducirse en una menor probabilidad de desarrollar cuadros como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, cirrosis, esteatosis, hepatitis, insuficiencia hepática, cáncer de hígado y diabetes tipo 2. Cusa atribuyó ese efecto acumulativo a la reducción de la inflamación, a la mejora del control glucémico y al aporte constante de antioxidantes procedentes del EGCG.

Dryden remarcó que beber té verde suele ser seguro para la salud hepática, aunque recordó que contiene cafeína y por eso actúa como diurético. Según precisó, el consumo de grandes cantidades de cafeína, por encima de 400 mg al día, puede causar deshidratación por la pérdida de agua a través de la orina.

Malkani advirtió que la mayoría de los riesgos a corto y largo plazo no se vinculan con la infusión, sino con suplementos de extracto concentrado de té verde, sobre todo cuando se toman con el estómago vacío. Indicó que quienes usan estos productos pueden sufrir lesión hepática en el plazo de semanas o meses, y que el riesgo aumenta en personas con el marcador genético HLA-B35:01.

La especialista aclaró que esas lesiones tienden a aparecer con dosis altas de suplementos, muy superiores a las que aporta una taza de té preparada de forma habitual. También recomendó consultar con un médico si la persona ya tiene una enfermedad hepática previa o consume suplementos para bajar de peso que incluyan extractos concentrados de té verde.

Cusa resumió que no debe asumirse que, si una pequeña cantidad resulta útil, una dosis mayor será mejor, en especial en forma de suplemento. También señaló que la genética y el estado de salud individual influyen en la forma en que cada organismo metaboliza el té verde, y que sus beneficios aumentan cuando se lo incorpora a una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar el alcohol.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/