Los factores que más influyen en la enfermedad cardíaca, según un panel de cardiólogos
Especialistas analizaron el papel de la inflamación, la resistencia a la insulina, el estrés, el sueño y los hábitos diarios en la salud cardiovascular, y explicaron por qué el colesterol no es el único factor a tener en cuenta
Por Santiago Abraldes
Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google
Aunque el colesterol suele ocupar el centro de la conversación sobre la salud cardiovascular, un grupo de especialistas advirtió que existen otros factores igual o incluso más determinantes para explicar por qué la enfermedad cardíaca sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo. Ese fue el eje de un episodio del pódcast The Dr. Hyman Show, en el que Mark Hyman conversó con la médica internista Cindy Geyer y los cardiólogos Eric Topol y Aseem Malhotra sobre los nuevos enfoques para comprender y prevenir este problema de salud.
Los especialistas señalaron la influencia de la inflamación, la resistencia a la insulina, la disfunción metabólica, el sueño, el estrés y los hábitos diarios. También defendieron la prevención mediante la alimentación y el estilo de vida, aunque expusieron diferencias sobre el papel del LDL, la utilidad de algunas pruebas y el uso de estatinas.
“La enfermedad cardíaca sigue como la causa número uno de muerte en todo el mundo”, sostuvo Hyman, mientras que Topol subrayó su impacto en las mujeres.
Geyer definió la enfermedad cardiovascular como un proceso inflamatorio crónico. Precisó que no se trata solo del colesterol, sino de una inflamación persistente.
En ese sentido, destacó la prevención a través de la vida cotidiana: “Sabemos que 80% de los casos de enfermedad cardíaca y diabetes quizá se puedan prevenir con alimentación y estilo de vida”.
Frente a una consulta de Hyman, Geyer identificó cuatro conductas de bajo riesgo: no fumar, realizar al menos 150 minutos de ejercicio semanal, consumir una dieta de alimentos integrales y mantener un porcentaje saludable de grasa corporal.
Aclaró que menos de 3% de la población de Estados Unidos cumple con estas condiciones. Hyman mencionó otros factores poco consultados, como el estrés crónico, la soledad, el aislamiento y el mal sueño, que considera determinantes en la enfermedad cardíaca.
La conversación avanzó hacia la salud metabólica. Geyer citó datos de NHANES entre 2009 y 2016 y afirmó que apenas 12,2% de la población de Estados Unidos era metabólicamente saludable; entre las personas con peso considerado normal, menos de un tercio cumplía el criterio.
Geyer cuestionó la suficiencia del perfil lipídico convencional. Explicó la importancia de distinguir entre partículas LDL grandes, menos propensas a formar placa, y partículas pequeñas y densas, asociadas a mayor riesgo.
Propuso evaluar la insulina, además de la glucosa, ya que “por sí sola contribuye a la inflamación”. También advirtió que una persona puede tener niveles normales de azúcar en sangre y, aun así, encontrarse en un espectro de riesgo.
Topol indicó que ya existen herramientas para estimar el riesgo antes de que aparezcan síntomas. Mencionó paneles lipídicos ampliados con Lp(a) y ApoB, marcadores de inflamación, puntuación de riesgo poligénico, inteligencia artificial y estudios por imagen, como el examen de retina y la tomografía para detectar inflamación arterial, que puede asociarse a un riesgo mucho más elevado de infarto.
Ante la pregunta sobre el rol del estilo de vida, Topol ratificó su importancia y citó estudios que muestran que estos hábitos pueden aportar entre siete y diez años de envejecimiento saludable sin enfermedades relacionadas con la edad.
Aseem Malhotra relató que comenzó a cuestionar el modelo dominante al analizar la epidemia de obesidad y concluyó que una de las causas de raíz fue la hipótesis de recomendar dietas bajas en grasa para prevenir la enfermedad cardíaca.


