Cómo un extracto de ostra podría convertirse en aliado ante la inflamación intestinal
Resultados de laboratorio en Italia sugieren que restos de este molusco podrían ser aprovechados para mejorar la barrera epitelial y así desarrollar innovaciones en nutrición y sostenibilidad
Por Constanza Almirón
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Un extracto elaborado con tejido blando de ostras deshidratadas mostró efectos antiinflamatorios en células intestinales humanas en un estudio de laboratorio realizado en Italia. Los resultados, presentados en la conferencia de la Society for Experimental Biology en Florencia, sugieren que un descarte frecuente de la acuicultura podría convertirse en una fuente de compuestos bioactivos para futuras investigaciones en salud digestiva.
El trabajo no se realizó en pacientes, sino en células epiteliales intestinales humanas expuestas a un estímulo inflamatorio. Por eso, todavía no demuestra un beneficio clínico directo ni permite afirmar que el extracto funcione como suplemento en personas.
Según la Society for Experimental Biology, el extracto redujo la inflamación inducida y ayudó a preservar la integridad de la barrera intestinal. Al obtenerse del tejido completo de la ostra, sin procesos de purificación complejos, los investigadores lo presentan como una posible vía de aprovechamiento alimentario de bajo costo.
Giulia Trinchera, estudiante de doctorado de la Universidad de Ferrara, dijo a la Society for Experimental Biology que la identificación de sustancias bioactivas naturales con propiedades antiinflamatorias perfila una estrategia terapéutica y preventiva para el manejo de enfermedades inflamatorias crónicas y sus comorbilidades sistémicas.
La inflamación crónica participa en muchas enfermedades, entre ellas cáncer, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y enfermedad inflamatoria intestinal. La Society for Experimental Biology señala que uno de sus desencadenantes puede ser el aumento de la permeabilidad intestinal, asociado con alteraciones en la barrera epitelial intestinal.
Esa barrera funciona como una frontera de protección. Permite el paso de nutrientes, pero ayuda a impedir que bacterias, toxinas y otras sustancias del intestino lleguen al torrente sanguíneo. Cuando pierde integridad, el organismo queda más expuesto a señales inflamatorias.
La dieta influye en ese proceso porque puede contribuir al mantenimiento de la barrera epitelial intestinal y, en algunos casos, ayudar a contrarrestar la inflamación. En ese marco, los investigadores analizaron si un extracto obtenido a partir de ostras descartadas podía tener efectos protectores sobre células intestinales humanas.
Las ostras del Pacífico (Carssostrea gigas) son el molusco bivalvo de agua salada más cultivado del mundo. Además de su valor nutricional, ya se las había asociado con compuestos bioactivos de efecto antimicrobiano, antioxidante y anticancerígeno, según la entidad científica.
Estudios previos también habían apuntado a una posible reducción de la inflamación en glóbulos blancos de ratones. Ese antecedente sirvió como base para evaluar, ahora, qué ocurría en células intestinales humanas.
El equipo analizó primero el tejido blando de la ostra para determinar su contenido de proteínas, lípidos, minerales, polifenoles y carotenoides. Luego elaboró un extracto a partir de la carne deshidratada y lo probó en células epiteliales intestinales humanas tratadas con factor de necrosis tumoral alfa, conocido como TNF-α.
El TNF-α es una molécula vinculada con procesos inflamatorios. En el experimento, se usó para inducir inflamación en las células y observar si el extracto de ostra podía modificar esa respuesta.
Para medir los efectos, los investigadores emplearon métodos complementarios sobre características genéticas, inmunológicas y físicas de las células. Según la Society for Experimental Biology, el extracto interrumpió la activación de vías de señalización asociadas con la inflamación, entre ellas NF-kB, e impidió la inflamación epitelial intestinal.
El trabajo también detectó una reducción en la expresión de la enzima COX-2, una pieza relevante de la respuesta inflamatoria. En conjunto, esos efectos ayudaron a proteger la integridad de la barrera intestinal y a restaurar niveles normales de permeabilidad aun cuando las células seguían expuestas a estímulos inflamatorios.


