El CONICET firmó un convenio para fortalecer el trabajo científico sobre neurodesarrollo y TEA

El CONICET firmó un convenio para fortalecer el trabajo científico sobre neurodesarrollo y TEA

El CONICET firmó un convenio para fortalecer el trabajo científico sobre neurodesarrollo y TEA

3 de noviembre de 2026
El CONICET firmó un convenio para fortalecer el trabajo científico sobre neurodesarrollo y TEA

El acuerdo establece una agenda de trabajo que incluye actualización bibliográfica, capacitación y asesoramiento científico. María Luján Ferreira, investigadora del CONICET, fue designada representante técnica del organismo.

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El acuerdo establece una agenda de trabajo que incluye actualización bibliográfica, capacitación y asesoramiento científico. María Luján Ferreira, investigadora del CONICET, fue designada representante técnica del organismo.

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El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Sociedad Argentina de Neurodesarrollo y Trastornos Asociados (SANyTA) firmaron un convenio de colaboración para promover actividades científicas, académicas y de formación vinculadas al neurodesarrollo y al Trastorno del Espectro Autista (TEA).

El plan de trabajo incluye la actualización de bibliografía científica, la formación profesional y de posgrado, la participación en eventos científicos, la elaboración de publicaciones y el desarrollo de grupos de estudio y actividades de asesoramiento científico. La Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET-UNS) fue establecida como lugar de trabajo para las actividades previstas.

María Luján Ferreira, doctora en Química e investigadora del CONICET en la PLAPIQUI, fue designada representante técnica del organismo. Por parte de SANyTA, esa función está a cargo del médico Nicolás Loyacono, presidente de la sociedad.

El convenio da continuidad a un recorrido de colaboración entre investigadores, profesionales de la salud y familias de personas con TEA. En ese marco, se desarrolló el Modelo Integrador Avanzado (MIA), una propuesta que plantea un abordaje interdisciplinario y personalizado del neurodesarrollo y considera factores biológicos, psicológicos, sociales y nutricionales, así como la posible presencia de otros problemas de salud. El enfoque propone articular estas dimensiones con las intervenciones terapéuticas y educativas, teniendo en cuenta las características de cada persona.

Una trayectoria de trabajo interdisciplinario

La participación de Ferreira en esta línea de trabajo comenzó a principios de los años 2000, a partir del diagnóstico de autismo de su hijo. Esa experiencia la llevó a profundizar en la literatura científica sobre neurodesarrollo y a explorar preguntas vinculadas con la salud y la calidad de vida de las personas con TEA, en una línea complementaria a sus investigaciones en catálisis organometálica y enzimática.

“Como investigadora del CONICET, consideré que era importante contribuir desde el conocimiento científico .Necesitaba encontrar una forma de entender el diagnóstico fundamentada en evidencia de alta calidad, pero también era clave encontrar profesionales médicos y no médicos que comprendieran la magnitud del problema”, explica Ferreira.

Junto con otras familias y profesionales de la salud, entre ellos Loyacono, María Daniela Gerbi y Diego Artigas, Ferreira impulsó la conformación del equipo TEA-Enfoque Integrador, que comenzó a organizarse entre 2011 y 2012. Con el tiempo, el grupo incorporó especialistas de distintas disciplinas, que buscaron articular el estudio científico con la práctica clínica y las experiencias de las familias.

Entre 2015 y 2019, Ferreira participó de una asesoría científica del CONICET junto al Hospital de Clínicas José de San Martín, en la ciudad de Buenos Aires. Ese trabajo contribuyó a la producción de publicaciones científicas y al desarrollo de actividades de formación, entre ellas un curso de posgrado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

En relación con los objetivos del MIA, Loyacono destaca la importancia de considerar las características neuroconductuales de cada persona junto con otros factores médicos, biológicos y ambientales que pueden influir en su desarrollo y calidad de vida. El propósito es promover una comprensión integral que contemple las distintas necesidades individuales.

La trayectoria del equipo también se extendió a la cooperación académica. En mayo de 2026, SANyTA firmó un acuerdo con la Facultad de Medicina de la UBA y, posteriormente, estableció un convenio de cooperación con la Universidad Nacional del Sur (UNS). En ese marco, se presentaron libros que reúnen aportes de distintas disciplinas vinculados con el MIA, entre ellos Perspectivas en Neurodesarrollo y TEA, Psicología en Inflexión e Innovación en Terapia Ocupacional.

Continuidad y cooperación científica

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/

Convenio con el Gobierno de Entre Ríos para realizar un relevamiento geológico y minero

Convenio con el Gobierno de Entre Ríos para realizar un relevamiento geológico y minero

Convenio con el Gobierno de Entre Ríos para realizar un relevamiento geológico y minero

3 de noviembre de 2026
Convenio con el Gobierno de Entre Ríos para realizar un relevamiento geológico y minero

A través del Centro de Investigación Científica y de Transferencia Tecnológica a la Producción (CICyTTP), el CONICET llevará adelante estudios para identificar y caracterizar los recursos minerales de la provincia, con el objetivo de generar información científica que contribuya al desarrollo productivo regional.

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A través del Centro de Investigación Científica y de Transferencia Tecnológica a la Producción (CICyTTP), el CONICET llevará adelante estudios para identificar y caracterizar los recursos minerales de la provincia, con el objetivo de generar información científica que contribuya al desarrollo productivo regional.

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El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), a través del Centro de Investigación Científica y de Transferencia Tecnológica a la Producción (CICyTTP, CONICET- Universidad Autónoma de Entre Ríos -Gobierno de Entre Ríos), realizará un relevamiento geológico y minero en distintas regiones de Entre Ríos, en el marco de un convenio de asistencia técnica firmado con el Gobierno provincial. El acuerdo fue presentado durante un acto que contó con la participación del gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio; el presidente del CONICET, Daniel Salamone; el ministro de Desarrollo Económico provincial, Guillermo Bernaudo; y el integrante del Directorio del CONICET, Walter Sione.

Dicho convenio contempla la elaboración de un inventario geológico-minero actualizado y una base de datos pública que aporte información estratégica para la planificación y el aprovechamiento de los recursos naturales.

Tras la firma del acuerdo, el gobernador Frigerio sostuvo: “El conocimiento que nuestros investigadores han construido durante años es un activo estratégico para Entre Ríos. Este convenio con el CONICET nos permitirá profundizar el conocimiento sobre nuestros recursos minerales e identificar nuevas oportunidades de desarrollo productivo. Estamos convencidos de que la articulación entre ciencia y producción puede traducirse en nuevas industrias, más empresas entrerrianas y más trabajo para nuestra gente”.

Por su parte, el presidente del CONICET, Daniel Salamone, destacó: “Un país se desarrolla cuando conoce los recursos con los que cuenta. A través de este convenio, el CONICET aportará conocimiento científico para identificar y caracterizar las materias primas minerales de Entre Ríos, generando información pública, rigurosa y de calidad que permita planificar futuras inversiones. Este trabajo, que estará a cargo de especialistas del CICyTTP, refleja la importancia de la articulación entre la ciencia y los gobiernos provinciales. Nuestro objetivo compartido es que el conocimiento se transforme en oportunidades de desarrollo productivo, empleo y valor agregado local, con una mirada sustentable y de cuidado del ambiente”.

En tanto, el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, ponderó que “este convenio permite tener un ordenamiento claro, y con fundamentación científica, de una parte importante de los recursos naturales de la provincia que no se tenían en cuenta como son los mineros. Es un paso muy importante, tanto para las inversiones que puedan generarse como cualquier otra actividad de desarrollo”. Luego especificó que “desde la dirección de Minería de la provincia, a cargo de Ricardo Iturriza, se generaron las bases para que este estudio sea posible. Iturriza sumó su experiencia profesional, tanto en el sector público como privado, para poner en valor la importancia estratégica de esta iniciativa”.

El estudio abarcará materias primas como arcillas, yeso, calizas, arenas silíceas, basaltos, areniscas y cantos rodados, entre otros materiales con potencial de aplicación en diferentes actividades industriales. Los trabajos incluirán estudios de campo, perforaciones exploratorias, toma de muestras y análisis de laboratorio para determinar las características físicas, químicas y mineralógicas de los materiales identificados.

La firma del acuerdo da continuidad a las acciones de articulación entre el CONICET y el Gobierno de Entre Ríos. En julio de 2024, Salamone mantuvo un encuentro con autoridades provinciales y especialistas para analizar alternativas de colaboración orientadas al estudio y la caracterización de los recursos minerales entrerrianos. En aquella oportunidad, también recorrió las instalaciones del CICyTTP, en la ciudad de Diamante, donde se interiorizó sobre las líneas de investigación y las capacidades científicas y tecnológicas del centro.

“Este convenio permitirá realizar un relevamiento integral de los recursos minerales de Entre Ríos, incorporando nuevos análisis y tecnologías para evaluar su potencial económico. La participación del CONICET aportará una mirada interdisciplinaria que contempla aspectos geológicos, ambientales y de innovación. Además, permitirá poner al servicio de la provincia nuestra amplia trayectoria en investigación geológica”, expresó el investigador del Consejo y uno de los responsables técnicos del proyecto, Ernesto Brunetto.

Los resultados permitirán ampliar el conocimiento científico sobre los recursos geológicos de Entre Ríos y aportar herramientas para la toma de decisiones, la planificación territorial y la identificación de oportunidades de desarrollo productivo.

Del encuentro también participaron la secretaria de Comercio, Minería y Desarrollo Emprendedor de Entre Ríos, Noelia Zapata; el director de Desarrollo Minero provincial, Ricardo Iturriza; y la directora del CICyTTP, Mariana Brea.

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Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/

Cumplir 16 años no despeja todas las dudas sobre las redes sociales

Cumplir 16 años no despeja todas las dudas sobre las redes sociales

Cumplir 16 años no despeja todas las dudas sobre las redes sociales

La comparación, el descanso y la dificultad para desconectarse permiten evaluar el impacto en el bienestar adolescente

Por Fernando Mongelós

¿Las redes sociales son más seguras después de los 16 años? Cumplir esa edad no transforma por sí solo la experiencia digital. La edad de acceso no resuelve automáticamente la comparación social, la presión por la aprobación ni los efectos que determinados contenidos pueden tener sobre la salud mental, porque esas experiencias dependen también de las características de cada adolescente y de su entorno.

Para familias y adolescentes, la pregunta no termina cuando una plataforma habilita una cuenta. También importa qué ocurre después de los 16 años, cuando persisten la exposición a imágenes idealizadas, las métricas de popularidad, las recomendaciones de contenido y los vínculos con pares.

El informe de 2023 de la Oficina del Cirujano General de Estados Unidos sobre redes sociales y salud mental juvenil sostiene que las plataformas pueden ofrecer espacios de conexión y apoyo, pero también exponer a contenidos dañinos o intensificar problemas ya existentes. El documento advierte que todavía no existe información suficiente para determinar si su uso es suficientemente seguro para niños y adolescentes, y remarca que los efectos varían según las vulnerabilidades, fortalezas y circunstancias de cada persona.

La recomendación de 2023 de la American Psychological Association sobre el uso de redes sociales en la adolescencia señala que no hay datos que permitan fijar una edad única a partir de la cual desaparezcan los riesgos y oportunidades de las redes. La entidad plantea que la autonomía digital debe ajustarse a la madurez, la capacidad de autorregulación, la comprensión de los riesgos y el entorno familiar. La discusión, entonces, no se limita a cuándo se abre una cuenta, sino a qué habilidades y condiciones acompañan ese uso.

Las redes sociales organizan una parte de la interacción en torno a imágenes, reacciones y cifras visibles. En ese contexto, la comparación social puede centrarse en la apariencia física, la vida afectiva, el rendimiento académico, el ocio o la popularidad. La American Psychological Association recomienda limitar el uso orientado principalmente a la comparación, en especial frente a contenidos vinculados con belleza o apariencia.

La comparación no afecta de la misma manera a todos los adolescentes. La calidad del contenido, la forma de participación y el estado emocional previo pueden modificar la experiencia. Una navegación pasiva, centrada en observar publicaciones idealizadas, no equivale a participar en espacios de apoyo, amistad o intereses compartidos. Esa diferencia impide reducir el análisis a un número de horas o a una única edad de inicio.

Un estudio longitudinal publicado en Pediatrics siguió durante cinco años a 11.279 adolescentes de Estados Unidos que integraban el estudio ABCD. Los investigadores observaron que, en algunos períodos del seguimiento, el uso problemático de redes sociales y los síntomas depresivos podían anticiparse mutuamente. No hallaron una relación equivalente a lo largo del tiempo con síntomas de ansiedad. El trabajo no prueba que las plataformas causen depresión ni establece un umbral de edad que elimine los riesgos.

La cautela también aparece en una revisión sistemática y metaanálisis de 2026, que reunió 37 estudios longitudinales y experimentales sobre jóvenes de 10 a 24 años. El análisis halló vínculos muy débiles entre el tiempo o la frecuencia de uso y los síntomas posteriores de depresión y ansiedad. Sus autores señalaron que esos indicadores, por sí solos, explican una parte mínima de las diferencias observadas y no permiten atribuir a las redes sociales una relación causal única.

Por eso, identificar un uso problemático exige atender a situaciones concretas. La American Psychological Association incluye entre las señales relevantes la dificultad para detener el uso, la interferencia con tareas necesarias, la necesidad de permanecer conectado y la afectación de relaciones u oportunidades educativas. Son indicadores vinculados con el funcionamiento cotidiano, no con la edad que figura en un perfil.

El informe técnico de 2026 de la American Academy of Pediatrics sobre ecosistemas digitales, niños y adolescentes propone analizar el impacto de las plataformas según cómo se usen y qué lugar ocupen frente al sueño, la actividad física, los vínculos presenciales y otras rutinas. La organización subraya que las imágenes idealizadas pueden afectar la autoestima o la percepción corporal de algunos adolescentes y que la relación causal entre tiempo de uso y depresión aún no está definida.

Ese enfoque desplaza el debate desde una prohibición total hacia preguntas más específicas: qué contenidos aparecen con frecuencia, si hay hostigamiento o presión por la imagen, si la conexión desplaza el descanso y si la actividad digital ofrece apoyo o, por el contrario, aumenta el aislamiento. La American Academy of Pediatrics también plantea que las conversaciones continuas sobre la vida digital permiten detectar experiencias que generan malestar sin convertir el control de la pantalla en la única respuesta.

La edad puede servir como una referencia regulatoria, pero la salud mental en redes sociales requiere una mirada que incluya la comparación, el descanso, el tipo de interacción y la capacidad de pedir apoyo. Más que contar únicamente las horas de conexión, conviene observar si el uso desplaza el sueño, la escuela, la actividad física o los vínculos presenciales.

También es relevante prestar atención a la dificultad persistente para desconectarse, a la exposición reiterada a contenidos que generan malestar o presión por la apariencia y a los cambios sostenidos en el estado de ánimo. Cuando esas situaciones interfieren con la vida cotidiana, la consulta con un profesional de salud puede ayudar a evaluar el caso en su contexto.

La evidencia disponible no permite afirmar que todas las redes sociales produzcan el mismo efecto ni que todos los adolescentes enfrenten los mismos riesgos. Después de los 16 años, el bienestar digital depende de factores que una restricción etaria, por sí sola, no alcanza a resolver.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

El detalle que muchos pasan por alto al comer y que podría influir en la presión arterial

El detalle que muchos pasan por alto al comer y que podría influir en la presión arterial

El detalle que muchos pasan por alto al comer y que podría influir en la presión arterial

Escuchar las señales del cuerpo para decidir cuándo y qué ingerir se asocia con menor riesgo de hipertensión, estrés reducido y mejor calidad de sueño, reveló una investigación con más de mil adultos en Estados Unidos

Por Ismael Yasnikowski

Comer de forma intuitiva, una práctica que consiste en escuchar las señales del cuerpo para decidir cuándo y qué ingerir, podría reducir el riesgo de desarrollar presión arterial alta. Un estudio publicado en el Journal of Behavioral Medicine analizó los hábitos de 1.057 adultos en Estados Unidos y encontró que quienes aplican este enfoque presentan menor riesgo de hipertensión, colesterol elevado y diabetes tipo 2.

Según informó la revista especializada Verywell Health, la investigación también identificó una asociación entre este patrón alimentario y mejoras en los niveles de estrés y la calidad del sueño. A diferencia de los planes convencionales, esta práctica no impone restricciones estrictas: propone atender las señales internas del organismo sin clasificar alimentos como “buenos” o “malos”. El objetivo es reconectar con el cuerpo en lugar de seguir reglas externas.

El trabajo midió la relación entre distintos patrones de conducta alimentaria y marcadores de salud en más de mil participantes. Los resultados mostraron que el enfoque intuitivo se asoció con niveles más bajos de tensión, mejor descanso nocturno y una reducción del riesgo de enfermedades crónicas como hipertensión, colesterol elevado y diabetes tipo 2.

Puntualmente, cada aumento de una unidad en el puntaje obtenido se vinculó con un 47% menos de probabilidades de tener presión arterial alta y un 50% menos de probabilidades de presentar hiperlipidemia. Además, quienes registraron valores más altos en esa escala mostraron mayor actividad física y más horas de descanso por noche.

Los investigadores aclararon que el diseño del estudio es transversal, por lo que no permite establecer causalidad. Es posible que las personas con mejor salud general encuentren más fácil adoptar este enfoque, y no necesariamente al revés. Los autores indicaron que se necesitan estudios longitudinales para confirmar la dirección de estas asociaciones.

Matthew Landry, doctor en nutrición y profesor asistente de salud global y ciencias del comportamiento en la Universidad de California en Irvine (UCI), explicó que comer de forma intuitiva puede complementar la dieta DASH, un plan ampliamente respaldado para el control de la presión arterial.

Investigaciones previas demostraron que seguir este plan alimenticio y limitar el sodio reduce la presión en aproximadamente 11 mmHg, suficiente para pasar de “hipertensión en estadio 1” a valores “elevados” o incluso “normales”. El especialista precisó que, si bien ese régimen es más prescriptivo en cuanto a la reducción de sodio y el consumo de frutas y verduras, el marco intuitivo puede facilitar su adopción sostenida en el tiempo.

Los especialistas subrayaron que ninguno de los dos enfoques busca reemplazar otras intervenciones médicas. No están destinados a sustituir estrategias como el ejercicio, la medicación o las técnicas de manejo del estrés, sino a integrarse dentro de un abordaje más amplio de la salud cardiovascular.

Para quienes se inician en esta práctica, los especialistas recomiendan comenzar por comer solo cuando se siente hambre real, y no como respuesta al aburrimiento o la ansiedad. También sugieren abandonar la idea de alimentos prohibidos y permitirse una variedad de opciones sin culpa.

Otro punto clave es prestar atención a la experiencia sensorial durante la comida. Ashlee Carnahan, nutricionista y supervisora del Centro para la Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades del Henry Ford Health, citada por Verywell Health, propone “olerlo, cerrar los ojos, saborearlo, dejarlo derretirse en la boca y pensar en cómo sabe” como gestos concretos que ayudan a identificar el momento de saciedad.

Apagar distracciones —como el teléfono o el televisor— durante las comidas también forma parte de las recomendaciones. Reducir los estímulos externos favorece una mayor conciencia sobre el hambre y la plenitud, lo que evita el consumo excesivo y promueve elecciones más conscientes a lo largo del día.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Identifican una proteína que podría controlar el avance del hígado graso: por qué sería clave en su tratamiento

Identifican una proteína que podría controlar el avance del hígado graso: por qué sería clave en su tratamiento

Identifican una proteína que podría controlar el avance del hígado graso: por qué sería clave en su tratamiento

Un estudio de la Universidad de Barcelona señala a ENT1 como regulador del metabolismo hepático y abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas

Por Constanza Almirón

La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, conocida popularmente como hígado graso, afecta a cerca de 1.300 millones de personas en el mundo, el 16% de la población global, según el Global Burden of Disease Study 2023.

Es la dolencia crónica del hígado más frecuente a escala mundial. No tiene origen en el consumo de alcohol, sino en alteraciones metabólicas como la obesidad, y se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el órgano, que en sus formas más graves puede derivar en fibrosis avanzada o cáncer hepático. Pese a esa magnitud, los mecanismos que explican cómo se inicia y avanza seguían siendo, en gran medida, poco conocidos.

Ahora, un equipo de la Universidad de Barcelona identificó una pieza clave de ese rompecabezas biológico: la proteína ENT1, responsable de transportar pequeñas moléculas esenciales para el funcionamiento de las células del hígado, cumple un papel determinante en el inicio y la progresión de la patología. El hallazgo abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas.

La investigación fue publicada en la revista Metabolism y está liderada por la profesora Sandra Pérez-Torras, integrante del Departamento de Bioquímica y Biomedicina Molecular de la Facultad de Biología de la UB, el Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB) y el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD).

El trabajo se llevó a cabo con modelos animales y con biopsias de pacientes humanos, lo que permitió contrastar los resultados en dos planos distintos y reforzar la solidez de las conclusiones.

Para comprender qué ocurre en el órgano durante las etapas tempranas, el equipo se concentró en ENT1 y en una de las moléculas cuyo ingreso a la célula regula: la adenosina, un nucleósido que, a diferencia de otros de su clase, funciona no solo como bloque de construcción del material genético sino también como señal biológica.

Su concentración dentro y fuera de las células tiene consecuencias directas sobre cómo el tejido hepático responde al daño, acumula grasa y regula la inflamación.

El equipo estudió qué ocurría cuando ENT1 no estaba presente: los ratones sin este transportador presentaban niveles reducidos de adenosina en el hígado y, al mismo tiempo, mostraban una notable protección frente a las alteraciones características de la enfermedad.

Según señaló la Universidad de Barcelona en su comunicado de prensa, “los resultados muestran que la deficiencia de ENT1 reduce los niveles de adenosina en el hígado y protege a los animales contra la inflamación, la fibrosis y la acumulación excesiva de grasa en este órgano”.

Los mismos ratones mostraron además una mejor tolerancia a la glucosa y una mayor sensibilidad a la insulina, lo que indica que la acción de ENT1 trasciende el tejido hepático y podría incidir sobre el metabolismo general del organismo.

El análisis de biopsias y de bases de datos de expresión génica, es decir, del registro de cuáles genes están activos y en qué medida en distintos tejidos, reveló que los niveles de ENT1 en el hígado son más altos al comienzo, tanto en humanos como en ratones, y caen progresivamente conforme la patología avanza.

“El aumento de la expresión de ENT1 en las etapas tempranas podría contribuir al transporte y la captación de adenosina en el hígado, lo que sería coherente con el desarrollo inicial de la enfermedad”, explicaron los autores.

Los datos de los pacientes profundizaron ese cuadro. En personas con la enfermedad en estadio temprano, una mayor presencia de ENT1 en el hígado se asoció con niveles elevados de insulina en sangre y con un índice HOMA-IR más alto. El HOMA-IR es un indicador clínico que mide la resistencia a la insulina, es decir, la dificultad que tienen las células del cuerpo para responder adecuadamente a esa hormona, una condición que puede derivar en diabetes tipo 2.

“En conjunto, estos hallazgos identifican a ENT1 como un regulador del metabolismo sistémico de nucleósidos y de la homeostasis metabólica, y ponen de relieve el transporte de nucleósidos como un eje hasta ahora infravalorado que contribuye al desarrollo y la progresión de la enfermedad”, indicaron los investigadores.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/