Hidratarse bien mejora la performance y protege las articulaciones en quienes corren
Estudios confirman que perder apenas un 2% de peso corporal por falta de líquidos ya reduce el rendimiento físico y aumenta el riesgo de lesiones
Por Santiago Abraldes
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La hidratación suele quedar relegada frente a la elección de calzado o los planes de entrenamiento, pero sostiene el rendimiento y la salud del corredor. Según la especialista Yolanda Vázquez Mazariego entevistada por Sportlife, mantener un equilibrio adecuado de líquidos no es solo una cuestión de bienestar general, sino el factor que más incide en la prevención de lesiones y en alcanzar el máximo nivel deportivo.
Una investigación publicada confirma que una pérdida de líquidos equivalente al dos por ciento del peso corporal por deshidratación puede reducir el rendimiento en una prueba de carrera en cinta en un seis por ciento respecto al estado de hidratación óptima.
Este descenso impacta directamente en la fuerza muscular, la resistencia y la aparición de fatiga precoz. La hidratación es la medida más eficaz para quienes buscan cuidar su cuerpo y mejorar sus marcas, más allá de la estación del año o la temperatura ambiente.
Durante la actividad física, el cuerpo pone en marcha un complejo mecanismo para regular la temperatura interna, donde el agua cumple la función de refrigerante principal. La falta de líquidos obliga al organismo a realizar un esfuerzo adicional para mantener el equilibrio térmico, lo que se traduce en un aumento inmediato de la frecuencia cardíaca y una fatiga prematura. Esta situación compromete la eficiencia del sistema cardiovascular y, por ende, la capacidad global de respuesta ante el esfuerzo.
La deshidratación provoca una menor respuesta de las fibras musculares, reduce la fuerza de zancada y disminuye notablemente la resistencia, lo que acorta el tiempo o la distancia que es posible sostener el ritmo objetivo. Además, la sensación de agotamiento se intensifica, incluso al realizar el mismo trabajo de siempre.
Más allá de los efectos inmediatos, la deshidratación tiene consecuencias internas, especialmente en las articulaciones. El cartílago, tejido encargado de amortiguar cada zancada y proteger los huesos del desgaste por fricción, está compuesto en aproximadamente un 80% por agua. La falta de hidratación reduce su elasticidad y su capacidad para absorber impactos mecánicos.
Cuando el cartílago pierde esta función, aparecen molestias crónicas y se incrementa de forma considerable el riesgo de lesiones articulares, tanto en la práctica deportiva como en las actividades cotidianas. Este aspecto, poco conocido por muchos corredores, contribuye a la longevidad deportiva y a la prevención de lesiones a largo plazo.
La hidratación efectiva no debe limitarse al momento en que aparece la sed o durante el entrenamiento, sino que debe integrarse como un hábito constante y diario. Este enfoque influye de manera directa en funciones como la circulación sanguínea, la recuperación muscular y el equilibrio térmico, factores esenciales para el bienestar y el rendimiento de cualquier atleta.
Adoptar la hidratación diaria como rutina permite que el organismo esté preparado para las exigencias físicas y reduce la probabilidad de iniciar una sesión de entrenamiento en estado de déficit hídrico, situación que puede comprometer tanto el rendimiento deportivo como la salud general.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Por qué el espárrago ocupa un lugar fijo en la mesa de quienes entrenan
Una especialista en nutrición deportiva revela los beneficios de este vegetal y aporta consejos para incorporarlo en distintos momentos del día según las necesidades del entrenamiento
Por Santiago Abraldes
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El interés por los alimentos funcionales ha situado al espárrago entre los alimentos asociados a la alimentación saludable, especialmente en el entorno deportivo. Según la experta Yolanda Vázquez Mazariego, doctora en Ciencias Biológicas y profesora de nutrición en Sportlife, el espárrago se destaca por su bajo aporte calórico y su elevado contenido de agua, cualidades por las que se consume para quienes buscan cuidar su salud y mantener el equilibrio nutricional en su dieta diaria.
Existen diferentes variedades de espárrago, como los verdes, blancos y trigueros, con matices de sabor y textura propios. De acuerdo con Vázquez Mazariego, su perfil nutricional y su versatilidad en la cocina permiten que el espárrago sea una opción habitual tanto en la alimentación cotidiana como en los menús orientados a la actividad física.
Su facilidad de preparación y adaptación a múltiples recetas hacen que aparezca con frecuencia en la dieta de quienes practican deporte y buscan una alimentación equilibrada.
El espárrago brinda beneficios específicos para quienes realizan ejercicio físico regular. Vázquez Mazariego subraya que esta verdura contribuye a mejorar la hidratación del organismo, gracias a su alto contenido de agua, lo que resulta especialmente útil en el contexto deportivo.
Consumir espárragos puede ayudar a controlar el peso corporal, ya que su bajo valor energético permite integrarlo en planes de alimentación orientados a la reducción de grasa o el control calórico.
El espárrago favorece la recuperación muscular por el aporte de minerales y vitaminas, facilitando el mantenimiento del rendimiento tras el esfuerzo físico. Por su acción diurética natural, es útil para evitar la retención de líquidos, un aspecto relevante para muchos deportistas y personas activas. Su consumo regular puede formar parte de una estrategia para el bienestar y el rendimiento físico.
Según Vázquez Mazariego, el espárrago es fuente de micronutrientes que contribuyen a la salud general y al rendimiento físico. Destaca su contenido de vitaminas del grupo B (como la B9 o ácido fólico), fundamentales para la regeneración celular y la prevención de la fatiga. También aporta vitamina C, que interviene en el buen funcionamiento del sistema inmunológico, y vitamina E, reconocida por su función antioxidante.
En el plano mineral, el espárrago contiene potasio, que facilita la función muscular y el equilibrio electrolítico, así como magnesio y fósforo, claves en la producción de energía y la salud ósea. La presencia de fibra alimentaria contribuye, además, a la regulación del tránsito intestinal y a la sensación de saciedad. Este equilibrio de micronutrientes convierte al espárrago en un alimento para quienes buscan cuidar su salud a través de la dieta.
La experta resalta que el espárrago posee una concentración de compuestos antioxidantes, entre ellos los flavonoides y los polifenoles. Estos componentes ayudan a combatir el daño oxidativo generado por el ejercicio intenso, lo que puede traducirse en una mejor recuperación y protección frente a las lesiones. El consumo habitual de espárragos puede contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares y a la protección celular frente al envejecimiento prematuro.
El espárrago también interviene en el metabolismo de las grasas y los azúcares, apoyando el control glucémico y el perfil lipídico. Estos aspectos resultan de interés tanto para deportistas como para la población general preocupada por la salud metabólica. Incorporar espárragos en la dieta diaria puede ser una forma para reforzar la defensa antioxidante del organismo y mantener el equilibrio metabólico.
La facilidad de preparación del espárrago es uno de sus atractivos. Puede consumirse crudo, al vapor, a la plancha, en ensaladas, revueltos, cremas o como guarnición, lo que permite integrarlo sin dificultad en cualquier menú. Su textura y sabor admiten múltiples combinaciones con otros alimentos, desde huevos y pescados hasta cereales y legumbres.
Esta versatilidad culinaria facilita que el espárrago se adapte a las necesidades y gustos personales de cada deportista, permitiendo mantener una alimentación variada y equilibrada sin perder variedad en la dieta diaria.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Sarcoma de Kaposi: desarrollan un nuevo modelo en ratones que podría cambiar el futuro de vacunas e inmunoterapias
La investigación publicada en Journal of Medical Virology y liderada por científicos argentinos describe una “brecha” en la protección del cuerpo y abre la posibilidad de estudiar en vivo cómo el tumor interactúa con el sistema inmunológico. La palabra de los investigadores a Infobae
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Durante décadas, el sarcoma de Kaposi ha sido una suerte de enigma médico. Se trata de un tipo de cáncer poco frecuente, pero devastador en personas con defensas bajas, especialmente quienes viven con VIH. Este tumor, que en ocasiones aparece como manchas violáceas en la piel, puede afectar órganos internos y es causado por un virus llamado KSHV, que aprovecha un sistema inmunológico debilitado para desarrollarse. Aunque los tratamientos actuales han reducido su frecuencia, todavía hay muchos pacientes para los que la enfermedad avanza a pesar de los medicamentos, y las opciones se vuelven limitadas.
Uno de los grandes desafíos para crear mejores tratamientos, o incluso vacunas, era la falta de un modelo experimental en ratones, como es el que surge en los animales (en este caso ratones), que permitiera estudiar cómo el tumor interactúa con el sistema inmunológico.
La mayoría de los experimentos a lo largo de los años debían hacerse en animales sin defensas, lo que impedía probar cómo funcionarían nuevas inmunoterapias –un tipo de tratamiento que estimula las propias defensas del cuerpo para enfrentar el cáncer– o vacunas preventivas.
Este obstáculo fue superado gracias a un estudio internacional liderado en gran parte por dos investigadores argentinos, la doctora Carolina Álvarez y el doctor Julián Naipauer (IFIBYNE, CONICET-Universidad de Buenos Aires), que dialogaron con Infobae. Ellos trabajaron en la Universidad de Miami, en el laboratorio del fallecido doctor Enrique Mesri, y participaron en el desarrollo del primer modelo experimental en ratones con sistema inmune intacto que reproduce las principales características del sarcoma de Kaposi humano.
El avance, que acaba de publicarse en la revista Journal of Medical Virology, promete acelerar la llegada de vacunas y terapias que hasta ahora no podían siquiera probarse en modelos de laboratorio sólidos.
En palabras sencillas, el nuevo sistema es como crear un simulador de vuelo para los científicos: por primera vez, pueden analizar cómo el tumor, el virus y el sistema inmune interactúan “en vivo” dentro de un organismo con defensas normales.
Hasta ahora, los ratones utilizados en los estudios carecían de inmunidad, una situación artificial que hace imposible saber si una terapia funcionaría realmente en una persona. Ahora, desde estudiar la respuesta a posibles vacunas hasta observar el efecto de nuevos fármacos, muchas ideas que eran solo teorías podrán testearse directamente.
“La mayoría de los modelos usaban animales inmunodeficientes, así que no permitían estudiar cómo responde el sistema inmune ni evaluar inmunoterapias o vacunas”, explicó la doctora Álvarez a Infobae. “Nuestro trabajo desarrolla el primer modelo en ratones inmunocompetentes, que reproduce muchas características del sarcoma de Kaposi humano y abre la puerta para probar nuevas estrategias terapéuticas”, agregó Naipauer. Es decir, ahora se podrá investigar con precisión cómo el cuerpo combate (o no) este cáncer y cómo ayudarlo a defenderse mejor.
El estudio también ayuda a comprender por qué este cáncer está tan asociado al VIH y por qué a veces avanza incluso cuando el virus parece controlado. El Kaposi aprovecha una especie de “brecha” en las defensas del cuerpo: ese vacío ocurre cuando el sistema inmunológico no está lo suficientemente fuerte como para eliminar las células infectadas con el virus KSHV, pero tampoco está totalmente sin funcionar. Es decir, hay suficiente inmunidad como para que el tumor sobreviva, pero no tanta como para detener su avance.
Al investigar en profundidad, los científicos descubrieron que ni una versión de laboratorio del VIH para infectar ratones (llamada EcoHIV) ni el tratamiento con morfina, un potente analgésico, lograban por sí solos que los tumores prosperaran en animales con defensas. Pero, sorprendentemente, la combinación de ambos sí permitió el crecimiento del tumor, recreando el contexto en que suele aparecer este cáncer en personas. Vale aclarar que “el efecto observado corresponde a un modelo experimental en ratones y no implica que la morfina produzca cáncer en personas», destacó Naipauer.
“El sarcoma de Kaposi es un cáncer causado por el herpesvirus KSHV. Afecta principalmente a personas con algún grado de alteración del sistema inmunológico, especialmente personas con VIH, aunque puede aparecer en otras situaciones”, explicó Álvarez. Para entenderlo con una analogía, es como si el virus y el VIH juntos lograran “desactivar las alarmas” del cuerpo, permitiendo que el tumor crezca sin ser detectado ni atacado.
Al tiempo que agregó: “Nuestros resultados y los de otros investigadores indican que la infección por VIH favorece un ambiente de inmunodisfunción que dificulta que el sistema inmune reconozca y elimine las células infectadas por KSHV. Observamos una menor presentación de antígenos y una disminución de la infiltración de células inmunitarias en el tumor, mecanismos que probablemente ayudan al tumor a escapar del control inmunológico”.
En ese tono, Naipauer detalló: “Es importante aclarar que nuestro estudio es experimental y está realizado en ratones. No demuestra que la morfina cause cáncer. Lo que observamos es que los opioides, junto con la infección por EcoHIV, modifican el funcionamiento del sistema inmune y generan un ambiente más permisivo para que un tumor ya existente pueda implantarse y crecer”. Es similar, dicho a grandes rasgos, a dejar abierta una ventana (el sistema inmune debilitado) y, a la vez, apagar algunas luces que ayudan a detectar intrusos (el efecto de la morfina).
El principal resultado de este trabajo es haber logrado “hacer funcionar el sistema de alarmas” de un organismo realista: animales con sistema inmune natural, que pueden ser utilizados para probar inmunoterapias y vacunas contra el Kaposi. En otras palabras, la ciencia deja de depender de sistemas artificiales y gana un “campo de pruebas” mucho más parecido al cuerpo humano.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Por qué el estrés cotidiano dispara la presión arterial y pone en jaque la salud del corazón
Científicos advierten que la tensión emocional eleva la presión y puede desencadenar problemas cardíacos graves. Especialistas subrayan la importancia de controlar los factores emocionales para proteger el bienestar físico
Por Ismael Yasnikowski
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El estrés cotidiano puede provocar aumentos temporales en la presión arterial y, cuando se vuelve crónico, contribuir al desarrollo de hipertensión y enfermedades cardíacas. Esta advertencia, avalada por especialistas, adquiere relevancia en contextos de alta tensión emocional y social, donde los episodios de ansiedad afectan a millones de personas en todo el mundo.
Según la cardióloga estadounidense Angela Ryan Lee, el estrés activa mecanismos fisiológicos que pueden alterar las funciones cardiovasculares. En declaraciones citadas por la revista especializada en salud VeryWell Health, la médica puntualizó que manejar estos episodios resulta esencial para preservar tanto la salud mental como la física.
La evidencia científica respalda que la respuesta del cuerpo al estrés, especialmente cuando se prolonga, no solo afecta el bienestar emocional, sino que también puede tener consecuencias directas sobre el sistema circulatorio.
La exposición a situaciones estresantes desencadena la llamada respuesta de lucha o huida, en la que el sistema nervioso simpático estimula la liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol. Estas sustancias preparan al cuerpo para afrontar una amenaza, elevando la frecuencia cardíaca, incrementando el ritmo respiratorio y, de manera destacada, aumentando la presión arterial.
De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología (APA), este mecanismo resulta adaptativo ante peligros inmediatos. Sin embargo, la reiteración constante de estos picos hormonales puede tener efectos adversos. La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda medir la presión arterial en estado de reposo, puesto que incluso situaciones menores, como la espera en el tráfico o el desplazamiento hacia un centro médico, pueden distorsionar las cifras obtenidas debido a la activación de la respuesta al estrés.
En personas sensibles, como quienes presentan hipertensión de bata blanca, la simple presencia en un consultorio puede elevar los valores de presión sin que existan alteraciones en condiciones habituales. Según la AHA, estos episodios suelen revertirse fuera del entorno de atención médica, lo que resalta la influencia directa del estrés en las mediciones.
Los efectos del estrés crónico en la presión arterial fueron objeto de múltiples investigaciones. Estudios publicados en la revista Hypertension —informe conjunto del Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón— confirman la asociación entre estrés sostenido y el desarrollo de hipertensión persistente, así como un mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
De acuerdo con investigaciones recientes citadas por la revista VeryWell Health, “el estrés crónico no solo está relacionado con una presión arterial más alta, sino también con otras formas de enfermedad cardiovascular, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares”. Los expertos consideran que el modo en que cada persona gestiona sus fuentes de estrés puede modificar el impacto de estos factores en la salud.
Por su parte, la Asociación Americana de Psicología advierte que la inseguridad económica, la dificultad de acceso a alimentos y la carencia de espacios seguros para la actividad física aumentan la vulnerabilidad a la hipertensión y a complicaciones cardíacas. Estas condiciones sociales y ambientales amplifican los riesgos asociados al estrés prolongado.
El manejo efectivo del estrés constituye una herramienta fundamental tanto para el bienestar emocional como para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Las principales recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón incluyen identificar los desencadenantes habituales, priorizar un descanso adecuado, mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicio de forma regular.
Prácticas como la meditación y el yoga han mostrado cierto beneficio en la reducción de la presión arterial, aunque los cambios en el estilo de vida, como la mejora de la alimentación y la actividad física, tienen un impacto más marcado. Estudios indican que la meditación puede reducir la presión sistólica en torno a 5 puntos, mientras que las técnicas de respiración y yoga ofrecen resultados positivos, aunque menos documentados.
Evitar hábitos nocivos, como fumar, comer en exceso o consumir alcohol y drogas, también resulta crucial. Cuando el estrés afecta de manera significativa la vida cotidiana y la salud física, los expertos recomiendan buscar apoyo en redes sociales, familiares o profesionales de la salud mental.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Determinan el impacto de los incendios forestales en los cuerpos de agua
30 de junio de 2026
Determinan el impacto de los incendios forestales en los cuerpos de agua
Un estudio de científicas del CONICET analizó el efecto que tienen estos siniestros sobre los arroyos de montaña patagónicos. El trabajo fue publicado en la revista Science of The Total Environment.
CIENCIAS AGRARIAS, DE LA INGENIERÍA Y DE MATERIALES
Un estudio de científicas del CONICET analizó el efecto que tienen estos siniestros sobre los arroyos de montaña patagónicos. El trabajo fue publicado en la revista Science of The Total Environment.
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Los incendios forestales de bosques andino-patagónicos además de producir transformaciones en la vegetación y la fauna también alcanzan a ríos y arroyos, donde puede alterarse la calidad del agua y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos. Comprender cómo responden estos cuerpos de agua después del fuego resulta clave para evaluar los impactos de estos eventos y diseñar estrategias de manejo que contribuyan a la conservación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos asociados a los recursos hídricos.
Un equipo de investigación del CONICET del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP, CONICET-UNPSJB), en colaboración con investigadoras del laboratorio de Química de la empresa INVAP, analizó cómo un gran incendio forestal ocurrido en 2021 en la Patagonia argentina afectó la calidad del agua y la dinámica de nutrientes de arroyos de cuencas quemadas durante 28 meses posteriores al evento. Este aporte científico, realizado por Cecilia Brand, Yanina Assef y colaboradores, fue publicado recientemente en la revista especializada Science of The Total Environment. El mismo destaca la importancia de comprender los efectos del fuego sobre ríos y arroyos de cabecera: “Estos ecosistemas no sólo constituyen una fuente esencial de abastecimiento de agua para numerosas comunidades, sino que también sostienen múltiples actividades económicas y productivas de la región andino-patagónica”, comenta Assef.
Este incendio forestal de gran magnitud se originó cerca de las localidades de Las Golondrinas y El Hoyo en la provincia del Chubut y afectó más de 13 mil ha de Bosque Patagónico. De acuerdo a las especialistas, a pesar de que este evento provocó importantes pérdidas ambientales, incluyendo extensas áreas boscosas y fauna silvestre, también representó una oportunidad única para el desarrollo de este trabajo.
Para evaluar los efectos del fuego, el equipo comparó cuatro arroyos afectados por el incendio con otros cuatro arroyos de referencia que no fueron alcanzados por las llamas y presentan características ambientales similares.
“El estudio nos permitió identificar y comprender la denominada ventana de perturbación -periodo temporal crítico inmediatamente posterior al fuego caracterizado por una alta vulnerabilidad ambiental-, que generalmente se inicia con las primeras lluvias posteriores al incendio. En esta etapa observamos incrementos muy marcados en la conductividad eléctrica y en la cantidad de sólidos suspendidos que se evidenciaron como un aumento de la turbidez del agua en los arroyos quemados”, expresa Assef. La investigadora agrega que, durante este período inicial, las concentraciones de fósforo llegaron a ser hasta 17 veces más altas que las de los sitios de referencia. “Posteriormente, a medida que los niveles de fósforo comenzaron a disminuir observamos un aumento sostenido y muy importante de los compuestos nitrogenados, especialmente de los nitratos, una tendencia que se mantuvo hasta el final del estudio”, señala.
En la misma línea, Brand, detalla que el aumento sostenido de nitratos en el agua se debe a que los procesos de transformación de nitrógeno continúan activos, pero que la capacidad de la vegetación quemada de absorber los nutrientes se ve drásticamente reducida. Este efecto es proporcional a la superficie de la cuenca afectada por el incendio.
“En el primer muestreo también detectamos un aumento de algunos metales pesados. Lo llamativo fue que este incremento apareció en todos los arroyos, no solo en los que habían sido afectados por el incendio. Probablemente las partículas generadas por la combustión fueron transportadas por el viento y se depositaron de manera relativamente uniforme en toda la zona”, indica Assef.
En este contexto, “la proximidad geográfica del CIEMEP al área afectada, sumado a la disponibilidad de vehículos, laboratorios y equipamiento especializado, fue clave para realizar monitoreos periódicos y obtener información valiosa sobre cómo responden los ecosistemas acuáticos después de un incendio”, destaca Brand. Además, remarca que, aunque los incendios forestales representan uno de los principales disturbios que afectan a la región y provocan severas consecuencias sociales, económicas y ambientales, el impacto de estos eventos sobre la calidad del agua sigue siendo un aspecto poco estudiado, tanto en la Patagonia como en Argentina en general.
“Iniciamos el trabajo de campo en junio de 2021, apenas dos meses después de que el incendio fuera extinguido, y desde entonces hemos mantenido un monitoreo continuo que se extiende hasta el día de hoy, aunque el artículo publicado muestra resultados de los primeros tres años”, explica Assef.
Efectos de los incendios en los ecosistemas acuáticos
Al igual que lo que se ha reportado en otras partes del mundo, sostienen las especialistas, se observa que los efectos de los incendios forestales en los ecosistemas acuáticos de la región patagónica varían según la extensión y la severidad del fuego, las dimensiones del arroyo, la topografía y el tipo de cobertura vegetal. Más aún, los incendios más recientes, como los que ocurrieron en el Parque Nacional Los Alerces (Chubut), en los años 2024 y 2026, dan la oportunidad de continuar sus estudios para responder otras preguntas que se generaron a partir de las primeras investigaciones.
Assef y Brand resaltan que estos resultados alertan sobre las posibles modificaciones en los ecosistemas a mayor escala: “El incremento elevado de nutrientes sostenido en el tiempo puede tener consecuencias sobre la salud del ecosistema, modificando tramas tróficas y en última instancia pudiendo afectar la calidad del agua para consumo”. Y advierten que estos cambios pueden agravarse si se combinan con otras actividades que aportan nutrientes al cuerpo de agua o que dificulten la regeneración de la vegetación ribereña.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
La dopamina y la segmentación de la memoria: claves para entender la percepción del tiempo en el cerebro
Nuevos hallazgos en neurociencia exploran el impacto de ciertos mensajeros químicos sobre la manera en que se identifican y distinguensucesos pasados, aportando una perspectiva novedosa sobre la experiencia temporal humana
Por Bautista Salaverri
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En el universo de la neurociencia, la dopamina ocupa un lugar central como uno de los mensajeros químicos más estudiados. Esta sustancia, producida de manera natural por el cerebro, es conocida principalmente por su capacidad para modular la motivación, el placer y el refuerzo de conductas.
La hormona se sintetiza en regiones específicas del sistema nervioso, como el área tegmental ventral y la sustancia negra, donde las neuronas especializadas transforman la tirosina en un complejo proceso bioquímico que culmina en la liberación de este neurotransmisor hacia diferentes áreas cerebrales.
La función es esencial para regular una amplia variedad de procesos biológicos y conductuales. Interviene en el control del movimiento, la toma de decisiones, la percepción de recompensas y el aprendizaje. Esta activación no solo provoca sensaciones placenteras, sino que también impulsa la repetición de aquellas acciones que han resultado beneficiosas para el individuo.
Investigaciones recientes han descubierto que la dopamina está profundamente implicada en la memoria y en la manera en que el cerebro organiza y recupera experiencias pasadas. Distintos experimentos han demostrado que la activación dopaminérgica puede influir directamente en cómo recordamos el tiempo y los límites entre eventos, moldeando así la estructura de nuestros recuerdos.
La dopamina y la memoria podrían estar conectadas de una forma menos ligada al placer y más relacionada con cómo el cerebro separa experiencias. Un estudio de psicólogos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), publicado en Nature Communications, vinculó esa señal química con una expansión del tiempo recordado entre eventos distintos y con la segmentación de la experiencia en recuerdos episódicos.
Según la UCLA en el estudio publicado en Nature Communications, la hormona podría cumplir un papel de organización en la memoria: se activaría al inicio de eventos nuevos y ayudaría a que el cerebro recuerde como más separados episodios que en realidad ocurrieron a la misma distancia objetiva. Esa asociación apareció en medidas ligadas al área tegmental ventral y en registros de parpadeo usados como indicador indirecto.
Una de las autoras, Erin Morrow, estudiante de doctorado de la casa de estudios, expresó en declaraciones recogidas por la universidad que la dopamina suele aparecer en la conversación pública como una señal de recompensa, aunque el sistema dopaminérgico “también responde con fuerza a la novedad y al cambio”.
Morrow añadió que descubrieron “que la activación del sistema dopaminérgico al comienzo de un nuevo evento es probablemente una de las maneras en que nuestro cerebro segmenta las experiencias en episodios memorables”. El estudio sitúa ese proceso en el área tegmental ventral (ATV), una región asociada con la liberación de dopamina.
Para David Clewett, profesor de psicología de la UCLA, el tiempo no funciona en la memoria como una medida fija. En declaraciones recogidas por la universidad, sostuvo que los “hallazgos sugieren que este proceso también moldea la memoria. Lo concibo como la inserción de pequeñas brechas en un flujo continuo, lo que ayuda a diferenciar eventos cercanos”.
La evidencia surgió de un experimento con 32 participantes. Los voluntarios observaron imágenes de objetos neutros dentro de un escáner de resonancia magnética funcional (RMf), mientras escuchaban tonos en el oído derecho o izquierdo. El mismo se repetía durante ocho elementos para crear un contexto estable. Después cambiaba de oído y de frecuencia para marcar un límite de evento, una transición que, según Nature Communications, se repitió hasta formar cuatro eventos auditivos distintos dentro de secuencias de 32 imágenes.
Los cambios de tono activaron con más fuerza el ATV que los tonos de continuidad, según Nature Communications. Esa señal apareció en los límites entre eventos, cuando cambiaba el contexto auditivo y la tarea exigía además cambiar de mano para responder.
Cuando los investigadores mostraron después pares de imágenes y pidieron juzgar cuán separadas habían aparecido en el tiempo, los pares que cruzaban un límite de evento se recordaron como más lejanos. La UCLA y News Medical señalaron que esa diferencia surgió pese a que todos los pares evaluados tenían la misma distancia objetiva. Los autores en el estudio precisaron que entre cada par probado siempre había tres imágenes intermedias, equivalentes a unos 32,5 segundos. Aun así, los pares que atravesaban un cambio de contexto recibieron calificaciones de mayor distancia temporal.
La intensidad de la respuesta del área tegmental ventral también importó. Según la publicación, respuestas más fuertes en esa región predijeron una mayor dilatación del tiempo recordado para los pares que cruzaban límites, mientras que esa relación no apareció en los pares del mismo contexto.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/