El truco respaldado por la ciencia para llorar menos al cortar cebolla
Un experimento de la Universidad de Cornell reveló cómo el filo de la cuchilla y el ritmo del movimiento influyen en la liberación de sustancias irritantes
Por Santiago Abraldes
Cortar una cebolla suele comenzar como una tarea simple y terminar con ardor en los ojos y lágrimas. El cambio ocurre en pocos instantes, justo cuando el cuchillo abre las primeras capas y altera la estructura del alimento.
El lagrimeo se asocia con la liberación de sustancias irritantes al romper el tejido vegetal. Sin embargo, el recorrido que sigue ese líquido, desde el interior de la cebolla hasta el aire que rodea la tabla de cocina, no resulta visible durante el corte.
Para observar ese proceso, investigadores de la Universidad de Cornell registraron con cámaras de alta velocidad lo que sucede después de que una cuchilla atraviesa la cebolla. El equipo publicó sus resultados en 2025 en Proceedings of the National Academy of Sciences.
El trabajo siguió la formación y salida de gotas para determinar qué condiciones modifican su cantidad y su fuerza.
El trabajo, firmado por Zixuan Wu, Alireza Hooshanginejad, Weilun Wang, Chung Yuen Hui y Sunghwan Jung, analizó la ruptura de las células al cortar una cebolla. Los autores explican que ese proceso activa reacciones químicas que producen un compuesto irritante para los ojos.
Una parte del líquido que libera la cebolla queda suspendida en gotas muy pequeñas. Cuando esas gotas alcanzan los ojos, producen escozor y provocan lágrimas.
Los investigadores se concentraron en una pregunta específica: cómo cambia la cantidad de gotas y la fuerza con la que salen según la forma de cortar.
Para responderla, el equipo utilizó cámaras que registraron entre 5.000 y 20.000 imágenes por segundo. Las grabaciones mostraron dos momentos. Primero sale una nube fina de líquido cuando se rompe la capa exterior.
Después, partes más grandes del líquido se separan y forman gotas mientras avanzan por el aire. La estructura de la cebolla ayuda a entender el proceso. Cada capa contiene tejido con líquido y está cubierta por una piel resistente.
Si el cuchillo presiona esa superficie, pero tarda en atravesarla, comprime el interior. Cuando finalmente la rompe, la presión acumulada impulsa la salida del líquido, de acuerdo con el estudio.
El experimento comparó cuchillas con distintos grados de afilado y cortes realizados a diferentes velocidades. Los investigadores midieron la fuerza aplicada y registraron qué ocurría con las gotas después de que el cuchillo atravesaba la cebolla.
La publicación concluyó que los cortes rápidos y los cuchillos menos afilados aumentan la cantidad de gotas y la fuerza con la que salen.
La explicación es sencilla. Una hoja sin filo necesita ejercer mayor presión para perforar la piel de la cebolla. Esa resistencia comprime más el tejido y deja más líquido bajo presión antes de que la capa se rompa.
Un cuchillo afilado atraviesa la superficie con menos aplastamiento previo, según los resultados informados por los autores.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Científicos del CONICET recibirán subsidio internacional para proyectos colaborativos de investigación en biomedicina
22 de octubre de 2026
Científicos del CONICET recibirán subsidio internacional para proyectos colaborativos de investigación en biomedicina
Marcelo Yanovsky y Esteban Beckwith fueron reconocidos por la fundación estadounidense Pew Charitable Trusts.
NOTICIAS INSTITUCIONALES
La fundación estadounidense Pew Charitable Trusts anunció los pares de investigadores ganadores de la primera edición de su “Partnership Award”, cofinanciada con la Iniciativa Chan Zuckerberg, entre los que figura la dupla integrada por Marcelo Yanovskyy Esteban Beckwith.
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La fundación estadounidense Pew Charitable Trusts dio a conocer hoy las cuatro parejas de investigadores de América Latina ganadoras de la primera edición de su “Partnership Award”, destinado a impulsar la colaboración científica interdisciplinaria en temas de biomedicina en la región. Una de ellas es la integrada por Marcelo Yanovsky, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET-FIIL) y jefe del Laboratorio de Genómica Comparativa del Desarrollo Vegetal de la Fundación Instituto Leloir (FIL), y Esteban Beckwith, investigador del CONICET y director del Laboratorio de Neurobiología del Comportamiento del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires (IBioBA, CONICET – Max Planck). Juntos estudiarán cómo los organismos regulan la expresión de los genes en respuesta al estrés ambiental.
Cuatro de los ocho científicos reconocidos son ex alumnos de los programas biomédicos de Pew en Estados Unidos y Latinoamérica, cada uno de los cuales estableció una alianza con otro investigador de su país. Cada pareja recibirá un total de 180.000 dólares (90.000 dólares anuales durante dos años).
Gracias al reconocimiento de Pew, Yanovsky y Beckwith buscarán estudiar cómo los organismos regulan la expresión de genes en respuesta al estrés ambiental. El trabajo se centra en la “detención” de intrones, un tipo de regulación postranscripcional que hace que el ARN se retenga en el núcleo de las células, de manera de crear una reserva de ARN “en pausa” que podría procesarse y exportarse rápidamente cuando se recibe la señal adecuada. El proyecto combina el uso de transcriptómica a nivel de todo el genoma, perturbaciones genéticas y análisis fisiológicos en dos modelos de investigación tradicional: la planta Arabidopsis thaliana y la mosca de la fruta Drosophila melanogaster. El objetivo es determinar si esa detención de intrones se conserva tanto en plantas como en animales y entender cómo se controla.
“Estudiaremos el efecto en este proceso de la proteína PRMT5, que regula desde el desarrollo en plantas hasta la proliferación celular y cáncer en humanos. Así que entender mejor cómo actúa puede tener impacto en mejoramiento vegetal o salud humana”, explica Yanovsky, quien el año pasado publicó un artículo en el que estudiaron su rol en el control del efecto de la variación genética sobre el splicing, mecanismo por el cual un solo gen es capaz de producir múltiples proteínas. “Ahora estudiaremos su rol en modular las respuestas a cambios ambientales, cómo la temperatura. Queremos ver si también es un ‘amortiguador’ de respuestas al ambiente”, aseguró el científico.
Por su parte, Beckwith aseguró que “Haber ganado este subsidio es muy importante porque nos permite abrir una nueva línea de investigación en el laboratorio, incorporando un enfoque más molecular al estudio de la regulación de la expresión génica. Además de ampliar significativamente nuestras capacidades técnicas, especialmente mediante el uso de herramientas de secuenciación de alto rendimiento, el proyecto va a generar una gran cantidad de datos que podrán ser aprovechados para desarrollar nuevas preguntas y líneas de investigación durante muchos años”.
El programa que financia a ex becarios de Pew en Latinoamérica busca que los científicos se enfoquen en proyectos interdisciplinarios que no podrían completarse en un solo laboratorio y que se basen en enfoques pioneros en investigación biomédica que no recibirían financiamiento de las fuentes existentes.
“Es un verdadero honor haber sido seleccionados, ya que sabemos que fue un proceso muy competitivo en el que se presentaron excelentes grupos de investigación de la región”, señaló Yanovsky. El investigador resaltó, además, que “es un placer colaborar con Esteban en un proyecto ambicioso, que explora en paralelo en plantas y animales, el impacto de un mecanismo de control de la expresión génica recientemente descubierto”.
“Esta oportunidad tiene un valor personal muy especial: representa la posibilidad de volver a trabajar activamente con Marcelo, con quien me formé como investigador y con quien tengo un vínculo de muchos años y muchísimo cariño. Poder retomar esa colaboración desde nuestros propios grupos y construir juntos una nueva línea de trabajo es algo que me pone particularmente contento”, concluye Beckwith.
Sobre Marcelo Yanovsky
Licenciado en Biología por la Universidad de Buenos Aires, donde también hizo su doctorado, Marcelo Yanovsky es investigador superior del CONICET. Gracias a una de las becas del Programa de Becarios Latinoamericanos de Pew del año 2000, hizo una estancia posdoctoral en el Scripps Research Institute de La Jolla, California (EE.UU.), en el laboratorio de Steve A. Kay, reconocido por sus investigaciones sobre relojes biológicos. En la actualidad el trabajo de Yanovsky se centra en los mecanismos genéticos y moleculares que regulan el desarrollo de las plantas, sus relojes biológicos y su adaptación a los cambios ambientales.
Sobre Esteban Beckwith
Doctorado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Buenos Aires (2012). Realizó un postdoctorado en el laboratorio de Marcelo Yanovsky en la Fundación Instituto Leloir (2012-2015) y otros dos en el Imperial College London, en Reino Unido; durante el primero (2015-2021) fue becario EMBO y Marie Skłodowska-Curie. En 2021 retornó a la Argentina como Investigador Adjunto del CONICET, estableciendo su línea de investigación en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE). A partir de febrero de 2026 integra el área de Neurobiología integrativa del IBIOBA, donde dirige el Laboratorio de Neurobiología del comportamiento.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Científicos del CONICET avanzan en el desarrollo de nuevas vacunas contra la gripe aviar
22 de octubre de 2026
Científicos del CONICET avanzan en el desarrollo de nuevas vacunas contra la gripe aviar
El proyecto tiene por objetivo generar un producto que permita inmunizar rápidamente a las personas contra el virus.
A partir de un convenio I+D entre el Consejo, la UBA y la empresa biotecnológica Sinergium Biotech, el proyecto tiene por objetivo generar un producto que permita inmunizar rápidamente a las personas contra el virus, en caso de que comience a transmitirse entre humanos de manera eficiente.
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Un equipo de científicos del CONICET en el Laboratorio de Inmunotecnología de Ácidos Nucleicos (LITAN) del Instituto de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica (IMPaM, CONICET-UBA) avanza en el desarrollo de una vacuna de ARN mensajero (ARNm) contra la influenza H5N1, que será evaluada en ensayos preclínicos. Los prometedores resultados preliminares de este proyecto, que se lleva adelante en el marco de un convenio I+D entre el CONICET, la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (FMED, UBA) y la empresa biotecnológica Sinergium Biotech, le valieron recibir el apoyo de la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI). CEPI es una asociación innovadora entre organizaciones públicas, privadas, filantrópicas y civiles, cuya misión es acelerar el desarrollo de vacunas contra las amenazas epidémicas y pandémicas, de modo que puedan ser accesibles para todas las personas.
El virus de influenza H5N1 -también conocido como gripe aviar- ha experimentado en los últimos años una expansión sin precedentes en el mundo animal. A partir de 2021 comenzó a circular entre aves silvestres y de granja una variante particular de este patógeno conocida como clado 2.3.4.4b, que pronto empezó también a infectar a diversas especies de mamíferos, como focas, zorros, gatos, vacas lecheras y hasta cerdos. Esta situación resultó novedosa, dado que hasta hace poco tiempo el H5N1 era un problema que afectaba solamente a las aves.
En cuanto a infecciones en humanos, desde 1997 se reportaron cerca de 1.000 casos en 25 países. Lo que preocupa a los especialistas no es tanto la cantidad de casos —que sigue siendo baja— sino la letalidad: aproximadamente la mitad de las personas infectadas murieron, lo que implica una tasa de mortalidad altísima comparada con la gripe estacional.
Aunque la mayoría de los contagios en humanos ocurrieron por contacto directo con animales infectados, la preocupación es que cuantas más especies de mamíferos sean infectadas por el virus, más posibilidades hay de que mute y se adapte para transmitirse eficientemente de persona a persona. “De hecho, hay evidencia reciente que sugiere que la variante 2.3.4.4b ya tendría cierta capacidad de transmitirse entre mamíferos. Si el virus diera el salto a una transmisión eficiente entre seres humanos, estaríamos frente a la posibilidad de una nueva pandemia de influenza”, afirma Andrés Sánchez Alberti, investigador del CONICET en el IMPaM y líder del proyecto.
La necesidad de obtener vacunas rápidamente
Frente al posible escenario de que el virus se vuelva un problema acuciante para la salud pública, con potencial pandémico, se hace necesario poder contar con vacunas seguras y eficientes que se puedan obtener de manera rápida. “Hoy no estamos preparados para eso. La última vez que tuvimos una pandemia de gripe (influenza H1N1), en 2009, las vacunas llegaron demasiado tarde para frenar las primeras olas de contagio”, advierte Sánchez Alberti.
Según el investigador, uno de los problemas tuvo que ver con un sistema de producción de vacunas contra la influenza, que no sufrió demasiados cambios en los últimos 70 años. “La mayoría se sigue fabricando en huevos de gallina embrionados: se inyecta el virus en el huevo, se lo deja crecer varios días, y después se purifica”, explica Sanchez Alberti. Para el científico, aunque se trata de un sistema confiable y económico, tiene limitaciones importantes, puesto que necesita millones de huevos libres de patógenos y el proceso de adaptación del virus al huevo puede generar mutaciones que hagan que la vacuna final se parezca menos al patógeno que circula realmente. Además, todo el proceso, desde que se elige la cepa hasta que la vacuna está lista, tarda alrededor de 6 meses. “En un contexto pandémico, seis meses es una eternidad”, advierte el investigador, que agrega que, aunque también existen plataformas de cultivo celular que evitan algunos de estos problemas, son técnicamente más complejas y caras de escalar.
Ahí es donde las vacunas de ARNm, tecnología que se hizo conocida masivamente durante la pandemia de COVID-19, podrían ofrecer una solución. Para el investigador del CONICET, la gran ventaja de esta tecnología es su velocidad y la flexibilidad, dado que no hace falta cultivar virus en huevos ni en células, sino que alcanza con conocer la secuencia genética del antígeno que se quiere que el sistema inmune reconozca. En este sentido, destaca que durante la pandemia de SARS-CoV-2, la primera vacuna de ARNm se aplicó sólo 64 días después de que se publicara la secuencia genética del virus.
Además, la misma planta y el mismo proceso que sirven para hacer una vacuna de ARNm contra la gripe, sirven —con ajustes menores— para hacer una vacuna contra otro patógeno. “Eso significa que una fábrica de ARNm no depende de un solo producto para mantenerse activa todo el año, algo que fue un problema serio para las plantas que se instalaron en distintos países en la década de 2010 y que después tuvieron que cerrar por falta de demanda constante”, indica el investigador.
Diferentes formulaciones y nuevas apuestas
La mayoría de las vacunas de influenza, incluidas casi todas las de ARNm que están en desarrollo hoy en el mundo, apuntan a un blanco clave: la hemaglutinina (HA), la proteína que el virus usa para entrar a las células. En este mismo sentido, el equipo del LITAN trabaja en la comparación de distintas formulaciones de ARNm que codifican para la HA del H5, de manera de entender cuál genera mejor respuesta inmune, con qué dosis, y con qué perfil de seguridad, antes de pasar hacia ensayos más avanzados.
En todos estos casos, el ARNm carga instrucciones para que las células del individuo vacunado fabriquen la proteína HA del H5N1 y, de esta manera, el sistema inmune la reconozca como extraña y genere anticuerpos contra ella. “No estamos inventando una química nueva, sino aplicando una plataforma ya validada a un blanco distinto: el H5N1”, señala Sánchez Alberti.
Sin embargo, el equipo del LITAN también trabaja en nuevas alternativas . “Apostar todo a la HA tiene un techo. La HA es una proteína que muta con relativa frecuencia, así que un virus puede ‘escaparse’ de la inmunidad que genera la vacuna si esa proteína cambia lo suficiente. Ahí aparece la neuraminidasa (NA), la otra proteína grande de la superficie del virus, que hasta ahora quedó bastante relegada en el diseño de vacunas”, explica el científico.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Se entregaron los galardones del “Premio Merck – CONICET de Innovación en Ciencias de la Salud 2026”
22 de octubre de 2026
Se entregaron los galardones del “Premio Merck – CONICET de Innovación en Ciencias de la Salud 2026”
El proyecto ganador del primer lugar es liderado por Mariano Fernández Corazza, investigador del CONICET, con lugar de trabajo en el Instituto de Investigaciones en Electrónica, Control y Procesamiento de Señales, mientras que el segundo lugar fue para el científico del Consejo Héctor Ramiro Quintá, con lugar de trabajo en el Hospital Alemán.
NOTICIAS INSTITUCIONALES
El proyecto ganador del primer lugar es liderado por Mariano Fernández Corazza, investigador del CONICET, con lugar de trabajo en el Instituto de Investigaciones en Electrónica, Control y Procesamiento de Señales, mientras que el segundo lugar fue para el científico del Consejo Héctor Ramiro Quintá, con lugar de trabajo en el Hospital Alemán.
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El CONICET y Merck Argentina, empresa alemana líder en ciencia y tecnología, anunciaron los proyectos ganadores del “Premio Merck – CONICET de Innovación en Ciencias de la Salud 2026” en un acto celebrado en el Auditorio del Centro Cultural de la Ciencia (C3) que estuvo encabezado por el presidente del CONICET, Daniel Salamone, el director general del Grupo Merck en Argentina Marcelo Ponte y la Embajadora de la República Federal de Alemania, Catalina Cullas y la Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle.
El proyecto ganador del primer lugar fue: “NViES – NeuroVisualizer for Electrical Stimulation. Desarrollo de un software para la visualización y optimización de estimulación eléctrica intracraneal en pacientes con epilepsia fármaco resistente”, liderado el investigador del Consejo en el Instituto de Investigaciones en Electrónica, Control y Procesamiento de Señales (LEICI, CONICET – UNLP), Mariano Fernández Corazza, quien remarcó que este impulso brindado al trabajo científico “nos ayuda muchísimo y nos permite seguir avanzando con nuestro trabajo. Estamos desarrollando un software como servicio para mejorar la calidad de vida de pacientes con epilepsia”. Asimismo, agradeció a las instituciones organizadoras del Premio y a los integrantes de su equipo y laboratorio, así como al Hospital El Cruce, por el acompañamiento y las condiciones que les permiten continuar con el proyecto. Por último, destacó el encuentro con los demás participantes y señaló que fue una experiencia muy enriquecedora.
Mientras, el segundo lugar fue para el proyecto: “HBP-MF-HQ: desarrollo de un agonista sintético del receptor DCC como plataforma terapéutica escalable para lesiones medulares traumáticas severas”, liderado por el investigador del Consejo, Héctor Ramiro Quintá, quien agradeció el apoyo del Premio Merck-CONICET a la investigación en todas sus ramas, especialmente a la neurociencia. “Este subsidio representa una oportunidad importante, porque me va a permitir avanzar con mi proyecto el cual estoy desarrollando en el Hospital Alemán, así que un especial agradecimiento también por el apoyo”, expresó.
El concurso -que cuenta con el apoyo de la Embajada de la República Federal de Alemania en Argentina- tiene como objetivo estratégico compartido por Merck y el CONICET: contribuir a la aceleración de startups en el campo de la investigación en ciencias básicas y aplicadas en el ámbito de la salud y que generen valor a la sociedad. Para esta edición, se presentaron 84 proyectos que cuentan con base científica y/o tecnológica en el campo de la salud, los cuales generan valor a la comunidad.
Durante su discurso, el titular del CONICET, Daniel Salamone, expresó: “El Premio Merck-CONICET de Innovación en Ciencias de la Salud es una iniciativa que pone en valor el talento científico argentino y fortalece la articulación público-privada para transformar el conocimiento en soluciones concretas que mejoren la vida de las personas. Quiero destacar el compromiso y la calidad de los más de 80 proyectos presentados, y felicitar especialmente a los diez finalistas y a los ganadores por la excelencia y el potencial innovador de sus propuestas. Asimismo, quiero reconocer la rigurosa y comprometida labor del destacado jurado, fundamental para garantizar la excelencia de este premio. Esta iniciativa reafirma nuestro compromiso con una ciencia que contribuya al desarrollo tecnológico y productivo de nuestro país”. También, Salamone reafirmó la importancia del trabajo mancomunado tanto con Merck como con la Embajada de la República Federal de Alemania.
Por su parte, Marcelo Ponte remarcó que “La gran cantidad de proyectos recibidos este año demuestra el poder de convocatoria que ha alcanzado este Premio y, sobre todo, el enorme talento y la capacidad de innovación que existen en la comunidad científica argentina. Detrás de cada proyecto hay personas y equipos que dedican su conocimiento, su tiempo y su esfuerzo a investigar y a buscar respuestas a desafíos concretos de la salud. Y eso es algo que, desde Merck, valoramos profundamente.”
La Embajadora de la República Federal de Alemania, Catalina Cullas aseguró: “Me alegra que el Premio MERCK-CONICET en Innovación en Ciencias de la Salud, fruto de la colaboración público-privada entre Argentina y Alemania, se haya institucionalizado y se haya vuelto un evento fijo en nuestro calendario de actividades de cada año. Largo plazo y continuidad son dos de las principales características de nuestra relación bilateral, tanto en el sector económico como también en el sector científico. Pero, sobre todo, felicito a todos aquellos jóvenes científicos que se presentaron con sus ideas a este Premio. Estos proyectos son fruto de su esfuerzo y trabajo diario y producto de su convicción, de que la ciencia es clave para el desarrollo del país. ¡Continúen trabajando con ese espíritu innovador!”
Finalmente, la Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle expresó, “El Premio Merck–CONICET 2026 refleja lo que queremos impulsar, que la investigación básica, la cual es clave, también se traduzca en resultados concretos que mejoren la salud de las personas. Esta articulación entre la ciencia, las instituciones y el sector privado es clave para fortalecer la innovación. Felicito a quienes participaron por su esfuerzo y compromiso, y reafirmo nuestro apoyo para que el talento argentino encuentre oportunidades de desarrollo en nuestro país”.
Presentación de las propuestas finalistas y selección de los proyectos ganadores
El total de las postulaciones fueron evaluadas por una Comisión Evaluadora compuesta desde el CONICET por el Dr. Roque Javier Minari, investigador en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, CONICET-UNL), la Dra. Marisa Martinelli, investigadora en el Instituto de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Procesos y Química Aplicada (IPQA, CONICET-UNC) y el Dr. Jorge Diego Marco, investigador en el Instituto de Patología Experimental “Dr. Miguel Ángel Basombrío” (IPE, CONICET-UNSa). En representación de la empresa Merck: la Dra. Ángeles Nico, la Dra. María José del Campo y el Dr. Joaquín González.
En la instancia final, los diez proyectos finalistas presentaron sus propuestas en modalidad Pitch ante el Gran Jurado, conformado por parte del CONICET: El Dr. Ricardo Allegri, investigador en el Instituto de Neurociencias (INEU, CONICET-FLENI) y la Dra. Marcela Michaut, investigadora en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza “Dr. Mario H. Burgos” (IHEM, CONICET-UNCU). Y por parte de Merck la Dra. Natalia García y el Dr. Mauricio Valiere
Durante el acto, las autoridades hicieron entrega de los diplomas a los representantes de los proyectos finalistas. (Ver Recuadro).
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Convocatoria para Pasantía en empresa de Transporte de Pasajeros
La empresa Grupo Her necesita cubrir una (1) plaza, de pasantía rentada detallada a continuación: El objetivo de la…
La empresa Grupo Her necesita cubrir una (1) plaza, de pasantía rentada detallada a continuación:
El objetivo de la pasantía será brindar soporte administrativo y operativo al área de Tráfico, colaborando en la gestión, actualización y seguimiento de documentación, registros y planillas vinculadas a conductores, unidades y servicios. Su gestión contribuirá al orden, precisión y disponibilidad de la información operativa.
Al ser un puesto formativo y de aprendizaje, el pasante desarrollará sus actividades bajo la supervisión y acompañamiento del Analista de Tráfico.
El o la pasante colaborará en las siguientes tareas:
Duración y modalidad
Estudiante de Ingeniería en Transporte
Ley 26.427 – Pasantías Educativas.Ord. 379 – Reglamentación de las Modalidades de las Prácticas Profesionales de la UNER.
Inscripción abierta hasta el 27 de Octubre de 2026
Completar el siguiente formulario:
Campus UNER Oro VerdeRuta Pcial. Nº 11 Km 10,5Oro Verde – Entre Ríos (3100)Tel: +54 (343) 49751004975101 / 077 / 078
CAMPUS VIRTUAL FIUNER
REGISTRO PÚBLICO DOCENTE
UNIVERSIDAD NACIONAL DE ENTRE RÍOS
Copyright © 2026 Facultad de Ingeniería – Universidad Nacional de Entre Ríos
Fuente: https://www.ingenieria.uner.edu.ar/listado-noticias/
La práctica diaria que podría ayudar a moderar los antojos de comida que aparecen después de cenar
Un estudio incluyó a 66 personas y midió cambios en el deseo de ingerir alimentos, el estrés y la relación con las emociones
Por Santiago Abraldes
Cuando termina la cena y se acercan las horas de descanso, puede aparecer el deseo de comer algo dulce o salado, incluso sin hambre. Ese impulso puede surgir después de la última comida del día y vincularse con los hábitos posteriores a la cena o con la tendencia a comer por estrés.
Para examinar ese tipo de impulso, una investigación publicada en 2024 por la revista científica Scientific Reports evaluó una práctica diaria de meditación de atención plena en personas con tendencia a comer por estrés. El trabajo comparó sus resultados con los de un grupo que recibió una capacitación sobre salud.
Según Lauri Wright, directora de programas de nutrición y profesora asociada de la University of South Florida, en Verywell Health, las rutinas posteriores a la cena pueden influir en el deseo de comer.
Diana Guevara, magíster en Salud Pública, nutricionista dietista registrada y supervisora de nutrición del programa Nourish de UTHealth, también citada por la publicación, aportó recomendaciones sobre ese momento del día. Sus sugerencias se diferencian de la práctica que evaluó la investigación.
La investigación incluyó a 66 personas sin experiencia previa en meditación que dijeron tener tendencia a comer por estrés. Durante 31 días, una parte de los participantes realizó una práctica en línea de meditación de atención plena durante 15 minutos diarios.
El otro grupo recibió una capacitación sobre salud de igual duración y por la misma vía. Antes y después de la intervención, los investigadores aplicaron cuestionarios y realizaron estudios por imágenes del cerebro en reposo.
Los autores, encabezados por Anna Torske, informaron que el grupo que meditó aumentó sus indicadores de atención plena. También redujo las mediciones de alimentación por estrés, alimentación emocional y antojos, en comparación con el otro grupo.
Los puntajes de antojos registrados en un cuestionario bajaron de un promedio de 84 a 55,6 en el grupo de meditación, mientras que el grupo que recibió la capacitación sobre salud no mostró una diferencia significativa en esa medición.
La alimentación por estrés describe la tendencia a comer como respuesta a situaciones de tensión. La alimentación emocional se refiere al consumo asociado a un estado de ánimo y no necesariamente a una necesidad de alimento.
Como el trabajo utilizó cuestionarios, los resultados reflejan cambios que los participantes informaron durante el período analizado.
Los investigadores también observaron cambios en la relación entre la actividad de distintas zonas del cerebro mientras las personas estaban en reposo. El equipo indicó que se necesitan más estudios para confirmar el posible alcance de esta práctica.
Según Wright, una caminata después de cenar puede formar parte de una rutina para regular el apetito y transitar las horas previas al descanso.
Guevara mencionó movimientos suaves dentro del hogar, como algunas posturas de yoga o bailar despacio. Se trata de sugerencias profesionales, no de las prácticas evaluadas por el estudio de 2024.
La investigación evaluó únicamente la meditación de atención plena, realizada durante 15 minutos diarios a lo largo de 31 días. Wright y Guevara también mencionaron otras alternativas para quienes relacionan el tiempo posterior a la cena con el deseo de comer.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/