El ejercicio que recomiendan los expertos para fortalecer el corazón después de los 50
Dolores articulares, riesgo de diabetes y menor energía suelen aparecer con la edad, pero una práctica específica ayuda a conservar músculo y reducir complicaciones
Por Ismael Yasnikowski
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Superar la barrera de los 50 años suele marcar un cambio en la percepción del bienestar personal. Dolores articulares, menor energía y la aparición de problemas como la diabetes tipo dos o el colesterol alto se vuelven más frecuentes en esta etapa, según explicó el entrenador español Álvaro Puche en declaraciones al medio francés Purepeople. Aunque el envejecimiento es un proceso natural, distintos expertos y organismos internacionales destacan que una vida activa permite retrasar y reducir los efectos físicos asociados al paso del tiempo.
En este contexto, la actividad física ocupa un lugar central, aunque no todas las rutinas tienen el mismo impacto. Subir escaleras o nadar pueden aportar beneficios, pero entrenadores experimentados coinciden en que el fortalecimiento muscular representa el ejercicio esencial para cuidar el corazón y conservar la musculatura a partir de esta edad.
El American College of Sports Medicine, citado por la Universidad de Harvard, respalda esta recomendación; su informe indica que el ejercicio de resistencia mejora la fuerza, la funcionalidad y la independencia en la vejez, además de contribuir al mantenimiento de la salud ósea y metabólica, factores decisivos para quienes superan los 50 años.
El cuerpo humano experimenta una disminución progresiva de la musculatura con el paso de los años, fenómeno conocido como sarcopenia. Esta pérdida no solo compromete la fuerza física, sino que también afecta la movilidad, el equilibrio y la capacidad de realizar actividades cotidianas. Además, una menor cantidad de tejido muscular suele coincidir con un metabolismo más lento, lo que favorece la acumulación de grasa y eleva el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas.
Según explicó el especialista, el músculo “no solo sirve para mover el cuerpo, también funciona como un órgano endocrino capaz de liberar sustancias que intervienen en procesos metabólicos e inflamatorios”. Diversos organismos científicos respaldan esta afirmación al vincular una adecuada salud muscular con mejor control de la glucosa, menor inflamación y mayor protección frente a enfermedades crónicas.
Caminar a diario o nadar son hábitos recomendados para favorecer la salud cardiovascular y mantener el peso bajo control. Sin embargo, el entrenador subraya que esas actividades, aunque valiosas, no aportan el estímulo necesario para conservar la masa muscular ni la densidad mineral ósea cuando el paso de los años avanza.
El fortalecimiento muscular, ya sea con pesas, máquinas, bandas elásticas o el peso corporal, genera una sobrecarga que obliga a músculos y huesos a adaptarse, reforzando así la estructura corporal. Este tipo de rutina también reduce la probabilidad de caídas y fracturas, complicaciones habituales en personas mayores.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos realicen ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana y mantengan una cantidad suficiente de ejercicio aeróbico. Estas directrices, recogidas en documentos oficiales, insisten en la importancia de combinar ambas modalidades para lograr una protección completa frente a las enfermedades asociadas al envejecimiento.
Uno de los argumentos más frecuentes para evitar la actividad física es la falta de tiempo. Sin embargo, los especialistas aclaran que no resulta indispensable pasar largas horas en un gimnasio para obtener resultados. Dos o tres sesiones semanales, bien estructuradas y adaptadas al nivel de cada persona, suelen ser suficientes para notar mejoras en la fuerza y la funcionalidad.
Las rutinas pueden enfocarse en grandes grupos musculares mediante movimientos como sentadillas, remos o levantamientos funcionales. La clave se encuentra en aumentar la intensidad de manera progresiva y cuidar la técnica para evitar lesiones. En el caso de personas con patologías previas o que llevan tiempo sin practicar ejercicio, los expertos aconsejan consultar primero con un profesional sanitario.
De acuerdo con los especialistas, avanzar en la edad requiere estímulos específicos para conservar la musculatura y la fortaleza ósea. Mantener una buena condición física después de los 50 no depende únicamente del ejercicio cardiovascular, sino también de preservar la fuerza necesaria para afrontar las actividades cotidianas con autonomía.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Una especialista explica la caída hormonal del posparto y sus efectos emocionales
En un episodio del podcast Rattled, la doctora Lucky Sekhon describió cómo el descenso brusco de estrógeno y progesterona tras el parto puede alterar el ánimo, la energía y la percepción de identidad, sobre todo durante la lactancia
Por Santiago Abraldes
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En el podcast Rattled, la conductora Becky Kennedy y la doctora Lucky Sekhon analizaron los cambios hormonales que atraviesan las mujeres después del parto. La especialista explicó que la sensación de no reconocerse tras el nacimiento del bebé se debe a una brusca caída hormonal que puede extenderse durante la lactancia. Este proceso impacta la química cerebral, el ánimo, la energía y la identidad, y según la especialista, la recuperación puede demorar entre uno y dos años.
Kennedy planteó una inquietud que, según dijo, oye con frecuencia a las tres o cuatro semanas del parto: “No sé si esto es depresión posparto. No sé si esto es ansiedad posparto, pero algo se siente distinto. Este es mi bebé. Esta es mi vida ahora. No me reconozco del todo. Algo simplemente no se siente bien”.
La médica explicó que la placenta funciona durante el embarazo como una “fábrica de hormonas” y que los niveles de estrógeno pueden llegar hasta cien veces lo habitual durante un ciclo menstrual. “Cuando esa placenta sale de tu cuerpo en el parto, no estás atravesando solo una transición, estás cayendo por un precipicio hormonal”, afirmó.
Kennedy recurrió a una imagen extrema para describir ese cambio brusco: “Mi coche acaba de chocar desde 9.656 kilómetros por hora contra una pared”. Sekhon respaldó esa comparación: “Yo se lo describo a mis pacientes como un latigazo hormonal. Eso es exactamente lo que es”.
La especialista señaló que la lactancia puede prolongar parte de ese cuadro porque inhibe las señales que el cerebro envía a los ovarios para reiniciar la ovulación. “Pasas de ese nivel tan alto de hormonas, estrógeno y progesterona, a una caída completa, y luego muchas veces tienes esta supresión sostenida de estrógeno”, dijo.
Sekhon sostuvo que esa caída tiene efectos en varios planos del cuerpo, incluido el cerebro. “Cuando la gente dice ‘no me siento yo misma’, acabas de caer por un precipicio hormonal. Por supuesto que tu cerebro va a quedar sacudido por eso”, afirmó.
También explicó que en el posparto se suman la falta de sueño, los cambios físicos y un cambio social en la atención que recibe la madre. “Llegas a casa desde el hospital y pasas de que todos digan ‘voy a cuidar de la embarazada’ a ‘el bebé, el bebé, el bebé’, y de repente te sientes algo abandonada”, dijo.
La médica añadió que el cuerpo tarda mucho más que las seis semanas del control habitual en acomodarse. “Para muchas personas lleva de uno a dos años”, afirmó, antes de contar que en su caso recién a los 18 meses sintió que volvía a reconocerse “una nueva versión” de sí misma.
Cuando Kennedy propuso la fórmula “Química, no carácter”, Sekhon la retomó de inmediato. “Eso explica muchas cosas”, dijo, y añadió que ese enfoque ayuda a no cargar con culpa cuando aparecen emociones difíciles o una fuerte hipervigilancia, que describió como una adaptación protectora para el bebé y que también puede derivar en ansiedad.
Sobre la dificultad de sentirse unida al bebé de inmediato, Sekhon pidió darse margen. “Tu cuerpo puede estar en una especie de modo supervivencia”, dijo. Luego marcó una diferencia: “Hay que distinguir entre ‘todavía no me siento tan unida’ y ‘estoy teniendo pensamientos aterradores’ o emociones que asustan”.
Al pasar a los intervalos entre embarazos, Sekhon ordenó la decisión en tres planos: preparación física, emocional y logística. “Hay una ventana en la que probablemente no conviene volver a quedar embarazada tan rápido”, señaló.
La especialista dijo que un intervalo corto entre embarazos se ha asociado con más riesgo de parto prematuro y otros problemas, porque el útero necesita tiempo para sanar tras haber alcanzado hasta cinco veces su tamaño original. “De verdad, deberías esperar al menos seis meses”, afirmó.
Sekhon añadió que, si hubo cesárea o un parto complicado, quizá convenga esperar al menos un año o un año y medio. También aclaró que la decisión no depende solo del calendario y pidió flexibilidad ante planes familiares trazados antes de vivir el posparto: “Podemos planificarlo, pero tenemos que ajustar nuestros planes si no es el plan correcto para el momento en que estás”.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Qué beneficios de los alcauciles destacan los especialistas para la digestión, el ejercicio y la recuperación muscular
Esta flor comestible reúne compuestos poco comunes y suma un efecto inesperado en rutinas exigentes
Por Santiago Abraldes
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El alcaucil ofrece una composición nutricional que la convierte en un alimento funcional para la salud y el rendimiento físico. Según explica la doctora en Ciencias Biológicas, naturópata y profesora de nutrición Yolanda Vázquez Mazariego en Sport Life, esta flor comestible de la planta Cynara scolymus destaca por concentrar compuestos beneficiosos para el organismo, entre ellos la cinarina, fibra prebiótica y micronutrientes como potasio, magnesio, vitamina K y folato.
Esta combinación resulta especialmente útil para quienes buscan mejorar la digestión, favorecer la función hepática y optimizar la absorción de nutrientes. Además, su bajo valor calórico y su efecto saciante la convierten en una opción idónea en planes de alimentación orientados a la actividad física y la recuperación muscular.
Según la especialista, la alcachofa o alcaucil reúne beneficios clave para quienes practican deporte y buscan cuidar su metabolismo. Entre sus atributos principales está la capacidad de estimular la producción de bilis gracias a la cinarina, lo que facilita la digestión de grasas y la desintoxicación hepática en dietas altas en proteínas o suplementos.
El alto contenido en antioxidantes como la cinarina y los flavonoides —luteolina y apigenina— ayuda a reducir el estrés oxidativo y la inflamación post-entrenamiento. Esto puede favorecer la recuperación muscular y limitar el daño celular tras el ejercicio intenso.
La fibra prebiótica (inulina) mejora la salud intestinal, favorece la absorción de nutrientes y reduce molestias digestivas como hinchazón o pesadez. La alcachofa contribuye a estabilizar los niveles de glucosa en sangre, previniendo picos de insulina y manteniendo la energía constante durante entrenamientos prolongados.
Su bajo contenido calórico —alrededor de 47 kcal cada 100 gramos— y su capacidad saciante la hacen útil en dietas de control de peso o definición muscular.
El aporte de potasio, magnesio y folato es esencial para la contracción muscular, la recuperación neuromuscular y la formación de glóbulos rojos. La vitamina K fortalece la estructura ósea y reduce el riesgo de lesiones, mientras que el folato es necesario para quienes presentan alta actividad celular.
La especialista sugiere varias formas de incorporar la alcachofa en la alimentación diaria. En temporada, puede tomarse hervida, al vapor, a la parrilla o asada, y es ideal como ingrediente en ensaladas post-entrenamiento. También puede prepararse como crema o sopa ligera para consumir antes del ejercicio, lo que ofrece una alternativa versátil y ligera para la previa de la actividad física.
Fuera de temporada, la alcachofa en conserva natural permite mantenerla en la despensa y utilizarla en platos calientes de verduras o en ensaladas frías. Otra opción es la infusión de hojas como té digestivo después de las comidas.
Para quienes buscan una concentración mayor, existen extractos o cápsulas que potencian su acción sobre el hígado y la digestión, facilitando así su integración en distintas rutinas alimentarias a lo largo del año.
De acuerdo con Mazariego, la fama de la alcachofa como aliada del hígado y la pérdida de peso tiene raíces históricas en la medicina europea de la Edad Media. Las recomendaciones tradicionales han sido corroboradas por la ciencia, que ha demostrado que los compuestos bioactivos de la alcachofa —cinarina, ácidos fenólicos, flavonoides e inulina— producen efectos positivos sobre la salud hepática y digestiva.
La cinarina estimula la producción y flujo de bilis, facilitando la digestión de grasas y la depuración hepática. Además, puede reducir el colesterol LDL y aliviar síntomas como hinchazón o digestiones pesadas, debido a sus propiedades coleréticas y antioxidantes.
Su alto contenido en potasio y ciertos polifenoles le confieren un efecto diurético suave, ayudando a eliminar el exceso de líquidos sin perder minerales. Estas propiedades han sido validadas por investigaciones clínicas y por organismos como la Comisión E Alemana, lo que respalda su uso tradicional como remedio natural para apoyar el hígado y la digestión.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Encuentran el ámbar más antiguo del mundo: tiene 385 millones de años y es anterior a los dinosaurios
Investigadores científicos hallaron cientos de fragmentos microscópicos en una capa de carbón del noroeste de China. Por qué el descubrimiento reescribe la historia de las plantas y sus defensas químicas
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El ámbar es resina de árbol que se endureció y fosilizó a lo largo de millones de años. Con frecuencia conserva en su interior restos de plantas, insectos y otros organismos del mundo en que se formó.
Un hallazgo en el noroeste de China empujó hacia atrás el origen conocido del ámbar en 65 millones de años. Los 241 fragmentos recuperados tienen 385 millones de años, 150 millones antes de que aparecieran los dinosaurios.
El paleontólogo Cihang Luo, de la Academia China de Ciencias, publicó el estudio en Science Advances. Su conclusión: una planta vascular sin semilla ya producía resina terpenoide químicamente compleja mucho antes de lo que se creía.
El ámbar es resina de árbol que se endureció y fosilizó a lo largo de millones de años hasta convertirse en una piedra de tonos cálidos.
Más allá de su aspecto, conserva restos del mundo en que se formó: polen, invertebrados, incluso fragmentos de reptiles y pequeños dinosaurios, lo que lo convierte en una fuente de información única para los paleontólogos.
El registro anterior de ámbar pertenecía al Carbonífero tardío y estaba asociado a plantas con semilla. El nuevo material procede del Devónico medio, antes de que ese tipo de plantas hubiera surgido y se hubiera diversificado sobre la Tierra.
Los investigadores extrajeron 241 fragmentos de entre 0,1 y 1,5 milímetros a partir de 10 kilogramos de carbón de la formación Hujiersite, en el extremo noroeste de China.
Eran tan pequeños que solo se podían detectar con luz ultravioleta, que los hacía brillar frente a la roca que los rodeaba.
Luo contó a ScienceAlert que la primera reacción fue de entusiasmo, seguida de cautela. “Una identificación de ámbar de aproximadamente 385 millones de años sería extraordinaria, así que al principio tratamos las partículas simplemente como material orgánico parecido a la resina”, explicó.
La confirmación llegó tras una batería de pruebas químicas: análisis ópticos, espectroscopía infrarroja y espectrometría de masas. Solo entonces los investigadores determinaron que los granos tenían las señales químicas características de resinas del tipo de las coníferas.
El hallazgo obliga a reconsiderar qué grupos vegetales desarrollaron primero defensas químicas complejas. El equipo no pudo identificar qué familia de árboles extintos produjo la resina, pero determinó que ya existía presión ambiental suficiente para que las plantas necesitaran esa protección.
Los incendios forestales y los hongos parásitos ya representaban una amenaza antes de que los insectos se volvieran grandes consumidores de plantas. Bajo esa lectura, la resina no nació como respuesta a un ecosistema moderno en miniatura, sino en paisajes terrestres todavía en formación.
La producción de resina pudo haber sido una innovación más dentro de un conjunto de cambios que transformó la vida vegetal en ese período. Junto con la evolución de los árboles, la madera, las hojas y los sistemas radiculares profundos, ayudó a las primeras plantas vasculares a sobrevivir y expandirse por los ambientes terrestres.
Luo describió el entorno como “un ambiente húmedo, rico en materia orgánica, con manchas dispersas de vegetación vascular temprana”. Había hongos y artrópodos terrestres, pero las redes alimentarias eran mucho menos complejas que las de los bosques posteriores.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Comer de día y dormir de noche: qué beneficios tiene ajustar los hábitos al ritmo circadiano
Cada vez más especialistas recomiendan alimentarse y descansar acorde a los tiempos de la naturaleza. Las consecuencias en el metabolismo y la salud de vivir desfasados
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La investigación sobre el ritmo circadiano —el “reloj biológico” interno del cuerpo— reveló que alinear los horarios de alimentación y descanso con los ciclos naturales de luz y oscuridad aporta beneficios concretos para la salud metabólica, el sueño y la prevención de enfermedades crónicas.
Cada vez más evidencia demuestra cómo influye esta sincronización en el bienestar cotidiano y cuáles son las recomendaciones prácticas para aprovecharla.
El cuerpo humano posee un “reloj central” en el cerebro que responde principalmente a la luz solar.
“La luz de la mañana ayuda a marcar el comienzo del día y la oscuridad favorece la preparación para el sueño”, comenzó a explicar a Infobae la médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Marianela Aguirre Ackermann (MN 151.867).
Cada órgano relevante para el metabolismo, como el hígado, el páncreas, el músculo y el tejido adiposo, cuenta además con relojes biológicos propios. “Son mecanismos moleculares que regulan la actividad de numerosos genes y permiten que algunas funciones aumenten o disminuyan según el momento del día”, añadió la especialista.
Con ella coincidió la médica pediatra especialista en medicina funcional en niños y adultos Mariel Dobenau (MN 127.450) para quien la organización temporal del cuerpo es precisa: “Existe un reloj central en el cerebro sincronizado principalmente por la luz solar, pero además prácticamente todas las células poseen relojes periféricos. El hígado, el páncreas, el intestino, el músculo y el tejido adiposo trabajan de manera diferente según la hora del día”, apuntó en conversación con este medio.
Ambas expertas subrayaron que la luz sincroniza el reloj central y la comida, muchos de esos relojes periféricos. Cuando estos sistemas actúan en armonía, el organismo responde mejor a los nutrientes y al descanso.
Consultadas por Infobae, las especialistas identificaron ventajas claras de respetar el ritmo circadiano en las rutinas diarias:
El metabolismo no responde igual en todas las horas del día. “La sensibilidad a la insulina, la secreción de determinadas hormonas y la capacidad de manejar la glucosa varían a lo largo del día. En promedio, la tolerancia a la glucosa es mejor durante la primera parte del período de actividad y disminuye hacia la noche”, precisó Aguirre Ackermann.
Según Dobenau, durante la mañana existe mayor sensibilidad a la insulina y mejor utilización de la glucosa. “Durante la noche aumenta la melatonina, disminuye la secreción de insulina y los tejidos responden peor a ella”, diferenció.
En ese sentido, ambas señalaron que adelantar las comidas y evitar cenas tardías contribuye a una mejor respuesta glucémica y un metabolismo más eficiente.
La nutricionista explicó que “cuando los horarios de sueño y alimentación son regulares y están alineados con el ciclo de luz y oscuridad, suele observarse una utilización más eficiente de los nutrientes”. La pediatra agregó que, en esas condiciones, “mejora la utilización de grasas como combustible”.
Las investigaciones muestran que concentrar la alimentación en la primera parte del día “puede reducir el hambre nocturna y mejorar la regulación del apetito”, según Aguirre Ackermann. En estudios recientes, quienes adelantaron sus comidas experimentaron menos sensación de hambre en la noche.
La especialista en nutrición advirtió que dormir poco, trabajar de noche o concentrar la mayor parte de la ingesta al final del día “se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular”.
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Trastornos de coagulación: por qué el diagnóstico en mujeres tarda 14 años y qué proponen los expertos
Un estudio internacional publicado en The Lancet Haematology documentó una brecha global en el acceso a la detección respecto de los hombres. Qué contó a Infobae una de las médicas y coautoras sobre la situación en América Latina
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El sistema de salud tarda, en promedio, entre 14 y 16 años en diagnosticar una enfermedad que dificulta la coagulación de la sangre en mujeres desde que aparecen los primeros síntomas. En los hombres, ese mismo proceso lleva solo dos.
Esa brecha de más de una década tiene consecuencias directas: anemia recurrente, complicaciones durante el parto, cirugías pospuestas y deterioro de la calidad de vida. Una de las razones de fondo es que la medicina construyó su conocimiento sobre estas enfermedades casi exclusivamente a partir de pacientes varones.
La Comisión The Lancet Haematology registró esa desigualdad con datos de estudios de grupos de personas seguidos durante años y aconsejó reducir ese tiempo de espera a menos de 24 meses para el año 2035. La investigación se publicó en la revista The Lancet Haematology.
El trabajo fue liderado por Bethany Samuelson Bannow, del Instituto Oncológico de la Clínica Cleveland junto con investigadores de la Universidad de Míchigan y el Hospital Brigham and Women’s de Boston, en los Estados Unidos, la Universidad de Manchester, en el Reino Unido, la Universidad Queen’s, en Canadá, el Centro Médico Universitario Radboud de Nijmegen, Países Bajos, y la Universidad de Nigeria.
Durante más de veinte años, las mujeres en edad reproductiva quedaron excluidas de los ensayos clínicos por políticas de las autoridades regulatorias sobre medicamentos que buscaban proteger a fetos potenciales. Esa exclusión dejó sin datos propios a la mitad de la población mundial.
Los diagnósticos y los tratamientos se diseñaron a partir de pacientes masculinos. Las condiciones propias de las mujeres, como el sangrado menstrual abundante, la hemorragia posparto o la formación de coágulos en las venas asociada al embarazo, quedaron sin investigación suficiente.
La Comisión revisó el estado del conocimiento en seis áreas de salud hematológica que afectan de forma exclusiva o desproporcionada a mujeres y niñas. También identificó brechas en la evidencia y formuló recomendaciones con plazos concretos para organismos internacionales.
Encontraron que el sangrado menstrual abundante afecta a una de cada tres mujeres en la población general y a más del 80% de las que tienen trastornos hemorrágicos. En noviembre de 2025 había menos de 40 ensayos clínicos activos sobre este síntoma, frente a más de 4.000 para el cáncer de mama.
Solo al 8% de las adolescentes con sangrado abundante se les realizó una prueba de detección de la enfermedad de von Willebrand, que es un trastorno hereditario de la coagulación que provoca sangrados prolongados, pese a que las guías clínicas lo recomiendan.
Los investigadores detallaron que “solo uno de cada tres portadores de hemofilia, la enfermedad hereditaria que dificulta la coagulación de la sangre, conoce su estado genético, pese a que el 38% de los portadores conocidos presenta puntajes de sangrado anormales”.
En cuanto a la trombosis en el embarazo, el análisis mostró que en Estados Unidos se registran hasta 1,72 casos por cada 1.000 partos y que el 9,3% de las muertes maternas se atribuyen a esta causa.
Sobre las conclusiones generales del trabajo, los investigadores advirtieron que quizás “la barrera más grande para mejorar la atención de mujeres y niñas es la implementación de los hallazgos basados en evidencia una vez que están disponibles”.
La Comisión formuló 10 recomendaciones con plazos concretos. Entre ellas, propuso que para 2031 la Administración de Alimentos y Medicamentos (más conocida como FDA por su sigla en inglés) de los Estados Unidos, la Agencia Europea de Medicamentos y organismos equivalentes establezcan políticas que exijan igualdad —o esfuerzos concretos para alcanzarla— en la participación de hombres y mujeres en ensayos clínicos.
También la Comisión señaló que los datos sobre los países de ingresos bajos y medianos son escasos y que la investigación en mujeres embarazadas sigue limitada por restricciones regulatorias.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/