Comer de día y dormir de noche: qué beneficios tiene ajustar los hábitos al ritmo circadiano

Cada vez más especialistas recomiendan alimentarse y descansar acorde a los tiempos de la naturaleza. Las consecuencias en el metabolismo y la salud de vivir desfasados

Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google

La investigación sobre el ritmo circadiano —el “reloj biológico” interno del cuerpo— reveló que alinear los horarios de alimentación y descanso con los ciclos naturales de luz y oscuridad aporta beneficios concretos para la salud metabólica, el sueño y la prevención de enfermedades crónicas.

Cada vez más evidencia demuestra cómo influye esta sincronización en el bienestar cotidiano y cuáles son las recomendaciones prácticas para aprovecharla.

El cuerpo humano posee un “reloj central” en el cerebro que responde principalmente a la luz solar.

“La luz de la mañana ayuda a marcar el comienzo del día y la oscuridad favorece la preparación para el sueño”, comenzó a explicar a Infobae la médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Marianela Aguirre Ackermann (MN 151.867).

Cada órgano relevante para el metabolismo, como el hígado, el páncreas, el músculo y el tejido adiposo, cuenta además con relojes biológicos propios. “Son mecanismos moleculares que regulan la actividad de numerosos genes y permiten que algunas funciones aumenten o disminuyan según el momento del día”, añadió la especialista.

Con ella coincidió la médica pediatra especialista en medicina funcional en niños y adultos Mariel Dobenau (MN 127.450) para quien la organización temporal del cuerpo es precisa: “Existe un reloj central en el cerebro sincronizado principalmente por la luz solar, pero además prácticamente todas las células poseen relojes periféricos. El hígado, el páncreas, el intestino, el músculo y el tejido adiposo trabajan de manera diferente según la hora del día”, apuntó en conversación con este medio.

Ambas expertas subrayaron que la luz sincroniza el reloj central y la comida, muchos de esos relojes periféricos. Cuando estos sistemas actúan en armonía, el organismo responde mejor a los nutrientes y al descanso.

Consultadas por Infobae, las especialistas identificaron ventajas claras de respetar el ritmo circadiano en las rutinas diarias:

El metabolismo no responde igual en todas las horas del día. “La sensibilidad a la insulina, la secreción de determinadas hormonas y la capacidad de manejar la glucosa varían a lo largo del día. En promedio, la tolerancia a la glucosa es mejor durante la primera parte del período de actividad y disminuye hacia la noche”, precisó Aguirre Ackermann.

Según Dobenau, durante la mañana existe mayor sensibilidad a la insulina y mejor utilización de la glucosa. “Durante la noche aumenta la melatonina, disminuye la secreción de insulina y los tejidos responden peor a ella”, diferenció.

En ese sentido, ambas señalaron que adelantar las comidas y evitar cenas tardías contribuye a una mejor respuesta glucémica y un metabolismo más eficiente.

La nutricionista explicó que “cuando los horarios de sueño y alimentación son regulares y están alineados con el ciclo de luz y oscuridad, suele observarse una utilización más eficiente de los nutrientes”. La pediatra agregó que, en esas condiciones, “mejora la utilización de grasas como combustible”.

Las investigaciones muestran que concentrar la alimentación en la primera parte del día “puede reducir el hambre nocturna y mejorar la regulación del apetito”, según Aguirre Ackermann. En estudios recientes, quienes adelantaron sus comidas experimentaron menos sensación de hambre en la noche.

La especialista en nutrición advirtió que dormir poco, trabajar de noche o concentrar la mayor parte de la ingesta al final del día “se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular”.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/