Cómo el cáncer de pulmón podría usar el sistema nervioso y debilitar el cuerpo
Un estudio publicado en Science analizó un síndrome vinculado que provoca pérdida de músculo y grasa en pacientes con enfermedades crónicas. Los resultados, obtenidos en modelos animales, abren nuevas preguntas sobre el deterioro físico asociado a ciertos tumores
Por Constanza Almirón
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El cáncer de pulmón es una de las enfermedades oncológicas de mayor impacto global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 fue la principal causa de muerte por cáncer en el mundo, con cerca de 2,5 millones de nuevos casos y 1,8 millones de fallecimientos.
Pero el daño que provoca no depende solo del crecimiento del tumor. En muchos pacientes, el cáncer también altera el metabolismo, el apetito, la fuerza muscular y la capacidad del cuerpo para sostener sus reservas. Una de las expresiones más graves de ese deterioro es la caquexia, un síndrome que causa pérdida involuntaria de músculo y grasa.
En ese marco, un estudio publicado en Science y difundido por el Instituto Salk planteó que el cáncer de pulmón puede agravar la caquexia a través del sistema nervioso.
En particular, ciertos tumores pulmonares parecen comunicarse con el cerebro mediante neuronas sensoriales del propio pulmón. Esa “línea directa” —una red de nervios que normalmente sirve para enviar señales sobre lo que ocurre en las vías respiratorias— contribuiría a empeorar el cuadro. En modelos de ratón, interrumpir esa vía nerviosa o bloquear la producción de prostaglandina E2 redujo o evitó el cuadro, de acuerdo con el Instituto Salk.
La caquexia se asocia a enfermedades crónicas y puede afectar la calidad de vida y la tolerancia a tratamientos. Según la Clínica Cleveland, citada por el Instituto Salk, una cuarta parte de las muertes por cáncer puede atribuirse a esta condición.
El estudio fue encabezado por Thales Papagiannakopoulos, próximo profesor del Instituto Salk, y se realizó en la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (NYU). “Estos tumores de cáncer de pulmón están esencialmente controlando el comportamiento humano al aprovechar el sistema nervioso y tomar control de las neuronas sensoriales locales del pulmón”, afirmó en un comunicado del instituto.
Papagiannakopoulos agregó que el rol del sistema nervioso periférico (los nervios fuera del cerebro y la médula espinal) en la caquexia por cáncer es completamente nuevo. También señaló al medio que este hallazgo podría abrir oportunidades terapéuticas para mejorar la atención oncológica.
Una forma simple de verlo es la siguiente: así como un sensor de humo detecta un problema y activa una alarma central, las neuronas sensoriales del pulmón perciben estímulos y envían “avisos” al cerebro. La hipótesis del trabajo es que algunos tumores estarían usando ese sistema de comunicación para disparar respuestas que terminan favoreciendo el desgaste del cuerpo.
Según un estudio alemán de 2015 citado por la fuente, la caquexia afecta a cerca de la mitad de los pacientes con cáncer. Además, también puede acompañar otras enfermedades crónicas —como el alzheimer o problemas cardiovasculares— y afecta a unos 9 millones de personas en el mundo.
Durante mucho tiempo, estos síntomas se atribuyeron a efectos neurológicos derivados de factores inmunitarios circulantes vinculados con enfermedades crónicas. Según el Instituto Salk, esa explicación estuvo condicionada por la falta de modelos de laboratorio que permitieran entender con mayor precisión los mecanismos de la caquexia.
En muchos estudios previos, los tumores se ubicaban en lugares poco adecuados o alcanzaban tamaños difíciles de comparar con lo que ocurre en humanos. Por eso, el equipo desarrolló modelos murinos de cáncer de pulmón con tumores colocados en el sitio apropiado y con un tamaño más razonable.
Michael Cross, investigador de posgrado en el laboratorio de Papagiannakopoulos en NYU, dijo al Instituto Salk que un modelo “más fisiológicamente relevante” permite hallazgos más específicos. Contó que así detectaron que un subtipo de tumor pulmonar promovía la caquexia con más fuerza que otros y que, además, ese subtipo se comunicaba de manera local con el sistema nervioso periférico.
Con esos modelos, los científicos compararon varios subtipos de cáncer de pulmón y observaron que uno de ellos impulsaba la caquexia, mientras los otros no. Los ratones afectados comían menos. Sin embargo, cuando el equipo aumentó las calorías y la grasa de su alimento para intentar que recuperaran peso, el problema empeoró.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
El cáncer podría alcanzar 35 millones de casos anuales en 2050, según la OMS
La Organización Mundial de la Salud advirtió que los nuevos casos de cáncer casi se duplicarán para ese año. Más de 26.000 personas mueren cada día por esta enfermedad, que se mantiene como la segunda causa de muerte global, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares
Por Agustín Gallardo
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que, sin intervención urgente, los casos anuales de cáncer podrían alcanzar casi 35 millones para 2050. Un informe divulgado subraya: “La OMS pide medidas urgentes, ya que se prevé que los nuevos casos de cáncer casi se dupliquen para 2050”.
Los especialistas de la OMS y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) resaltaron que más de 26.000 personas mueren cada día a causa de esta enfermedad, que mantiene su posición como la segunda causa de muerte global, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares.
El informe detalla que en 2026 se estiman 20,6 millones de nuevos casos de cáncer y cerca de 10 millones de muertes anuales. Estas cifras reflejan una tendencia al alza que, de no revertirse, marcará un duro golpe para los sistemas de salud y para millones de familias en todo el mundo.
El cáncer afecta no solo la salud física, sino también el bienestar emocional y la estabilidad económica de quienes lo padecen y de sus entornos cercanos. La OMS alertó que “la mayoría de las personas se verán afectadas por el cáncer en algún momento de su vida, ya sea por un diagnóstico propio o el de un familiar cercano”.
La desigualdad en la atención es uno de los puntos críticos señalados. El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, sostuvo: “El cáncer es una enfermedad profundamente personal que nos afecta a casi todos. Pero la supervivencia al cáncer nunca debería depender del lugar de nacimiento ni de los ingresos de la persona”. Además, advirtió: “Las desigualdades documentadas en este informe no son inevitables; son consecuencia de decisiones, y pueden revertirse mediante una acción más firme y coordinada”.
El análisis del informe revela que Asia concentra más de la mitad de los casos y muertes por cáncer debido a su gran población, mientras que Europa soporta una carga desproporcionada, con el 21 % de los casos y el 20 % de las muertes, pese a representar solo el 9 % de la población mundial.
En contraste, países africanos y ciertas zonas de Asia presentan tasas de incidencia más bajas, pero enfrentan una mortalidad significativamente mayor por el acceso limitado a diagnósticos y tratamientos.
El cáncer de pulmón sigue siendo la principal causa de muerte oncológica a nivel global. Entre los hombres destacan los cánceres de pulmón, próstata y colorrectal, mientras que entre las mujeres sobresalen los de mama, pulmón y colorrectal.
Casi cuatro de cada diez casos de cáncer en el mundo están relacionados con factores prevenibles, especialmente infecciones como el VPH, hepatitis B y C, y Helicobacter pylori, además del consumo de alcohol y tabaco, el sobrepeso y la falta de actividad física.
La Dra. Elisabete Weiderpass, directora de la IARC, advirtió: “El perfil del cáncer está evolucionando, impulsado cada vez más por el aumento de la obesidad, el sedentarismo, las dietas poco saludables y la contaminación atmosférica. La prevención del cáncer debe seguir siendo una prioridad política”.
El informe reconoce progresos, como la reducción del 27 % en el consumo de tabaco desde 2010, lo que ha contribuido a la baja de casos y muertes por cáncer de pulmón en algunas regiones.
El compromiso político también creció: el 82 % de los países cuenta hoy con planes nacionales de control del cáncer, comparado con el 50 % en 2010. Además, la cobertura de vacunación y el acceso mejorado al agua, saneamiento e higiene han ayudado a reducir los cánceres ligados a infecciones.
En las naciones de altos ingresos, los programas de detección precoz identifican la mayoría de los casos de cáncer de mama y el 74 % de las mujeres accede a pruebas de detección de cuello uterino. Sin embargo, los medicamentos oncológicos esenciales siguen siendo inaccesibles para muchos. En países de ingresos bajos y medios-bajos, la disponibilidad de los 20 fármacos prioritarios oscila entre el 9 % y el 54 %, mientras que en los de altos ingresos llega al 68 %–94 %.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Nanotecnología aplicada al agro: buscan hacer más eficiente el uso de fertilizantes
7 de julio de 2026
Nanotecnología aplicada al agro: buscan hacer más eficiente el uso de fertilizantes
El proyecto de científicos del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral, que ya cuenta con varios convenios I+D con empresas del sector agrícola, avanza hacia la producción a gran escala con ensayos prometedores en cultivos de trigo y maíz.
VINCULACIÓN TECNOLÓGICA
El proyecto de científicos del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral, que ya cuenta con varios convenios I+D con empresas del sector agrícola, avanza hacia la producción a gran escala con ensayos prometedores en cultivos de trigo y maíz.
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Los investigadores del CONICET Gonzalo Berhongaray, del Instituto de Ciencias Agropecuarias del Litoral (ICIAGRO, CONICET-UNL), y Gustavo Mendow, del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (INCAPE, CONICET-UNL), trabajan conjuntamente en un proyecto que busca hacer más eficiente el uso de fertilizantes en el agro a través del desarrollo de nanocápsulas que puedan contener las nutrientes que necesitan los cultivos y liberarlas de manera gradual.
Se trata de científicos que se desempeñaban en distintos ámbitos, con diferentes experticias: Berhongaray, se especializa en manejo de suelos, fertilidad y procesos biogeoquímicos asociados a la producción agrícola, mientras que Mendow tiene una amplia trayectoria en el campo de la nanotecnología y el desarrollo de sistemas de encapsulado y liberación controlada de compuestos.
Hace algunos años comenzaron a trabajar juntos bajo la hipótesis de que “fertilizar mejor, no necesariamente es fertilizar más”. Los investigadores notaban que una parte importante de los fertilizantes aplicados no era aprovechada por los cultivos, que existían pérdidas en el suelo y que los costos de fertilización eran crecientes. El punto de partida fue una pregunta técnica, pero también estratégica para la agricultura argentina: ¿cómo aumentar la eficiencia del uso de nutrientes y reducir pérdidas al ambiente?
La idea inicial fue desarrollar sistemas nanoestructurados capaces de proteger nutrientes, modular su liberación y mejorar su interacción con la planta y el suelo. “Una de las plataformas más innovadoras dentro de este campo es el uso de nanocápsulas minerales fertilizantes cargadas con urea. A diferencia de otros sistemas de encapsulación donde la matriz actúa únicamente como vehículo de transporte, en este caso la propia nanocápsula constituye una fuente nutricional para la planta. La estructura mineral aporta nutrientes de manera gradual, mientras que la urea incorporada en su interior proporciona nitrógeno de forma controlada. Como resultado, se obtiene un sistema multifuncional capaz de suministrar simultáneamente tres nutrientes esenciales para el crecimiento vegetal a partir de una única formulación”, explica Mendow.
“La elevada superficie específica y las propiedades fisicoquímicas de estas nanocápsulas permiten adsorber y retener nutrientes de manera eficiente, reduciendo la velocidad de liberación en comparación con los fertilizantes tradicionales. Esto favorece una mayor permanencia de los nutrientes en la zona radicular y disminuye significativamente las pérdidas por volatilización de amoníaco, lixiviación de nitratos y fijación en el suelo. La liberación gradual del nitrógeno permite además una mejor sincronización entre la disponibilidad del nutriente y la demanda del cultivo, aumentando la eficiencia de uso del nitrógeno y mejorando el retorno económico de la fertilización”, aclara el investigador.
Los primeros desarrollos y los ensayos a campo
El proyecto comenzó con el diseño de formulaciones, síntesis de materiales, validaciones físico-químicas y ensayos en condiciones reales de producción. Desde el inicio hubo una decisión deliberada de evitar que el proyecto quedara encerrado en el laboratorio, por eso, gran parte del trabajo se enfocó en validar tecnologías directamente en campo, trabajando sobre maíz, trigo, soja, cultivos intensivos, y distintas estrategias de fertilización.
Los ensayos buscaban responder una serie de preguntas concretas: ¿se puede reducir dosis manteniendo rendimiento?, ¿se mejora la absorción de nutrientes?, ¿se modifica la dinámica del fertilizante en el suelo?, ¿qué impacto tiene sobre calidad de cultivo?, ¿cuál es el efecto económico para el productor? A medida que aparecieron los primeros resultados, el proyecto comenzó a consolidarse.
Uno de los hitos importantes del proceso fue el desarrollo de tecnologías propias y la presentación de la patente “Composición fertilizante y su proceso de obtención”, vinculada a formulaciones nanoestructuradas para uso agrícola. Ese proceso implicó integrar capacidades muy distintas: nanotecnología, química de materiales, fisiología vegetal, fertilidad de suelos, microbiología y validación agronómica a escala real.
Pronto, el proyecto dejó de ser solamente una línea experimental para convertirse en una plataforma tecnológica con potencial de transferencia. Los estudios y ensayos se desarrollaron en Santa Fe, articulando al CONICET con universidades, empresas y productores. El trabajo involucró investigadores, becarios, estudiantes, técnicos y empresas, que aportaron desde distintas disciplinas. La lógica siempre fue interdisciplinaria. En lugar de pensar la nanotecnología como un desarrollo aislado, se trabajó sobre problemas concretos del sistema productivo tales como eficiencia de fertilización, sustentabilidad, reducción de pérdidas, impacto ambiental y escalabilidad.
Financiamiento y crecimiento
Con el avance del proyecto comenzaron a llegar distintas instancias de financiamiento y reconocimiento. El grupo obtuvo apoyo a través de convocatorias nacionales y articulaciones público-privadas orientadas a innovación tecnológica, escalamiento y validación. Entre ellas: proyectos de investigación y desarrollo, convocatorias orientadas a transferencia, iniciativas vinculadas a bioinsumos y nanotecnología y programas de articulación entre ciencia y sector productivo. En este marco, se celebraron tres convenios I+D con la empresa agrícola entrerriana Berardo Agropecuaria, como otros con empresas del sector.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Un análisis de sangre podría ayudar a anticipar el riesgo de muerte tras un infarto grave
La investigación identificó una señal inmunitaria vinculada con la gravedad del cuadro y el pronóstico a 30 días de evento. Los autores sostienen que podría medirse con un test de laboratorio disponible en la mayoría de los hospitales
Por Constanza Almirón
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Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), provocaron 19,8 millones de fallecimientos en 2022 y el 85% de esas muertes se debió a infartos y accidentes cerebrovasculares.
En ese contexto, contar desde el ingreso hospitalario con un análisis de sangre que ayude a identificar a los pacientes con mayor riesgo de morir en los primeros días después de un infarto grave es una prioridad clínica.
Una investigación dirigida por la Universidad de Münster y publicada en Nature Cardiovascular Research apunta a una señal poco visible: la presencia de células inmunitarias inmaduras en sangre.
Durante un infarto grave, el organismo libera desde la médula ósea precursores inmaduros de neutrófilos al torrente sanguíneo, una respuesta que refleja el nivel de estrés del cuerpo. Según la Universidad de Münster, esa señal se asocia con la gravedad del cuadro y puede anticipar el riesgo de muerte en los primeros 30 días.
En un infarto no solo se daña el corazón. El sistema inmune también reacciona y una de sus respuestas más visibles es la salida de grandes cantidades de neutrófilos hacia la sangre. Estas células son un tipo de glóbulo blanco que actúa como primera línea de defensa del organismo ante infecciones, lesiones o inflamación intensa.
En condiciones normales, por la circulación pasan sobre todo células maduras. Cuando el cuerpo afronta una agresión intensa, como un infarto, la médula ósea también libera precursores inmaduros, una señal de que recurre a sus reservas de emergencia.
La movilización de neutrófilos durante un infarto agudo se conoce desde hace casi 100 años. Lo que seguía sin resolverse con claridad era cómo identificar desde el ingreso hospitalario a los pacientes con mayor riesgo.
El equipo encabezado por el profesor Oliver Soehnlein, del Instituto de Patología Experimental del Centro de Biología Molecular de la Inflamación de la Universidad de Münster, comparó a pacientes con infarto, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular. Su objetivo fue medir hasta qué punto esa movilización de emergencia aparece en distintas afecciones agudas.
Los investigadores observaron una relación estrecha entre la gravedad del cuadro y el grado de inmadurez de las células liberadas. Cuanto peor era la condición aguda, mayor era la presencia de precursores inmaduros de neutrófilos en la sangre.
La liberación más marcada apareció en el infarto con elevación del segmento ST, la forma más grave del infarto, en la que una arteria coronaria queda completamente bloqueada. En esos pacientes, el equipo detectó incluso preneutrófilos, que figuran entre los precursores más inmaduros.
Para el estudio, los autores analizaron muestras de sangre de más de 200 pacientes con infarto, insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular, además de personas sanas. Con citometría de flujo espectral de alta resolución distinguieron las distintas etapas de maduración de los neutrófilos.
Esa técnica permitió caracterizar con precisión células individuales de la sangre a partir de numerosos rasgos medidos al mismo tiempo. El equipo también examinó mediadores inflamatorios en plasma e identificó un patrón inflamatorio coordinado que acompañaba el aumento de la movilización celular.
La presencia de los precursores más inmaduros se asoció con un aumento importante del riesgo de muerte a corto plazo. Mathis Richter, primer autor y doctorando, dijo a la Universidad de Münster que les sorprendió la claridad con que la gravedad de la enfermedad se refleja en la madurez de las células liberadas y que, en un infarto grave, la médula ósea recurre literalmente a sus últimas reservas.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Una vacuna experimental contra un agresivo tumor cerebral logró duplicar la supervivencia: cómo funciona
Un ensayo clínico de Fase I con 33 pacientes mostró que dos tercios de los tratados seguían vivos y el 42% no tuvo progresión; aunque aún faltan estudios aleatorizados para confirmar eficacia
Por Constanza Almirón
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En el campo de la oncología, los avances terapéuticos para tumores cerebrales han representado uno de los mayores desafíos de la medicina moderna.
Durante décadas, los gliomas —tumores cerebrales muy agresivos— han sido sinónimo de un pronóstico poco alentador, debido a la gran dificultad para extirparlos por completo mediante cirugía y a su respuesta limitada a tratamientos convencionales como la radioterapia y la quimioterapia. En ese marco, un nuevo desarrollo científico genera expectativas a nivel internacional: una vacuna experimental que mostró resultados inéditos de supervivencia tras ocho años de seguimiento.
Hasta la fecha, la progresión de la enfermedad en la mayoría de los pacientes diagnosticados con gliomas resultaba casi inevitable. Como explicaron los autores del trabajo, la incógnita persistía: si era posible desarrollar una inmunoterapia eficaz y estandarizada contra una mutación genética compartida por la mayoría de estos tumores, que por sí misma impulsa el crecimiento canceroso y, a la vez, puede ser identificada por el sistema inmunológico.
Este interrogante fue abordado por un consorcio encabezado por el Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ), el Centro Médico Universitario de Mannheim y el Hospital Universitario de Heidelberg, con la colaboración de otros institutos europeos. La primera evidencia científica surge de un estudio clínico de fase uno cuyos datos finales han sido publicados recientemente en la revista Nature Cancer.
El equipo de investigadores desarrolló una vacuna que entrena al sistema inmunitario para atacar específicamente células tumorales que presentan una mutación puntual en el gen IDH1. Tal como señalaron en el comunicado institucional, en la gran mayoría de los gliomas de alto grado, se sustituye un aminoácido concreto en la enzima IDH1, generando una estructura proteica novedosa (neoepítopo) que no existe en las células normales.
Esta modificación no solo impulsa y mantiene el proceso tumoral, sino que actúa como una “bandera” reconocible para las defensas del organismo, lo que convierte a la mutación en un blanco óptimo para la inmunoterapia.
La vacuna consiste en un péptido diseñado a partir de ese neoepítopo, en combinación con las terapias estándar (cirugía, radioterapia y quimioterapia). Según precisaron los científicos en el comunicado del DKFZ, el ensayo NOA 16 incluyó 33 pacientes recientemente diagnosticados con astrocitomas de alto grado, el subtipo más común dentro de los gliomas.
Los resultados observados tras un seguimiento de hasta ocho años fueron descritos como “notables” por los autores. El 66% de los participantes seguía con vida al cabo de ocho años, y en el 42% de los casos, la enfermedad no mostró progresión durante ese período. Entre aquellos pacientes en quienes se logró una extirpación quirúrgica completa del tumor, la supervivencia fue incluso mayor.
“La mutación de IDH1 aparece tempranamente y permanece estable a lo largo del desarrollo tumoral”, explicó Lukas Bunse, jefe de la Sección de Neuro-Oncología del Centro Médico Universitario de Mannheim e investigador del DKFZ, en el comunicado institucional.
De acuerdo con la publicación en Nature Cancer, en estudios previos la mediana de supervivencia tras el diagnóstico de estos tumores agresivos raramente superaba los cinco años. La investigación demuestra que, en este grupo tratado con la vacuna y terapias convencionales, la tasa de supervivencia a largo plazo se incrementó de forma significativa, situándose más del doble por encima de los valores históricos en varias subpoblaciones.
Según se detalla en el estudio, el trabajo concluye que “en la cohorte del estudio NOA16, la supervivencia libre de progresión y la supervivencia global a ocho años fueron del 42% y 66% respectivamente, resultados que superan ampliamente las series históricas”.
El análisis inmunológico constituye otro hallazgo de la investigación. Los pacientes que desarrollaron una respuesta inmune robusta al recibir la vacuna presentaron pronósticos sensiblemente mejores a largo plazo.
“La vacuna activa dos componentes esenciales del sistema inmune: linfocitos T, que reconocen y destruyen células tumorales, y linfocitos B, que generan anticuerpos específicos contra el tumor”, indicaron los investigadores en el comunicado de prensa. Se observó que la presencia de una respuesta sostenida de anticuerpos contra el epítopo mutado se correlacionó con un curso clínico favorable.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Científicos de Cambridge logran producir hidrógeno verde a partir de residuos y luz solar
El ensayo publicado en Nature muestra una vía para descarbonizar transporte e industria mientras aprovecha desechos difíciles de tratar, acercando esta tecnología a un posible uso municipal o industrial
Por Ismael Yasnikowski
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Un equipo de la Universidad de Cambridge desarrolló un reactor solar capaz de generar hidrógeno verde a partir de residuos plásticos y vegetales, sin recurrir a combustibles fósiles ni fuentes externas de energía.
El sistema, con una superficie de un metro cuadrado y funcionamiento completamente al aire libre, aprovecha únicamente la radiación solar para transformar desechos domésticos en un gas considerado clave para la descarbonización industrial y del transporte.
El estudio fue liderado por el químico austríaco Erwin Reisner, del Departamento de Química Yusuf Hamied de la Universidad de Cambridge, y sus resultados se publicaron en la revista científica Nature. El experimento representa uno de los primeros casos en los que un reactor solar para producir hidrógeno funciona fuera de un entorno controlado de laboratorio. Esta validación en condiciones reales acerca la tecnología a un posible despliegue industrial o municipal.
El dispositivo diseñado por el equipo británico parte de un proceso conocido como fotorreformado. En este método, la luz solar incide sobre láminas especiales que absorben la radiación y descomponen los residuos sumergidos en una solución acuosa. Esta reacción libera hidrógeno en estado gaseoso, sin requerir calor adicional ni electricidad tomada de la red, solo el aporte energético del sol durante las horas de exposición.
Las láminas responsables del proceso combinan un material fotoactivo, el titanato de estroncio, con un catalizador basado en cobalto y circonio. Según detalló el artículo científico, el equipo de Reisner logró depositar el catalizador sobre las láminas mediante pulverización a temperatura ambiente, sin los tratamientos térmicos costosos que suelen encarecer la fabricación de estos dispositivos. Ese enfoque permite reducir el coste y la complejidad del proceso, una consideración esencial para una posible producción a gran escala.
En los ensayos realizados al aire libre, los investigadores utilizaron dos fuentes de residuos comunes. Por un lado, celulosa proveniente de biomasa vegetal tratada previamente para facilitar su descomposición. Por otro, botellas de plástico PET (polietilentereftalato), como las que se emplean en envases de agua y refrescos, sometidas a un tratamiento alcalino antes de ser introducidas en el sistema.
Durante pruebas de seis horas bajo el sol, el panel experimental de un metro cuadrado generó hasta 5,24 milimoles de hidrógeno por metro cuadrado a partir de glucosa y 1,51 milimoles a partir de celulosa tratada.
Además del gas, el proceso dio lugar a subproductos como formiato, acetato y glicolato, sustancias que cuentan con aplicaciones en la industria química. Según el reporte de Nature, estos compuestos secundarios podrían aportar valor añadido y mejorar la viabilidad económica del sistema.
El equipo estimó el coste de producción del hidrógeno verde obtenido mediante este reactor, calculando un valor aproximado de 0,93 euros por milimol cuando el catalizador se reutiliza. Aunque esta cifra todavía está lejos de igualar los métodos industriales convencionales, se presenta como una referencia inicial para futuros ajustes y optimizaciones del sistema.
El hidrógeno se perfila como una de las alternativas más prometedoras para reducir las emisiones de carbono en sectores como el transporte pesado y la industria.
No obstante, la mayor parte del hidrógeno que se produce actualmente proviene del gas natural, un proceso que emite dióxido de carbono y contribuye al cambio climático. El interés del trabajo de Cambridge reside en que el procedimiento no emplea combustibles fósiles en ningún momento.
La energía que impulsa la reacción proviene exclusivamente de la luz solar, una fuente renovable, mientras que la materia prima se basa en residuos plásticos y vegetales que, de otro modo, terminarían en vertederos.
Según el equipo de investigadores, el sistema cumple una doble función: produce un combustible sin emisiones y ofrece una salida para residuos difíciles de tratar. Esta doble contribución refuerza la propuesta de valor del reactor solar como herramienta para una economía circular.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/