Los secretos de la “nueva Einstein”, la científica de Harvard que busca el “código fuente” del universo

Los secretos de la “nueva Einstein”, la científica de Harvard que busca el “código fuente” del universo

Los secretos de la “nueva Einstein”, la científica de Harvard que busca el “código fuente” del universo

De ascendencia cubana y polaca, esta experta fue citada por Stephen Hawking antes de cumplir 30 años. En qué consiste la iniciativa que dirige desde Canadá, uno de los proyectos más audaces de la física teórica contemporánea

Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google

Sabrina González Pasterski tenía 14 años cuando voló en solitario el avión que ella misma había construido. Hoy, con 33, lidera uno de los proyectos más ambiciosos de la física teórica: intenta demostrar que la realidad tridimensional que percibimos podría estar codificada en dos dimensiones.

Nació en 1993 en Chicago, Estados Unidos, y es hija de dos abogados: Mark Pasterski, de ascendencia polaca, y María González, de origen cubano. A los nueve años tomó sus primeras clases de vuelo y a los 12 comenzó a construir un avión Zenith CH 601 XL con modificaciones propias para las que solicitó certificación oficial.

A los 14 voló en solitario, y ese avión fue el argumento que convenció al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para que la admitiera tras haberla puesto en lista de espera. Llegó al campus a los 17 años con la intención de estudiar ingeniería aeroespacial, pero cambió de rumbo rápidamente.

“Pensé: ya hice lo de la aeronáutica, ahora voy a ser física”, contó. El cambio resultó radical: se graduó en tres años con un promedio perfecto y fue la primera mujer en décadas en encabezar el programa de física del MIT.

En 2013 ingresó al doctorado en la Universidad de Harvard con una beca Hertz, bajo la tutoría del físico Andrew Strominger.

Allí se enfocó en el problema de la gravedad cuántica: el intento de unir la mecánica cuántica, que explica el comportamiento de las partículas más pequeñas, con la relatividad general, que describe cómo funciona la gravedad a gran escala. Esa pregunta sin respuesta ordenó toda su investigación posterior.

Fue durante el doctorado cuando Pasterski escribió, junto a Strominger y al físico Alexander Zhiboedov, su primer paper de gran impacto.

Fue publicado en Journal of High Energy Physics en 2016. Analizó qué ocurre cuando una onda gravitacional, una perturbación del tejido del espacio producida por la colisión de dos agujeros negros, pasa entre dos haces de luz en órbitas opuestas.

Con los coautores, la física demostró que esa onda genera un retraso relativo y permanente entre esos haces, un fenómeno nuevo que llamaron “efecto de memoria de spin”. Ese resultado amplió la comprensión de cómo las ondas gravitacionales alteran el espacio-tiempo de manera duradera.

Luego, Pasterski extendió esa línea de investigación al electromagnetismo y publicó un trabajo en solitario. Se difundió en Journal of High Energy Physics en 2017.

Analizó qué ocurre en los bordes del espacio-tiempo cuando pasa una onda electromagnética. Demostró que el efecto de memoria que deja esa onda es matemáticamente equivalente al teorema de Low, un resultado clásico de la física de partículas.

Dos fenómenos que parecían distintos eran en realidad la misma cosa vista desde ángulos diferentes. Ese paper fue incorporado al currículo de posgrado de Harvard.

Ambos trabajos llamaron la atención del reconocido físico inglés Stephen Hawking. Junto a sus colaboradores Malcolm Perry y Andrew Strominger, Hawking citó los trabajos de González Pasterski en su artículo sobre el problema de la información en los agujeros negros. Propusieron que esa información no se pierde sino que queda almacenada en el horizonte del agujero negro en forma de partículas de energía cero.

La conexión con Hawking disparó la atención mediática sobre la física y se la mencionó con el apodo de “la próxima Einstein”, una etiqueta que ella rechazó. “No era síndrome del impostor: era saber que realmente eras un impostor por culpa del clickbait”, declaró.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Dengue: por qué América Latina sigue atrapada en el ciclo de epidemias y emergencia

Dengue: por qué América Latina sigue atrapada en el ciclo de epidemias y emergencia

Dengue: por qué América Latina sigue atrapada en el ciclo de epidemias y emergencia

Un panel de 17 especialistas en salud de la región señaló en un trabajo publicado en la revista científica Vaccines que las condiciones que generaron las epidemias récord siguen sin resolverse. Cuál es el plan integral que recomiendan

Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google

En América Latina la población vivió dos años consecutivos de epidemia de dengue sin precedentes. Este año, los casos bajaron un 64% respecto al mismo período de 2025, según la última actualización de datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Sin embargo, un panel de 17 especialistas de América Latina y los Estados Unidos advirtió en un trabajo publicado en la revista Vaccines que las condiciones que alimentaron las epidemias recientes siguen intactas: el cambio climático, la urbanización desordenada y la resistencia del mosquito a los insecticidas.

Cada vez que hay un brote de dengue, los gobiernos sacan los camiones fumigadores, reparten pastillas y llenan los hospitales. Cuando bajan los casos, todo vuelve a la normalidad. Y así, una y otra vez, la región repite el mismo ciclo.

El panel fue convocado en Bogotá en marzo de 2025 por la Fundación de Salud de las Américas (FSA) y reunió a médicos, epidemiólogos, entomólogos y funcionarios de salud de Argentina, Colombia, México, Perú, Venezuela y Estados Unidos. Lo que encontraron no es alentador, pero sí tiene solución.

La herramienta más usada para combatir al Aedes aegypti, la especie de mosquito que puede transmitir el virus dengue, es la fumigación con un insecticida que ataca el sistema nervioso del insecto.

Los recursos públicos se destinan con frecuencia a fumigaciones reactivas durante los brotes. Es una estrategia cuya efectividad hoy está cada vez más comprometida por la resistencia documentada del mosquito a los insecticidas químicos, según los expertos.

Otra cuestión es el registro real de afectados por la infección. En el trabajo publicado en Vaccines, los autores señalaron que las estadísticas oficiales capturan solo una fracción de los casos reales, lo que distorsiona las evaluaciones de riesgo.

En Brasil, Colombia y Nicaragua, los análisis calculan que los contagios reales pueden ser entre 10 y 25 veces más altos que los que aparecen en los registros oficiales. Se estima que muchas personas tienen dengue con fiebre, pero nunca llegan a consultar a un profesional de la salud y esos casos no quedan documentados.

El panel destacó una alternativa que ya demostró resultados concretos: liberar mosquitos infectados con la bacteria Wolbachia, un microorganismo que impide que el virus del dengue se reproduzca dentro del insecto.

El Programa Mundial del Mosquito, una organización sin fines de lucro que opera en más de una docena de países, documentó reducciones en la incidencia de la enfermedad superiores al 90% en Medellín y Río de Janeiro tras liberar mosquitos con esa bacteria en zonas urbanas.

La inversión inicial se recupera en aproximadamente 20 meses y el efecto dura más de diez años, porque la bacteria pasa de generación en generación entre los mosquitos sin necesidad de nuevas intervenciones.

El dengue tiene un enemigo que no vuela ni pica: la falta de voluntad política sostenida. Los expertos describieron un patrón que se repite en toda la región: el interés de los gobiernos sube cuando hay brotes y se evapora entre uno y otro.

Los programas de control sufren recortes crónicos, con presupuestos atados a las prioridades de los donantes internacionales y no a las necesidades reales de cada país. Muchos dependen de fondos externos pensados para emergencias y no para la prevención a largo plazo.

Cuando el dinero llega, tampoco siempre va donde debería. El panel advierte que los recursos se destinan con frecuencia a fumigaciones reactivas en lugar de a la eliminación de criaderos en las comunidades, una estrategia más barata y más duradera.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Sarcoma de Kaposi: desarrollan un nuevo modelo en ratones que podría cambiar el futuro de vacunas e inmunoterapias

Sarcoma de Kaposi: desarrollan un nuevo modelo en ratones que podría cambiar el futuro de vacunas e inmunoterapias

Sarcoma de Kaposi: desarrollan un nuevo modelo en ratones que podría cambiar el futuro de vacunas e inmunoterapias

La investigación publicada en Journal of Medical Virology y liderada por científicos argentinos describe una “brecha” en la protección del cuerpo y abre la posibilidad de estudiar en vivo cómo el tumor interactúa con el sistema inmunológico. La palabra de los investigadores a Infobae

Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google

Durante décadas, el sarcoma de Kaposi ha sido una suerte de enigma médico. Se trata de un tipo de cáncer poco frecuente, pero devastador en personas con defensas bajas, especialmente quienes viven con VIH. Este tumor, que en ocasiones aparece como manchas violáceas en la piel, puede afectar órganos internos y es causado por un virus llamado KSHV, que aprovecha un sistema inmunológico debilitado para desarrollarse. Aunque los tratamientos actuales han reducido su frecuencia, todavía hay muchos pacientes para los que la enfermedad avanza a pesar de los medicamentos, y las opciones se vuelven limitadas.

Uno de los grandes desafíos para crear mejores tratamientos, o incluso vacunas, era la falta de un modelo experimental en ratones, como es el que surge en los animales (en este caso ratones), que permitiera estudiar cómo el tumor interactúa con el sistema inmunológico.

La mayoría de los experimentos a lo largo de los años debían hacerse en animales sin defensas, lo que impedía probar cómo funcionarían nuevas inmunoterapias –un tipo de tratamiento que estimula las propias defensas del cuerpo para enfrentar el cáncer– o vacunas preventivas.

Este obstáculo fue superado gracias a un estudio internacional liderado en gran parte por dos investigadores argentinos, la doctora Carolina Álvarez y el doctor Julián Naipauer (IFIBYNE, CONICET-Universidad de Buenos Aires), que dialogaron con Infobae. Ellos trabajaron en la Universidad de Miami, en el laboratorio del fallecido doctor Enrique Mesri, y participaron en el desarrollo del primer modelo experimental en ratones con sistema inmune intacto que reproduce las principales características del sarcoma de Kaposi humano.

El avance, que acaba de publicarse en la revista Journal of Medical Virology, promete acelerar la llegada de vacunas y terapias que hasta ahora no podían siquiera probarse en modelos de laboratorio sólidos.

En palabras sencillas, el nuevo sistema es como crear un simulador de vuelo para los científicos: por primera vez, pueden analizar cómo el tumor, el virus y el sistema inmune interactúan “en vivo” dentro de un organismo con defensas normales.

Hasta ahora, los ratones utilizados en los estudios carecían de inmunidad, una situación artificial que hace imposible saber si una terapia funcionaría realmente en una persona. Ahora, desde estudiar la respuesta a posibles vacunas hasta observar el efecto de nuevos fármacos, muchas ideas que eran solo teorías podrán testearse directamente.

“La mayoría de los modelos usaban animales inmunodeficientes, así que no permitían estudiar cómo responde el sistema inmune ni evaluar inmunoterapias o vacunas”, explicó la doctora Álvarez a Infobae. “Nuestro trabajo desarrolla el primer modelo en ratones inmunocompetentes, que reproduce muchas características del sarcoma de Kaposi humano y abre la puerta para probar nuevas estrategias terapéuticas”, agregó Naipauer. Es decir, ahora se podrá investigar con precisión cómo el cuerpo combate (o no) este cáncer y cómo ayudarlo a defenderse mejor.

El estudio también ayuda a comprender por qué este cáncer está tan asociado al VIH y por qué a veces avanza incluso cuando el virus parece controlado. El Kaposi aprovecha una especie de “brecha” en las defensas del cuerpo: ese vacío ocurre cuando el sistema inmunológico no está lo suficientemente fuerte como para eliminar las células infectadas con el virus KSHV, pero tampoco está totalmente sin funcionar. Es decir, hay suficiente inmunidad como para que el tumor sobreviva, pero no tanta como para detener su avance.

Al investigar en profundidad, los científicos descubrieron que ni una versión de laboratorio del VIH para infectar ratones (llamada EcoHIV) ni el tratamiento con morfina, un potente analgésico, lograban por sí solos que los tumores prosperaran en animales con defensas. Pero, sorprendentemente, la combinación de ambos sí permitió el crecimiento del tumor, recreando el contexto en que suele aparecer este cáncer en personas. Vale aclarar que “el efecto observado corresponde a un modelo experimental en ratones y no implica que la morfina produzca cáncer en personas», destacó Naipauer.

“El sarcoma de Kaposi es un cáncer causado por el herpesvirus KSHV. Afecta principalmente a personas con algún grado de alteración del sistema inmunológico, especialmente personas con VIH, aunque puede aparecer en otras situaciones”, explicó Álvarez. Para entenderlo con una analogía, es como si el virus y el VIH juntos lograran “desactivar las alarmas” del cuerpo, permitiendo que el tumor crezca sin ser detectado ni atacado.

Al tiempo que agregó: “Nuestros resultados y los de otros investigadores indican que la infección por VIH favorece un ambiente de inmunodisfunción que dificulta que el sistema inmune reconozca y elimine las células infectadas por KSHV. Observamos una menor presentación de antígenos y una disminución de la infiltración de células inmunitarias en el tumor, mecanismos que probablemente ayudan al tumor a escapar del control inmunológico”.

En ese tono, Naipauer detalló: “Es importante aclarar que nuestro estudio es experimental y está realizado en ratones. No demuestra que la morfina cause cáncer. Lo que observamos es que los opioides, junto con la infección por EcoHIV, modifican el funcionamiento del sistema inmune y generan un ambiente más permisivo para que un tumor ya existente pueda implantarse y crecer”. Es similar, dicho a grandes rasgos, a dejar abierta una ventana (el sistema inmune debilitado) y, a la vez, apagar algunas luces que ayudan a detectar intrusos (el efecto de la morfina).

El principal resultado de este trabajo es haber logrado “hacer funcionar el sistema de alarmas” de un organismo realista: animales con sistema inmune natural, que pueden ser utilizados para probar inmunoterapias y vacunas contra el Kaposi. En otras palabras, la ciencia deja de depender de sistemas artificiales y gana un “campo de pruebas” mucho más parecido al cuerpo humano.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Determinan el impacto de los incendios forestales en los cuerpos de agua

Determinan el impacto de los incendios forestales en los cuerpos de agua

Determinan el impacto de los incendios forestales en los cuerpos de agua

30 de junio de 2026
Determinan el impacto de los incendios forestales en los cuerpos de agua

Un estudio de científicas del CONICET analizó el efecto que tienen estos siniestros sobre los arroyos de montaña patagónicos. El trabajo fue publicado en la revista Science of The Total Environment.

CIENCIAS AGRARIAS, DE LA INGENIERÍA Y DE MATERIALES

Un estudio de científicas del CONICET analizó el efecto que tienen estos siniestros sobre los arroyos de montaña patagónicos. El trabajo fue publicado en la revista Science of The Total Environment.

Compartir en redes sociales

Los incendios forestales de bosques andino-patagónicos además de producir transformaciones en la vegetación y la fauna también alcanzan a ríos y arroyos, donde puede alterarse la calidad del agua y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos. Comprender cómo responden estos cuerpos de agua después del fuego resulta clave para evaluar los impactos de estos eventos y diseñar estrategias de manejo que contribuyan a la conservación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos asociados a los recursos hídricos.

Un equipo de investigación del CONICET del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP, CONICET-UNPSJB), en colaboración con investigadoras del laboratorio de Química de la empresa INVAP, analizó cómo un gran incendio forestal ocurrido en 2021 en la Patagonia argentina afectó la calidad del agua y la dinámica de nutrientes de arroyos de cuencas quemadas durante 28 meses posteriores al evento. Este aporte científico, realizado por Cecilia Brand, Yanina Assef y colaboradores, fue publicado recientemente en la revista especializada Science of The Total Environment. El mismo destaca la importancia de comprender los efectos del fuego sobre ríos y arroyos de cabecera: “Estos ecosistemas no sólo constituyen una fuente esencial de abastecimiento de agua para numerosas comunidades, sino que también sostienen múltiples actividades económicas y productivas de la región andino-patagónica”, comenta Assef.

Este incendio forestal de gran magnitud se originó cerca de las localidades de Las Golondrinas y El Hoyo en la provincia del Chubut y afectó más de 13 mil ha de Bosque Patagónico. De acuerdo a las especialistas, a pesar de que este evento provocó importantes pérdidas ambientales, incluyendo extensas áreas boscosas y fauna silvestre, también representó una oportunidad única para el desarrollo de este trabajo.

Para evaluar los efectos del fuego, el equipo comparó cuatro arroyos afectados por el incendio con otros cuatro arroyos de referencia que no fueron alcanzados por las llamas y presentan características ambientales similares.

“El estudio nos permitió identificar y comprender la denominada ventana de perturbación -periodo temporal crítico inmediatamente posterior al fuego caracterizado por una alta vulnerabilidad ambiental-, que generalmente se inicia con las primeras lluvias posteriores al incendio. En esta etapa observamos incrementos muy marcados en la conductividad eléctrica y en la cantidad de sólidos suspendidos que se evidenciaron como un aumento de la turbidez del agua en los arroyos quemados”, expresa Assef. La investigadora agrega que, durante este período inicial, las concentraciones de fósforo llegaron a ser hasta 17 veces más altas que las de los sitios de referencia. “Posteriormente, a medida que los niveles de fósforo comenzaron a disminuir observamos un aumento sostenido y muy importante de los compuestos nitrogenados, especialmente de los nitratos, una tendencia que se mantuvo hasta el final del estudio”, señala.

En la misma línea, Brand, detalla que el aumento sostenido de nitratos en el agua se debe a que los procesos de transformación de nitrógeno continúan activos, pero que la capacidad de la vegetación quemada de absorber los nutrientes se ve drásticamente reducida. Este efecto es proporcional a la superficie de la cuenca afectada por el incendio.

“En el primer muestreo también detectamos un aumento de algunos metales pesados. Lo llamativo fue que este incremento apareció en todos los arroyos, no solo en los que habían sido afectados por el incendio. Probablemente las partículas generadas por la combustión fueron transportadas por el viento y se depositaron de manera relativamente uniforme en toda la zona”, indica Assef.

En este contexto, “la proximidad geográfica del CIEMEP al área afectada, sumado a la disponibilidad de vehículos, laboratorios y equipamiento especializado, fue clave para realizar monitoreos periódicos y obtener información valiosa sobre cómo responden los ecosistemas acuáticos después de un incendio”, destaca Brand. Además, remarca que, aunque los incendios forestales representan uno de los principales disturbios que afectan a la región y provocan severas consecuencias sociales, económicas y ambientales, el impacto de estos eventos sobre la calidad del agua sigue siendo un aspecto poco estudiado, tanto en la Patagonia como en Argentina en general.

“Iniciamos el trabajo de campo en junio de 2021, apenas dos meses después de que el incendio fuera extinguido, y desde entonces hemos mantenido un monitoreo continuo que se extiende hasta el día de hoy, aunque el artículo publicado muestra resultados de los primeros tres años”, explica Assef.

Efectos de los incendios en los ecosistemas acuáticos

Al igual que lo que se ha reportado en otras partes del mundo, sostienen las especialistas, se observa que los efectos de los incendios forestales en los ecosistemas acuáticos de la región patagónica varían según la extensión y la severidad del fuego, las dimensiones del arroyo, la topografía y el tipo de cobertura vegetal. Más aún, los incendios más recientes, como los que ocurrieron en el Parque Nacional Los Alerces (Chubut), en los años 2024 y 2026, dan la oportunidad de continuar sus estudios para responder otras preguntas que se generaron a partir de las primeras investigaciones.

Assef y Brand resaltan que estos resultados alertan sobre las posibles modificaciones en los ecosistemas a mayor escala: “El incremento elevado de nutrientes sostenido en el tiempo puede tener consecuencias sobre la salud del ecosistema, modificando tramas tróficas y en última instancia pudiendo afectar la calidad del agua para consumo”. Y advierten que estos cambios pueden agravarse si se combinan con otras actividades que aportan nutrientes al cuerpo de agua o que dificulten la regeneración de la vegetación ribereña.

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/

La dopamina y la segmentación de la memoria: claves para entender la percepción del tiempo en el cerebro

La dopamina y la segmentación de la memoria: claves para entender la percepción del tiempo en el cerebro

La dopamina y la segmentación de la memoria: claves para entender la percepción del tiempo en el cerebro

Nuevos hallazgos en neurociencia exploran el impacto de ciertos mensajeros químicos sobre la manera en que se identifican y distinguensucesos pasados, aportando una perspectiva novedosa sobre la experiencia temporal humana

Por Bautista Salaverri

Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google

En el universo de la neurociencia, la dopamina ocupa un lugar central como uno de los mensajeros químicos más estudiados. Esta sustancia, producida de manera natural por el cerebro, es conocida principalmente por su capacidad para modular la motivación, el placer y el refuerzo de conductas.

La hormona se sintetiza en regiones específicas del sistema nervioso, como el área tegmental ventral y la sustancia negra, donde las neuronas especializadas transforman la tirosina en un complejo proceso bioquímico que culmina en la liberación de este neurotransmisor hacia diferentes áreas cerebrales.

La función es esencial para regular una amplia variedad de procesos biológicos y conductuales. Interviene en el control del movimiento, la toma de decisiones, la percepción de recompensas y el aprendizaje. Esta activación no solo provoca sensaciones placenteras, sino que también impulsa la repetición de aquellas acciones que han resultado beneficiosas para el individuo.

Investigaciones recientes han descubierto que la dopamina está profundamente implicada en la memoria y en la manera en que el cerebro organiza y recupera experiencias pasadas. Distintos experimentos han demostrado que la activación dopaminérgica puede influir directamente en cómo recordamos el tiempo y los límites entre eventos, moldeando así la estructura de nuestros recuerdos.

La dopamina y la memoria podrían estar conectadas de una forma menos ligada al placer y más relacionada con cómo el cerebro separa experiencias. Un estudio de psicólogos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), publicado en Nature Communications, vinculó esa señal química con una expansión del tiempo recordado entre eventos distintos y con la segmentación de la experiencia en recuerdos episódicos.

Según la UCLA en el estudio publicado en Nature Communications, la hormona podría cumplir un papel de organización en la memoria: se activaría al inicio de eventos nuevos y ayudaría a que el cerebro recuerde como más separados episodios que en realidad ocurrieron a la misma distancia objetiva. Esa asociación apareció en medidas ligadas al área tegmental ventral y en registros de parpadeo usados como indicador indirecto.

Una de las autoras, Erin Morrow, estudiante de doctorado de la casa de estudios, expresó en declaraciones recogidas por la universidad que la dopamina suele aparecer en la conversación pública como una señal de recompensa, aunque el sistema dopaminérgico “también responde con fuerza a la novedad y al cambio”.

Morrow añadió que descubrieron “que la activación del sistema dopaminérgico al comienzo de un nuevo evento es probablemente una de las maneras en que nuestro cerebro segmenta las experiencias en episodios memorables”. El estudio sitúa ese proceso en el área tegmental ventral (ATV), una región asociada con la liberación de dopamina.

Para David Clewett, profesor de psicología de la UCLA, el tiempo no funciona en la memoria como una medida fija. En declaraciones recogidas por la universidad, sostuvo que los “hallazgos sugieren que este proceso también moldea la memoria. Lo concibo como la inserción de pequeñas brechas en un flujo continuo, lo que ayuda a diferenciar eventos cercanos”.

La evidencia surgió de un experimento con 32 participantes. Los voluntarios observaron imágenes de objetos neutros dentro de un escáner de resonancia magnética funcional (RMf), mientras escuchaban tonos en el oído derecho o izquierdo. El mismo se repetía durante ocho elementos para crear un contexto estable. Después cambiaba de oído y de frecuencia para marcar un límite de evento, una transición que, según Nature Communications, se repitió hasta formar cuatro eventos auditivos distintos dentro de secuencias de 32 imágenes.

Los cambios de tono activaron con más fuerza el ATV que los tonos de continuidad, según Nature Communications. Esa señal apareció en los límites entre eventos, cuando cambiaba el contexto auditivo y la tarea exigía además cambiar de mano para responder.

Cuando los investigadores mostraron después pares de imágenes y pidieron juzgar cuán separadas habían aparecido en el tiempo, los pares que cruzaban un límite de evento se recordaron como más lejanos. La UCLA y News Medical señalaron que esa diferencia surgió pese a que todos los pares evaluados tenían la misma distancia objetiva. Los autores en el estudio precisaron que entre cada par probado siempre había tres imágenes intermedias, equivalentes a unos 32,5 segundos. Aun así, los pares que atravesaban un cambio de contexto recibieron calificaciones de mayor distancia temporal.

La intensidad de la respuesta del área tegmental ventral también importó. Según la publicación, respuestas más fuertes en esa región predijeron una mayor dilatación del tiempo recordado para los pares que cruzaban límites, mientras que esa relación no apareció en los pares del mismo contexto.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Cómo funciona el compuesto natural que podría mejorar la respuesta a las vacunas en mayores de 65 años

Cómo funciona el compuesto natural que podría mejorar la respuesta a las vacunas en mayores de 65 años

Cómo funciona el compuesto natural que podría mejorar la respuesta a las vacunas en mayores de 65 años

El estudio, realizado con inmunizaciones COVID-19, buscaba evaluar si un compuesto podía impulsar las defensas en adultos con baja protección. Las claves de un estudio que se centró en aquellos que, tras 3 dosis, se los considera “no respondedores”

Por Constanza Almirón

Agrega Infobae a tus medios preferidos en Google

Un ensayo piloto en adultos mayores de 65 años relacionó la espermidina —un compuesto natural— con mejoras en varios indicadores de respuesta frente a la COVID-19 en personas con baja protección tras la vacunación, según informó la Universidad de Oxford y de acuerdo con el estudio publicado en Aging Cell.

La espermidina es una molécula que se produce de forma natural en las células. También está presente en alimentos como el germen de trigo, los champiñones y algunos quesos. Estudios previos sugirieron que puede favorecer procesos de mantenimiento celular que disminuyen con la edad.

El trabajo concluyó que la suplementación diaria del compuesto fue segura y que su posible beneficio se concentró en participantes con una respuesta vacunal muy débil después de tres dosis de vacunas con plataforma de ARN mensajero. Según Aging Cell, ese grupo registró aumentos de anticuerpos frente a SARS-CoV-2, mejor desempeño de células B de memoria y mayor capacidad neutralizante frente a distintas variantes virales.

La Universidad de Oxford indicó que cerca del 25% de los participantes presentaba niveles de anticuerpos muy bajos pese a vacunaciones repetidas. El artículo científico precisó que, entre los 20 asignados a espermidina, ocho eran “no respondedores” antes de iniciar el tratamiento, es decir, personas que casi no desarrollaron defensas medibles tras las dosis recibidas.

En ese subgrupo, Aging Cell describió mejoras en varias medidas de inmunidad asociada a la vacuna. La Universidad de Oxford señaló que la suplementación se vinculó con un avance sustancial de esos indicadores en quienes mantenían una protección débil después de la vacunación.

La profesora asociada Ghada Alsaleh, investigadora de Nuffield Department of Orthopaedics, Rheumatology and Musculoskeletal Sciences (NDORMS) en la Universidad de Oxford, afirmó en un comunicado: “Muchos adultos mayores responden bien a las vacunas, pero algunos no desarrollan una protección fuerte incluso después de vacunaciones repetidas”.

Alsaleh agregó en ese comunicado: “Nuestro estudio sugiere que el envejecimiento biológico de las células inmunitarias puede ser una de las razones de que esto ocurra y que la espermidina podría ayudar a restaurar aspectos de la función inmunitaria en este grupo”.

La universidad ubicó el hallazgo dentro de un problema más amplio. Con el paso de los años, el sistema inmunitario pierde eficiencia, lo que reduce la protección frente a infecciones y vacunas. Durante la pandemia, más del 92% de las muertes relacionadas con la COVID se registró en personas mayores de 60 años, de acuerdo con la Universidad de Oxford.

El ensayo fue doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo, de acuerdo con la Universidad de Oxford y Aging Cell. En términos simples, “doble ciego” significa que ni los participantes ni el equipo sabían quién recibía el suplemento y quién el placebo; “aleatorizado” indica que la asignación se hizo al azar; y “placebo” es una sustancia sin efecto esperado que se usa para comparar resultados.

El estudio incluyó a 40 adultos sanos mayores de 65 años que ya habían recibido tres dosis de vacuna contra la COVID-19. El artículo científico detalló que 20 participantes recibieron 6 mg diarios de espermidina por vía oral y otros 20, placebo. En varios análisis, el grupo placebo quedó con 18 personas.

La suplementación duró 13 semanas y comenzó unas cuatro semanas después de la tercera dosis para observar la memoria inmunitaria adaptativa, según Aging Cell. La Universidad de Oxford informó que el suplemento fue seguro y bien tolerado.

El estudio detalló que no hubo efectos adversos ni reacciones adversas asociadas al tratamiento. También indicó que los perfiles hematológicos y bioquímicos no mostraron diferencias relevantes entre grupos en las primeras mediciones.

El trabajo describió además las características de la muestra: todos los participantes analizados eran británicos blancos, la edad media rondó los 71 años y ninguno recibía inmunosupresión.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/