Ensayan un mecanismo de geoingeniería para prevenir los daños del Fenómeno de El Niño
Expertos de Estados Unidos simularon por primera vez si el método puede intervenir directamente sobre el evento en escala estacional. Por qué los resultados abren un debate científico y ético sin precedentes
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La Organización Meteorológica Mundial (OMM), cuya secretaria general es la científica argentina Celeste Saulo, advirtió que el fenómeno de El Niño ya está presente y se intensificará hacia un episodio fuerte entre julio y septiembre, con riesgo de olas de calor, sequías y lluvias intensas en todo el mundo.
Una nueva investigación publicada en la revista Science Advances llegó con una propuesta que abre un debate científico y ético sin precedentes: las simulaciones sugieren que aclarar artificialmente las nubes sobre el Pacífico sur podría debilitar ese mismo fenómeno antes de que cause sus peores estragos.
La técnica propuesta se llama aclaramiento de nubes marinas y consiste en inyectar aerosoles, partículas muy pequeñas, en la atmósfera baja para que las nubes reflejen más luz solar y enfríen el océano.
El estudio fue liderado por Jessica Wan, de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, junto con John Fasullo, Nan Rosenbloom y Chih-Chieh Chen, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos, y Katharine Ricke, de la Escuela de Política Global y Estrategia de la Universidad de California en San Diego.
El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) ocurre cuando los vientos alisios se debilitan y las aguas del Pacífico oriental se calientan por encima de lo normal.
Eso desata efectos a distancia llamados teleconexiones: alteraciones del clima que golpean regiones muy alejadas, desde sequías en Australia hasta inundaciones en América del Sur. Un solo episodio puede costar billones de dólares a la economía global.
El Centro Nacional de Predicción del Clima de los Estados Unidos alertó el jueves 9 de julio que “existe un 81% de probabilidad de que se presente un El Niño muy fuerte durante el período de octubre a diciembre de 2026″.
Podría ubicarse entre los eventos de El Niño más grandes en el registro histórico que data desde el año 1950.
Ningún estudio anterior había evaluado si la geoingeniería solar podía usarse para intervenir directamente sobre El Niño en escala estacional.
Los investigadores partieron de una pista concreta: los aerosoles de los incendios de Australia de 2019-2020 aclararon las nubes del Pacífico sur y contribuyeron a desencadenar una La Niña —el fenómeno opuesto, con enfriamiento de las aguas ecuatoriales— que duró varios años. Si el fuego lo hizo, la pregunta fue si podría hacerse a propósito.
Los investigadores simularon seis estrategias sobre los El Niños de 1997-1998 y 2015-2016, al variar cuándo empezaba y cuánto duraba la intervención.
La más intensa —de junio a febrero— redujo la temperatura del mar en 1,88 grados durante el El Niño de 2015-2016, “prácticamente restaurando condiciones neutras del ENSO al final del pico del evento”, según el equipo científico.
En las simulaciones, el aclaramiento de nubes marinas redujo el calor y las lluvias excesivas en la mayoría de las regiones que El Niño suele golpear.
La caída en el índice que mide los daños económicos sugirió “el potencial de grandes beneficios económicos globales”.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Investigadores del CONICET y la UNLP se preparan para la nueva era de "alta luminosidad" de la física de partículas
8 de julio de 2026
Investigadores del CONICET y la UNLP se preparan para la nueva era de "alta luminosidad" de la física de partículas
Bajo la dirección de la investigadora María Teresa Dova, forman parte de la colaboración ATLAS, uno de los experimentos más importantes del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, CERN) y uno de los instrumentos científicos más grandes y complejos jamás construidos. El proyecto encara una ambiciosa transformación y tiene previsto comenzar a operar en 2030 con un volumen de datos seis veces mayor al actual.
CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
Bajo la dirección de la investigadora María Teresa Dova, forman parte de la colaboración ATLAS, uno de los experimentos más importantes del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, CERN) y uno de los instrumentos científicos más grandes y complejos jamás construidos. El proyecto encara una ambiciosa transformación y tiene previsto comenzar a operar en 2030 con un volumen de datos seis veces mayor al actual.
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La colaboración ATLAS del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) es uno de los experimentos más importantes del CERN (antigua sigla en francés para Organización Europea para la Investigación Nuclear) y uno de los instrumentos científicos más grandes y complejos jamás construidos: 40 metros de longitud y unos 25 metros de altura. Fundado por el científico suizo Peter Jenni –su primer director–, el proyecto se centra en el estudio de las partículas elementales de la materia y las fuerzas fundamentales que rigen nuestro universo. Sus sistemas de vanguardia rastrean partículas producidas en colisiones de partículas a energías sin precedentes, lo que permite grandes descubrimientos como el bosón de Higgs y la búsqueda de nueva física más allá del Modelo Estándar. Desde 2006, expertos del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en el Instituto de Física La Plata (IFLP, CONICET-UNLP), bajo la dirección de la investigadora del CONICET María Teresa Dova, han estado a la vanguardia de las investigaciones de ATLAS aportando importantes innovaciones como la medida de las propiedades del bosón de Higgs y la búsqueda de nuevas partículas e interacciones, así como el desarrollo de componentes de electrónica en la frontera de la tecnología.
El pasado 26 de junio, ATLAS registró las últimas colisiones protón-protón del LHC, y este –un día después– aceleró sus últimos protones. Estos hitos cierran un capítulo extraordinario en la física de partículas e inician una ambiciosa transformación tanto del LHC como de sus experimentos: el LHC de Alta Luminosidad (HL-LHC). HL-LHC tiene previsto comenzar a operar en 2030 y aumentará la intensidad, o luminosidad del colisionador, lo que resultará en un volumen de datos seis veces mayor que el disponible actualmente. Como el mayor experimento del LHC, ATLAS también se transformará para gestionar este enorme flujo de datos mediante una ambiciosa actualización.
“El HL-LHC marcará el rumbo de la física de partículas durante las próximas décadas, y prepararse para ello es una de las empresas científicas más ambiciosas que nuestra colaboración ha emprendido jamás”, afirma Stéphane Willocq, portavoz de ATLAS. “Para registrar datos en estas condiciones extremas, los sistemas fundamentales del experimento ATLAS han sido reinventados por completo. Esto nos permitirá seguir ampliando las fronteras del conocimiento, explorando los límites de nuestras teorías actuales y buscando respuestas a las preguntas que estas dejan abiertas”.
El colosal esfuerzo de ingeniería para preparar los experimentos para el HL-LHC es solo una parte de la historia. Mientras los equipos de las diversas instituciones transforman el experimento para el HL-LHC, a su vez, se intensifica la actividad para analizar los enormes conjuntos de datos recopilados en el LHC. A lo largo de su vida útil, ATLAS ha registrado más de 50 millones de billones de colisiones protón-protón. “Gracias a este rico acervo de datos, los próximos años estarán entre los más productivos científicamente en la historia del experimento”, se entusiasman desde la colaboración.
El experimento ATLAS es gestionado por una colaboración global de miles de integrantes pertenecientes a institutos de todo el mundo, en la que participan más de 1.600 estudiantes de maestría y doctorado. Durante más de 20 años, investigadores del CONICET y de la UNLP han contribuido a su funcionamiento, al desarrollo de software y sistemas de disparo, a mediciones de precisión y a la búsqueda de nueva física.
“El éxito de ATLAS se basa en una colaboración internacional dinámica, donde la ciencia básica y los desarrollos tecnológicos de frontera se retroalimentan con un objetivo común: la búsqueda de conocimiento”, señaló María Teresa Dova, investigadora del CONICET en el IFLP y líder nacional de la colaboración argentina. “Estamos orgullosos de las contribuciones vitales que nuestro equipo ha realizado al programa científico de ATLAS”, añadió Hernán Wahlberg, investigador del CONICET en el IFLP y participante del experimento.
La actualización de ATLAS para el HL-LHC requerirá una de las campañas de ingeniería más complejas en la historia del CERN. Investigadores de los institutos asociados a ATLAS en todo el mundo han estado diseñando, construyendo y probando la próxima generación de tecnologías de detección, las cuales ya se están trasladando al CERN para su instalación. Esta renovación incluye un nuevo sistema de seguimiento de trazas interno, totalmente basado en silicio, con 5 mil millones de canales de lectura; un innovador detector de temporización de alta granularidad, con una resolución temporal de entre 30 y 50 picosegundos; y un sistema de selección de eventos de última generación basado en hardware programable, capaz de seleccionar eventos a una tasa de 1 MHz. “Es un programa ambicioso y sumamente complejo que exige la participación activa de toda nuestra colaboración; miles de miembros de ATLAS en todo el mundo han estado involucrados en estas actividades”, afirma Benedetto Gorini, coordinador de la actualización de ATLAS.
El CONICET y la UNLP se mantienen a la vanguardia de los esfuerzos científicos y técnicos del experimento, contribuyendo a preparar uno de los instrumentos científicos más sofisticados del mundo para los descubrimientos de la próxima década. Argentina desempeña un papel clave en esta transformación mediante su trabajo en el nuevo sistema de adquisición de datos y disparo. Investigadores e ingenieros del CONICET y la UNLP han sido responsables del diseño del firmware para placas FPGA y del sistema de fibras ópticas para interconectar el sistema de disparo en su primer nivel para la transmisión y procesamiento instantáneo de señales. Esto permite garantizar que ATLAS pueda registrar datos en el desafiante entorno del HL-LHC, donde se producirán hasta 200 colisiones protón-protón simultáneas, 40 millones de veces por segundo.
“La contribución del Laboratorio de Física de Altas Energías del IFLP está ayudando a equipar a ATLAS para una escala de exploración física totalmente nueva”, señala Facundo Lucca, profesional del CONICET en el IFLP e ingeniero responsable. “Las tecnologías que desarrollamos hoy permitirán realizar mediciones de precisión y abrirán el camino a los descubrimientos de las próximas décadas, teniendo a su vez aplicaciones de impacto en el medio socio-productivo”, destaca Fernando Monticelli, investigador del CONICET en el IFLP, a cargo del laboratorio local.
“El enorme conjunto de datos aún sin analizar del LHC sustentan un programa de análisis físico rico y diverso que abarca una amplia gama de temas, desde mediciones de precisión del bosón de Higgs hasta la búsqueda de fenómenos poco comunes que podrían apuntar a una física más allá del Modelo Estándar”, afirma Kerstin Tackmann, coordinadora de física de ATLAS.
Los investigadores seguirán desempeñando un papel central en este programa a través de su trabajo en la física del Higgs y en nuevas búsquedas. “Estamos entrando en un periodo apasionante de la historia de la física de partículas”, señala Francisco Alonso, investigador del CONICET en el IFLP y parte de la colaboración. “Nuestros análisis abordan algunas de las cuestiones más fundamentales de la naturaleza”, afirman con entusiasmo Jean-Yves Beucamp, Tomas Buratovich y Fran Casinesse, becarios del CONICET en el IFLP, quienes realizan sus doctorados en el experimento.
Mientras una etapa del LHC llega a su fin, otra se prepara para comenzar. “La fortaleza de ATLAS reside en su gente”, concluye Willocq. “Al emprender el camino hacia la era del HL-LHC, lo hacemos con confianza, sabiendo que nuestros esfuerzos conjuntos han dado lugar repetidamente a importantes avances científicos. Los años venideros estarán marcados tanto por descubrimientos científicos extraordinarios como por notables logros técnicos”, cierra.
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
La creatina no solo desarrolla músculo: un estudio revela su potencial para fortalecer la inmunoterapia contra el cáncer
Investigadores de la UCLA hallaron que este suplemento energiza células inmunitarias claves, lo que podría traducirse en terapias más efectivas en la lucha contra tumores resistentes. Las primeras pruebas se desarrollaron en ratones y células humanas. Los métodos experimentales no fueron aprobados por la FDA
Por Ismael Yasnikowski
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Un reciente estudio realizado por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) identificó que la creatina, reconocida en el ámbito deportivo, podría fortalecer una de las rutas fundamentales del sistema inmunitario en la defensa contra el cáncer. Esta investigación, publicada por la División de Ciencias de la Salud de la universidad californiana, sugiere que el compuesto energiza determinadas células inmunitarias responsables de activar mecanismos clave para la destrucción de tumores.
La información difundida por la propia casa de estudios y recogida por la revista científica Science Daily se basó en pruebas realizadas tanto en modelos animales como en cultivos de células humanas. Los resultados preliminares indican que este suplemento puede potenciar la eficacia de la inmunoterapia, aunque todavía no se verificaron sus efectos en personas.
Tradicionalmente, la creatina se asocia a la mejora de la fuerza y el desempeño atlético. Ahora, la investigación realizada en la universidad señala que su acción podría extenderse a la respuesta inmunológica frente al cáncer.
Los ensayos mostraron que la sustancia incrementa la capacidad de ciertas células inmunitarias, conocidas como células dendríticas, para identificar tumores y activar otras células encargadas de atacar el cáncer. Estos hallazgos, basados en experimentos previos del mismo grupo de investigación, aportan nuevas pruebas de que la creatina también contribuye al funcionamiento adecuado de las células T.
La profesora Lili Yang, especialista en microbiología, inmunología y genética molecular, destacó la posibilidad de que la inmunoterapia logre mejores resultados si se refuerza la infraestructura celular que la sostiene. Según Yang, “la creatina no solo apoya a las células T en la lucha contra el cáncer, sino que también suministra energía a todo el sistema que las dirige y coordina”.
Para determinar cómo interviene la creatina en la respuesta inmune, los científicos analizaron la actividad genética de las células dendríticas presentes en tumores de ratones. Detectaron que el gen encargado de producir el transportador de creatina mostraba una mayor actividad en estas células que en aquellas halladas en tejidos sanos.
Manipularon células inmunitarias para que no pudieran captar la sustancia y observaron que su capacidad de supervivencia disminuía junto a su eficacia para preparar a las células T en el reconocimiento tumoral. En condiciones de laboratorio, las células T asociadas a estas dendríticas modificadas se multiplicaron en menor medida y generaron menos señales necesarias para una respuesta efectiva contra el cáncer.
Por el contrario, la administración diaria de creatina en ratones con melanoma ralentizó el avance de los tumores, elevó la cantidad y funcionalidad de las células inmunitarias en el entorno tumoral y aumentó la producción de señales químicas que atraen otras defensas del organismo. El análisis bioquímico reveló que la suplementación incrementó los niveles de ATP, la fuente principal de energía celular, permitiendo que las células dendríticas funcionen como un sistema de almacenamiento energético reutilizable.
El equipo también evaluó la acción del suplemento en células inmunitarias humanas, en particular en aquellas derivadas de monocitos empleadas en el desarrollo de vacunas contra el cáncer. Se comprobó que, al incorporar el suplemento durante la preparación de estas vacunas, se mejoraba la capacidad de las células para estimular una respuesta orientada a destruir células tumorales.
En conjunto, los resultados sugieren que la creatina puede reforzar la defensa inmunitaria contra el cáncer en distintas etapas, desde la detección inicial hasta la activación de la respuesta del organismo. El coautor Kang subrayó la importancia de brindar apoyo metabólico a estas células para fortalecer toda la reacción antitumoral, y no solo la acción final de las células T.
A pesar de los resultados alentadores, los autores recalcan que la investigación se encuentra en una etapa preliminar. Los ensayos se llevaron a cabo en animales y cultivos celulares, por lo que no existe evidencia suficiente sobre la utilidad de la creatina en tratamientos para pacientes con cáncer.
Aunque el compuesto suele considerarse seguro en dosis habituales, los especialistas advierten que cualquier persona bajo terapia oncológica debe consultar con su médico antes de incorporar suplementos. Además, los métodos experimentales no cuentan con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para su uso en humanos.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Un compuesto de la planta amancay podría ser un aliado contra la enfermedad de Chagas
Investigadores de Argentina, Costa Rica y España identificaron que un alcaloide del vegetal se une de forma estable a una proteína esencial para la supervivencia del parásito que causa la infección. Por qué los resultados abren una línea promisoria hacia el diseño de terapias más seguras
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La enfermedad de Chagas aún existe y afecta a 8 millones de personas en todo el mundo, la mayoría en América Latina. Causa más de 10.000 muertes al año y todavía no se cuenta con una vacuna ni tratamientos eficaces y probados para la fase crónica de la infección.
Un grupo de investigadores científicos de Argentina, Costa Rica y España, que forman parte de la red RENATEC del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED) identificó que la candimina, un alcaloide extraído de una planta silvestre, podría ser un compuesto para actuar contra un blanco molecular del parásito que es responsable de la enfermedad.
El compuesto pertenece a una especie que popularmente se conoce como “amancay” o “amarilis”. Aunque vale tener en cuenta que hay otras especies de plantas que reciben también ese nombre común.
“En estudios previos, habíamos encontrado que la candimina tenía efectos frente al parásito. Ahora, con el uso del modelado molecular computacional, pudimos determinar un posible mecanismo predictivo sobre cómo actúa la candimina para matar al parásito. Bloquea una proteína clave para mantener al parásito con vida”, explicó a Infobae la doctora en bioquímica Gabriela Egly Feresin, investigadora del Conicet y la Universidad Nacional de San Juan en Argentina.
A partir de los resultados, es necesario avanzar con estudios preclínicos y clínicos. La meta es favorecer el diseño de terapias más seguras.
El trabajo fue publicado en la revista Molecular Diversity. Otros integrantes del equipo pertenecen a la Universidad de Barcelona y la Universidad de Costa Rica.
La enfermedad de Chagas es causada por la infección por Trypanosoma cruzi, un parásito transmitido principalmente por insectos vectores como la vinchuca. También se transmite a través de transfusiones de sangre contaminada, vía materna y alimentos contaminados.
La búsqueda de nuevos tratamientos se dirige a encontrar proteínas del parásito que sean vitales para su supervivencia y que no tengan equivalentes funcionales en el organismo humano. Esa diferencia biológica entre las especies es la que hace posible atacar al Trypanosoma cruzi sin dañar al paciente.
En los estudios previos ya habían demostrado que la candimina —un alcaloide presente en Hippeastrum escoipense, una especie de planta de la familia Amaryllidaceae— mata al parásito en pruebas de laboratorio, y que combinado con el medicamento benznidazol lo potenciaba y permitia reducir la dosis efectiva.
La candimina daña las membranas del parásito Trypanosoma cruzi, genera estrés oxidativo y altera su función mitocondrial. Esto produce la muerte del parásito.
Con esos antecedentes sobre la mesa, quedaba pendiente una pregunta clave: a qué proteína exacta del parásito se une la candimina para producir ese efecto.
“Nos propusimos trabajar mediante simulaciones de modelado molecular computacional, una técnica que predice cómo interactúan moléculas y proteínas sin necesidad de hacer experimentos costosos en el laboratorio”, señaló la doctora.
El equipo seleccionó ocho proteínas del parásito que son esenciales para su supervivencia. Luego analizaron cuál de ellas mostraba mayor afinidad con la candimina.
La investigación combinó dos técnicas computacionales. Primero aplicó un análisis de “acoplamiento molecular” y luego ejecutó simulaciones de dinámica molecular durante 400 nanosegundos para verificar si esa unión se mantenía estable a lo largo del tiempo.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
¿Un miligramo de emoción? Por qué un hallazgo en abejorros podría cambiar la neurociencia
Un nuevo estudio con 18 colonias reveló que estos insectos pueden anticipar, valorar y reaccionar ante experiencias de forma subjetiva, un hallazgo que reabre el debate sobre la frontera entre conducta instintiva y vida mental
Por Santiago Abraldes
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Un artículo de la revista National Geographic revela que el mundo interior ya no puede considerarse solo patrimonio de humanos y mamíferos. A partir de un nuevo estudio, se plantea que los abejorros también podrían poseer experiencias subjetivas y recuerdos personales.
El trabajo sostiene que los abejorros, cuyo cerebro pesa apenas un miligramo, pueden anticipar y valorar experiencias, y tener reacciones emocionales ante distintos estímulos, lo que cuestiona la visión tradicional sobre la vida mental de los insectos y la complejidad de su comportamiento.
“Las expresiones faciales son una ventana a nuestras emociones y estados internos”, señala el profesor Andrew Barron, neuroetólogo de la Universidad Macquarie en Sídney, quien lideró el trabajo con Fei Peng y Cwyn Solvi. Así, se abre el debate científico sobre la existencia de apetencias y anhelos en especies alejadas de los mamíferos.
En la observación de los abejorros, los investigadores identificaron comportamientos que reflejan preferencias y rechazos similares a las emociones humanas. Por ejemplo, estos insectos agitan la cabeza o se lavan la boca cuando un alimento no les resulta agradable y, al contrario, realizan lo equivalente a lamerse los labios si el sabor es de su agrado. Este tipo de respuesta implica la existencia de un proceso interno de valoración.
Barron afirmó: “Pero siempre ha habido debate acerca de si los insectos son animales realmente pensantes o actúan como una especie de minirobots”. Estas manifestaciones sugieren que los abejorros no solo responden a estímulos, sino que son capaces de experimentar lo que podría considerarse una emoción elemental.
En palabras de Fei Peng: “A mucha gente le resulta fácil afirmar que los insectos pueden percibir, aprender y tomar decisiones, pero les cuesta mucho más admitir que puedan valorar las cosas como agradables o desagradables. Nuestros hallazgos refuerzan esa idea”.
Los resultados del estudio han reavivado la discusión acerca de si los insectos realmente piensan y sienten, o si simplemente responden a los estímulos de su entorno. El interrogante central es si poseen un mundo interior con deseos o emociones que trascienden la mera reacción instintiva.
Esta cuestión ha sido motivo de debate dentro de la ciencia, tal como lo expresa Barron: “Pero siempre ha habido debate acerca de si los insectos son animales realmente pensantes o actúan como una especie de minirobots”.
El enfoque de este nuevo trabajo desafía la visión tradicional de los insectos como máquinas biológicas de respuestas automáticas. Al demostrar que los abejorros pueden elegir y mostrar preferencias ante diversos estímulos, el estudio obliga a reconsiderar la frontera entre la mente y la conducta instintiva en los insectos, abriendo un campo de reflexión sobre su vida mental y emocional.
El estudio, liderado por Fei Peng y Cwyn Solvi, se centró en 18 colonias de abejorros (Bombus terrestris), a las que se les ofrecieron líquidos dulces, amargos y salados para analizar sus reacciones.
Los investigadores observaron comportamientos diferenciados ante cada estímulo, algunos de los cuales podrían calificarse como emocionales. En una de las pruebas, los abejorros mostraron la protrusión de la lengua después de ingerir ciertos líquidos, un gesto comparable a lamerse los labios en humanos.
“Este experimento es un paso más que muestra que los abejorros sí que cuentan con ese mundo interior”, afirma Barron en el artículo. Estas respuestas evidencian no solo la capacidad de aprendizaje y toma de decisiones, sino también la valoración subjetiva de las experiencias, según las conclusiones de los autores del estudio.
El cerebro del abejorro, que apenas pesa un miligramo —un millón de veces menos que el cerebro humano—, es capaz de generar comportamientos complejos.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Por qué el cerebro recuerda mejor los conflictos entre personajes de una serie
Un equipo de la Universidad de Osaka analizó a 21 estudiantes que vieron seis episodios de SUITS y detectó, con resonancia magnética funcional, que los choques entre protagonistas dejan patrones neuronales más marcados
Por Constanza Almirón
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Un experimento de la Universidad de Osaka planteó que, cuando una persona sigue una serie, el cerebro no solo reconoce a los personajes: también organiza mentalmente “quién se lleva con quién” y con qué intensidad. La conclusión central fue que los conflictos y rivalidades dejan una marca más fuerte en ese “mapa social” interno que los vínculos amistosos. Los resultados fueron publicados en Communications Psychology.
La idea detrás del estudio es simple: en la vida cotidiana no pensamos a los demás como una lista de nombres, sino como una red de relaciones. Al mirar una ficción, el cerebro haría algo parecido.
Por ejemplo, en un equipo deportivo (un vestuario o un plantel), casi todos recuerdan enseguida quiénes son rivales por el puesto, quién quedó “peleado” tras una discusión y quiénes se aliaron para empujar una estrategia; esas tensiones, según los autores, funcionarían como señales que ordenan la escena social.
Según Communications Psychology, investigaciones previas habían analizado redes sociales con variables como cantidad de conexiones, posiciones dentro de un grupo o jerarquías.
Pero una relación real —y también una relación entre personajes— no es solo “estar conectado”: puede implicar confianza, alianza, competencia u hostilidad. Con esa premisa, el equipo buscó observar cómo el cerebro codifica esa “carga emocional” de los vínculos.
En ese marco, los investigadores Isato Chikazawa, Ryo Ishibashi y Tamami Nakano midieron qué cambia en la actividad cerebral después de seguir una historia durante varios capítulos.
De acuerdo con el artículo, los efectos más claros aparecieron en el giro supramarginal anterior izquierdo y la corteza prefrontal medial derecha, dos zonas que los autores relacionan con procesos de comprensión social. También se informó un efecto en el lóbulo parietal superior izquierdo.
El experimento incluyó a 21 estudiantes universitarios, según Communications Psychology. Todos vieron seis episodios de SUITS y participaron en dos sesiones de resonancia magnética funcional (fMRI): una antes y otra después del visionado.
La resonancia funcional es una técnica que permite registrar cambios asociados a la actividad cerebral mientras una persona realiza una tarea. En este caso, los participantes observaron dentro del escáner los rostros de ocho personajes principales de la serie. La clave era comparar lo que ocurría antes de conocer la trama y después de haberla seguido.
Los estudiantes no habían visto previamente la serie. Miraron los episodios en sus casas, en computadoras personales, entre ambas sesiones, separadas por una media de 14,5 días. Además, tras cada capítulo respondieron dos preguntas de comprensión con tres opciones para confirmar que prestaban atención: la tasa media de aciertos fue del 90,0%.
Luego de la segunda sesión, evaluaron cada una de las 28 parejas posibles de personajes: puntuaron la fuerza del vínculo y señalaron si lo percibían como antagónico (rivalidad, choque, competencia) o de afinidad (cercanía, alianza, amistad).
Para conectar esas valoraciones con los registros cerebrales, el equipo usó un análisis de similitud representacional, de acuerdo con Communications Psychology. Dicho de manera sencilla: es una forma de comparar patrones de actividad y ver si el cerebro “se parece” más a una organización u otra.
Los resultados mostraron que, después de ver la serie, las representaciones neuronales se alinearon mejor con el valor de las relaciones entre personajes. Según Communications Psychology, ese efecto estuvo impulsado sobre todo por los vínculos antagónicos, mientras que las relaciones de afinidad no alcanzaron el umbral de reporte.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/