No hace falta correr rápido: el ejercicio de 10 minutos que puede mejorar el ánimo y el cerebro
Un estudio publicado en Imaging Neuroscience comprobó que trotar a entre 3 y 6 km/h, activa la corteza prefrontal izquierda y reduce los tiempos de respuesta cognitiva en adultos jóvenes sanos
Por Ismael Yasnikowski
Correr muy despacio durante apenas 10 minutos activa regiones clave del cerebro y mejora la función cognitiva y el estado de ánimo, según un estudio publicado en la revista Imaging Neuroscience. La investigación, llevada a cabo por científicos de la Universidad de Tsukuba en Japón, desafía la idea extendida de que el ejercicio debe ser intenso para producir beneficios mentales concretos.
El trabajo fue liderado por Hideaki Soya, doctor del Laboratorio de Bioquímica del Ejercicio y Neuroendocrinología de esa casa de estudios. Sus resultados apuntan a que incluso el nivel mínimo de esfuerzo físico aeróbico —correr a una velocidad apenas superior a la caminata— es suficiente para producir cambios medibles en el cerebro de forma inmediata.
Para el estudio, el equipo reclutó a 24 adultos sanos, en su mayoría de alrededor de 20 años, sin antecedentes neurológicos ni psiquiátricos. Cada participante completó dos sesiones en días distintos: una de descanso sentado sobre una cinta de correr estática y otra de trote suave durante 10 minutos.
La velocidad de carrera se estableció de manera individual según la capacidad aeróbica de cada participante, pero en todos los casos correspondió al 35% del consumo máximo de oxígeno (VO2 máx), una intensidad catalogada como muy leve. En términos concretos, los ritmos oscilaron entre 3 y 6 kilómetros por hora, lo que equivale a una caminata rápida o un trote muy suave.
Los investigadores utilizaron espectroscopía funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), una técnica que mide cambios en el flujo sanguíneo oxigenado y permite inferir la actividad cerebral. También colocaron un acelerómetro en la cabeza de los participantes para registrar el movimiento vertical generado al correr.
Antes y después de cada sesión, los participantes completaron el test de Stroop, una prueba clásica de función ejecutiva que mide la capacidad de resistir respuestas automáticas. En una variante típica, se muestra la palabra “rojo” escrita en tinta azul, y la persona debe nombrar el color de la tinta, no leer la palabra. Los tiempos de reacción en esa tarea reflejan la eficiencia del procesamiento mental.
Los resultados mostraron que, tras el trote lento, los participantes presentaron tiempos de interferencia más cortos en el test de Stroop, lo que indica un procesamiento cerebral más ágil. Al mismo tiempo, indicaron un estado de ánimo más positivo en comparación con la sesión de descanso. Los registros de fNIRS revelaron mayor activación en la corteza prefrontal lateral izquierda, una zona vinculada al control cognitivo, el lenguaje y la regulación emocional.
Un hallazgo adicional destacó que el grado de movimiento vertical de la cabeza durante el trote se asoció con la magnitud de la mejora en el humor: quienes presentaron mayor aceleración cefálica mostraron ganancias más pronunciadas en su estado de ánimo. Esto sugiere que el ritmo físico propio del trote —a diferencia de la caminata— podría ser un factor relevante en la activación cerebral.
“Al nivel más simple, el mensaje principal es que correr no tiene que ser rápido ni difícil para beneficiar al cerebro. Incluso a la intensidad de carrera más suave posible, se produjo una mayor activación en regiones prefrontales que regulan las emociones y las habilidades mentales”, afirmó la especialista en declaraciones a la revista Runner’s World.
Este estudio no es el primero del grupo de Tsukuba en explorar los vínculos entre ejercicio suave y cognición. Otra investigación publicada en Scientific Reports comprobó que 10 minutos de carrera a intensidad moderada —al 50% del VO2 máx— mejoraban la función ejecutiva y la regulación emocional de forma considerable. Los nuevos datos extienden esos hallazgos a un nivel de esfuerzo aún menor.
Adam Brickman, doctor en neurología y profesor de neuropsicología en la Universidad de Columbia, señaló en declaraciones recogidas por Verywell Health que correr a un ritmo muy lento puede seguir beneficiando al cerebro, y que la accesibilidad de este tipo de ejercicio lo convierte en una herramienta prometedora para una amplia franja de la población.
No obstante, los propios investigadores reconocen que el estudio presenta limitaciones. La muestra fue pequeña y las sesiones se realizaron en condiciones de laboratorio controladas, lo que reduce su capacidad de generalización. El trabajo tampoco establece cuánto duran los beneficios tras una sola sesión, ni si los efectos se mantienen en adultos mayores o en personas con condiciones de salud preexistentes.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Ruido rosa al dormir: qué es, cómo funciona y qué efectos tiene en el descanso
Científicos del MIT comprobaron que sonidos breves, emitidos en un instante determinado, incrementaron el flujo de un fluido cerebral en voluntarios durante siestas controladas dentro de un escáner
Por Bautista Salaverri
Los sonidos constantes se convirtieron en un recurso habitual para acompañar el descanso. Entre ellos, el ruido blanco suele utilizarse para disimular interrupciones del entorno, como el tránsito, conversaciones o ruidos domésticos. De acuerdo con The Conversation, se trata de un sonido aleatorio que reparte la misma energía entre todas las frecuencias audibles y se percibe como un siseo uniforme.
El ruido rosa comparte la presencia de todas las frecuencias que puede captar el oído humano, aunque aumenta el peso de los tonos graves y atenúa los agudos. Por eso se lo compara con una lluvia sostenida o una cascada lejana. De acuerdo con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), su efecto durante el descanso depende de una condición mucho más precisa que reproducir una pista de sonido durante toda la noche.
Un equipo del MIT analizó qué ocurría cuando breves ráfagas de sonido rosa se emitían exactamente en un momento determinado de la actividad cerebral durante el sueño. El estudio observó un aumento de las ondas lentas del cerebro y del movimiento del líquido cefalorraquídeo, un fluido que rodea y protege el sistema nervioso central y que participa en la eliminación de productos de desecho.
La investigación, publicada en Science Translational Medicine, partió de trabajos previos que relacionaban las ondas lentas con las variaciones en el flujo del líquido cefalorraquídeo. Según informó MIT News, estas ondas eléctricas son características del sueño no REM y adquieren mayor presencia en las etapas de descanso más profundo.
Laura Lewis, profesora asociada de Ingeniería Eléctrica e Informática del MIT y autora principal del estudio, buscó comprobar si un estímulo auditivo podía intensificar esas ondas cerebrales y, a partir de ese cambio, modificar el flujo del líquido. La hipótesis no se centró en escuchar sonidos de fondo de manera continua, sino en aplicar un estímulo muy corto cuando el cerebro atravesaba una fase determinada de su actividad nocturna.
El equipo trabajó con 14 voluntarios sanos que lograron dormirse durante sesiones de siesta en un equipo de resonancia magnética funcional. Los participantes utilizaron dispositivos de electroencefalografía para registrar la actividad cerebral, mientras la resonancia permitió medir el movimiento del líquido cefalorraquídeo.
Joshua Levitt, investigador formado en la Universidad de Boston y autor principal del trabajo, desarrolló junto al equipo un sistema capaz de anticipar los picos de las ondas lentas. Cuando el algoritmo detectaba que una de esas ondas se aproximaba a su máximo, emitía una ráfaga de ruido rosa de 50 milisegundos. El volumen del estímulo no era suficiente para despertar a quienes dormían, de acuerdo con la publicación del MIT.
Los resultados mostraron que el sonido aplicado en ese momento aumentaba la amplitud de las ondas lentas y también la de las ondas de líquido cefalorraquídeo. Las imágenes obtenidas durante el experimento indicaron, además, que las ondas eléctricas estaban asociadas con ciclos de contracción y dilatación de los vasos sanguíneos, un movimiento que favorece el desplazamiento del líquido.
Según explicó Lewis, el trabajo logró aumentar durante el sueño el tamaño de la onda de flujo del líquido cefalorraquídeo en adultos sanos. El estudio, sin embargo, no evaluó si ese cambio mejora la memoria, la capacidad cognitiva o la calidad del descanso en la vida cotidiana.
El hallazgo no equivale a una validación del uso doméstico de pistas de ruido rosa durante la noche. La intervención analizada por el equipo del MIT fue personalizada, breve y sincronizada con la actividad cerebral de cada participante. El sonido se aplicó en el pico de las ondas lentas y no de forma sostenida o aleatoria.
Esa distinción resulta central al comparar el experimento con otros estudios sobre sonidos de banda ancha. Una investigación realizada por Penn Medicine en un laboratorio del sueño examinó la exposición continua al ruido rosa y al ruido de aviones. Según los resultados difundidos por la institución, el ruido rosa a 50 decibeles se asoció con una reducción de casi 19 minutos de sueño REM frente a las noches sin exposición sonora.
El sueño REM es una fase que integra los ciclos normales de descanso y cuya alteración se ha observado en diversos trastornos. El estudio de Penn Medicine también registró una peor percepción subjetiva del sueño entre los participantes expuestos a ruido rosa o ruido de aviones, en comparación con las noches silenciosas. En ese trabajo, los tapones para los oídos evitaron en gran medida la reducción del sueño profundo vinculada al ruido de los aviones.
Las diferencias entre ambas investigaciones se relacionan con el tipo de estímulo evaluado. El equipo de Lewis estudió ráfagas de 50 milisegundos emitidas en una fase concreta de las ondas lentas, mientras que Penn Medicine analizó una exposición continua a ruido rosa de una intensidad definida. Por lo tanto, sus resultados no describen el mismo uso ni las mismas condiciones de escucha.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Webinar «Uso de las IA en la enseñanza de la ingeniería y en la práctica profesional»
La Comisión de Enseñanza del Consejo Federal de Decanos y Decanas de Ingeniería (Confedi) convoca a las comunidades…
La Comisión de Enseñanza del Consejo Federal de Decanos y Decanas de Ingeniería (Confedi) convoca a las comunidades académicas de las facultades socias a participar de un nuevo espacio de reflexión y capacitación en torno a la transformación que plantea el uso de tecnologías de inteligencia artificial en el proceso formativo y en la práctica profesional de la ingeniería.
El conversatorio «Uso de las IA en la enseñanza de la ingeniería y en la práctica profesional» se realizará el próximo viernes 2 de octubre, a las 14hs, de forma virtual.
El objetivo de la actividad es reflexionar y debatir sobre las oportunidades y desafíos que ofrecen estos dispositivos, compartir experiencias y repensar conocimientos, competencias y prácticas pedagógicas y profesionales en un escenario de permanente transformación, a partir de las vivencias y opiniones de especialistas en la materia.
Para ello, se contará con la participación del Dr. Ing. Jorge Manuel Finochietto, vicedecano y profesor titular de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e investigador del CONICET, y del Dr. Guillermo Fernández Moroni, graduado de la Universidad Nacional del Sur, y actualmente investigador en Fermilab y la Universidad de Chicago, quienes aportarán sus experiencias y miradas sobre el uso de estas herramientas en ámbitos académicos, científicos y profesionales.
Esta acción se enmarca en el Plan estratégico 2025-2030 del Confedi, que establece como una de sus líneas prioritarias el desarrollo de actividades académicas para el fortalecimiento de competencias vinculadas con la educación superior de la ingeniería en el marco nacional e internacional.
La actividad requiere inscripción previa.
Campus UNER Oro VerdeRuta Pcial. Nº 11 Km 10,5Oro Verde – Entre Ríos (3100)Tel: +54 (343) 49751004975101 / 077 / 078
CAMPUS VIRTUAL FIUNER
UNIVERSIDAD NACIONAL DE ENTRE RÍOS
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Fuente: https://www.ingenieria.uner.edu.ar/listado-noticias/
El Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo conmemoró sus cincuenta años
23 de septiembre de 2026
El Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo conmemoró sus cincuenta años
Desde sus comienzos ha sobresalido por sus estudios en reproducción, lactancia, neuroquímica, farmacología del comportamiento, fisiología cardíaca y renal, y oncología, explorando sus diversas facetas y la ciencia de datos y genómica. Actualmente, lo componen diecinueve laboratorios.
NOTICIAS INSTITUCIONALES
Desde sus comienzos ha sobresalido por sus estudios en reproducción, lactancia, neuroquímica, farmacología del comportamiento, fisiología cardíaca y renal, y oncología, explorando sus diversas facetas y la ciencia de datos y genómica. Actualmente, lo componen diecinueve laboratorios.
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El Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU, CONICET-UNCUYO), conmemoró sus 50 años de trayectoria con una serie de actividades que reunieron a autoridades, investigadores, becarios y personal de apoyo del instituto.
El IMBECU, creado por Resolución Nº 1077 del CONICET, se conformó a partir de la unión del Laboratorio de Reproducción y Lactancia (LARLAC), el Laboratorio de Investigaciones Cerebrales (LINCE), la Unidad de Investigación en Neuroquímica y Farmacología del Comportamiento (UNEFCO) y de diversos investigadores procedentes de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo. Desde sus comienzos ha sobresalido por sus estudios en reproducción, lactancia, neuroquímica, farmacología del comportamiento, fisiología cardíaca y renal, y oncología, explorando sus diversas facetas y la ciencia de datos y genómica. Actualmente, lo componen diecinueve laboratorios.
El acto de apertura, en el que estuvieron presentes la vicegobernadora de la provincia de Mendoza, Med. Hebe Casado y el presidente de la Agencia Mendocina de Innovación, Ciencia y Tecnología, Lic. Federico Morábito, estuvo encabezado por la directora del CONICET Mendoza, Dra. Andrea Pattini; el director del IMBECU, Dr. Walter Manucha; la vicedirectora del instituto, Dra. Claudia Castro; y la rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, Adriana García.
“Muchas gracias por compartir este momento tan especial en el que celebramos una historia construida durante décadas de trabajo, compromiso y excelencia científica”, dijo la directora del CONICET Mendoza para dar comienzo al acto. “La época de fundadores de la ciencia en el país y en Mendoza encuentra, en el año 1976, al doctor Ricardo Deis, un científico con gran proyección internacional, que crea el Laboratorio de Reproducción y Lactancia. Este laboratorio que corresponde a una serie de instituciones incipientes, fundadoras de ciencia en Mendoza, es el inicio del IMBECU”. “Esa es la historia que estamos conmemorando hoy”, agregó. Luego, hizo hincapié en cómo el instituto ha logrado articular la ciencia con el territorio y destacó la Ley 9055, sancionada en 2018 y mediante la cual se crea la unidad de prevención de cáncer hereditario.
Por su parte, la rectora de la UNCUYO, manifestó: “Hoy nos reunimos para celebrar 50 años de investigación, que no es poco”, y completó: “Ya no utilizo las categorías temporales de pasado, presente y futuro, sino de espacio de experiencia, de iniciativa en este presente y de horizonte de expectativa. Ese horizonte, ese futuro, nos debe reunir en una comunidad de intereses que no es otro que el bien común de ciudadanas y ciudadanos, mendocinas y mendocinos, pero también de todos y de todas las argentinas. Por eso, es que la Universidad Nacional de Cuyo celebra y acompaña estos 50 años”, dijo García.
Para finalizar con el acto protocolar, el director del IMBECU sostuvo: “Nos convoca hoy un hito que trasciende la mera suma del paso del tiempo; conmemoramos medio siglo de investigación científica ininterrumpida en la región de Cuyo”. Luego, repasó algunos hitos históricos del instituto y recalcó: “Mirar hoy al IMBECU es contemplar un árbol pleno que se multiplicó y transformó en bosque. De las veintidós personas iniciales, hoy somos una comunidad de un centenar articulada en diecinueve laboratorios”. Para finalizar, dijo: “Si algo define la madurez del instituto en el presente es el convencimiento de que cada hallazgo cobra sentido cuando se transforma en salud y calidad de vida para nuestra comunidad”.
A continuación, se proyectó un video institucional que repasó la historia del instituto. La conmemoración continuó con una conferencia magistral a cargo de Diego Golombek, investigador superior del CONICET, director del Laboratorio Interdisciplinario del Tiempo (LITERA) de la Universidad de San Andrés y uno de los divulgadores más reconocidos del país, quien disertó sobre “La idea del cerebro: de misterio a órgano central”.
El segundo día de conmemoración comenzó con la actuación de la banda militar del Liceo General Espejo. A continuación, se desarrolló una charla científico-académica a cargo de investigadores del instituto. El acto continuó con el destape de una placa conmemorativa por los 50 años del instituto y la siembra de árboles en el ingreso del instituto.
Posteriormente se inauguró una muestra de fotografías y se desarrollaron actividades de divulgación científica orientadas a acercar el trabajo del instituto a la comunidad a través de propuestas prácticas. ¡Descubrí el ADN! De un experimento casero a la investigación del cáncer; Microbios: hay vida dentro tuyo; ¿Qué hace un científico? De la pregunta al descubrimiento; Detrás del mito, lo hay que saber sobre el cáncer de mama; e Inmunoinversión. Más de cien estudiantes participaron de las actividades.
Para finalizar, como parte de las actividades, también se realizará un Seminario de Altura en el Parque Provincial Cordón del Plata con fecha a confirmar según las condiciones climáticas.
Por Área de Comunicación y Prensa del CCT CONICET Mendoza.
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Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Descubren cómo se comunican las células del cáncer pancreático más frecuente para sobrevivir a condiciones adversas
23 de septiembre de 2026
Descubren cómo se comunican las células del cáncer pancreático más frecuente para sobrevivir a condiciones adversas
El avance, liderado por especialistas del CONICET, abre caminos para explorar el diseño de nuevas opciones terapéuticas para este tumor agresivo que se estima será la segunda causa de muerte por cáncer para el año 2040.
El avance, liderado por especialistas del CONICET, abre caminos para explorar el diseño de nuevas opciones terapéuticas para este tumor agresivo que se estima será la segunda causa de muerte por cáncer para el año 2040.
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Especialistas del CONICET y colegas de otras instituciones identificaron un mecanismo mediante el cual las células del adenocarcinoma ductal pancreático (ACDP), el tipo más frecuente de cáncer de páncreas, se comunican entre sí para sobrevivir a condiciones adversas (falta de oxígeno y nutrientes) y, probablemente, para resistir contra la quimioterapia. El trabajo, publicado en Scientífic Reports, abre caminos para explorar nuevos enfoques terapéuticos.
El ACDP es un tumor agresivo que, según las previsiones, se convertirá en la segunda causa de muerte por cáncer para el año 2040 a nivel global.
“El aumento mundial de la incidencia del ACDP, sumado a la falta de herramientas de diagnóstico precoz y a los escasos avances en los enfoques terapéuticos, convierte a esta enfermedad en una preocupación creciente para la salud pública”, afirma Maria Noé Garcia, directora del estudio e investigadora del CONICET en el Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (IDEHU, CONICET-UBA). Y agrega: “Nuestro trabajo contribuye a la comprensión de la biología del microambiente tumoral y especular sobre la resistencia y adaptación de las células tumorales de ACDP a las condiciones adversas del tumor (falta de oxígeno y nutrientes) ya no como entidades aisladas, sino más bien como un tejido coordinado. Esto podría tener implicancia en el diseño de nuevas opciones terapéuticas en una patología como el cáncer de páncreas que actualmente posee una expectativa de vida a 5 años en promedio de tan solo el 12 por ciento de los pacientes”.
Comunicación entre las células tumorales de ACDP
Los investigadores argentinos descubrieron que cuando las células de ACDP enfrentan una situación de carencia de nutrientes, algo muy frecuente en este tipo de tumores, liberan pequeñas estructuras llamadas vesículas extracelulares que transmiten señales a otras células del tumor que activan un mecanismo de supervivencia conocido como autofagia.
El término autofagia deriva del griego y se traduciría como “comerse a sí mismo”. Este mecanismo cobró notoriedad cuando en 2016 ganó el Nobel de Medicina un investigador japonés (Yoshinori Ohsumi) que identificó por primera vez los mecanismos genéticos básicos que regulan la autofagia en levaduras. “La autofagia es un proceso a través del cual, la célula toma porciones o elementos específicos de sí misma para ser degradados. De esta manera, una célula es capaz de reciclar componentes propios para obtener material y energía en condiciones de carencia nutricional, o bien de eliminar elementos potencialmente peligrosos”, explica Daniel Grasso, primer autor del trabajo e investigador del CONICET en el IDEHU. Y continúa: “Una célula tumoral es capaz de beneficiarse de este proceso para hacer frente a situaciones de estrés, incluyendo a los agentes quimioterapéuticos, o como en este caso, a un contexto limitante de oxígeno y nutrientes característico del microambiente tumoral pancreático”.
Mediante la realización de experimentos con líneas celulares tumorales de ACDP, los autores del estudio demostraron cómo el estrés por falta de nutrientes hace que esas células liberen una subpoblación específica de vesículas extracelulares pequeñas en cuyas membranas se identificaron a las proteínas CD63 y CD81. “Estas vesículas transmiten señales de adaptación a otras células vecinas e inducen autofagia, incluso en ausencia de estrés nutricional. Cuando llegan esas señales, mediadas por estas vesículas, las células vecinas (receptoras) activan una proteína intracelular llamada FOXO3a que en el núcleo activa genes para la inducción de la autofagia”, explica Garcia que también integra el Centro Franco-Argentino de Investigación en Cáncer de Páncreas, el Grupo Argentino de Vesículas Extracelulares (GAVE), y el Departamento de Microbiología, Inmunología, Biotecnología y Genética de la Facultad de Farmacia y Bioquímica (FFyB) de la UBA.
Más del 90 por ciento de las carcinogénesis pancreáticas inician con la mutación del oncogén KRAS. “En nuestro trabajo comprobamos que las vesículas extracelulares de las líneas de células del tumor estudiado con el oncogen KRAS, inducen la autofagia a otras células del tumor y del tejido pancreático no tumoral, pero esto mismo no ocurre con las vesículas provenientes de líneas celulares de cáncer pancreáticas que no poseen alteración en este gen”, indica Garcia. Y agrega: “Esto abre la puerta a la posibilidad de estudiar el mecanismo mediado por vesículas extracelulares como evento dependiente de KRAS en el desarrollo y mantenimiento del adenocarcinoma ductal pancreático, incluso su translación a otros oncogenes en otros modelos en cuestión”.
Este trabajo contribuye a la comprensión de la biología del microambiente tumoral y especular sobre la resistencia y adaptación de las células tumorales, ya no como entidades aisladas sino más bien como un tejido coordinado. “Esto podría tener implicancia en el diseño de nuevas opciones terapéuticas para este tipo de tumor”, señala Grasso que también integra el Centro Franco-Argentino de Investigación en Cáncer de Páncreas, el Grupo Argentino de Vesículas Extracelulares (GAVE), y el Departamento de Ciencias Biológicas de la FFyB de la UBA. Y afirma: “Aún estamos lejos de considerar la inhibición de la autofagia como opción terapéutica para debilitar al tumor. Si bien, la modulación de la autofagia en otras patologías como tratamiento adyuvante ha mostrado algunos resultados positivos, la autofagia posee papeles fundamentales para la vida celular de la mayoría de los tejidos, pudiendo resultar incluso en efectos opuestos a lo esperado”.
En este sentido, Garcia puntualiza “se necesita una nueva generación de fármacos moduladores de la autofagia con selectividad y especificidad aumentada. Sin embargo, desde otro punto de vista, es posible pensar la modulación de la comunicación intercelular mediada por las vesículas extracelulares, convirtiéndose éstas en potenciales nuevos blancos terapéuticos”.
La descripción de una subpoblación específica de vesículas extracelulares, CD63 y CD81, podría fundamentar las bases para una intervención farmacológica selectiva reduciendo posibles efectos adversos, indica Garcia. Y continúa: “Lo que sí es seguro, que la mejora en la comprensión de estos mecanismos permitirá enfoques novedosos para las opciones terapéuticas de este agresivo y mortal cáncer. Los procesos descubiertos en este trabajo son disparadores de nuevos interrogantes que se traducirán en la continuación de esta línea de investigación”.
Del estudio también participaron Maximiliano A. Diaz, del IDEHU, GAVE, y de la FFyB de la UBA y del Centro Franco-Argentino de Investigación en Cáncer de Páncreas; Laura Sobrado y Valentín Yzetta, del IDEHU, GAVE, y de la FFyB de la UBA; Marcela A. Cucher, del Instituto de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica (IMPaM, CONICET-UBA) y GAVE; Maria L. Cerutti, del CONICET y del Centro de Ingeniería y Rediseño de Proteínas (CRIP) en la Escuela de Bio y Nanotecnologías de la UNSAM; Daniela L. Papademetrio, de la Unidad de Conocimiento Traslacional Hospitalaria (UCT-HBEE) que opera dentro del Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría, GAVE, y de la FFyB de la UBA y del Centro Franco-Argentino de Investigación en Cáncer de Páncreas; y Elida Alvarez, del IDEHU y de la FFyB de la UBA.
Referencia bibliográfica:
Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/
Una vista épica de las estaciones
Fuente: https://ciencia.nasa.gov/