Prótesis robóticas: cómo el cerebro interpreta la sensación de movimiento en una mano artificial
Un estudio publicado en Science Advances evaluó una interfaz sensorial en un paciente amputado y analizó su respuesta ante la apertura y cierre de esta extremidad. Las claves de un avance que podría mejorar el control intuitivo de estos dispositivos
Por Constanza Almirón
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El cerebro procesa la sensación de movimiento en prótesis como un patrón coordinado, similar a los gestos integrados de una mano natural, y no como señales independientes dedo por dedo. Esa es la principal conclusión de un estudio encabezado por la Escuela Superior Sant’Anna de Pisa en colaboración con Cleveland Clinic, con resultados publicados en Science Advances.
El trabajo describió que, cuando una persona recibe información “sensorial” desde una prótesis de miembro superior, el cerebro tiende a organizarla como sinergias de agarre: combinaciones habituales de movimiento (por ejemplo, abrir la mano, cerrar la mano o sostener un objeto) que en la vida cotidiana se ejecutan como un todo.
Según Cleveland Clinic, este hallazgo podría facilitar el desarrollo de prótesis con un manejo más intuitivo y, en el futuro, aportar ideas para la rehabilitación tras un accidente cerebrovascular (ACV), para el estudio de la epilepsia y para el tratamiento del dolor.
La investigación se centró en la cinestesia, es decir, la capacidad de sentir el movimiento muscular. Esa sensación —que en una mano intacta permite ajustar fuerza y posición sin mirar— es esencial para el control motor natural. Después de una amputación, esa referencia interna se pierde y, por eso, usar una mano robótica de forma “instintiva” resulta más difícil: el usuario puede moverla, pero le falta parte del “retorno” que normalmente guía el gesto.
Los investigadores combinaron datos de lo que Cleveland Clinic describió como las dos únicas interfaces neurales del mundo diseñadas para restaurar la sensación cinestésica en prótesis de miembro superior. Al comparar ambos enfoques, concluyeron que el cerebro parecía interpretar esa información como patrones coordinados de agarre y no como impulsos aislados.
Una clave del problema es que ciertas técnicas, como las vibraciones musculares, pueden generar percepción de movimiento, pero a menudo estimulan al mismo tiempo piel y músculo. Ese solapamiento puede “mezclar” la información y confundir al cerebro durante el uso de una prótesis: como si el sistema nervioso recibiera dos mensajes superpuestos a la vez, uno táctil y otro de movimiento.
Para abordar ese límite, Sant’Anna desarrolló la interfaz mioquinética cinestésica, un sistema bidireccional para prótesis de mano. La tecnología usa vibraciones generadas por pequeños imanes implantados en los músculos residuales del antebrazo para intentar reconstruir sensaciones naturales de movimiento.
El sistema se integró con la mano robótica Mia Hand, desarrollada por Prensilia, empresa derivada de Sant’Anna. Luego, el equipo evaluó la conexión entre la mano y el cerebro durante seis semanas en un paciente italiano de 34 años.
Durante el ensayo, el paciente percibió la apertura y el cierre de la mano como movimientos coordinados, muy parecidos a los reales. Esa respuesta coincidió con la hipótesis central del estudio: el cerebro no “lee” el movimiento protésico como piezas sueltas, sino como gestos completos, del mismo modo en que una persona reconoce una palabra sin analizar letra por letra.
Federico Masiero, primer autor del estudio, exdoctorando de Sant’Anna y ahora investigador posdoctoral en el Instituto de Robótica e Inteligencia de Máquinas de Múnich, dijo a Cleveland Clinic que la interfaz “usa un implante simple y mínimamente invasivo para estimular músculos sin tocar la piel”.
Masiero añadió que “este enfoque puede ser la clave para entender mejor cómo funciona el control motor humano, pero también cómo restaurar la sensación de movimiento tras una amputación”.
Las sensaciones coordinadas percibidas por el paciente se parecieron a las descritas por participantes que utilizaron otro sistema de retroalimentación cinestésica desarrollado por Cleveland Clinic, aunque ambos dispositivos tenían diseños diferentes.
La interfaz de Sant’Anna se basó en imanes implantados. La de Cleveland Clinic recurrió a redirección quirúrgica de nervios y robótica. Sin embargo, en los dos casos el mecanismo central fue la vibración específica de músculos profundos. Y el resultado perceptivo también coincidió: las sensaciones inducidas aparecieron como movimientos coordinados de los dedos y no como señales separadas.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Descubren un mecanismo de muerte celular asociado al Alzheimer y la demencia frontotemporal
El hallazgo de investigadores británicos sugiere rutas inéditas para combatir el daño cerebral en enfermedades neurodegenerativas sin depender de la acumulación de proteínas tóxicas
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Un nuevo mecanismo de muerte neuronal en el Alzheimer y la demencia frontotemporal puede explicar cómo la acumulación de proteínas tóxicas destruye células cerebrales.
Científicos del Instituto de Investigación de la Demencia del Reino Unido lo denominaron carioptosis y publicaron sus resultados en la revista Nature Communications.
La carioptosis es una serie de reacciones químicas que se activa cuando se acumulan niveles tóxicos de proteínas dentro de las neuronas. Ese proceso desestabiliza la parte externa del núcleo, hace que se encoja y, al final, se desintegre antes de la muerte celular.
Desde hace décadas se sabe que proteínas tóxicas se acumulan en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la demencia frontotemporal, pero no estaba claro cómo ese proceso llevaba a la muerte celular.
Ambas fuentes señalaron además que formas ya conocidas de muerte celular, como la apoptosis, no explican toda la pérdida de neuronas en estas enfermedades.
La carioptosis afecta de forma característica al núcleo de la célula, donde se almacena el material genético. A diferencia de otros tipos de muerte celular, el núcleo se encoge y luego se desintegra antes de que la célula muera.
El doctor Manolis Fanto, profesor de Genómica Funcional en el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia de King’s College London, señaló que el estudio aclara que existen varias formas de muerte neuronal y que la carioptosis no se había descrito antes.
Añadió que ese hallazgo redefine las rutas sobre las que podría actuarse para mantener vivas las células cerebrales en la demencia.
Para llegar a esa conclusión, el equipo usó algoritmos computacionales sobre unas 3.000 células de cerebros de 28 pacientes con demencia frontotemporal o Alzheimer en fase terminal. El análisis buscó señales de distintos tipos de muerte celular.
En la corteza frontal de personas con Alzheimer, 35% de las células mostró signos de carioptosis, frente al 15% en controles sanos de edad avanzada.
La doctora Rebecca Casterton, investigadora principal del Instituto de Investigación sobre la Demencia del Reino Unido en King’s College y primera autora del artículo, dijo que el trabajo descubrió una nueva serie de eventos químicos capaces de coordinar la muerte de células cerebrales. También indicó que el equipo ya empezó a trazar cómo funciona la carioptosis.
Los investigadores también estudiaron neuronas de rata en cultivo y observaron que actuar sobre ciertas proteínas cinasas reducía los marcadores de carioptosis. El trabajo identificó la interacción entre la proteína cinasa p38 MAP y LaminB1 como un punto clave para bloquear o ralentizar la desintegración del núcleo.
Fanto sostuvo que actuar de forma específica sobre esa interacción podría frenar el proceso de muerte celular y dar margen a terapias más precisas contra enfermedades neurodegenerativas concretas. Según las fuentes, el estudio no presenta un tratamiento, sino una posible diana terapéutica para futuras investigaciones en humanos.
Según un comunicado de King’s College London, esta línea de trabajo culmina un recorrido de 10 años desde la primera identificación de la carioptosis en una enfermedad poco frecuente hasta su detección como rasgo común en demencias que afectan a millones de personas.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Dolores de cabeza al despertar: el origen, cómo tratarlos y qué hábitos adoptar para prevenirlos
Sentir molestias fuertes en la mañana podría deberse por la falta de sueño o condiciones médicas subyacentes
Por Bautista Salaverri
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Los dolores de cabeza son una de las molestias más comunes en la población adulta y pediátrica. Estas sensaciones de presión puede aparecer en distintas zonas de la cabeza y variar en intensidad, duración y frecuencia. Sus causas son diversas e incluyen desde factores externos, como el estrés o la deshidratación, hasta condiciones médicas subyacentes. Aunque la mayoría de los episodios no suelen estar relacionados con problemas graves de salud, su aparición recurrente puede afectar la calidad de vida y el desempeño diario.
Un escenario que suele generar inquietud es despertar con dolor de cabeza. Esta experiencia resulta especialmente alarmante para muchas personas, ya que se espera que el descanso nocturno alivie cualquier molestia y permita iniciar el día con energía. El hecho de comenzar la jornada con molestia puede levantar sospechas sobre trastornos más serios, lo que lleva a muchos a consultar con profesionales de la salud en busca de respuestas y soluciones.
La falta de sueño y dolor de cabeza están vinculados, sobre todo en casos de migraña y cefalea tensional, según especialistas de Sleep Doctor. Los expertos describen posibles mecanismos como alteraciones del ritmo sueño-vigilia, del sueño REM y del umbral del dolor, y coinciden en que dormir lo suficiente forma parte del abordaje.
Amanecer con cansancio puede favorecer molestias porque altera los ritmos circadianos, afecta funciones de regulación del organismo y se asocia con una menor tolerancia al dolor, de acuerdo con un estudio. Para tratarlos y prevenirlos, los científicos recomiendan descanso suficiente, hidratación, reposo en un lugar oscuro y silencioso, medidas de higiene del sueño y consulta médica si el dolor se vuelve frecuente, intenso o aparece con signos de alarma.
Verywell Health señala que la relación exacta no se comprende por completo, aunque las alteraciones del ciclo sueño-vigilia pueden desencadenar dolor de cabeza. Asimismo, la investigación añade que los ritmos circadianos ayudan a mantener la homeostasis y que su alteración se ha relacionado con trastornos del dolor.
Especialistas citados por Healthline lo vinculan la falta de sueño REM, o fase de movimiento ocular rápido, con dolores de cabeza más intensos y con un menor umbral del dolor. Según Sleep Doctor, la privación del sueño y la migraña comparten mecanismos cerebrales, con el hipotálamo y la melatonina entre los elementos implicados.
Un estudio reciente publicado en Practical Neurology describe que cerca de la mitad de las migrañas inician entre las 4:00 y las 9:00 de la mañana, interrumpiendo el sueño y despertando a quienes las padecen. Se identificó que los trastornos del sueño, como la apnea obstructiva del sueño, tienen una asociación directa con la aparición de dolores de cabeza al despertar.
Otra investigación, publicada en HPR en 2025, realizó una revisión sobre los dolores de cabeza matutinos y destaca que las afecciones del descanso son factores determinantes en su aparición. La investigación revela que personas con mala calidad de sueño presentan un riesgo mayor de despertar con dolor de cabeza, situación que también suele agravarse por estrés y mala postura durante el descanso. Además, el estudio sugiere que abordar los problemas de sueño y mejorar la higiene del sueño puede reducir tanto la frecuencia como la severidad de estos dolores de cabeza.
En tanto, una revisión científica de 2026 realizada en mujeres identificó que quienes reportan dolores de cabeza al despertar también presentan mayor fatiga y puntuaciones más altas de dolor tanto en la mañana como en la noche. La presencia de cefaleas matutinas se asoció con una experiencia de dolor más intensa y desagradable a lo largo del día.
Verywell Health también enumera factores que alteran el ritmo circadiano, como el trabajo por turnos, el desfase horario, el consumo de alcohol, el exceso de cafeína y el uso nocturno de pantallas.
Amanecer con molestias suele estar vinculado a distintas alteraciones en la calidad o cantidad de sueño. Los especialistas han identificado varios tipos de dolores de cabeza que pueden presentarse como consecuencia directa de dormir mal, ya sea por dormir poco, por interrupciones en el descanso o por una rutina de sueño irregular.
Estos dolores se describen como una presión sorda o sensación de opresión en ambos lados de la cabeza. Puede comenzar en la frente y extenderse hacia la parte posterior de la cabeza. Las investigaciones han demostrado que la falta de sueño puede actuar como desencadenante, y se considera que el hipotálamo, responsable de regular las hormonas y el sueño, juega un papel central en este proceso. Además, un ciclo de siestas tras episodios de insomnio puede perpetuar la aparición de este dolor al día siguiente.
Además de ser un dolor intenso de cabeza, es una condición neurológica compleja. Se caracterizan por dolor en un solo lado, náuseas, vómitos, alteraciones visuales y sensibilidad al sonido. Tanto la privación como el exceso de sueño han sido identificados como desencadenantes frecuentes. Las personas que sufren esta condición presentan un riesgo significativamente mayor de padecer trastornos del sueño en comparación con la población general.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Cómo reemplazar el azúcar y cuáles son los endulzantes que se ajustan mejor a cada caso, según la ciencia
No todos los sustitutos soportan el calor ni el procesamiento, y esa diferencia define qué elegir según el tipo de preparación y el perfil de la persona. Qué tener en cuenta
Por Bautista Salaverri
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El azúcar es un ingrediente omnipresente en la alimentación moderna, presente tanto en productos procesados como en alimentos frescos. Su sabor dulce ha moldeado la preferencia de millones de personas y, a lo largo del tiempo, ha llegado a ocupar un lugar central en la industria alimentaria y en la cultura culinaria mundial. Esta predilección, sin embargo, ha propiciado un debate creciente acerca de los efectos en la salud y la necesidad de buscar alternativas que permitan mantener el placer del dulzor sin los riesgos asociados a un consumo excesivo.
El organismo humano requiere glucosa como fuente esencial de energía, especialmente para el cerebro y las células musculares. No obstante, la ingesta elevada de endulzantes añadidos se ha vinculado con problemas como obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y caries dental, entre otras afecciones, según advierten entidades como la Organización Mundial de la Salud y la Johns Hopkins Medicine. Esta preocupación por los efectos negativos ha impulsado la aparición y el desarrollo de sustitutos del azúcar, que incluyen tanto edulcorantes artificiales como opciones de origen natural, los cuales buscan ofrecer dulzor con menos calorías y un impacto metabólico reducido.
De este modo, se han desarrollado sustitutos que incluyen tanto versiones artificiales como naturales. Las alternativas abarcan un espectro amplio de compuestos: desde edulcorantes sintéticos hasta extractos vegetales. Cada una de estas alternativas ofrece características únicas y, si bien comparten el objetivo de reducir los riesgos asociados al azúcar tradicional, su aceptación y sus efectos en el organismo siguen siendo objeto de estudio y debate dentro de la comunidad científica y los organismos reguladores.
Los sustitutos del azúcar no tienen un ganador único, y la evidencia revisada apunta a otra idea: no hace falta eliminarla por completo de la dieta, pero sí conviene recortar el exceso de endulzantes añadidos. La mejor elección cambia según el objetivo, ya sea controlar la glucosa, reducir calorías, evitar molestias digestivas o cocinar sin perder sabor y textura.
Tanto Johns Hopkins Medicine como un estudio de 2025, publicado en MDPI, coinciden en que el problema principal es el exceso de azúcar añadido, que se asocia con aumento de peso, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y caries. La entidad de salud precisa que no es intrínsecamente malo y que eliminar frutas, lácteos o cereales por su contenido natural de dulzor no es una opción saludable.
National Geographic recoge además una advertencia de la profesora de nutrición Marion Nestle de la Universidad de Nueva York sobre el papel básico de la glucosa en el organismo: “Es la fuente de energía preferida del cerebro”. La misma publicación y la investigación del MDPI de 2025 subrayan que los sustitutos tampoco son compuestos neutros y que sus efectos pueden variar según el producto y la persona.
Si la meta es reducir el impacto glucémico, la stevia es la opción más favorable. Mayo Clinic afirma de forma general que los sustitutos del azúcar no elevan la glucosa en sangre, mientras los expertos de la revisión señalan que los edulcorantes no nutritivos no la aumentan o provocan poca respuesta de insulina, aunque matiza que hay controversias en algunos compuestos.
Según un metaanálisis de 2024 publicado en PubMed, el endulzante reduce las respuestas de glucosa e insulina, en especial en personas con obesidad. Johns Hopkins Medicine añade que esta opción es útil para quienes buscan evitar picos de glucosa. Por su parte, la sucralosa ofrece un panorama menos claro. National Geographic indica que no observaron cambios en glucosa ni hormonas, pero revelaron que tiene un peor control glucémico. Yanina Pepino, profesora de nutrición en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, advirtió a la revista que las personas con obesidad “pueden ser más sensibles a algunos de estos efectos”.
Con el aspartamo, expertos señalan que provoca picos de glucosa menores que el azúcar después de las comidas, aunque las diferencias frente a otros edulcorantes o incluso frente al agua son pequeñas. El estudio de MDPI de 2025 añade que está dentro de los compuestos de 180 a 250 veces más dulces que la sacarosa, pero su comportamiento metabólico no lo convierte en la mejor respuesta universal.
Sustituir azúcar por edulcorantes puede ayudar a corto plazo a reducir calorías, pero la ciencia no presenta esa estrategia como una solución garantizada para bajar de peso. Mayo Clinic sostiene que estos productos pueden ayudar en el control del peso a corto plazo, aunque añade que no está claro su efecto duradero y recomienda pequeñas cantidades y uso esporádico.
La mejor evidencia comparativa para la sucralosa en este grupo nace de un estudio, que recoge un ensayo de 12 semanas en el que quienes la consumieron ingirieron menos calorías, dijeron comer con menos frecuencia y registraron una ligera baja de peso frente a quienes recibieron aspartamo u otros edulcorantes. Aun así, los autores mencionan señales de que podría influir en circuitos cerebrales ligados al apetito.
La stevia también dejó resultados favorables. National Geographic reveló que snacks con aspartamo o estevia redujeron la ingesta calórica diaria, y otro observó que quienes consumieron estevia mantuvieron su peso mientras el grupo de control aumentó.
Cuando el criterio es culinario, las diferencias entre compuestos se vuelven más claras. El estudio de MDPI destaca que no todos los edulcorantes resisten el procesamiento del mismo modo y que algunos no son aptos para hornear o congelar.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Identifican cómo algunas bacterias podrían anticipar el desarrollo de cáncer de colon
Científicos del EMBL de Heidelberg analizaron 27 estudios independientes y hallaron una huella microbiana en las heces detectable desde las primeras etapas del tumor, en distintos continentes y con independencia del método de análisis
Por Constanza Almirón
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Durante las últimas décadas, el cáncer colorrectal se mantuvo entre las principales causas de mortalidad y morbilidad a nivel mundial; representó un desafío para los sistemas de salud y la investigación biomédica. A pesar de los avances en detección y tratamiento, persistió la necesidad de encontrar métodos más sensibles y específicos para el diagnóstico temprano y la prevención, clave para mejorar los resultados en los pacientes.
En este contexto, la microbiota intestinal –el complejo ecosistema de bacterias y otros microorganismos que habitan en el tracto digestivo– se convirtió en un objeto de investigación científica.
Numerosos estudios habían reportado diferencias microbianas entre personas sanas y pacientes con cáncer colorrectal, pero la falta de uniformidad metodológica y el tamaño relativamente pequeño de las muestras habían impedido que se llegara a una conclusión definitiva sobre el valor diagnóstico de esas diferencias.
Un grupo internacional de científicos publicó en la revista científica Cell Host & Microbe el análisis más exhaustivo hasta la fecha sobre la relación entre el microbioma humano y el cáncer colorrectal. El estudio, firmado por el consorcio Mi-EOCRC y con participación de los grupos de Georg Zeller y Michael Zimmermann del European Molecular Biology Laboratory (EMBL) de Heidelberg, estableció una firma microbiana vinculada a este tipo de cáncer tras comparar datos de más de 6.700 perfiles de microbioma intestinal y 900 muestras de tejido de pacientes de distintos continentes.
El equipo recopiló y reanalizó información de 27 estudios independientes utilizando técnicas avanzadas de secuenciación y herramientas de aprendizaje automático, lo que permitió pasar por alto diferencias de metodología y maximizar la comparabilidad internacional.
“El estudio combinó comparaciones entre muestras fecales y de tejido, datos dietarios, análisis taxonómicos a nivel de cepas bacterianas y el estudio funcional de factores de virulencia”, explicó Georg Zeller, líder del grupo en EMBL y profesor en la Universidad de Leiden, en un comunicado de la institución.
Esta aproximación permitió identificar una firma microbiana asociada al cáncer colorrectal que “no está limitada a una cohorte, geografía, método de secuenciación ni edad de diagnóstico”, sino que aparece como una característica consistente de la enfermedad, explicó Zeller.
Los resultados muestran que los microbios enriquecidos en los tejidos tumorales son notablemente similares a los detectados en las muestras fecales, y que estas diferencias ya pueden observarse en estadios tempranos del tumor, aunque su detección es más difícil cuando la lesión es pequeña o está ubicada lejos del recto.
En el desarrollo del trabajo, fue fundamental analizar tanto la firma microbiana en tejidos como en materia fecal y correlacionarla con variables dietarias y clínicas. Michael Zimmermann, también líder de grupo en EMBL, subrayó: “Estos resultados sugieren que los cambios microbianos asociados al cáncer colorrectal pueden aparecer en las primeras etapas del desarrollo tumoral, y plantean interrogantes acerca de cómo el tumor interactúa y modula la microbiota, así como el impacto de los microbios en el microambiente del cáncer a través de mecanismos de señalización y metabolismo”.
Según se detalla en el estudio, si bien la huella bacteriana para el cáncer es robusta, los cambios microbianos que pueden detectarse en adenomas precancerosos (lesiones benignas) son más sutiles y poco coincidentes entre estudios. El propio equipo reconoce que este límite reduce, por el momento, la utilidad diagnóstica de este enfoque para detectar estadios previos a la aparición del cáncer.
El estudio también examinó el vínculo entre dieta y patrón microbiano, encontrando que una menor ingesta de fibra se asocia a un perfil más “canceroso” de la microbiota. De manera inversa, el aumento del consumo de fibra en estudios de intervención dietaria se vinculó a una atenuación del patrón microbiano típico del cáncer.
El artículo señala que estos hallazgos abren la posibilidad de desarrollar análisis no invasivos basados en la microbiota para el diagnóstico y la prevención del cáncer colorrectal, aunque los algoritmos actuales no superan la eficacia de los test inmunoquímicos fecales y requerirán estudios prospectivos más extensos y la combinación con otras variables clínicas o genéticas.
La investigación sienta una plataforma de datos abiertos y de evidencia colaborativa internacional que servirá como referencia para futuras líneas de investigación y para el entrenamiento de modelos predictivos de riesgo, detección precoz o prevención personalizada. La identificación de una firma microbiana robusta y universal aporta evidencia para comprender más profundamente los vínculos entre la microbiota y el cáncer colorrectal.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
La NASA emplea un marcador mineralógico para entender el antiguo clima marciano
Equipo de redacción de Ciencia
Aunque las imágenes de la NASA han mostrado evidencia de antiguos ríos y lagos en Marte que acabaron transformándose en dunas áridas, persiste la incertidumbre sobre el momento en que se produjeron los cambios ambientales que podrían haber contribuido a estas transformaciones.
Ahora, los datos recopilados por el rover Curiosity de la NASA han revelado que los cristales sueltos de óxido de hierro en la hematita pueden ser utilizados como un marcador mineralógico de los cambios sufridos por el clima de Marte en su antigüedad. Debido a que la forma y la estructura de estos cristalitos (cristales pequeños o incluso microscópicos) reflejan las condiciones en las cuales se formaron —tales como la temperatura y la presencia de agua—, pueden servir como un indicador del momento en que ocurrieron estos cambios.
Un grupo de científicos estudió 20 muestras recolectadas por Curiosity en diversas elevaciones a lo largo del cráter Gale para elaborar un trabajo de investigación que fue publicado el 28 de mayo por la revista Science.
Las paredes del cráter Gale revelan la historia ambiental de Marte, capa por capa, y las elevaciones más profundas conservan los registros de sus años más remotos. El equipo analizó los datos obtenidos por el instrumento de Química y Minerología (CheMin, por su abreviatura en inglés) del rover y descubrió que la hematita presentaba diferentes tamaños de cristalitos a diferentes elevaciones. También descubrieron que la goethita —un mineral que habitualmente se forma junto con la hematita— estaba ausente en las muestras provenientes de las elevaciones de menor altitud, pero seguía presente en las muestras de las elevaciones mayores. Esto sugiere que las aguas subterráneas cálidas podrían haber persistido hasta por 4,7 millones de años en las capas más profundas del cráter Gale y que, durante gran parte de ese tiempo, estos acuíferos longevos podrían haber sido potencialmente habitables.
“Lo que hallamos fue que las condiciones cálidas y húmedas estuvieron presentes durante períodos prolongados en las rocas enterradas, a pesar de que el clima de Marte se iba volviendo cada vez más frío”, dijo Tanya Peretyazhko, coautora principal del estudio y científica planetaria de la División de Ciencias de Investigación y Exploración de Astromateriales en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. “Esto significa que, en las profundidades de estas rocas, esas condiciones más cálidas podrían haber propiciado condiciones habitables durante períodos de tiempo mucho más extensos, siempre y cuando otros factores esenciales estuvieran presentes”.
Los óxidos de hierro se consideran indicadores de la actividad del agua, ya que se forman en presencia de esta. Este estudio muestra que la hematita también puede servir como un marcador de cambios climáticos, en función del tamaño y la estructura de sus cristalitos, los cuales varían dependiendo de las diferentes temperaturas. Los científicos hallaron que los cristalitos de hematitas provenientes de las elevaciones de mayor altitud en el cráter Gale tenían un tamaño menor de 10 nanómetros, mientras que los cristalitos de las zonas de menor altitud eran por lo general más grandes, alcanzando un tamaño de hasta 65 nanómetros. Estos hallazgos concuerdan con las observaciones que indicaban que las muestras de las zonas más altas contenían tanto hematita como goethita, mientras que las muestras de las zonas más bajas carecían de goethita.
Científica planetaria
Los investigadores concluyeron que, en condiciones más cálidas, cuando el pH del agua es neutro o ligeramente alcalino, la goethita puede transformarse en hematita. Estas condiciones más cálidas también favorecieron un aumento en el tamaño de los cristalitos de hematita en las capas más profundas del cráter Gale, mediante un proceso conocido como maduración de Ostwald, en el cual los cristalitos más pequeños se disuelven y contribuyen al crecimiento de los más grandes.
“Esto puede indicar que las capas superiores eran más frías y no tenían suficiente agua, o bien que la presencia de agua fue relativamente efímera, por lo que los cristalitos no tuvieron el tiempo suficiente ni las condiciones necesarias para aumentar de tamaño”, dijo Peretyazhko. “Sin embargo, las capas inferiores contaron con agua cálida persistente que permitió que esos cristalitos crecieran”.
Un aspecto destacado y singular de este estudio es que los datos provienen de muestras marcianas, en lugar de modelos teóricos. El brazo robótico de Curiosity depositó roca pulverizada en el embudo de entrada de CheMin, donde fue analizada. “Con los patrones de difracción de rayos X de CheMin, podemos examinar el tamaño y las dimensiones de los cristales de hematita; esta es una información que no puede obtenerse a partir del análisis satelital de la superficie marciana”, dijo Tom Bristow, investigador principal del instrumento CheMin en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley, California.
Ashwin Vasavada, científico del proyecto Curiosity en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA, con sede en el sur de California, dijo que CheMin es capaz de hacer mediciones con una extraordinaria fidelidad científica.
“Esto no solo indica que hay hematita”, explicó Vasavada. “Los datos pueden ser utilizados para determinar el tamaño y la forma de los cristalitos de hematita, así como la presencia de otros minerales relacionados; y todos estos factores fueron necesarios para producir este resultado”.
Curiosity fue construido por JPL, el cual es administrado por Caltech en Pasadena, California. JPL lidera la misión en nombre de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA en Washington, como parte de la cartera del Programa de Exploración de Marte de la NASA. CheMin, dirigido por el centro Ames de la NASA, es uno de los 10 instrumentos científicos a bordo de Curiosity y cuenta con un equipo de científicos distribuidos por todo el país, que incluye investigadores del centro Ames de la NASA, la Universidad de Arizona, el Instituto Tecnológico de California (Caltech), el Instituto de Ciencias Planetarias, la Institución Carnegie para la Ciencia, el Instituto Lunar y Planetario, JPL, el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y el centro Johnson de la NASA. El equipo combina experiencia en mineralogía, petrología, ciencia de materiales, astrobiología y ciencias del suelo, junto con experiencia en el estudio de rocas terrestres, lunares y marcianas.
Para obtener más información sobre el rover Curiosity de la NASA, visita el sitio web (en inglés):
Fuente: https://ciencia.nasa.gov/