Tomar café por la mañana se asocia con una menor resistencia a la insulina, según un estudio
Una investigación analizó cómo influye el horario de consumo en distintos indicadores metabólicos. Los resultados y las posibles explicaciones científicas sobre la relación con la glucosa y la inflamación
El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, pero su relación con la salud podría depender de algo más que la cantidad consumida. Una investigación reciente plantea que el momento del día en que se toma esta bebida puede estar vinculado con diferencias en el funcionamiento metabólico.
Un estudio publicado en Frontiers in Immunology analizó información de 20.460 adultos estadounidenses y encontró que quienes concentraban su consumo durante la mañana presentaban indicadores más favorables de resistencia a la insulina, en comparación con otros patrones de ingesta.
Los investigadores también realizaron experimentos con animales para explorar posibles mecanismos biológicos. Sin embargo, aclararon que los resultados observados en humanos no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.
El trabajo, publicado el 13 de marzo de 2026, utilizó información de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES).
Los científicos identificaron dos patrones principales: personas que tomaban café predominantemente por la mañana y aquellas que distribuían su consumo durante toda la jornada.
El 36% de los participantes presentó el primer comportamiento, mientras que el 11% pertenecía al segundo grupo. El resto no quedó clasificado dentro de esos dos patrones de consumidores.
Después de ajustar los resultados por variables como edad, peso, alimentación, actividad física y sueño, encontraron que el consumo matutino se asociaba con valores más bajos en tres indicadores de resistencia a la insulina.
Además, este grupo presentó una probabilidad estimada 17% menor de resistencia grave a la insulina. Se trató de una asociación estadística, no de una reducción de riesgo demostrada mediante una intervención clínica. En cambio, quienes bebían café durante diferentes momentos del día no mostraron asociaciones favorables igualmente consistentes.
La insulina es una hormona que permite que la glucosa presente en la sangre ingrese en distintas células para utilizarse como energía. Cuando los tejidos responden menos eficazmente a su acción, el organismo necesita producir mayores cantidades para mantener niveles adecuados de azúcar.
Esta situación, denominada resistencia a la insulina, puede preceder al desarrollo de diabetes tipo 2 y relacionarse con alteraciones metabólicas y cardiovasculares.
Para evaluar ese fenómeno, los investigadores utilizaron indicadores calculados mediante mediciones como glucosa, triglicéridos, colesterol y características corporales.
Aunque estas herramientas permiten estudiar poblaciones numerosas, no sustituyen completamente las pruebas clínicas directas de sensibilidad a la insulina.
Una de las hipótesis planteadas por los autores involucra los ritmos circadianos, que regulan numerosos procesos fisiológicos a lo largo del día.
La sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa presentan variaciones temporales. Por eso, distribuir bebidas con cafeína hasta horarios tardíos podría interactuar con los mecanismos que coordinan el descanso y la actividad metabólica.
La investigación también encontró asociaciones con indicadores de inflamación, entre ellos el recuento de glóbulos blancos y la proporción entre neutrófilos y linfocitos.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
El síndrome del nido vacío no siempre reduce la felicidad de los padres
Una investigación identificó los factores que más influyen en el bienestar emocional después de que los hijos se independizan. Los resultados cuestionan una creencia extendida y muestran por qué esta etapa puede vivirse de maneras diferentes
La partida de los hijos del hogar suele asociarse con tristeza, soledad y pérdida de propósito. Sin embargo, estas consecuencias emocionales no son inevitables. Una investigación publicada en julio de 2026 encontró que los padres cuyos hijos ya se independizaron presentan niveles de felicidad y satisfacción vital muy similares a los de quienes todavía conviven con ellos.
El trabajo, difundido en la revista Frontiers in Psychology, analizó información de 43.670 madres y padres europeos de 45 años o más. Sus autores, Wael Khreich y Mona Ayoub, de la Universidad Americana de Beirut, buscaron determinar si la situación familiar estaba relacionada con el bienestar y cuáles eran los factores capaces de explicarlo mejor.
Los resultados no niegan que algunas personas sufran cuando cambia la convivencia familiar. Plantean, en cambio, que vivir sin hijos en casa no permite predecir por sí solo una disminución duradera del bienestar emocional.
Los investigadores utilizaron datos del European Values Study, una encuesta que recoge información sobre valores, condiciones de vida y percepciones personales. Dividieron a los participantes entre quienes tenían al menos un hijo viviendo en su hogar y aquellos cuyos descendientes ya no residían allí.
En este segundo grupo se encontraban 23.568 personas, aproximadamente el 54% de la muestra. Para evitar que las diferencias de edad, ingresos, educación o país distorsionaran los resultados, los autores aplicaron procedimientos estadísticos destinados a comparar perfiles similares.
Incluso después de esos ajustes, las diferencias de felicidad y satisfacción con la vida fueron mínimas. El hallazgo cuestiona la idea de que la salida de los hijos esté necesariamente acompañada por un deterioro emocional permanente.
El análisis también examinó 77 posibles factores mediante técnicas de aprendizaje automático, herramientas informáticas capaces de detectar relaciones entre numerosas variables.
Entre los resultados más destacados, el estado de salud y la percepción de libertad y control personal aparecieron como los indicadores más importantes de felicidad. La satisfacción vital, por su parte, se relacionó con un conjunto más amplio de aspectos, incluidos los vínculos sociales, los recursos y la confianza en las instituciones.
Esto sugiere que el bienestar depende de circunstancias que atraviesan distintas configuraciones familiares, en lugar de quedar definido exclusivamente por la presencia de los descendientes en casa.
Los autores también señalaron una limitación decisiva: su investigación es transversal. Compara grupos en un momento determinado, pero no registra cómo se sintió cada participante antes, durante y después de la partida de sus hijos. Por lo tanto, no permite descartar tristeza o dificultades temporales durante esa transición.
Una investigación publicada en febrero de 2026 en Psychogeriatrics aportó una perspectiva complementaria. Utilizó información de Tailandia obtenida en cuatro evaluaciones efectuadas entre 2015 y 2022, con más de 15.000 observaciones correspondientes a hombres y mujeres de mediana edad y mayores.
A diferencia del análisis europeo, este trabajo examinó cambios a lo largo del tiempo. La transición hacia un hogar sin hijos se asoció con un aumento de las emociones positivas en ambos sexos y con una mayor satisfacción vital entre las mujeres. No se identificó un incremento estadísticamente significativo de las emociones negativas.
Estos resultados tampoco demuestran que la independencia de los hijos provoque felicidad. Las relaciones familiares, las condiciones económicas y las expectativas culturales pueden influir en la experiencia.
La expresión síndrome del nido vacío suele utilizarse para describir sentimientos de tristeza, desorientación o pérdida de identidad cuando los hijos abandonan el hogar. Sin embargo, no todas las personas experimentan esas reacciones, ni su aparición implica necesariamente un trastorno mental.
Para algunos padres, la nueva etapa puede significar más tiempo para proyectos personales, relaciones de pareja o actividades sociales. Para otros, supone reorganizar rutinas y vínculos que ocuparon un lugar central durante años.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Por qué miles de mujeres postergan la mamografía, incluso cuando reconocen su importancia
Un informe nacional detectó una brecha entre la intención de cuidar la salud mamaria y la posibilidad concreta de sostener controles periódicos, marcada por desinformación, dificultades de acceso y desigualdades económicas
El 70% de las mujeres argentinas reconoce los controles ginecológicos como el hábito más importante para proteger su salud mamaria contra el cáncer de mama, el tipo de tumor más común en mujeres. Sin embargo, solo el 51% los realiza, según el Índice de Concientización sobre Salud Mamaria (ICSM) Argentina 2026.
El estudio, impulsado por Avon, la Fundación Instituto Natura y la consultora Quiddity, se realizó entre junio y julio de 2026 sobre una muestra de 1.077 mujeres mayores de 18 años de todo el país, y revela que el problema central no es que las mujeres ignoren la importancia de cuidarse, sino que saber qué hacer no siempre alcanza para poder hacerlo.
El informe identifica una paradoja: el 83% de las encuestadas cree que es posible reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, y el 89% dice estar dispuesta a cambiar hábitos para lograrlo. Sin embargo, solo el 60% cuenta con las condiciones materiales para sostener esos cambios: tiempo disponible, recursos económicos, transporte accesible y redes de apoyo familiar. Este desfase entre intención y posibilidad atraviesa todo el estudio y define la brecha que el ICSM 2026 busca medir.
El cáncer de mama es, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el tumor maligno más frecuente en mujeres en la Argentina. En 2024, se registraron 20.750 casos nuevos, lo que representa el 29,9% de todos los tumores malignos en mujeres y una tasa de 66,2 casos por cada 100.000, según estimaciones del Observatorio Global del Cáncer (Globocan) de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC).
En la antesala del 19 de octubre, cuando se conmemora el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama, uno de los datos más contundentes del ICSM 2026 es que, si bien el 70% de las mujeres reconoce la consulta médica y los exámenes ginecológicos como el hábito más importante para proteger la salud mamaria, solo el 51% los realiza. En ese contexto, la mamografía, que es el estudio de imágenes que detecta posibles anomalías en la mama antes de que produzcan síntomas, es una de las prácticas que más se posterga. Esa diferencia de 19 puntos porcentuales define lo que el informe llama “la paradoja del chequeo de rutina”.
La situación se vuelve más nítida al analizar las mujeres mayores de 40 años, franja etaria en la que la mamografía anual es la práctica recomendada. Según el ICSM 2026, el 84% de ese grupo ya se realizó al menos una mamografía en su vida. El problema está en la continuidad: el 41% no mantiene una frecuencia de control adecuada, ya sea porque no tiene una periodicidad fija, porque la realiza con intervalos superiores a dos años o porque solo recurre al estudio cuando aparece algún síntoma.
Entre las mujeres mayores de 40 que aún no se realizaron ninguna mamografía, el 46% menciona razones asociadas al desconocimiento: no saben si ya tienen la edad indicada, no saben si la necesitan o no recibieron indicación médica. Además, el informe detalla que menos del 36% conocen con precisión que los controles deben comenzar a los 40 años, y el 71% ignora que, ante síntomas o antecedentes de riesgo, el estudio puede realizarse a cualquier edad en el sistema público.
Otro factor que alimenta la confusión es la dificultad para entender el proceso de diagnóstico. El ICSM 2026 señala que la mitad de las mujeres confunde los exámenes de detección con los de confirmación: el 53% identifica la mamografía como la herramienta para detectar posibles anomalías, y el 47% reconoce la biopsia (el procedimiento que extrae tejido para analizarlo en laboratorio) como el método que confirma un diagnóstico. Las mujeres conocen partes del proceso, pero no siempre comprenden cómo se articulan entre sí.
El ICSM 2026 establece que la variable que más influye en la probabilidad de realizarse una mamografía es la frecuencia de la consulta ginecológica. Entre quienes van al ginecólogo una o dos veces por año, el 79% tiene mamografías al día. Entre quienes no consultan, esa cifra cae al 20%.
Sin embargo, la mitad de las mujeres argentinas mantiene una relación esporádica o inexistente con el control ginecológico. Según el informe, un 23% asiste solo cuando siente dolor o nota cambios visibles; un 16% lo hace con intervalos de más de dos años; y un 10% nunca realizó la consulta. Estos datos muestran que el cuello de botella no está en la mamografía en sí misma, sino en el acceso al primer turno médico que abre la puerta a todos los controles posteriores.
En ese sentido, el estudio ofrece un dato alentador: el 71% de las mujeres que logran ingresar al sistema y asistir a la consulta cumple con la totalidad de los estudios indicados por el profesional. El problema, entonces, no es la adherencia al tratamiento una vez dentro del sistema, sino el primer paso para entrar.
La desigualdad en el acceso a los controles de salud mamaria se profundiza según el nivel socioeconómico y el tipo de cobertura médica. En los sectores de ingresos más altos, la diferencia entre quienes conocen la recomendación de hacerse controles (77%) y quienes los practican (75%) es de apenas 2 puntos porcentuales. En los sectores de menores recursos, esa brecha escala a 28 puntos: el 62% conoce la importancia de los estudios, pero solo el 34% los realiza.
La misma brecha de 28 puntos aparece en el subsistema público de salud, donde el 61% de las usuarias conoce la recomendación y solo el 33% la concreta. A nivel territorial, la región del Noreste Argentino (NEA) registra la mayor distancia del país: 73% de conocimiento frente a 44% de práctica efectiva, una diferencia de 29 puntos.
A esto se suma un dato que el informe califica como llamativo: el 80% de las encuestadas desconoce que el Programa Médico Obligatorio (PMO) garantiza la cobertura al 100% de la mamografía anual, las ecografías mamarias y las biopsias, sin copagos ni límites de edad cuando existe indicación médica.
Y el 84% ignora la existencia de la ley nacional N° 26.872 de Reconstrucción Mamaria, que establece la cobertura obligatoria de la cirugía reconstructiva y la provisión de prótesis tras una mastectomía (es decir, la extirpación quirúrgica de la mama) por causa oncológica. Según el ICSM 2026, el desconocimiento de este marco legal debilita la capacidad de las mujeres para exigir prestaciones que ya les corresponden por ley.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Infarto y ACV: las nuevas estrategias para prevenir riesgos, acelerar la atención y personalizar tratamientos
El Precongreso ICBA 2026 reunió a especialistas nacionales e internacionales para analizar avances en detección temprana, inteligencia artificial, terapias adaptadas a cada paciente y redes de atención que buscan reducir las demoras ante emergencias cardiovasculares
Las enfermedades cardiovasculares representan cerca del 32% de las muertes globales y alrededor del 85% de esos fallecimientos se debe a infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares (ACV). Con ese escenario como eje, el Precongreso ICBA 2026, realizado esta semana en Buenos Aires, reunió a especialistas locales e internacionales para revisar los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención.
El Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) llevó a cabo la 30° edición del Precongreso, en un simposio conjunto con Cleveland Clinic además de sesiones especiales con Cedars Sinai y el Hospital Garrahan y una charla abierta con Mario Pergolini. El evento reunió en La Rural alrededor de 2400 asistentes y 11 disertantes internacionales en 6 plenarias, 16 workshops y 6 talleres prácticos.
“Este simposio abarcó la cardiología de la A hasta la Z”, afirmó a Infobae el director médico del ICBA, doctor Alberto Alves de Lima.
“El Precongreso se ha consolidado como un encuentro de referencia en la agenda de la medicina cardiovascular. Es una expresión de nuestra cultura, de nuestro compromiso con la educación y la innovación, y de nuestra vocación de compartir conocimiento”, añadió el especialista.
El doctor Alves de Lima distinguió dos ejes principales del evento: por un lado, el impacto y la necesidad de incorporar la inteligencia artificial y plataformas basadas en evidencia dentro de la práctica médica actual. Y el otro, la relevancia de estructurar redes de atención para el infarto. Se ha demostrado cómo una adecuada organización y el uso oportuno de ambulancias logran reducir notablemente las tasas de mortalidad frente a la demora de los pacientes en solicitar auxilio.
“La mortalidad por infarto puede ser tres o cuatro veces mayor de lo que debería cuando no existe una red de atención organizada. Según registros, la mortalidad ronda el 9%, pero en sistemas coordinados puede reducirse al 2% o 3%. No se trata solo de incorporar tecnología, sino de organizar la respuesta sanitaria”, resaltó el médico.
Explicó que hay dos momentos clave. El primero, y muchas veces el más prolongado, es el que transcurre hasta que la persona reconoce los síntomas y llama al servicio de emergencias. Luego intervienen los tiempos de respuesta y atención dentro del hospital.
“El 50% de los pacientes llega por sus propios medios, lo que es peligrosísimo. El traslado en ambulancia permite reducir la mortalidad cerca de un 30%, siempre que el llamado active un sistema de emergencias capaz de responder de manera rápida y coordinada”, indicó el experto.
El lema del encuentro fue “Desarrollando la mejor red de medicina cardiovascular”. La propuesta consiste en articular al ICBA con sanatorios, consultorios y otros centros de atención mediante protocolos compartidos para la derivación, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento.
El director del encuentro, doctor Germán Solioz, sostuvo que este modelo permite “acortar los tiempos entre la sospecha diagnóstica y el tratamiento efectivo”, un punto relevante ante un síndrome coronario agudo o un infarto. El objetivo es evitar que el acceso a una atención especializada dependa del lugar donde el paciente realiza su primera consulta.
Otro de los asuntos tratados fue la lipoproteína(a). El tema fue abordado por Steven Nissen, cardiólogo de Cleveland Clinic, especializado en prevención, ateroesclerosis y enfermedad vascular.
“El doctor Nissen puso el foco en la lipoproteína(a), un factor de riesgo hereditario que suele pasar inadvertido, y en la relación entre obesidad y enfermedad cardiovascular, presentando los últimos avances terapéuticos en estas áreas”, señaló a Infobae el doctor Solioz.
También destacó al doctor Maan Fares, quien analizó el rol creciente de la inteligencia artificial en el diagnóstico y la toma de decisiones médicas.
“En cuanto a arritmias, se discutió en una sesión plenaria los nuevos abordajes terapéuticos para los pacientes con síncope en el campo de la neurocardioablación, además de la ablación con campo pulsado para la fibrilación auricular y los marcapasos biológicos, presentados por el doctor Eugenio Cingolani, de Cedars-Sinai”.
En relación a la cardiopatía estructural y enfermedad vascular “se debatió el peso de la edad al seleccionar una prótesis aórtica, incluido el TAVI, y cómo cambian las decisiones en la estenosis carotídea tras el estudio CREST-2″.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Cómo el café puede modificar la glucosa y qué factores explican esa respuesta
La cafeína, los agregados, la hora de consumo y la sensibilidad individual condicionan las variaciones temporales del azúcar en sangre
Por Fernando Mongelós
La cafeína puede generar cambios transitorios en el nivel de azúcar en sangre, aunque la respuesta no es igual para todas las personas. La cantidad consumida, la sensibilidad individual, el momento del día y los ingredientes añadidos a la taza pueden modificar ese efecto.
El café negro no contiene carbohidratos, pero la cafeína puede influir en la forma en que el organismo regula la glucosa. Para quienes tienen diabetes o dificultades para mantener valores estables, esta variación puede requerir una observación más atenta de los hábitos de consumo y de la respuesta personal.
Según expertos de Health, la cafeína activa la respuesta de alerta del sistema nervioso y favorece la liberación de cortisol, adrenalina y noradrenalina. Esas hormonas pueden indicarle al hígado que libere glucosa almacenada al torrente sanguíneo, con un aumento temporal de los valores.
El artículo recogió la explicación de Michelle Routhenstein, dietista especializada en nutrición cardiológica preventiva, quien señaló que la cafeína también puede reducir la respuesta de las células a la insulina. La insulina es la hormona que ayuda a que la glucosa ingrese desde la sangre hacia las células para ser utilizada como energía.
De acuerdo con Health, el aumento temporal de la glucosa puede ser más perceptible en personas que no consumen café de manera habitual. Dorothea Schlesinger, endocrinóloga de Berlín especializada en salud metabólica y hormonal, explicó en el artículo que la reacción de corto plazo sobre la glucosa y la insulina puede variar entre quienes toman café ocasionalmente y quienes lo hacen con frecuencia.
La publicación también señaló que el consumo habitual de café se ha asociado en investigaciones observacionales con una mejor sensibilidad a la insulina y con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Esa asociación no permite concluir que el café prevenga por sí mismo la enfermedad, ya que intervienen otros factores de alimentación, actividad física y salud general. Mayo Clinic indicó que, para la mayoría de los adultos sanos, la cafeína no modifica de manera perceptible el azúcar en sangre. Sin embargo, la institución médica estadounidense aclaró que, en algunas personas con diabetes, cerca de 200 miligramos de cafeína pueden elevar o disminuir los valores de glucosa.
Según la Mayo Clinic, la reacción es individual. Algunas personas con diabetes no presentan cambios significativos, mientras que otras pueden advertir variaciones después de consumir bebidas con cafeína. La institución añadió que el café, incluso el descafeinado, se ha vinculado en algunos estudios con una menor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, aunque el efecto de la cafeína sobre la glucosa puede ser diferente en quienes ya viven con esa condición.
La diferencia entre el efecto inmediato y las asociaciones a largo plazo es central para interpretar la relación entre café y glucosa. Una elevación pasajera luego de una taza no equivale a un deterioro sostenido del control metabólico, pero puede complicar el manejo cotidiano de la glucemia en algunas personas.
La composición de la bebida es otro factor decisivo. Health indicó que el azúcar, los jarabes saborizados y las cremas endulzadas aportan carbohidratos y calorías capaces de elevar de forma significativa la glucosa, especialmente cuando se consumen varias tazas durante el día.
La Cleveland Clinic advirtió que bebidas como los cafés con leche, los capuchinos y otras preparaciones especiales pueden sumar azúcar, calorías y grasas saturadas. La institución recomendó distinguir entre el café solo y las bebidas cuya preparación incorpora ingredientes endulzados. Esa diferencia es relevante porque el café negro, por sí solo, no aporta azúcar. La Cleveland Clinic señaló que el café simple es naturalmente libre de azúcar, mientras que las bebidas azucaradas pueden elevar con rapidez los niveles de glucosa. La elección de los agregados puede tener un peso mayor que el café en sí mismo al evaluar su efecto sobre el azúcar en sangre.
Una revisión sistemática de ensayos clínicos aleatorizados sobre cafeína y diabetes identificó nueve estudios con 134 participantes. Según ese trabajo, en personas con diabetes tipo 2, consumir entre 200 y 500 miligramos de cafeína antes de una carga de glucosa se asoció con aumentos de la glucosa y de la insulina, además de una menor sensibilidad a la insulina. Los autores advirtieron que se necesitan estudios más amplios y de mayor duración para establecer el efecto de la dosis y el momento de consumo.
La información disponible no plantea una respuesta única para todas las personas. Health recogió la explicación de Catherine Metzgar, dietista y directora de acompañamiento en Virta Health, quien indicó que la genética, la sensibilidad a la cafeína, el descanso, el estrés y el estilo de vida pueden intervenir en la respuesta de la glucosa.
Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/
Concursos para cubrir cargos docentes de carácter interino
Correspondientes a las Departamentos Académicos de Macrosistemas, Humanidades e Idiomas e Informática. Inscripciones…
Correspondientes a las Departamentos Académicos de Macrosistemas, Humanidades e Idiomas e Informática. Inscripciones desde el 26 de octubre.
La Facultad de Ingeniería llama a concurso para cubrir los siguientes cargos:
Un (1) cargo de Profesor ADJUNTO con dedicación simple y carácter interino, con funciones docentes en la unidad curricular “Electromecánica” (Plan de Estudio 2025 de la carrera de Ingeniería en Transporte), con extensión de funciones en la unidad curricular “Electrotecnia y Máquinas Eléctricas” (Plan de Estudio 2025 de la carrera de Bioingeniería), Departamento Académico Macrosistemas. (Resolución “C.D.” No 250/26, EXP_FING-UER No 0940/2026).
Un (1) cargo de Profesor JEFE DE TRABAJOS PRÁCTICOS con dedicación simple y carácter interino, con funciones docentes en la unidad curricular “Introduccióna la Bioingeniería”, correspondiente al Plan de Estudio 2025 de la carrera de Bioingeniería, Departamento Académico Humanidades e Idiomas. (Resolución “C.D.” No 249/26, EXP_FING-UER No 0631/2026).
Se convoca especialmente (NO EXCLUYENTE) a profesionales egresados/as de la carrera de Bioingeniería que, de ser posible, cuenten con experiencia y/o conocimientos previos en perspectivas de accesibilidad, género y/o derechos humanos, por formar parte de los contenidos mínimos de la asignatura.
Un (1) cargo de Profesor AYUDANTE con dedicación simple y carácter interino, con funciones docentes en las unidades curriculares “Ingeniería del Software”, (Plan de Estudio 2025 de la carrera de Licenciatura en Bioinformática) e “Ingeniería de Software I” e “Ingeniería de Software II” (Plan de Estudio 2013 de la carrera de Licenciatura en Bioinformática), Departamento Académico Informática. (Resolución “C.D.” No 254/26, EXP_FING-UER No 0608/2026).
Período de Inscripción: desde el 26 de octubre al 10 de noviembre de 2026 en el horario de 9 a 12.-
Formulario de planificación de actividades para la enseñanza (de acuerdo con los requerimientos establecidos en el llamado), para concursos interinos de cargos de Profesor Titular, Asociado o Adjunto”, disponible en la página web de la FIUNER.
Formulario de planificación de actividades prácticas para la enseñanza (de acuerdo con los requerimientos establecidos en el llamado) para concursos interinos de cargos de Jefe de Trabajos Prácticos”, disponible en la página web de la FIUNER.
La presentación del formulario de solicitud de inscripción como del resto de la documentación deberá realizarse por Mesa de Entradas de la Facultad de Ingeniería, de alguna de las siguientes formas:
1) Impresa y firmada, presentada en ventanilla de Mesa de Entradas de la FIUNER.
2) Escaneada, enviada a la cuenta electrónica de Mesa de Entradas de la FIUNER (mesa.ingenieria@uner.edu.ar) desde cuenta institucional @uner.edu.ar perteneciente alpostulante.
3) Firmada digitalmente, enviada a la cuenta electrónica de Mesa de Entradas de la FIUNER. (Se asume por firma digital a la herramienta técnica jurídica que permite garantizar la identidad de un firmante, asegurando la integridad del contenido y permitiendo que el receptor del documento pueda identificar al firmante de manera fehaciente, es decir, autenticarlo).
Tanto para el formulario de inscripción, como para la documentación complementaria la presentación será considerada válida temporalmente siempre que se realice dentro del período de inscripción establecido en la convocatoria. A tal efecto, para las presentaciones que se realicen a través de medios electrónicos, se tomará de referencia como fecha y hora de la inscripción la correspondiente al acuse automático de recibo de Mesa de Entradas de la FIUNER.
Informes: Universidad Nacional de Entre Ríos, Facultad de Ingeniería, Oficina de Concursos, Ruta Prov. No 11, Km. 10, Oro Verde, E.R., de 9 a 12. Tel.: 0343-4975100/101, interno 139. Correo Electrónico: concursos.ingenieria@uner.edu.ar
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