Exploran una vía para frenar el avance de un cáncer de mama muy agresivo

Exploran una vía para frenar el avance de un cáncer de mama muy agresivo

Exploran una vía para frenar el avance de un cáncer de mama muy agresivo

30 de septiembre de 2026
Exploran una vía para frenar el avance de un cáncer de mama muy agresivo

Especialistas del CONICET bloquearon una proteína que, en estudios preclínicos, permitió aumentar la actividad del sistema inmune y reducir el crecimiento del tumor de mama triple negativo que representa entre el 10 y el 15 por ciento de todos los cánceres de mama. Todavía es necesario determinar si estos resultados se reproducen en tumores humanos.

Especialistas del CONICET bloquearon una proteína que, en estudios preclínicos, permitió aumentar la actividad del sistema inmune y reducir el crecimiento del tumor de mama triple negativo que representa entre el 10 y el 15 por ciento de todos los cánceres de mama. Todavía es necesario determinar si estos resultados se reproducen en tumores humanos.

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Los tumores malignos de tejido mamario constituyen la causa más frecuente de muerte por cáncer en mujeres en Argentina y en el mundo. Se estima que cada año se diagnostican 2,3 millones de nuevos casos de este tipo de tumores en todo el mundo. Un subtipo se clasifica como cáncer de mama triple negativo: es muy agresivo, representa aproximadamente entre el 10 y el 15 por ciento de todos los cánceres de mama y a diferencia de los otros subtipos, no existen tratamientos específicos.

En este contexto, especialistas del CONICET lograron identificar un blanco terapéutico en células tumorales murinas (de ratón) y en estudios preclínicos con ratones que constituyen un modelo experimental que reproduce algunas características del cáncer de mama triple negativo. Bloquearon un receptor (una proteína) denominado H4R que está en la membrana del tumor y comprobaron una disminución de su capacidad para proliferar y migrar, evento esencial en el desarrollo de metástasis. Además, observaron un aumento del sistema inmunitario contra ese tipo de cáncer. El trabajo se publicó en la revista científica Frontiers in Immunology.

“En conjunto, nuestros resultados indican que la activación del receptor H4R puede contribuir al comportamiento de este tipo de tumor y a la respuesta inmunitaria frente a él. Estos resultados son preclínicos y fueron obtenidos en un modelo experimental de cáncer de mama, por lo que constituyen una base para seguir investigando si este mecanismo podría tener relevancia en tumores humanos”, afirma Mónica Vermeulen, líder del trabajo, investigadora del CONICET y directora del Laboratorio de Células Presentadoras de Antígeno (CPA) y Respuesta Inflamatoria en el Instituto de Medicina Experimental (IMEX, CONICET-Academia Nacional de Medicina). Y agrega: “Son resultados alentadores que requieren estudios adicionales para determinar si pueden reproducirse en muestras humanas de pacientes con cáncer de mama triple negativo y, eventualmente, evaluar cuál sería la forma adecuada y segura de bloquear el receptor H4R”.

Características particulares del cáncer de mama triple negativo

El cáncer de mama no es una única enfermedad, sino que existen distintos subtipos que se diferencian, entre otras características, por la presencia de receptores para las hormonas sexuales (estrógeno y progesterona) y por la expresión de una proteína llamada HER2. “Esta información es fundamental porque estas moléculas pueden actuar como blancos terapéuticos y, por lo tanto, permite seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente”, explica Ramiro Vázquez, primer autor del trabajo e investigador del CONICET en el grupo liderado por Vermeulen.

El cáncer de mama triple negativo se denomina así porque las células tumorales no presentan receptores para estrógeno y progesterona y tampoco expresan HER2.

Una pieza clave del trabajo fue la histamina, una molécula que está presente en prácticamente todos los tejidos del organismo y cumple numerosas funciones. “Es conocida, por ejemplo, por su participación en las reacciones alérgicas y en procesos inflamatorios, pero también interviene en el funcionamiento del sistema nervioso y en la secreción de ácido en el estómago. Para ejercer estas funciones, la histamina se une a cuatro tipos de receptores: H1R, H2R, H3R y H4R, este último presente en muchos tumores de mama triple negativo”, explica Vermeulen que también integra el Departamento de Inmunología de la Facultad de Medicina de la UBA.

Experimentos que llevaron al hallazgo

En el trabajo, el equipo de investigación estudió el papel del receptor H4R utilizando la línea célular murina 4T1, un modelo experimental que reproduce algunas características del cáncer de mama triple negativo.

El principal hallazgo fue que, al bloquear farmacológicamente el receptor H4R con su antagonista específico JNJ-7777120 (JNJ) e impedir su unión con la histamina, las células tumorales presentaron cambios en su comportamiento. “Concretamente, observamos una disminución de su capacidad para proliferar y migrar, evento esencial en el desarrollo de metástasis”, explica Vermeulen.

En los estudios in vivo, el equipo de investigación también administró JNJ conjuntamente con las células tumorales al momento de su inoculación en ratones sanos e inmunocompetentes. Luego de una semana, los animales tratados desarrollaron masas tumorales significativamente menores. “Además, presentaron otros cambios en la respuesta inmunitaria, entre ellos una mayor producción de interferón gamma (una proteína mensajera clave que activa el sistema inmune), un aumento de la proliferación de linfocitos T (un tipo de glóbulo blanco del sistema inmunitario que defiende al organismo contra virus, bacterias y células cancerosas), una disminución de TIM-3, una molécula que opera como un marcador asociado al agotamiento de estas células y  mayor infiltración de linfocitos CD8+, con capacidad lítica para eliminar células tumorales”, puntualiza Vázquez.

La hipótesis de los autores del estudio es que, además del efecto antiproliferativo directo de JNJ sobre las células tumorales, el bloqueo de H4R induce cambios que hacen que el sistema inmunitario responda de manera diferente frente a ellas. “Esto sugiere que la activación de H4R por la histamina podría favorecer mecanismos que permiten a las células tumorales evadir la respuesta inmunitaria”, destaca Vermeulen.

Y agrega: “Por este motivo, nuestros resultados plantean que el receptor H4R podría ser particularmente interesante como posible blanco terapéutico en el cáncer de mama triple negativo. Sin embargo, se trata de resultados preclínicos obtenidos en un modelo experimental y todavía es necesario determinar si este mecanismo se reproduce en tumores humanos y si el bloqueo de H4R podría tener utilidad terapéutica en pacientes”.

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/

Descubren 57 nuevas especies en los cañones submarinos de Argentina

Descubren 57 nuevas especies en los cañones submarinos de Argentina

Descubren 57 nuevas especies en los cañones submarinos de Argentina

1 de octubre de 2026
Descubren 57 nuevas especies en los cañones submarinos de Argentina

Estos resultados emergen de un workshop internacional de taxónomos y científicos, organizado por Ocean Census, en el que se analizaron, principalmente, muestras recogidas durante la campaña Talud Continental IV.

HISTÓRICA CAMPAÑA OCEANOGRÁFICA TALUD IV

Estos resultados emergen de un workshop internacional de taxónomos y científicos, organizado por Ocean Census, en el que se analizaron, principalmente, muestras recogidas durante la campaña Talud Continental IV, liderada por especialistas del CONICET a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, transmitida en vivo a millones de personas por streaming.

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La histórica expedición de la campaña Talud Continental IV en el cañón submarino Mar del Plata, liderada por científicos del CONICET a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, que en agosto de 2025 emocionó a millones de personas a través del streaming, sigue generando hitos. Ahora, un taller internacional de identificación de especies (Species Discovery Workshop), liderado por The Nippon Foundation-Nekton Ocean Census, en alianza con el Schmidt Ocean Institute (SOI), y coordinado localmente por los investigadores del CONICET Martín Brogger y Valeria Teso, en el que se analizaron muestras biológicas de aquella expedición, reveló el hallazgo de 57 nuevas especies marinas y 5 géneros que habitan el cañón submarino Mar del Plata.

La expedición Talud Continental IV se extendió por 21 días, se transmitió en vivo y en directo a 4 millones de personas por plataformas y tuvo cerca de 22 millones de visualizaciones. Presenciada por grandes y chicos, marcó un hito científico y tecnológico que permitió descubrir nuevas especies marinas y una diversidad inesperada en corales de aguas frías.

Una estimación preliminar había señalado el hallazgo de al menos 40 nuevas especies marinas, pero tras la realización del workshop la cifra se elevó momentáneamente a 57. El taller, realizado en julio pasado en la Universidad Maimónides de Buenos Aires, reunió a 20 taxónomos en el inicio de carrera de América Latina y Europa, para examinar muestras biológicas de aguas profundas, principalmente recogidas durante la expedición de agosto del año pasado, que contó con un vehículo operado de forma remota, (ROV) SuBastian, que se sumergió a una profundidad de 3.900 metros. De acuerdo con los científicos que participaron, aún quedan por revelar muchas nuevas especies halladas en aquella expedición, cuyas muestras no se llegaron a analizar en el workshop.

“La cooperación internacional en taxonomía es fundamental, especialmente en grupos que cuentan con pocos especialistas activos. El taller sobre descubrimiento de especies aceleró la identificación de especies nuevas para la ciencia, además de fomentar el desarrollo de capacidades entre los taxónomos locales que inician su carrera y trabajan con fauna de aguas profundas”, destaca Daniel Lauretta, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) y jefe científico de la campaña.

El equipo, que incluyó a Lauretta y a otros especialistas del CONICET, utilizó técnicas de taxonomía integrativa para identificar rápidamente los nuevos especímenes, registrando los descubrimientos directamente en Ocean Census NOVA, la primera plataforma de datos de acceso abierto del mundo para especies marinas recién descubiertas.

Nuevos descubrimientos

Las 57 nuevas especies de dividen en 20 copépodos (clase de crustáceos de pequeño tamaño), 22 equinodermos (pepinos de mar y crinoideos), 14 cnidarios (octocorales, plumas de mar y corales pétreos) y 1 molusco escafópodo, con 5 nuevos géneros científicos que abarcan corales, pepinos de mar y crustáceos.

Entre los hallazgos clave, se encuentra el pepino de mar “Loki” (Peniagone sp.), un llamativo equinodermo de aguas profundas, nombrado por sus apéndices en forma de cuernos, similares a los del dios de la leyenda nórdica. Esta holoturia (pepino de mar) fue una de las especies nuevas más destacadas identificadas durante el taller. Con extraordinarias imágenes in situ y video capturados en el fondo marino, “Loki” representa una de las hasta 10 nuevas especies de holoturias descubiertas durante el taller.

De la colección de copépodos (Copepoda, Harpacticoida), pequeños y vitales crustáceos, los taxónomos examinaron sólo el 10 por ciento de las muestras recolectadas. El taller identificó nuevas especies de corales, incluyendo dos posibles nuevos géneros y una posible nueva familia (a la espera de análisis genéticos). Entre los aspectos más destacados se encuentran la pluma de mar Pseudumbellula sp. y el octocoral de vivo color rojo anaranjado Orstomisis sp., los cuales aportan datos datos cruciales sobre ecosistemas de aguas profundas generadores de hábitat.

Significado regional para Argentina y mirada hacia 2027

Más allá del recuento inmediato de especies, el taller representó una inversión importante en la capacidad científica argentina y en la investigación de la biodiversidad regional. Los especímenes físicos procesados durante el taller, se alojarán permanentemente en colecciones institucionales nacionales, como la del MACN-CONICET.

“La expedición al cañón Mar del Plata cautivó la imaginación del público cuando transmitimos por primera vez en vivo el mar profundo de Argentina, descubriendo potenciales nuevas especies marinas”, señala la Jyotika Virmani, Directora Ejecutiva del Schmidt Ocean Institute. Y agrega: “Estos resultados muestran el poder de combinar tecnología de clase mundial y experiencia con la colaboración científica internacional. Al identificar nuevas especies, estos científicos han avanzado en nuestra comprensión de la vida marina del Atlántico Sur y, a través de Ocean Census, han asegurado que estos datos sean accesibles a nivel global”.

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/

Caminar a buen ritmo: un hábito que beneficia a los huesos después de los 40 años

Caminar a buen ritmo: un hábito que beneficia a los huesos después de los 40 años

Caminar a buen ritmo: un hábito que beneficia a los huesos después de los 40 años

Una revisión de estudios analizó qué tipos de ejercicio se vinculan con mejores resultados para la salud del esqueleto

Caminar a paso ligero durante dos o tres horas semanales podría contribuir a preservar la densidad mineral ósea en la mediana edad y la vejez, según una revisión de 124 ensayos clínicos aleatorizados.

La investigación, publicada en The BMJ, incluyó 18.429 participantes de 40 años o más. Comparó modalidades de ejercicio estructurado con la ausencia de ejercicio u otras alternativas.

El equipo, encabezado por el doctor Changbo Lu, examinó cambios en la densidad mineral ósea de la columna lumbar, cuello del fémur y cadera total. Además de datos sobre fracturas en parte de los estudios.

La revisión separó seis grupos de actividad física:

Los resultados situaron a la caminata rápida o el trote entre las intervenciones con estimaciones favorables para la densidad mineral ósea. La combinación de actividad aeróbica y ejercicios de resistencia también mostró beneficios en determinados puntos del esqueleto.

Sin embargo, los autores calificaron la certeza de buena parte de los hallazgos como baja o moderada. Aclararon que la relación entre dosis y resultado no sigue una línea recta: hacer más no implica necesariamente una mayor ganancia.

La nota citada, firmada por la periodista especializada en salud y actividad física Hannah Bradfield, recogió la equivalencia práctica de uno de los cálculos del estudio. Cerca de 600 minutos MET por semana, una medida del gasto energético, equivalen aproximadamente a dos o tres horas semanales de caminata rápida o trote.

El análisis estimó ese volumen para cambios clínicamente relevantes en el cuello femoral y la cadera total. Para la columna lumbar, la estimación fue de 400 minutos MET semanales.

La caminata pertenece a los ejercicios con carga de peso corporal: al desplazarse, piernas y huesos sostienen el cuerpo frente a la gravedad.

El Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel de Estados Unidos, parte de los Institutos Nacionales de Salud, incluye la caminata rápida, trote, subir escaleras y bailar entre las actividades de este tipo. También indica que los ejercicios de fuerza y trabajo de equilibrio forman parte de una estrategia para conservar la salud ósea y reducir caídas.

La Fundación Internacional de Osteoporosis señala que las actividades con carga, junto con el entrenamiento de resistencia, ayudan a construir y preservar masa ósea. Entre sus ejemplos figuran caminar, trotar, bailar, levantar peso y subir escaleras.

La institución aconseja que un programa de actividad para personas con osteoporosis tenga en cuenta la postura, equilibrio, marcha y coordinación, además de la aptitud aeróbica.

De acuerdo con el organismo internacional, la actividad física puede contribuir a prevenir caídas y fracturas, un aspecto que excede el valor de la densidad mineral ósea. Por eso, un plan centrado únicamente en sumar caminatas deja fuera otros componentes relevantes para la salud musculoesquelética.

Los 600 minutos MET semanales son una estimación surgida de un conjunto de ensayos, no una indicación uniforme para todas las personas.

La densidad ósea baja, osteoporosis, fractura vertebral previa, dolor, problemas de equilibrio y otras condiciones pueden modificar qué ejercicio resulta adecuado e intensidad.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Cómo funciona el dispositivo manual del MIT que busca multiplicar las posibilidades de supervivencia frente al cáncer de ovario

Cómo funciona el dispositivo manual del MIT que busca multiplicar las posibilidades de supervivencia frente al cáncer de ovario

Cómo funciona el dispositivo manual del MIT que busca multiplicar las posibilidades de supervivencia frente al cáncer de ovario

La novedosa tecnología microfluídica desarrollada por investigadores estadounidenses extrae muestras microscópicas mediante la fuerza de fluidos, lo que facilita hallazgos precoces y la creación de terapias personalizadas sin dañar tejidos circundantes

El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) desarrolló un dispositivo manual que extrae células vivas de zonas precisas de tejido para buscar señales tempranas de cáncer ovárico y de otros tumores, sin dañar la muestra que luego debe analizarse en patología. La técnica, presentada en la revista científica Device, también permitiría cultivar esas células y probar tratamientos personalizados, informó MIT News, el portal de noticias del instituto.

La herramienta regula la tensión de cizallamiento —fuerza que un fluido ejerce en dirección paralela sobre una superficie, que tiende a desplazar sus capas— que actúa sobre el tejido, una variable que cambia según el tipo celular. Algunas células de cáncer de próstata se desprenden con 1 pascal de tensión, mientras que en células de cáncer óseo solo se liberan unas pocas incluso con 5 pascales.

El diagnóstico temprano es determinante en el cáncer de ovario: la supervivencia a cinco años puede superar el 90 % cuando la enfermedad se detecta en fases iniciales, pero cae a menos de la mitad en los estadios tres y cuatro (los más avanzados). El problema es especialmente complejo porque las lesiones precursoras —células anómalas que anteceden al tumor— pueden ser microscópicas y difíciles de obtener.

Hace unos 20 años, investigadores identificaron que numerosos casos de cáncer de ovario seroso de alto grado, el tipo más frecuente, se originan en las trompas de Falopio. Ese hallazgo impulsó la búsqueda de mejores formas de estudiar las células de esas zonas.

El nuevo dispositivo consiste en un canal microfluídico —de dimensiones microscópicas— impreso en 3D que se sella al tejido mediante vacío. Una jeringa genera el vacío que lo mantiene adherido a la superficie, mientras que una segunda impulsa líquido a través del canal. Ese flujo aplica una fuerza de cizallamiento paralela al tejido que desprende células vivas de forma precisa y localizada.

“Queríamos recolectar células vivas de regiones específicas de la trompa de Falopio y dejar intacto el tejido circundante”, explicó Kripa Varanasi, profesor de Ingeniería Mecánica del MIT y autor sénior del estudio. “Una vez que tenemos estas células vivas, podemos hacer muchas cosas con ellas: utilizarlas para diagnóstico, cultivarlas como organoides [estructuras celulares que replican en miniatura el comportamiento de un órgano] y construir modelos vivos de enfermedad”.

El investigador añadió que esos modelos podrían mostrar cómo responden las células de cada paciente a distintos tratamientos. El objetivo final es contribuir al desarrollo de medicamentos adaptados a las características biológicas individuales.

El procedimiento tradicional comienza con la colocación de las trompas extirpadas quirúrgicamente en un conservante químico y el corte posterior del tejido en secciones. Aunque ese método mantiene la estructura de la muestra, las células dejan de estar vivas y no pueden crecer en cultivo; después, un patólogo busca zonas cancerosas o precancerosas bajo el microscopio.

“Es un proceso muy lento y destructivo para las células”, señaló Varanasi. “Queríamos incorporar nuevas capacidades a la patología, para no solo ver cómo lucen estas células, sino también recolectarlas vivas y estudiar su comportamiento”.

La idea del nuevo dispositivo surgió tras visitar quirófanos de la Universidad Johns Hopkins y observar el procedimiento convencional de primera mano. “Hacemos mucho trabajo sobre interfaces fluido-superficie en mi laboratorio, y nos dimos cuenta de que podíamos usar un fluido en lugar de un bisturí o un cepillo, porque cuando se hace fluir un líquido, este aplica estrés de corte en la interfaz”, recordó Varanasi. “Pensamos que podría funcionar porque los cirujanos nos dijeron que las células en algunas ubicaciones estaban sueltas y se desprendían durante los lavados de rutina y otros procedimientos”.

Para validar el dispositivo, los investigadores trabajaron con muestras frescas de trompas de Falopio humanas. De ellas lograron recolectar células vivas y convertirlas en organoides, lo que confirmó el método con tejido humano real.

Estos organoides obtenidos permiten realizar ensayos, modelar enfermedades y, a futuro, desarrollar tratamientos personalizados. En sus experimentos, el grupo comprobó que las células extraídas con este método conservaban su viabilidad y crecían en cultivo con mayor facilidad que las separadas mediante procedimientos convencionales.

Belcher indicó que su equipo desarrolla métodos ópticos para identificar regiones sospechosas del tejido. “Poder ver primero dónde puede estar surgiendo la enfermedad y luego recolectar esas células para estudiarlas más a fondo podría ser muy poderoso”, sostuvo.

Los primeros usos previstos se concentrarán en tejidos ya extraídos del cuerpo, una vía que facilitaría la aprobación regulatoria. Más adelante, los investigadores aspiran a emplear el dispositivo para tomar muestras dentro de los pacientes, lo que podría simplificar los análisis y adelantar la detección.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Por qué algunas personas duermen poco y se sienten recuperadas: la excepción genética que intriga a la neurología

Por qué algunas personas duermen poco y se sienten recuperadas: la excepción genética que intriga a la neurología

Por qué algunas personas duermen poco y se sienten recuperadas: la excepción genética que intriga a la neurología

Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences identificó una mutación específica vinculada con el sueño corto natural, un rasgo hereditario que permite despertar espontáneamente sin alarmas ni estimulantes

Por Bautista Salaverri

Dormir no implica una pausa total para el organismo. Durante la noche continúan procesos vinculados con la alerta, el metabolismo, la recuperación inmunitaria, el estado de ánimo y ciertas funciones neurológicas. Por eso, descansar lo suficiente es una necesidad ligada a la salud física, mental y al bienestar cotidiano.

La cantidad de horas necesarias no es idéntica para todas las personas y cambia a lo largo de la vida. Sin embargo, reducir el sueño de forma habitual puede tener consecuencias: National Geographic asocia la falta de descanso sostenida con un mayor riesgo de obesidad, diabetes y enfermedad coronaria, entre otros problemas.

Bajo este panorama, las recomendaciones de duración del sueño de la National Sleep Foundation varían según la edad:

Dentro de esa variabilidad, los científicos identificaron a algunas personas que duermen entre cuatro y seis horas por noche durante toda su vida, sin despertador, sin depender de la cafeína y sin efectos negativos aparentes. Este patrón se conoce como sueño corto natural y no debe confundirse con dormir poco por trabajo, hábitos o restricciones de tiempo.

Las personas con sueño corto natural representan una excepción biológica que todavía se investiga. Ying-Hui Fu, profesora de neurología de la Universidad de California en San Francisco, estudia desde hace décadas a familias cuyos integrantes descansan menos horas que el promedio, pero se mantienen activos y refieren sentirse recuperados.

Según explicó a National Geographic, el rasgo suele ser hereditario y no responde a una decisión de acortar el tiempo en la cama. Los expertos definieron a estas personas como quienes, de manera constante a lo largo de su vida, despiertan espontáneamente después de cuatro a seis horas de sueño y se sienten renovadas. La regularidad también se sostiene durante vacaciones o días sin obligaciones.

Los investigadores han relacionado este patrón con mutaciones raras en genes como DEC2, ADRB1, NPSR1, GRM1 y SIK3. Esos genes intervienen en distintos circuitos que regulan el sueño y la vigilia, es decir, el equilibrio entre la necesidad de dormir y la capacidad de mantenerse despierto.

Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences identificó una mutación llamada SIK3-N783Y en una persona con rasgo de sueño corto natural. Los autores observaron que un modelo de ratón con la mutación equivalente dormía menos tiempo y presentaba cambios en proteínas sinápticas, vinculadas con la comunicación entre neuronas. El hallazgo amplía el conocimiento sobre la base genética de la duración del sueño, aunque sus resultados no permiten trasladar esa condición a la población general.

La investigación tampoco resolvió aún qué ocurre exactamente durante esas pocas horas de descanso. Chiara Cirelli, profesora y directora de investigación del sueño en la Universidad de Wisconsin-Madison, señaló en National Geographic que algunas pruebas indican que estas personas conservan el sueño profundo de ondas lentas pese a dormir menos. Esta fase se vincula con procesos de recuperación cerebral y física.

La hipótesis es que el cerebro de quienes tienen este rasgo podría completar parte de su trabajo reparador en menos tiempo. No obstante, Fu indicó que aún se desconoce qué procesos se aceleran, si estas personas requieren menos recuperación o si existe otro mecanismo que disminuye su necesidad biológica de dormir.

La diferencia entre ambos escenarios es relevante porque sentirse despierto no garantiza que el organismo haya completado sus procesos de recuperación. Elizabeth B. Klerman, profesora de neurología de la Facultad de Medicina de Harvard e investigadora del sueño en el Hospital General de Massachusetts, advirtió en National Geographic que las personas pueden no reconocer su propia falta de descanso.

Thomas E. Scammell, profesor de neurología en Harvard, explicó a la revista que dos sistemas biológicos regulan el descanso. El ritmo circadiano organiza el momento en que el cuerpo tiende a dormir y despertar, mientras que la presión homeostática aumenta con las horas de vigilia, de manera comparable al hambre que aparece después de saltarse una comida.

Ambos sistemas pueden generar una sensación transitoria de alerta incluso después de una noche insuficiente. Por eso, el hecho de mantenerse activo durante el día no permite concluir que una persona necesite pocas horas de sueño.

La investigación sobre el sueño corto natural podría aportar datos relevantes sobre la eficiencia del descanso. Una revisión publicada en iScience observó que mutaciones asociadas con ese rasgo redujeron la acumulación de placas amiloides y alteraciones de tau en modelos de ratón de enfermedad de Alzheimer. Los autores aclararon que se necesitan más estudios para comprender los mecanismos y que los resultados corresponden a modelos animales.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Descubren cómo inundaciones y sequías pueden frenar la proliferación de almejas invasoras dañinas para la industria

Descubren cómo inundaciones y sequías pueden frenar la proliferación de almejas invasoras dañinas para la industria

Descubren cómo inundaciones y sequías pueden frenar la proliferación de almejas invasoras dañinas para la industria

29 de septiembre de 2026
Descubren cómo inundaciones y sequías pueden frenar la proliferación de almejas invasoras dañinas para la industria

Un equipo de investigación del CONICET observó el impacto que tienen las condiciones provocadas por fluctuaciones extremas de un cuerpo de agua sobre dos especies no nativas. El conocimiento abre la puerta al potencial diseño de estrategias de control.

CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES

Un equipo de investigación del CONICET observó el impacto que tienen las condiciones provocadas por fluctuaciones extremas de un cuerpo de agua sobre dos especies no nativas. El conocimiento abre la puerta al potencial diseño de estrategias de control.

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Corbicula fluminea, o almeja asiática, es una de las especies de almejas invasoras más agresivas del mundo y es responsable de cuantiosas pérdidas en América del Norte, por el daño que causa en la industria de la construcción, y en Brasil, donde obstruye tuberías o tomas de agua para la refrigeración o generación de energía. Originaria del sudeste de Asia e ingresada a Argentina por acción del ser humano –traída en el agua de lastre de los barcos o como alimento– a través del Río de la Plata entre finales de los ’60 y comienzos de los ’70, esta especie de bivalvo o almeja de agua dulce tuvo una rápida dispersión, tanto que ya hay reportes de su presencia en la provincia de Chubut y, a nivel continental, no solo ya invadió el Amazonas, sino que llegó hasta Venezuela.

Interesados en conocer sus características biológicas y la manera en que interactúa con los ambientes que ocupa, investigadores del CONICET en el Museo de La Plata (UNLP) estudiaron esta especie y otra, también del sudeste asiático, que cohabita con ella el arroyo Santa Catalina de la ciudad bonaerense de Azul: Corbicula largillierti o almeja canasta. Las conclusiones de la investigación, publicada en la revista científica Biology, demuestran cómo las condiciones extremas del clima se configuran como un “freno natural” que condiciona y regula la densidad de las poblaciones de ambas almejas y, por tanto, el éxito de su invasión, lo que abre las puertas al potencial diseño de estrategias de control.

“El arroyo sobre el que trabajamos presenta un ambiente templado y muy fluctuante o discontinuo en materia hidrológica, con alteraciones que van desde sequías extremas en las que queda absolutamente seco, hasta importantes inundaciones”, describe Gustavo Darrigran, investigador del CONICET en el Museo de La Plata y primer autor del estudio, y explica: “Para que una especie tenga éxito al adaptarse no alcanza solo con sus características biológicas intrínsecas, sino con el modo en que interactúa con las condiciones propias del ambiente. Nosotros evaluamos estas dos especies simpátricas, es decir, que conviven en el mismo ambiente, para ver qué estrategias utilizan para resistir esas condiciones extremas”.

El equipo, integrado también por especialistas del Instituto de Limnología de La Plata (ILPLA, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) y el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET), estudió los patrones de coexistencia entre ambas especies; las dinámicas de sus poblaciones a lo largo del tiempo, considerando el crecimiento poblacional y parámetros como la estructura de talla y el tiempo de vida que alcanzan, además de aspectos de su biología reproductiva. “Pudimos concluir en que cada una responde al estrés ambiental de manera diferente: aunque la inestabilidad hidrológica limita a ambas especies, C. fluminea es más longeva y resistente y llega a mayor tamaño, C. largillierti crece muy rápido al principio de su ciclo, superando las etapas más frágiles, pero es más pequeña que C. fluminea y sumamente sensible ante sequías y crecidas”, apunta Darrigran.

“C. fluminea tiene una capacidad de resiliencia, adaptativa y reproductiva muy grande, lo que le otorga un gran poder de dispersión. Domina el ecosistema liberando gametos –células reproductoras– de forma oportunista, es decir, cuando las condiciones son favorables y, recién cuando esto ocurre, se produce la fecundación y formación de larvas”, detalla. Además, la especie tiene la capacidad de proteger las larvas en sus branquias hasta alcanzar tamaños cercanos al juvenil, una estrategia que reduce el gasto energético asociado a su desarrollo temprano. Esa mayor capacidad de resistencia no significa que la especie sea inmune a las fluctuaciones del ambiente: las inundaciones y sequías también restringen su desarrollo poblacional, pero C. fluminea logra atravesar mejor que C. largillierti esos períodos de estrés y adaptar su población con mayor eficacia cuando las condiciones vuelven a ser favorables.

“Por otra parte, la estrategia de C. largillierti, en cambio, es crecer mucho al comienzo y alcanzar rápido la edad reproductiva. Pero como no es tan resistente a las condiciones ambientales extremas, vive poco y sus ejemplares son de pequeño tamaño. Esto se ve reflejado también en una menor densidad poblacional comparada con la de C. fluminea”, describe el experto.

El conocimiento generado permite pensar en potenciales estrategias de control biológico para mitigar el impacto que las especies invasoras tienen en materia socioeconómica: “Si bien sobre el ambiente natural es muy difícil establecer mecanismos de control para cuidar la biodiversidad, sí es factible pensar en herramientas aplicadas en la industria, protegiendo el interior de tuberías, tomas de agua y otras estructuras hídricas”, destaca Darrigran.

El grupo de profesionales se entusiasma con una posible implementación de mecanismos para manipular o modular artificialmente los flujos de agua, lo que podría consolidarse como una herramienta clave para controlar la bioinvasión. Esto, aseguran, no solo redundaría en un beneficio económico sino también ambiental, porque se reduciría el uso de los biocidas, una de las estrategias a las que se recurre en la actualidad para neutralizar el daño de estos organismos invasores en las tomas de agua.

No toda especie no nativa es invasora

“No necesariamente una especie no nativa es una especie invasora. No nativa es aquella que, por acción del ser humano, fue trasladada de su lugar de origen a otro distinto. Se la considera invasora, cuando su presencia ocasiona impactos en el ecosistema o tiene efectos socioeconómicos”, remarca Darrigran.

“Y allí hay otra diferencia: el impacto es una alteración medible, pero no es ni positivo ni negativo per se. Lo que es positivo o negativo es el efecto que eso tiene sobre la sociedad. Así como estas especies que estudiamos tienen efectos negativos para la infraestructura hídrica, hay otras que tienen efectos positivos, porque se las utiliza, por ejemplo, para consumo”, concluye.

Referencia bibliográfica

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/