Por qué la lactancia materna necesita una red: desafíos y soluciones para alcanzar las metas de la OMS

Por qué la lactancia materna necesita una red: desafíos y soluciones para alcanzar las metas de la OMS

Por qué la lactancia materna necesita una red: desafíos y soluciones para alcanzar las metas de la OMS

La Semana Mundial pone el foco en acciones para sostener el amamantamiento: en la Argentina, la última encuesta registró 44,7% de exclusividad a los seis meses. Cinco pautas básicas

La lactancia materna vuelve a ocupar el centro de la agenda sanitaria, tras el inicio de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026. El desafío global es claro: alcanzar el 70% de lactancia exclusiva para 2030, una meta que aún se percibe lejana.

Las cifras muestran que, si la mejora anual se mantiene en apenas 0,7 puntos porcentuales, en 2030 solo se llegará al 61% de lactancia exclusiva en el mundo. En la Argentina, la última Encuesta Nacional de Lactancia de 2022 reflejó un comienzo casi universal, con el 97,4% de los recién nacidos amamantados, pero la continuidad exclusiva hasta los seis meses descendió a 44,7%.

Esta campaña internacional, impulsada por la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna (WABA) y desarrollada en más de 170 países, lleva este año el lema “Lactancia Materna, un inicio sostenible en cualquier circunstancia: fortalezcamos las acciones que funcionan”. El objetivo es doble: reconocer los avances y renovar el compromiso con acciones que garanticen el derecho de madres y recién nacidos a recibir apoyo efectivo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF definen la lactancia como una intervención esencial para la salud infantil y una inversión estratégica en desarrollo humano y económico. Según estos organismos, el éxito del amamantamiento no depende solo del esfuerzo individual, sino de la existencia de redes de apoyo, políticas públicas y condiciones que faciliten iniciar y sostener la lactancia.

En este escenario, la doctora Ana Pedraza, jefa de Neonatología de Clínica y Maternidad Suizo Argentina, remarcó la importancia de la “cadena cálida de apoyo”.

Este concepto pone en primer plano la acción coordinada entre familias, profesionales de la salud, puericultoras, organizaciones comunitarias, instituciones sanitarias, lugares de trabajo y responsables de políticas públicas. Según Pedraza, ese entramado resulta clave para “construir un entorno favorable que brinde sostén continuo a la díada madre-bebé desde el embarazo y el nacimiento hasta los primeros años de vida”.

A pesar de los avances, las tasas de lactancia exclusiva se mantienen por debajo de las metas de la OMS. Pedraza subrayó que la evidencia científica confirma que el acompañamiento profesional oportuno, el apoyo familiar y comunitario y el acceso a servicios de salud de calidad son factores determinantes para el éxito del amamantamiento.

El doctor Jorge Lezcano, neonatólogo en jefe del Servicio de Neonatología del Sanatorio de los Arcos, resaltó que fortalecer las acciones que funcionan permite avanzar hacia sistemas de atención más equitativos, inclusivos y sostenibles. Para el especialista, consolidar este enfoque “puede generar beneficios duraderos para la salud y el bienestar de las generaciones actuales y futuras».

Desde la puericultura, la licenciada Marcela Sánchez, coordinadora en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, señaló que apoyar la lactancia materna implica visibilizar el valor del acompañamiento cercano, respetuoso y basado en evidencia científica. “Espacios de escucha, educación y apoyo oportuno refuerzan la confianza de las madres y favorecen el ejercicio del derecho a amamantar“, resaltó.

Sánchez recordó que tanto esa institución como el Sanatorio de los Arcos fueron acreditados como Hospitales Amigos de la Lactancia por la OMS, UNICEF y el Ministerio de Salud de la Nación. Esta iniciativa busca que hospitales y maternidades sean verdaderos centros de apoyo al amamantamiento y reviertan prácticas que interfieren con la alimentación al pecho.

La doctora Tania Maidah, jefa de neonatología del Sanatorio Altos de Salta, enfatizó que construir entornos protectores exige el compromiso articulado de servicios de salud, comunidades, ámbitos laborales y responsables de políticas públicas. En su visión, la lactancia materna debe entenderse como un bien social, un derecho de madres, niñas y niños y una estrategia fundamental para mejorar la salud pública.

La recomendación internacional es clara: los recién nacidos deben recibir lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Luego de ese período, los beneficios de la lactancia se mantienen, incluso cuando se incorporan otros alimentos a la dieta.

La licenciada María Teresa D’Osualdo, coordinadora de Puericultura del Sanatorio Los Arcos, destacó que la leche materna proporciona nutrientes de alta calidad esenciales para el crecimiento y el desarrollo del niño. Además, ayuda a reducir la mortalidad infantil y ofrece protección frente a infecciones respiratorias y gastrointestinales, otitis y desnutrición. D’Osualdo también remarcó que la lactancia materna se asocia con menor riesgo de sobrepeso, obesidad, hipertensión y diabetes en la infancia y la adultez.

Para las madres, la lactancia disminuye el riesgo de hemorragia posparto, anemia, osteoporosis, depresión posparto e hipertensión. También reduce la probabilidad de desarrollar cáncer de mama y de ovario.

El impacto económico de la lactancia materna se observa tanto en las familias como en la sociedad. Una dieta adecuada para la madre resulta menos costosa que alimentar al niño con fórmulas artificiales, ya que solo requiere un consumo adicional de 500 calorías diarias. A nivel social, la lactancia evita gastos en leche artificial, reduce costos de salud y elimina la necesidad de envases, transporte o combustible.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Un estudio asocia la depresión con menos materia gris en áreas clave del cerebro

Un estudio asocia la depresión con menos materia gris en áreas clave del cerebro

Un estudio asocia la depresión con menos materia gris en áreas clave del cerebro

Los trabajos más recientes logran identificar diferencias inesperadas al analizar miles de imágenes, lo que sugiere que el mapeo del trastorno podría replantearse a futuro

Por Agustina Herreria

Un análisis de más de 23.000 escáneres cerebrales vinculó la depresión con una disminución de materia gris en regiones ya asociadas con este trastorno y, de forma inesperada, en áreas motoras y visuales. El estudio, publicado en 2026 en Nature Mental Health, integró datos de 6 bases poblacionales y comparó por separado los resultados de cada una antes de combinarlos.

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington analizaron miles de escáneres cerebrales obtenidos de una muestra de población. Según Medical Xpress, los resultados se apartan en parte de observaciones anteriores sobre qué zonas del cerebro muestran cambios ligados a la depresión.

La depresión afecta aproximadamente al 5% de la población mundial. Janine D. Bijsterbosch, autora principal sénior del trabajo, dijo a Medical Xpress que determinar cómo cambia el cerebro en personas con ese trastorno ha sido desde hace tiempo un objetivo científico que numerosos estudios intentaron resolver.

Entre las manifestaciones más frecuentes de la enfermedad se encuentran el ánimo bajo persistente, la sensación constante de desesperanza, las dificultades para concentrarse, la pérdida de interés o placer en actividades habituales y las alteraciones del sueño o del apetito.

El equipo confirmó una asociación entre depresión y menor materia gris en la corteza frontal, la corteza cingulada anterior y la ínsula. Estas zonas intervienen en la regulación de las emociones, la toma de decisiones, la motivación y el procesamiento interno de las sensaciones corporales.

Bijsterbosch señaló al medio que uno de los resultados más llamativos fue la relación entre regiones más pequeñas en áreas motoras y visuales junto con niveles más altos de depresión. Añadió que ese hallazgo sorprendió a los investigadores porque los síntomas depresivos no suelen vincularse a esas zonas.

“Se sabía que la reducción del tamaño cerebral en otras partes del cerebro (por ejemplo, el lóbulo frontal) está relacionada con la depresión, pero la ubicación de estos nuevos resultados fue sorprendente porque normalmente no relacionamos los síntomas de la depresión con el procesamiento sensorial o la acción motora”, afirmó la autora principal.

Los autores aplicaron un enfoque de cerebro completo para buscar señales más consistentes de cambios cerebrales asociados con la depresión. Según explicó Bijsterbosch a Medical Xpress, querían comprobar si el uso de grandes bases de registros permitía encontrar resultados más sólidos.

El estudio examinó por separado seis bases de datos que cubrían todo el ciclo vital, con muestras de entre 185 y 11.000 participantes por conjunto. Después, los investigadores combinaron los resultados para relacionar medidas resumidas de estructura y función cerebral con indicadores de depresión, gravedad y riesgo basado en rasgos de personalidad.

Trabajos anteriores solían concentrarse en sistemas cerebrales considerados candidatos probables y podían dejar fuera hallazgos en otras zonas. Este diseño también incorporó a personas con síntomas subclínicos, no solo a quienes tenían cuadros más marcados.

Investigaciones previas habían vinculado la depresión con cambios en regiones basales del cerebro, como la amígdala y el hipocampo. En este análisis, los autores encontraron poca evidencia de esas alteraciones.

Bijsterbosch planteó que esa diferencia podría deberse a que las bases de datos usadas no suelen incluir pacientes con niveles altos de gravedad depresiva. El propio estudio presenta esa explicación como una posibilidad, no como una conclusión cerrada.

Los investigadores consideran que estos resultados pueden orientar nuevos estudios sobre la relación entre cambios cerebrales y síntomas concretos de la depresión. Al cierre, Medical Xpress recogió que Kassandra Hamilton prepara un seguimiento para examinar si las regiones visuales y motoras se asocian con manifestaciones específicas del trastorno.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Una investigación argentina premiada busca crear nuevos materiales para medicamentos y baterías de litio

Una investigación argentina premiada busca crear nuevos materiales para medicamentos y baterías de litio

Una investigación argentina premiada busca crear nuevos materiales para medicamentos y baterías de litio

La científica argentina Valeria Blanco estudia en España cómo ciertas microalgas marinas pueden fabricar estructuras invisibles a simple vista. En diálogo con Infobae, explica cómo su trabajo podría aportar nuevas soluciones a la industria farmacéutica y a la tecnología energética, a partir de materiales desarrollados mediante procesos biológicos

Por Víctor Ingrassia

El avance científico a menudo surge de la capacidad de unir ideas de campos distantes. Ese es el espíritu que guía el proyecto “SUSTnano: nanoestructuras biocultivadas para materiales de energía sostenible”, liderado por la científica argentina Valeria Blanco, que en 2025 recibió un impulso para llevar adelante su idea original.

La doctora obtuvo una de las prestigiosas Becas Leonardo de la Fundación BBVA. El reconocimiento, otorgado en el área de Química, respalda una propuesta que busca transformar la forma en que se fabrican los materiales clave para la transición energética y la medicina, utilizando como aliadas a unas microalgas marinas casi invisibles: las diatomeas.

Blanco, nacida en Mercedes, Buenos Aires, en 1986, desarrolló una carrera internacional que abarca varias instituciones académicas de distintos países. Realizó sus estudios en la Universidad de La Plata y completó el doctorado en el Instituto Balseiro. Posteriormente, llevó a cabo dos estancias de posdoctorado, una en Francia y otra en Noruega. Más adelante, se trasladó a España, donde en 2025 ingresó como científica titular en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona, equivalente al ingreso en la carrera de investigador del CONICET.

Desde el año pasado es científica titular en el Institut de Ciència de Materials de Barcelona (ICMAB-CSIC), donde dirige su propio grupo de investigación en baterías.

El corazón del proyecto SUSTnano reside en una visión audaz: utilizar la capacidad de las diatomeas para formar estructuras de sílice (SiO₂) a nanoescala como base para el diseño de materiales avanzados. “Me especializo en materiales para baterías de ion litio. Existe una demanda creciente de utilizar materiales sostenibles en las baterías, ya que son fundamentales para el futuro del transporte y la electrificación de los sistemas de movilidad”, explica Blanco.

Las algas diatomeas, microalgas unicelulares que habitan mares, ríos y suelos, producen de manera natural una especie de esqueleto externo de sílice con una nanoestructura que se ajusta según las condiciones del ambiente.

“El esqueleto de óxido de silicio de estas microalgas se modifica según el entorno en el que habitan, la cantidad de luz que reciben y la temperatura del agua. De acuerdo con los parámetros abióticos, el alga ajusta la estructura de sílice: puede volverla más o menos porosa, lo que permite mayor o menor ingreso de líquido, o variar su densidad para ubicarse en diferentes niveles de la columna de agua”, detalla la investigadora.

SUSTnano propone aprender de esa plasticidad morfológica natural para controlar el diseño de materiales a escala nanométrica, reemplazando procesos industriales complejos y contaminantes por métodos biocultivados más eficientes y sostenibles. El propósito inmediato es emplear las frústulas —las conchas de sílice de las diatomeas— para fabricar electrodos negativos de silicio de alto rendimiento, capaces de integrarse en baterías de iones de litio y superar los límites de capacidad y estabilidad actuales.

“El objetivo de este proyecto es establecer la plasticidad morfológica de las diatomeas como una metodología eficaz para controlar la estructura del SiO₂ de origen biológico a nanoescala, y demostrar que puede utilizarse para producir ánodos nanoestructurados a base de silicio de rendimiento superior para baterías de iones de litio”, afirma Blanco.

El grafito, material estándar de los ánodos actuales, enfrenta limitaciones de capacidad y disponibilidad, mientras el silicio promete multiplicar la densidad energética pero requiere una nanoestructuración costosa y compleja para evitar la degradación durante los ciclos de carga.

Blanco indica que la industria de baterías avanza hacia el uso de materiales basados en silicio, los cuales deben presentar una nanoestructura. La producción de estos materiales nanoestructurados resulta compleja, ya que implica el empleo de numerosos ácidos y la aplicación de procesos a altas temperaturas.

“La idea es entender cómo los parámetros abióticos influyen en la nanoestructura del esqueleto de las microalgas y, a partir de ese conocimiento, aprender a producir materiales nanoestructurados controlando las condiciones de cultivo. Así podemos obtener un material con la porosidad, la dureza y el espesor que necesitamos para baterías. El objetivo es que esto sea competitivo, o incluso superior, a lo sintético, que es lo que interesa a la industria”, explica.

Pero el alcance de SUSTnano va mucho más allá de las baterías. Las nanoestructuras de silicio y sílice producidas por diatomeas podrían aplicarse a biosensores, sistemas de liberación controlada de fármacos (“drug delivery”), fotónica y catálisis, donde la capacidad de ajustar la estructura a nivel nanométrico permite desarrollar dispositivos y tratamientos personalizados.

“En principio sería para la industria de baterías de ion litio, pero también se podría utilizar para biosensores, fotónica, sistemas de drug delivery, que son esos sistemas donde encapsulan una droga en una nanoestructura y esta droga después se va liberando con el tiempo dentro del cuerpo. Todas estas aplicaciones son aplicaciones donde se usan estas nanoestructuras de silicio”, detalla la investigadora.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

¿Podría un multivitamínico ayudarte a envejecer mejor? Un estudio sugiere que sí

¿Podría un multivitamínico ayudarte a envejecer mejor? Un estudio sugiere que sí

¿Podría un multivitamínico ayudarte a envejecer mejor? Un estudio sugiere que sí

Un amplio ensayo clínico estudiado en adultos mayores de 60 años halló que aquellos que tomaron un suplemento diario reportaron una mejor salud funcional

Por Bautista Salaverri

Con los años, el cuerpo cambia. Subir escaleras, hacer las tareas del hogar o caminar sin cansarse demasiado son actividades que pueden volverse más difíciles con el tiempo. Por eso, cada evidencia que apunte a formas concretas de preservar esa independencia tiene valor real. Y un suplemento tan cotidiano como el multivitamínico vuelve a estar en el centro del debate, esta vez con datos que merecen atención.

Mantener la salud en la vejez implica varios factores a la vez: moverse, alimentarse bien, mantenerse activo mentalmente. Dentro de ese espacio, la nutrición ocupa un lugar central.

Resultados preliminares presentados en la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición, citados por Everyday Health, indican que los adultos mayores que tomaron el suplemento diario durante tres años mostraron indicadores de salud funcional significativamente mejores que quienes tomaron un placebo. Los datos surgen del estudio COSMOS (Estudio de Resultados de Suplementos Multivitamínicos de Cacao), uno de los ensayos clínicos más amplios realizados sobre este tema, con más de 16.000 participantes de 60 años o más, publicado en Science Daily.

El estudio asignó al azar a los participantes para recibir un multivitamínico diario, un suplemento de extracto de cacao, ambos o ninguno. A lo largo de tres años, completaron cuestionarios anuales que medían su capacidad para realizar actividades cotidianas y posibles síntomas de problemas cardíacos, como fatiga, dificultad para respirar o hinchazón en las piernas.

Yanbin Dong, médico, doctor y director del Instituto de Prevención de Georgia en la Universidad de Augusta, explicó que quienes tomaron multivitamínicos mejoraron la gravedad de sus síntomas en un promedio de 0,45 puntos y su puntaje clínico general en 0,30 puntos. Son cifras modestas en términos absolutos, pero que en el largo plazo pueden marcar diferencias en cómo una persona se desenvuelve en su vida diaria.

Bayu B. Bekele, becario postdoctoral del mismo instituto, presentó los resultados en la conferencia NUTRITION 2026 y afirmó que lo singular de esta investigación es su enfoque en la salud funcional. “Para los adultos mayores, estos hallazgos sugieren que el suplemento diario podría ser un complemento útil y de bajo riesgo para un estilo de vida saludable, aunque no sustituye una buena alimentación ni el ejercicio», señaló.

Dong también indicó que las personas con estenosis carotídea (un estrechamiento de los vasos sanguíneos del cuello que llevan sangre al cerebro) obtuvieron beneficios notablemente mayores: una mejoría de 6,75 puntos en la gravedad de sus síntomas y de 6,01 puntos en su puntaje clínico general.

Dong señaló que los multivitamínicos pueden ayudar al organismo al corregir deficiencias comunes de nutrientes esenciales y al favorecer la producción de energía, la función celular, la salud de los vasos sanguíneos y el rendimiento muscular. Cuando el cuerpo no recibe suficientes vitaminas y minerales en las cantidades que necesita, estas funciones se ven afectadas.

Otro hallazgo relevante proviene de una investigación publicada en la revista Nature Medicine por investigadores de Harvard y del Hospital General de Massachusetts Brigham, también basada en datos del estudio COSMOS. Ese trabajo analizó el efecto del multivitamínico en el envejecimiento biológico, es decir, en la velocidad a la que el cuerpo envejece a nivel celular, que puede ser diferente a la edad real de una persona. Tras dos años de seguimiento, quienes tomaron multivitamínicos mostraron una ralentización equivalente a aproximadamente cuatro meses menos de envejecimiento biológico. Los mayores beneficios se observaron en quienes al inicio tenían una edad biológica mayor que su edad real.

“Muchas personas toman un multivitamínico sin necesariamente conocer los beneficios que les aporta, por lo que cuanto más aprendamos sobre sus posibles beneficios para la salud, mejor», afirmó Howard Sesso, especialista en medicina preventiva del Hospital General de Massachusetts y epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública Harvard Chan.

La evidencia sobre los multivitamínicos no es uniforme. Sarah L. Booth, directora del Centro de Investigación de Nutrición Humana sobre el Envejecimiento de la Universidad de Tufts, señaló en declaraciones a Everyday Health que los resultados en este campo han sido contradictorios. Un análisis previo de datos del mismo grupo no encontró beneficios en la prevención general de enfermedades cardiovasculares o cáncer.

Booth advirtió que estas revisiones son difíciles de interpretar porque los participantes siguen con sus dietas habituales durante el ensayo. “Si los participantes ya siguen una dieta saludable, es poco probable que añadir más nutrientes mejore su estado de salud”, explicó. También aclaró que no será posible una interpretación más concluyente hasta que se publique el artículo completo con revisión científica.

Por su parte, investigadores de Johns Hopkins han señalado en editoriales de la revista Annals of Internal Medicine que, en la mayoría de los estudios analizados, los multivitamínicos no reducen el riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer ni deterioro cognitivo en la población general. El doctor Larry Appel, director del Centro Welch de Prevención, fue directo: “Las pastillas no son un atajo para mejorar la salud ni para prevenir enfermedades crónicas”.

Tanto los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos como los especialistas consultados en los distintos estudios coinciden en que los suplementos no deben reemplazar una alimentación variada y equilibrada. Los alimentos aportan fibra y otros componentes que los suplementos no contienen. Quienes pueden beneficiarse más de estos suplementos son las personas con dietas muy restrictivas, quienes evitan grupos enteros de alimentos y los mayores de 60 años, quienes con frecuencia tienen dificultades para absorber algunos nutrientes a través de la comida.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Innovación y salud: La FIUNER fue sede del exitoso «Hackaton Gemma 4 × UNER»

Innovación y salud: La FIUNER fue sede del exitoso «Hackaton Gemma 4 × UNER»

Innovación y salud: La FIUNER fue sede del exitoso «Hackaton Gemma 4 × UNER»

En una jornada orientada al desarrollo tecnológico y la solución de desafíos reales, la Facultad de Ingeniería de la UNER…

En una jornada orientada al desarrollo tecnológico y la solución de desafíos reales, la Facultad de Ingeniería de la UNER llevó a cabo este jueves 30 de julio el «Hackaton Gemma 4 × UNER: IA para la Salud».

La actividad —organizada a través del Centro de Innovación, Emprendimiento y Vinculación (CiEV) junto a la Secretaría de Vinculación Tecnológica— contó con el sello distintivo de haber sido aprobada oficialmente por el programa internacional Build with Gemma de Google DeepMind, posicionando a la institución como una de las pocas sedes globales en recibir dicha distinción.

El encuentro presencial Reunió a equipos multidisciplinarios de estudiantes, graduados y profesionales de la región. Durante diez horas continuas de trabajo intensivo, los participantes compitieron por un pool de premios de $1.000 USD mediante el diseño y desarrollo de prototipos funcionales aplicados al ámbito sanitario, utilizando el modelo de lenguaje abierto de última generación Gemma 4.

La apertura institucional estuvo a cargo de la gestión de la Facultad y del equipo organizador. El decano de la FIUNER, Andrés Naudi, destacó la importancia de estas iniciativas dentro del proceso formativo universitario:

«Este tipo de actividades forman parte de los procesos de adecuación de nuestros planes de estudio y currícula. Más allá del contenido disciplinar específico, estas experiencias permiten desarrollar competencias que fortalecen enormemente el perfil profesional y que forman parte del recorrido laboral actual al que se enfrentarán rápidamente al egresar», sostuvo Naudi.

Por su parte, Leandro Mayrata, integrante del equipo organizador, resaltó el valor metodológico del evento, anticipando una jornada de exploración, aprendizaje dinámico y colaboración en equipo.

Los prototipos desarrollados durante la jornada debieron encuadrarse en cuatro tracks temáticos prioritarios:

Como preparación previa a la competencia, la Facultad había ofrecido durante el mes de julio talleres virtuales de capacitación técnica a cargo de Matías Molinas, Director de Tecnología (CTO) y especialista en IA Generativa y Machine Learning.

Durante la jornada central, Molinas ofreció una mirada reflexiva sobre la aceleración tecnológica y el mercado laboral global, equiparando la dinámica del hackathon con las pruebas de concepto que exige la industria actual.

«El ejercicio que hacen hoy es una mini práctica de lo que ocurre en el mundo laboral. Herramientas como Gemma 4 demuestran cómo la IA acelera y destraba problemas complejos en horas. Lo que aprende el estudiante en la Facultad brinda la base fundamental, pero ante los cambios del sector, lo que hace falta es criterio técnico, capacidad de evaluación y conocimiento para proponer alternativas con sentido», explicó el especialista.

Al cierre del tiempo de desarrollo, los equipos presentaron sus entregables a través de la plataforma Kaggle, incluyendo el código funcional del modelo y una presentación en video orientada a comunicar eficazmente la propuesta de valor.

La evaluación estuvo a cargo de un jurado multidisciplinario integrado por Víctor Valotto (profesor de la casa y experto en Ingeniería de Software), Matías Molinas (CTO y especialista en IA) y Santiago Romero Ayala (bioingeniero graduado de la FIUNER y Director General en Recursos Materiales Hospitalarios y CAPS del Ministerio de Salud de Entre Ríos). El tribunal ponderó tanto la solidez técnica del software como la factibilidad de aplicación y el impacto real de las propuestas en el sistema de salud pública y privada.

Este proyecto integra Whisper y Gemma 4 para automatizar la transcripción y estructuración de notas médicas en UCI de adultos. El objetivo es reducir la carga administrativa del médico y mejorar la calidad de los registros clínicos. 

Historia Clara es una aplicación móvil que utiliza Inteligencia Artificial para ayudar a las personas a organizar y conservar su información médica de manera simple, segura y accesible. Su propósito es evitar que recetas, tratamientos e información clínica importante se pierdan, permitiendo que cada paciente construya su propio historial médico digital y pueda compartirlo cuando lo considere necesario.

La aplicación está pensada especialmente para personas con acceso limitado a sistemas de salud digitales, adultos mayores y pacientes que necesitan mantener un registro ordenado de sus tratamientos médicos.

Fuente: https://www.ingenieria.uner.edu.ar/listado-noticias/

Retinar: la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

Retinar: la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

Retinar: la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

31 de julio de 2026
Retinar: la inteligencia artificial desarrollada por investigadores del CONICET que busca prevenir la pérdida visual en personas con diabetes

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Se trata de una plataforma argentina de teleoftalmología para fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética. Detrás de esta herramienta hay más de una década de investigación en análisis de imágenes médicas, articulación con equipos de salud y un proceso de transferencia tecnológica que hoy contribuye a ampliar el acceso al control oftalmológico.

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La retinopatía diabética es la principal causa de pérdida visual prevenible e irreversible en personas adultas en edad productiva, y, a nivel mundial, afecta aproximadamente al 25 por ciento de las personas con diabetes. Aunque puede avanzar durante años sin generar síntomas, un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamientos capaces de evitar gran parte de las complicaciones. Frente a ese desafío sanitario, un grupo de investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) comenzó hace más de una década un camino de investigación que dio lugar a Retinar, una plataforma argentina de teleoftalmología que utiliza inteligencia artificial para ampliar el acceso al control oftalmológico y optimizar el trabajo de los equipos de salud.

El desarrollo nació en el Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones (PLADEMA), de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNCPBA, liderado por el investigador del CONICET José Ignacio Orlando. El equipo científico está integrado además por el investigador del CONICET Ignacio Larrabide y los becarios doctorales del organismo Lucas Telesco y Franco Arellano, quienes desarrollan distintas líneas de investigación en inteligencia artificial aplicada al análisis de imágenes médicas. En articulación con el Servicio de Oftalmología del Hospital de Alta Complejidad en Red El Cruce, a cargo de la oftalmóloga Mercedes Leguía, el proyecto busca responder a una necesidad concreta del sistema sanitario argentino: facilitar la detección temprana de personas con riesgo de desarrollar complicaciones visuales asociadas a la diabetes y fortalecer los programas de teleoftalmología en hospitales y centros de salud. “Desde el comienzo entendimos que un buen algoritmo era clave, pero que debía ser el punto de partida para ofrecer al final del camino una herramienta integrable al funcionamiento real del sistema sanitario argentino, que permitiera aprovechar la diversidad de hospitales, equipos y formas de trabajo que existen en el país”, explica Orlando.

Un problema silencioso que exige detección temprana

La retinopatía diabética es una complicación producida por el daño que los niveles elevados de glucosa generan sobre los vasos sanguíneos de la retina. En sus primeras etapas puede evolucionar sin afectar la visión, por lo que muchas personas desconocen que presentan lesiones hasta que el deterioro visual ya resulta irreversible. Por este motivo, las guías clínicas recomiendan controles oftalmológicos periódicos para todas las personas con diabetes.

Sin embargo, esos controles no siempre se realizan. La concentración de especialistas en grandes centros urbanos, las dificultades para acceder a turnos, las distancias geográficas y la limitada capacidad de algunos servicios de salud reducen la cobertura del tamizaje.

Frente a ese escenario, Orlando destaca que “la teleoftalmología basada en retinografías no midriáticas surgió internacionalmente como una estrategia para acercar el estudio a los pacientes: como son imágenes no invasivas que pueden ser capturadas por personal capacitado, no necesariamente oftalmólogos, te permite llevar el control a centros de atención primaria u hospitales generales, haciendo las fotos y enviándolas después a especialistas para que las evalúen remotamente”.

Ciencia para fortalecer la teleoftalmología

Ese modelo, sin embargo, también presenta desafíos. A medida que aumenta la cantidad de centros que capturan imágenes, crece el volumen de estudios que deben analizar los oftalmólogos, generando un cuello de botella que impide que las redes escalen y den una respuesta programática. Además, una fotografía desenfocada o de baja calidad puede obligar a tener que repetir el estudio cuando el paciente ya abandonó el centro de salud.

“Cuando empezamos a trabajar con los equipos de salud entendimos que, además de generar un modelo capaz de tamizar los casos de riesgo, íbamos a necesitar controlar la calidad de las imágenes”, recuerda el investigador. “Sin controlar la calidad, en muchos casos pueden ocurrir fallas posteriores que pueden poner en riesgo la seguridad del paciente, o hacer más ineficiente el proceso de tamizaje. Después sí, por supuesto, el reconocimiento automático de la patología es clave para priorizar informes”.

Para lograrlo, el equipo desarrolló modelos de inteligencia artificial capaces de verificar automáticamente la calidad de las retinografías, identificar estudios con signos compatibles con una retinopatía diabética que requiere derivación y asistir a los profesionales en la organización de los controles, manteniendo siempre la decisión clínica en manos del especialista.

El entrenamiento de esos modelos implicó utilizar decenas de miles de imágenes de fondo de ojo previamente evaluadas por oftalmólogos, provenientes de distintas bases de datos tanto públicas como locales, y obtenidas con cámaras, condiciones de iluminación y poblaciones diferentes. Además, el equipo desarrolló estrategias de preprocesamiento para uniformar las imágenes y reducir las diferencias que podían afectar el rendimiento de los algoritmos. “No queríamos construir un modelo que funcionara solamente con un retinógrafo específico. Necesitábamos que aprendiera a reconocer la enfermedad incluso cuando las imágenes provenían de hospitales con equipos y condiciones de captura muy distintas. Ese desafío, que se conoce como generalización de dominio, es el que hoy exploramos con más interés en nuestro laboratorio”, explica Orlando.

Más de una década de investigación antes de convertirse en plataforma

Aunque Retinar comenzó a tomar forma como proyecto entre 2019 y 2020, sus bases científicas se remontan varios años atrás. Durante su doctorado y posteriormente en colaboraciones internacionales realizadas en Francia y Bélgica y su postdoctorado en Austria, Orlando investigó distintos problemas vinculados con el análisis automático de imágenes de retina, incluyendo la detección de lesiones de la retinopatía diabética, la segmentación de vasos sanguíneos, el reconocimiento del glaucoma y el desarrollo de algoritmos capaces de funcionar sobre imágenes obtenidas en distintos contextos clínicos.

Fuente: https://www.conicet.gov.ar/noticias-conicet/