Proteínas y bacterias intestinales: identifican biomarcadores en recién nacidos que podrían predecir la obesidad en la adultez

Proteínas y bacterias intestinales: identifican biomarcadores en recién nacidos que podrían predecir la obesidad en la adultez

Proteínas y bacterias intestinales: identifican biomarcadores en recién nacidos que podrían predecir la obesidad en la adultez

La investigadora Angelica Ahrens explicó a Infobae los alcances de un estudio de 26 años, con más de 16.600 participantes, con el potencial de transformar la forma en que se detecta y previene la obesidad desde las primeras etapas de la vida

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La obesidad y el sobrepeso han alcanzado cifras críticas a nivel mundial. Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 más de 2.500 millones de adultos eran considerados con sobrepeso, de los cuales 890 millones eran obesos. Se estima que el 43% de las personas adultas, es decir, casi una de cada dos, tenían exceso de peso, y el 16% padecían obesidad.

El fenómeno no se limita a los adultos: más de 390 millones de niños y adolescentes de cinco a 19 años tenían sobrepeso en 2022 y 160 millones eran obesos. Estas cifras evidencian una prevalencia que se ha duplicado entre adultos y cuadruplicado entre adolescentes desde 1990. Como si fuera poco, UNICEF advirtió que, en 2025, la prevalencia de obesidad entre niños y adolescentes superó por primera vez al bajo peso y hoy es la forma más común de malnutrición.

En este panorama, la Dra. Angelica Ahrens, investigadora asistente del University of Florida Institute of Food and Agricultural Sciences y coautora del estudio, destacó en diálogo con Infobae un estudio que podría cambiar el paradigma sobre esta realidad: “Sabemos que la obesidad está influenciada por la dieta, el estilo de vida y la historia familiar, pero queríamos hacer una pregunta más difícil: ¿existen señales biológicas desde el nacimiento o la infancia que nos indiquen qué niños son más vulnerables décadas después?”

La experta enfatizó que la magnitud y el entorno actual plantean desafíos para la prevención, al tiempo que abren oportunidades para detectarla y actuar mucho antes de lo que se consideraba posible, ya que la incertidumbre persiste sobre el momento exacto en que empieza a forjarse el riesgo de obesidad en la vida de las personas, y cuán temprano podrían identificarse las señales biológicas que anticipan este desenlace.

Tradicionalmente, la prevención ha estado ligada a cambios de hábitos en la niñez o adolescencia, pero la evidencia reciente apunta a que el riesgo puede comenzar a delinearse desde los primeros meses —incluso antes del nacimiento— y estar determinado tanto por factores familiares, ambientales y sociales, como por señales biológicas intrínsecas y tempranas.

En esta realidad aparece el estudio publicado en la revista mSystems de la Sociedad Estadounidense de Microbiología y del cual Ahrens es coautora. De acuerdo con la investigación realizada a más de 16.600 niños desde el nacimiento hasta la adultez durante 26 años, se identificó una serie de marcadores biológicos y microbianos presentes desde el primer año de vida que señalan una mayor probabilidad de desarrollar obesidad en la adultez.

Según explicaron los investigadores en el comunicado institucional, el trabajo se basó en la cohorte “Todos los bebés del sureste de Suecia” (ABIS), que permitió recolectar muestras sanguíneas al nacer y material fecal alrededor del año de vida. De este modo, fue posible comparar desde el inicio a niños que, décadas más tarde, recibirían un diagnóstico clínico de obesidad con aquellos que mantendrían un peso saludable a lo largo del seguimiento.

El principal hallazgo señala que “los niños que más adelante desarrollaron obesidad ya presentaban diferencias biológicas sutiles en etapas tempranas de la vida, entre ellas cambios en determinadas proteínas sanguíneas y en la composición de las bacterias del sistema digestivo”, indicaron en el comunicado de prensa.

Entre los biomarcadores identificados se destacaron niveles elevados de proteínas como la angiopoyetina-like 4 (ANGPTL4), follistatina y el factor de crecimiento de hepatocitos, así como una reducción de ciertas bacterias intestinales beneficiosas durante el primer año. Estas señales, según indicaron, parecían ser independientes del peso de los padres, “lo que sugiere que el riesgo de obesidad no puede explicarse únicamente por la herencia familiar o por factores relacionados con el estilo de vida”, indicó la especialista.

De acuerdo con UNICEF, en su informe de 2025, la principal causa es el dominio de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas en la dieta cotidiana, desplazando opciones nutritivas y aumentando drásticamente la incidencia de patologías crónicas asociadas.

Al analizar estos datos mediante modelos de aprendizaje automático, los investigadores integraron los biomarcadores biológicos con información clásica, como el peso parental, y mejoraron notablemente la precisión predictiva. “La incorporación de estos marcadores biológicos aumentó la capacidad predictiva y la precisión de nuestros modelos, mucho más allá de lo que se obtiene con datos de cuestionarios y factores ambientales durante la primera etapa de la vida por sí solos”, explicaron en el comunicado.

La doctora Ahrens puntualizó en diálogo con Infobae la profundidad única del seguimiento: “Queríamos entender cuáles son los determinantes más tempranos de la obesidad, mucho antes de que el aumento de peso sea evidente”.

En ese tono, destacó que, tras identificar este aspecto, el siguiente paso es registrar los factores que permiten “una prevención más temprana y más específica. Lo difícil es que esto requiere seguir a los niños durante décadas, con datos clínicos y biológicos repetidos, y hay muy pocas cohortes en el mundo con esa profundidad”.

En el estudio, los científicos analizaron sangre de cordón umbilical y muestras de materia fecal, lo que posibilitó identificar alteraciones en las proteínas sanguíneas y en la composición del microbioma intestinal incluso antes de que la alimentación se diversificara tras el primer año de vida. “Lo que más me sorprendió fue que algunas señales biológicas tempranas seguían siendo muy fuertes incluso después de ajustar por el índice de masa corporal de la madre”, destacó la experta a Infobae.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Las alternativas que alivian una picadura sin dañarla

Las alternativas que alivian una picadura sin dañarla

Las alternativas que alivian una picadura sin dañarla

Evitar el rascado reduce la inflamación y acelera la recuperación, según un equipo de investigadores en Estados Unidos

Por Fernando Mongelós

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Rascar una picadura de insecto puede parecer una solución inmediata, pero la investigación médica más reciente advierte que este acto agrava la inflamación y prolonga la molestia.

Un equipo liderado por Brian S. Kaplan, investigador en Estados Unidos, demostró que la acción de rascarse desencadena procesos inmunológicos que intensifican el enrojecimiento y el picor.

Según lo reportado por MedicalXpress, el rascado activa las células inmunitarias llamadas mastocitos, encargadas de liberar sustancias que incrementan la inflamación y perpetúan el ciclo de picor.

Los experimentos realizados por el grupo de Kaplan, en colaboración con el National Institutes of Health (NIH), incluyeron el uso de “collares isabelinos” en ratones, impidiéndoles rascarse tras la aplicación de un irritante en la piel. Los resultados, difundidos también por Boston.com, mostraron que los animales que no pudieron rascarse presentaron una reacción inflamatoria considerablemente menor y una reducción notable en la acumulación de células inmunitarias en la zona afectada.

“Ignorar una picadura puede hacer que la molestia desaparezca en cinco o diez minutos para la mayoría de las personas, pero si se empieza a rascar, la picadura puede durar una semana, con más inflamación y picor”, explicó Kaplan en declaraciones recogidas por el medio.

El acto de rascarse, además, provoca la liberación de una sustancia química denominada sustancia P, la cual intensifica la reacción inflamatoria y promueve la sensibilidad de la zona.

Esta conclusión fue respaldada por una investigación publicada en The Washington Post, que detalla cómo la interacción entre la sustancia P y los mastocitos genera una respuesta inmunológica más robusta y prolongada.

De acuerdo con las fuentes consultadas por MedicalXpress, los expertos recomiendan evitar el rascado y utilizar productos calmantes para aliviar la molestia. Entre las opciones sugeridas figuran las cremas de hidrocortisona, la loción de calamina y los baños de avena, que ayudan a reducir el picor sin dañar la piel.

El equipo de Kaplan también aconseja recurrir a cremas con mentol para engañar temporalmente la sensación de picor y cortar el ciclo antes de que la irritación aumente.

El uso de antihistamínicos puede ser útil cuando las molestias son intensas, aunque para los casos habituales de picaduras de mosquito y dermatitis de contacto, los dermatólogos insisten en la importancia de la prevención: cubrir la piel, evitar zonas con alta presencia de insectos y mantener una higiene adecuada.

La investigación subraya que, si se evita el rascado, la piel tiende a recuperarse más rápido y el riesgo de infección disminuye.

Los científicos también exploraron una antigua hipótesis evolutiva: rascarse podría haber servido para desprender parásitos superficiales. Sin embargo, los resultados del estudio muestran que el costo inmediato es mayor, ya que la piel se vuelve más vulnerable a infecciones y tarda más en sanar.

El reporte de The Washington Post resalta que, en los experimentos, los ratones que se rascaron mostraron una mayor presencia de bacterias en la zona afectada, lo que refuerza la advertencia sobre el riesgo de complicaciones.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Mundial 2026: qué tiene de especial la musculatura del futbolista frente a otros atletas

Mundial 2026: qué tiene de especial la musculatura del futbolista frente a otros atletas

Mundial 2026: qué tiene de especial la musculatura del futbolista frente a otros atletas

La anatomía del jugador de élite combina velocidad, potencia y recuperación. Desde la mezcla de fibras musculares hasta la tecnología en el entrenamiento, dos expertos revelan a Infobae qué sostiene el rendimiento durante 90 minutos

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Los futbolistas corren, frenan, cambian de dirección, saltan, giran, rematan y hacen goles, a veces que parecen imposibles de lograr. Todas esas situaciones se ven día a día en cada partido de este Mundial 2026. Detrás de este despliegue de movimientos intervienen muchos factores: el talento natural, los entrenamientos, el esfuerzo y el respaldo de la ciencia.

La composición muscular de los jugadores de élite resulta decisiva para sostener la velocidad, potencia y capacidad de recuperación a lo largo de los 90 minutos de juego. Este equilibrio físico les permite responder a las exigencias del alto rendimiento, aunque en los tramos finales del partido surgen desafíos que ponen a prueba sus límites.

¿Qué tiene de especial la musculatura de los jugadores del Mundial?

La doctora Patricia Sangenis, médica cardióloga, especialista en medicina del deporte, alto rendimiento y longevidad, explicó a Infobae que la musculatura de un futbolista profesional es una de las más complejas del deporte.

“A diferencia de un maratonista, que necesita principalmente resistencia, o de un velocista, que depende casi en exclusiva de la potencia, el futbolista debe combinar ambas capacidades durante más de 90 minutos. Por eso su musculatura presenta una mezcla particularmente eficiente de fibras lentas y rápidas», señaló la doctora, miembro de la comisión médica del Comité Olímpico Internacional durante 20 años.

Las primeras, o tipo I, resisten bien la fatiga y permiten mantener esfuerzos prolongados a lo largo del partido. Las fibras rápidas, o tipo II, intervienen en las acciones explosivas. Ahí entran las aceleraciones, los cambios de dirección, los saltos, los remates y los sprints, señaló la experta.

El doctor Néstor Lentini, especialista en medicina del deporte y jefe del Servicio Médico del Hospital Universitario Austral, explicó a Infobae que los músculos son todos iguales pero que existen algunas diferencias: “Los maratonistas tienen más músculos cuyas fibras son las llamadas tipo I o lentas es decir más oxidativas adaptadas a la resistencia y menos potencia».

En cambio, los corredores de 100 metros llanos o halterofilistas (levantador de pesas olímpico) son más potentes con predominio de fibras tipo II o rápidas. “Estas son más potentes pero tienen menos resistencia. Los jugadores de fútbol tienen estos tipos de músculos y podemos pensar que los que son más rápidos y potentes tienen más fibras rápidas», diferenció el médico del Comité Olímpico Argentino.

La doctora Sangenis explicó que el músculo del futbolista se va educando desde la adolescencia para ser un músculo mixto, resistente, rápido, potente y con capacidad de recuperación.

En coincidencia con el doctor, explicó: “Los futbolistas se diferencian de los maratonistas porque el fútbol no es un esfuerzo lineal, no corren siempre en la misma dirección. El maratonista necesita sostener durante mucho tiempo una intensidad relativamente estable, por lo menos en los de alta competición. En cambio, el futbolista alterna caminatas, trotes, aceleraciones, frenadas, saltos, giros, cambios de dirección, choques con compañeros o con contrarios, remates, sprints“, describió la doctora.

El músculo del jugador de fútbol no puede ser solo resistente, tiene que también ser rápido, fuerte y elástico. “Se puede ver cuando ya están entrados en calor, hasta dónde levantan las piernas al entrenar. Entonces, no solamente tienen que ser rápidos, sino además elásticos, estables y capaces de recuperarse. Esto es esencial, porque tienen que recuperarse muchas veces dentro del mismo partido», advirtió la experta.

La doctora Sangenis destacó que los siguientes músculos son los que dan al futbolista la fuerza, velocidad y resistencia en cada movimiento:

Estos músculos brindan al futbolista los siguientes beneficios claves:

La doctora ejemplificó estos conceptos con el último gol de Lionel Messi ante Austria: “Describe muchas de las cosas que pasan en el fútbol: competir contra tres jugadores que tiene adelante; el rebote de la pelota; ve que parado no puede, se tira abajo; baja el centro de gravedad y de arrastrón mete el gol entre tres futbolistas y el arquero».

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Por qué la pesquisa neonatal puede cambiar la vida de un recién nacido

Por qué la pesquisa neonatal puede cambiar la vida de un recién nacido

Por qué la pesquisa neonatal puede cambiar la vida de un recién nacido

La atrofia muscular espinal afecta a uno de cada 10.000 bebés en Argentina. Especialistas y organizaciones de pacientes insisten en que el diagnóstico precoz mejora notablemente el pronóstico, reduce costos a largo plazo y garantiza mayor equidad en el acceso a la salud. El caso de Mendoza, la primera provincia en aplicar esta práctica

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La pesquisa neonatal, conocida como “prueba del talón”, permite detectar enfermedades graves en recién nacidos antes de que aparezcan los síntomas y comenzar el tratamiento de manera temprana. En Argentina, la atrofia muscular espinal (AME), una enfermedad genética progresiva que afecta a uno de cada 10.000 bebés y puede provocar daño neurológico irreversible, aún no forma parte del programa nacional obligatorio, aunque un proyecto de ley para incorporarla ya tiene media sanción del Senado y espera tratamiento en Diputados.

En el marco del Día Internacional de la Pesquisa Neonatal, que se conmemora este domingo 28 de julio, especialistas y organizaciones de pacientes insisten en que el diagnóstico precoz mejora notablemente el pronóstico, reduce costos a largo plazo y garantiza mayor equidad en el acceso a la salud. Mendoza ya incorporó la detección de AME, y la campaña #dAMEunminuto busca visibilizar la necesidad de implementar esta medida en todo el país.

La AME es una enfermedad genética progresiva que afecta a las neuronas motoras, encargadas de controlar los músculos voluntarios. Puede comprometer funciones esenciales como el movimiento, la respiración o la alimentación, y en sus formas más graves puede causar consecuencias serias desde los primeros meses de vida.

El Dr. Javier Muntadas, neurólogo infantil, advierte que el momento del diagnóstico resulta decisivo porque “el daño neurológico puede comenzar antes de que aparezcan los primeros síntomas”. El especialista explica que esa ventana clínica permite identificar a los bebés en una etapa presintomática, cuando todavía existen motoneuronas sanas, y es posible “iniciar el abordaje médico en el momento en que puede generar mayor impacto”.

La prueba del talón se realiza con gotas de sangre en los primeros días de vida para detectar enfermedades congénitas o condiciones médicas de forma precoz. Hoy, el estudio obligatorio en el país detecta seis patologías: hipotiroidismo congénito primario, fenilcetonuria, hiperplasia suprarrenal congénita, fibrosis quística, galactosemia y deficiencia de biotinidasa.

La AME sigue fuera del Programa Nacional de Pesquisa Neonatal, mientras la campaña #dAMEunminuto busca visibilizar el reclamo. El proyecto para sumar esta enfermedad ya pasó por el Senado de la Nación y aguarda su debate en la Cámara de Diputados. Si no avanza dentro de los plazos legislativos, la iniciativa podría perder estado parlamentario y obligar a reiniciar un trámite que familias, especialistas y organizaciones de pacientes impulsan desde hace años.

La incorporación de la AME al tamizaje también se discute por su impacto sobre los recursos de salud. Un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso calculó que la pesquisa universal requeriría una inversión neta de $74.000 millones para el sistema de salud consolidado y de $43.700 millones para el Estado nacional durante el primer año.

Ese mismo análisis proyectó que, a lo largo de la vida de los pacientes, la detección temprana permitiría un ahorro neto del 6% para el sistema de salud consolidado y del 11% para el Estado nacional. El cálculo contempla costos que el diagnóstico tardío suele agravar, como hospitalizaciones recurrentes, cirugías, soporte ventilatorio, alimentación por gastrostomía y otras complicaciones de alta complejidad.

El impacto también alcanza a los hogares. Cuando el diagnóstico llega tarde, muchas familias deben reorganizar traslados, terapias, asistencia permanente, internaciones y su situación laboral para atender al niño.

Mariel Centurión, presidenta de Familias AME Argentina (FAME), vincula ese efecto con la urgencia del proyecto: “Esperamos que esta ley sea una realidad en 2026. La pesquisa neonatal no solo mejora la vida del niño, sino también la de sus cuidadores: puede disminuir hospitalizaciones, evitar el avance de la discapacidad y reducir la necesidad de soportes invasivos. Detectar la AME antes del inicio de los síntomas cambia radicalmente el pronóstico”.

En mayo de este año, Mendoza incorporó la detección de la AME a la pesquisa neonatal y se convirtió en la primera provincia en hacerlo. Para familias y especialistas, ese antecedente mostró que la aplicación de la medida es posible y volvió más urgente la discusión sobre su extensión al resto del país.

Vanina Sánchez, integrante de Familias AME Argentina, planteó que “incorporar la AME al estudio obligatorio es una decisión concreta para darles a todos los bebés la misma oportunidad”. Y subrayó: “Para las familias, la pesquisa neonatal significa la posibilidad de llegar antes y que un diagnóstico no dependa del azar, del lugar de nacimiento o del recorrido que cada familia logre hacer dentro del sistema de salud”.

Muntadas, por su parte, agregó: “La pesquisa neonatal es una herramienta que ya existe, que forma parte del cuidado habitual de los recién nacidos y que puede actualizarse a medida que avanzan la ciencia, el diagnóstico y los tratamientos disponibles. La pregunta ya no es si podemos detectar antes, sino qué falta para que esa oportunidad llegue a todos los bebés del país”.

El reclamo apunta a que la detección temprana deje de depender de la provincia de nacimiento, de la cobertura o del recorrido de cada hogar dentro del sistema de salud. La demanda pasa ahora por extender a todos los recién nacidos una herramienta que ya existe y que una provincia ya puso en marcha.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/

Científicos del CONICET identifican una posible estrategia alternativa para el tratamiento del dolor crónico

Científicos del CONICET identifican una posible estrategia alternativa para el tratamiento del dolor crónico

Científicos del CONICET identifican una posible estrategia alternativa para el tratamiento del dolor crónico

23 de junio de 2026
Científicos del CONICET identifican una posible estrategia alternativa para el tratamiento del dolor crónico

El estudio, publicado en Frontiers in Pharmacology, aporta nuevas evidencias sobre el potencial de reutilizar medicamentos ya disponibles para abordar esta patología.

El estudio, publicado en Frontiers in Pharmacology, aporta nuevas evidencias sobre el potencial de reutilizar medicamentos ya disponibles para abordar esta patología.

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Un equipo de investigación del CONICET demostró en un modelo experimental que medicamentos utilizados como reguladores de la presión arterial (antihipertensivos) podrían constituir una estrategia alternativa para el tratamiento del dolor crónico patológico. Se trata de la primera demostración de un nuevo uso (reposicionamiento farmacológico) de compuestos reguladores de dos receptores de angiotensina 2, una hormona perteneciente al sistema renina-angiotensina que se libera en respuesta al estímulo doloroso y que tiene, entre otras funciones, la regulación de la presión arterial.

El estudio, publicado en Frontiers in Pharmacology, evaluó, en un modelo experimental, el efecto del bloqueo de los receptores AT1R y AT2R, dos proteínas que son estimuladas por angiotensina 2: “La idea era reutilizar drogas existentes, con perfil seguro, para explorar nuevos usos en otras patologías, evitando el largo proceso de aprobación de nuevos compuestos. En este estudio, nos enfocamos en los receptores AT1R y AT2R de la hormona angiotensina 2, que regulan funciones como la presión arterial, y la función renal y cardiovascular, entre otras”, comenta Cristian Acosta, investigador del CONICET en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, CONICET-UNCUYO).

El equipo realizó ensayos con telmisartán (antihipertensivo distribuido bajo varios nombres comerciales) y PD123319 (compuesto químico utilizado en investigación médica y farmacología) de manera individual, y con una combinación de ambos compuestos, en un modelo experimental de lesión crónica del nervio ciático en animales de laboratorio. “Demostramos que el telmisartán bloquea la unión de angiotensina a AT1R y el PD123319 hace lo mismo con AT2R”, relata el científico.

Los resultados del estudio demostraron que el bloqueo de AT1R y AT2R redujo indicadores asociados al dolor neuropático (asociado al sistema nervioso), especialmente cuando ambos receptores fueron inhibidos de manera simultánea. Los investigadores también observaron que la manipulación farmacológica de AT1R y AT2R causa cambios en la expresión de TWIK1, un canal permeable a iones potasio presente en neuronas sensoriales, alterando los niveles circulantes de citoquinas pro-inflamatorias, proteínas coordinadoras de la respuesta inflamatoria celular. En este sentido, el estudio aportó información sobre un mecanismo biológico hasta ahora desconocido, que asocia el sistema renina-angiotensina con canales iónicos en un modelo de dolor.

Para finalizar, el investigador subraya que estos hallazgos demuestran que la intervención con fármacos disponibles que alteran la función del sistema renina-angiotensina podría funcionar como una estrategia para el manejo del dolor crónico, y señala que el equipo continuará trabajando en la interacción entre este sistema y las citoquinas para comprender con mayor precisión cómo interactúan ambos mecanismos en el desarrollo de esta enfermedad, de gran interés en el contexto clínico.

Referencia bibliográfica:

Peralta ED, Stable García Y, Soria SV, Benitez SG and Acosta CG (2026) Angiotensin II type 1 and type 2 receptors modulate TWIK1 channel expression and pain sensitivity in a rat model of neuropathic pain. Front. Pharmacol. 17:1833813. doi: 10.3389/fphar.2026.1833813

Por Leonardo Fernández

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Cruzando la línea del laboratorio: científicos del CONICET mostraron la eficacia de un test digital en un ensayo clínico

Cruzando la línea del laboratorio: científicos del CONICET mostraron la eficacia de un test digital en un ensayo clínico

Cruzando la línea del laboratorio: científicos del CONICET mostraron la eficacia de un test digital en un ensayo clínico

26 de junio de 2026
Cruzando la línea del laboratorio: científicos del CONICET mostraron la eficacia de un test digital en un ensayo clínico

Se trata de un dispositivo que permite detectar la enfermedad renal crónica (ERC). Los resultados evidenciaron que tiene múltiples ventajas frente al método de diagnóstico convencional en materia de tiempo, costos y calidad de vida.

Se trata de un dispositivo que permite detectar la enfermedad renal crónica (ERC). Los resultados evidenciaron que tiene múltiples ventajas frente al método de diagnóstico convencional en materia de tiempo, costos y calidad de vida.

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El dispositivo de diagnóstico digital para la hepatitis E desarrollado por un equipo de investigación del CONICET y dado a conocer en marzo pasado cuenta con un antecedente que, siendo ya muy prometedor desde el comienzo, es ahora un logro con un potencial todavía mayor. Se trata de la misma tecnología pero, en este caso, aplicada a la enfermedad renal crónica (ERC) –deterioro y pérdida progresiva de la función de los riñones causada principalmente por diabetes e hipertensión arterial–como una alternativa al método convencional de monitoreo en centros de salud: un procedimiento realizado mediante un equipo costoso y de grandes dimensiones llamado analizador modular de laboratorio, que procesa muestras biológicas para verificar los valores de distintos indicadores. Así, por medio de un estudio comparativo llevado adelante en el Servicio de Nefrología del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) “General San Martín” de La Plata, quedó demostrado que el nuevo test, desarrollado por científicos del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA, CONICET-UNLP) y la empresa tecnológica Gisens Biotech, ofrece múltiples ventajas y abre las puertas para posicionar a la región a la vanguardia de los tratamientos para esta patología.

Con un aumento sostenido a nivel global y, peor aún, un subdiagnóstico que acompaña ese incremento, la ERC es una enfermedad irreversible que con frecuencia deriva en la necesidad de un trasplante renal, con una tasa alta de mortalidad para los pacientes y un gran padecimiento a lo largo de su vida. De acuerdo a la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2, realizada entre 2018 y 2019), casi 3.8 millones de adultos en la Argentina padece algún grado de ERC, y lo más alarmante: la enorme mayoría no lo sabe, ya que los síntomas aparecen recién en estadios avanzados. “Interesados en la investigación y el desarrollo de biosensores rápidos y portátiles, vimos en esta patología un importante problema de salud pública hacia el que podíamos orientar nuestro trabajo”, cuentan Esteban Piccinini y Omar Azzaroni, investigadores del CONICET en el INIFTA y responsables científicos del proyecto. Fue en ese camino que, a medida que avanzaban en el desarrollo del dispositivo junto con la mencionada empresa, se contactaron con el hospital y comenzaron a delinear el estudio clínico que finalmente llevarían adelante con los casi 70 pacientes que se realizan diálisis en ese centro de salud.

La terapia de reemplazo de la función renal es de dos tipos: hemodiálisis, con un equipo que filtra la sangre durante algunas horas y a la que generalmente los pacientes se someten tres veces por semana; y diálisis peritoneal, mediante un catéter que introduce una solución en la cavidad abdominal y extrae los desechos hacia una bolsa externa que debe cambiarse varias veces al día. A diferencia de la primera, que se realiza en un centro de salud, esta última puede llevarse adelante de manera ambulatoria. En ambos casos, pero con distinta frecuencia, las personas analizan sus niveles de urea, sodio y potasio para controlar su estado de salud general, un monitoreo que tiene lugar en hospitales y clínicas mediante un analizador de laboratorio. Y es en este punto donde entra en escena el novedoso test digital que aportaría, de mínima, el beneficio de ser poco invasivo ya que utiliza sangre capilar –una gotita que puede tomarse de una punción en la yema de un dedo– en lugar de venosa, que requiere una extracción tradicional; portátil y de fácil uso, permitiendo la medición en pacientes que viven lejos de los centros urbanos; y de estar diseñado para que los pacientes se puedan autotestear en sus propias casas obteniendo resultados en apenas siete minutos.

“Estas características interesaron mucho al equipo médico del San Martín, que es de referencia y al que llegan decenas de personas desde muchos puntos de la provincia a hacerse diálisis y otros estudios”, explica Piccinini, y continúa: “Son profesionales que están realmente atentos a lo que se investiga a nivel mundial en nefrología y a las prácticas de los países que llevan la delantera en el tema”. Como jefa del servicio médico, Silvina Maltas destaca la innovación tecnológica y la posibilidad de acercar la investigación a la medicina asistencial como “los principales aspectos de este proyecto que captaron nuestra atención para decidir formar parte de él, considerando que en las instituciones como un hospital público la capacidad de hacer investigación siempre se ve superada por la necesidad de atender los casos que llegan, y entonces este trabajo es una manera de achicar esa distancia”. Fue así que la totalidad de los pacientes que se someten a ambos tipos de diálisis aceptaron proveer muestras durante seis meses para ser monitoreados periódicamente tanto por el laboratorio del nosocomio como por el kit de diagnóstico portátil y poder comparar los métodos.

El resultado fue más que exitoso para el nuevo dispositivo, que no solo demostró ser tan eficaz y seguro como la técnica tradicional, sino que arrojó un 97,5 por ciento de exactitud en los datos obtenidos, a la vez que mostró un coeficiente de variabilidad o, dicho de otro modo, una mejor precisión frente al 15 o 20 por ciento que presentan otros instrumentos de medición comerciales ampliamente utilizados en el ámbito de la salud. En paralelo a estas cifras, el estudio incluyó una encuesta que también aportó valiosa información cualitativa. En este sentido, con respecto al nivel de dolor producido por cada tipo de extracción de sangre, situaron al test rápido en 1.7 en una escala del 1 al 5, mientras que el estudio tradicional se ubicó en 4.2 puntos, muy cerca del máximo. Por otro lado, casi un 80 por ciento coincidió en que contar con un dispositivo para usar en su hogar les daría la oportunidad de monitorear su salud en cualquier momento en que se sientan mal o noten cambios en su estado. “Esto es algo que les da más tranquilidad pero que también influye indirectamente en su esperanza de vida, ya que permitiría detectar cualquier anomalía a tiempo, antes de que la persona llegue descompensada a un centro de salud”, detalla Piccinini.

“Las estadísticas mundiales indican que las herramientas de seguimiento inteligente de pacientes contribuyen a reducir los eventos metabólicos y cardiovasculares adversos entre un 50 y 60 por ciento y las internaciones en un 64 por ciento. Esto, a su vez, redunda en una disminución del 44 por ciento en la mortalidad. No son números que obtuvimos nosotros; es lo que indica la nefrología a nivel global”, apunta Azzaroni. Por si fuera poco, según estimaciones del proyecto, la fabricación del dispositivo costaría menos del 2 por ciento de lo que vale un analizador de laboratorio, y solo se comprarían los kits descartables para tomar las muestras, que podrían tener un valor similar al de las tiras reactivas que utilizan los pacientes diabéticos para medir la glucosa. De la lista de ventajas reportadas, el equipo científico no duda en destacar a la menos tangible de todas: el impacto en la calidad de vida. “Hay quienes viajan tres o cuatro horas diarias para someterse a diálisis o controles en sangre, y su supervivencia está supeditada a esta situación”, describe Piccinini, y continúa: “Son personas que no pueden hacer viajes de larga distancia para visitar familiares, por ejemplo, si eso supone perderse una sesión del tratamiento y, si lo hacen, sufren mucho miedo y ansiedad ante la posibilidad de sentirse mal lejos de un centro de salud. Hay historias realmente duras detrás de esta problemática”.

Lista completa de integrantes del estudio clínico: 

Dr. Martín Mamberti (Director Médico del estudio), Dra. Silvina Maltas (Jefa de Servicio de Nefrología), Dr. Agustín Ferrigno (Jefatura Nefrología), Dra. María Elena Bruzzone (Jefatura Nefrología), Dra. Carolina Barabani (coordinadora del programa de diálisis peritoneal), Dra. Lucía Dall Aglio, Dr. Maximiliano Malinar, Dra. Mayte Fuentes, Dra. Cecilia Benítez, Dra. Cintia Mora, Dra. Denis Norma, Dr. Javier Reyes, Dra. Noelia Lafuente, Dr. Roger Quintanilla Mamani, Bibiana Pizarro (Jefa laboratorio Central), Susana Cattáneo, Vanina Dolcini, Dr. Waldemar Marmisolle, Dr. Ezequiel Giménez, Lic. Joaquín Diforti, Nicolás Martiarena, Sofía Sánchez Caro, Dr. Omar Azzaroni, Dr. Esteban Piccinini (Director Científico del estudio).

Cabe mencionar que el proyecto ha recibido aportes económicos de Gisens Biotech, FITBA 2025- 124B, ANPCYT (PICT 2018-04684), CONICET-UNLP-GISENS BIOTECH (700-2845/20-000).

Por Mercedes Benialgo

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