Especialistas del CONICET trabajan en el desarrollo de aislantes termoacústicos a partir de residuos vitivinícolas
19 de junio de 2026
Especialistas del CONICET trabajan en el desarrollo de aislantes termoacústicos a partir de residuos vitivinícolas
El proyecto apunta a producir biomateriales a partir del cultivo de micelio de hongos sobre biomasa de desechos de podas de vid. Dentro de la industria de la construcción, estos materiales podrían integrarse en todo tipo de edificaciones y en rehabilitación de espacios, sustituyendo aislantes convencionales altamente contaminantes.
Por Walter Elías – Asesor externo del Centro de Investigación Aeroespacial.
El reciente informe de resolución de casos 2025 del Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE) revela una tendencia creciente: gran parte de las anomalías reportadas en el cielo nocturno tienen una explicación astronáutica. A continuación, analizamos las dudas más frecuentes sobre estos avistamientos y la base científica que los sustenta.
¿Qué son esas luces que aparecen y desaparecen en el horizonte sudoeste en el hemisferio sur?
Se trata de satélites de la constelación Starlink. Estos objetos suelen hacerse visibles especialmente hacia el sudoeste (o el horizonte opuesto al amanecer/atardecer) cuando transitan por la denominada «zona iluminada». Aunque el observador en tierra se encuentre en oscuridad, a cientos de kilómetros de altura los satélites aún reciben la luz directa del Sol.
¿Por qué parecen encenderse y apagarse si son objetos sólidos?
Este es uno de los puntos que mayor confusión genera. No se trata de luces propias del satélite, sino de un fenómeno de reflexión. Debido a la orientación de sus paneles solares y la estructura de su chasis, el satélite actúa como un espejo. Al alcanzar un ángulo crítico respecto al Sol y al observador, se produce un destello transitorio de gran magnitud que luego desaparece cuando el objeto sigue su órbita y sale de la fase de iluminación o cambia su ángulo de reflexión.
¿Cuál es la hipótesis original que permitió resolver estos casos?
La explicación técnica que hoy utiliza el CIAE para estos eventos fue planteada originalmente por nuestra asesoría externa desde la provincia de Entre Ríos. La hipótesis sugiere que, aplicando el principio de la navaja de Ockham, no es necesario recurrir a explicaciones extraordinarias cuando los datos coinciden con reflejos solares en satélites de órbita baja.
Esta tesis postula que los «flashes» reportados son, en realidad, reflejos especulares. El planteamiento fue validado al contrastar los horarios de los testimonios con el paso de las flotas de SpaceX, confirmando que lo que los testigos describían como «luces inteligentes» eran, en rigor, eventos físicos predecibles.
¿Qué casos específicos del 2025 confirman esta teoría?
El informe del CIAE documenta al menos siete casos resueltos bajo esta premisa. Destacan, por ejemplo:
Caso 18 (San Martín de los Andes): Donde se reportaron luces pulsantes que coincidían exactamente con la trayectoria de una cadena de satélites.
Caso 25 (Formosa): Donde los destellos observados resultaron ser reflejos en la estructura de estos dispositivos.
Caso 11 (Nogoyá): Un avistamiento en el que la descripción de los testigos permitió aplicar la hipótesis de los reflejos solares con total precisión técnica.
¿Cómo se distingue un satélite de otros objetos?
Se utilizan herramientas de seguimiento orbital como Stellarium u Orbitron. Si la ubicación, la hora y la trayectoria informadas por el ciudadano coinciden con un objeto catalogado en la base de datos de la NORAD (Mando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica), el caso se considera identificado positivamente como satelital.
¿Por qué es importante esta identificación?
Identificar estos fenómenos evita la saturación de los sistemas de vigilancia aeroespacial y proporciona tranquilidad a la ciudadanía. Al comprender que lo que vemos es el resultado de la expansión tecnológica humana en el espacio, transformamos la incertidumbre en conocimiento científico.
¿Cómo podemos observar este fenómeno en forma predecible?
En un lugar oscuro (en la Ciudad de Paraná, un lugar ideal es el muelle del Balneario Thompson), mirar hacia el suroeste entre las 23:00 y las 2:00. ¡Los objetos aparecerán y desaparecerán aparentemente sobre la ciudad de Paraná!. Esto es una ilusión óptica, ya que dichos objetos se encuentran fuera de la atmósfera y son iluminados en una pequeña franja del cielo. Vale la pena hacer la observación.
Por Walter ElíasAsesor externo del Centro de Identificación Aeroespacial
Cada año, el cielo argentino es escenario de numerosos reportes sobre luces y objetos de origen aparentemente desconocido. Ante estos eventos, el Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE) de la Fuerza Aérea Argentina desempeña una labor fundamental: aplicar el rigor científico para transformar el misterio en datos precisos. A través de su informe anual de resolución de casos, el organismo permite asomarnos a la metodología que separa la percepción subjetiva de la realidad física.
El principio de parsimonia como herramienta
En la investigación aeroespacial, el punto de partida no es la especulación, sino un principio lógico conocido como la navaja de Ockham. Esta regla establece que, ante varias explicaciones posibles para un mismo fenómeno, la más sencilla suele ser la correcta.
Bajo esta premisa, el equipo del CIAE no busca de entrada anomalías exóticas. Por el contrario, el proceso de identificación comienza descartando causas convencionales: desde aeronaves comerciales y drones hasta fenómenos astronómicos o biológicos, como el paso de aves o insectos frente a un lente fotográfico.
El desafío de las constelaciones satelitales
Uno de los fenómenos más recurrentes en el último informe del centro es la observación de los satélites Starlink, de la empresa SpaceX. Aunque estos dispositivos son herramientas tecnológicas avanzadas, su tránsito por el cielo nocturno genera una confusión constante en la ciudadanía.
En diversos casos analizados durante el 2025, se ha observado un patrón común: luces que parecen «encenderse y apagarse» o que se desplazan de manera inusual cerca del horizonte. La explicación técnica reside en la geometría de la iluminación solar. Incluso cuando en la superficie terrestre ya ha anochecido, los satélites, debido a su altitud, siguen recibiendo luz solar directa. Al reflejarse esta luz en sus paneles o en su chasis, se producen destellos transitorios que el ojo humano interpreta como objetos pulsantes.
Esta hipótesis ha permitido al organismo identificar con éxito avistamientos en puntos tan distantes como la provincia de Entre Ríos, Neuquén o Tierra del Fuego, donde las simulaciones de software confirmaron el paso de estas constelaciones en el momento exacto del reporte.
Drones y la interpretación de señales luminosas
Otro factor determinante en la casuística actual es el uso de vehículos aéreos no tripulados (drones). El CIAE ha documentado cómo el parpadeo de las luces led de navegación de estos equipos —que suelen combinar colores verdes, rojos y blancos— suele ser reportado como un fenómeno anómalo. El análisis técnico demuestra que, al comparar los patrones de luces observados con los códigos de seguridad de los fabricantes de drones, la supuesta anomalía desaparece para dar lugar a una identificación positiva.
Conclusión: el valor de la identificación
La labor del Centro de Identificación Aeroespacial nos recuerda que la curiosidad debe ir siempre acompañada del método. Identificar una luz como un reflejo satelital o un dron no resta valor a la observación; al contrario, otorga seguridad al espacio aéreo y educa nuestra mirada.
Desde observar.org.ar, celebramos que existan organismos dedicados a la transparencia y al análisis basado en evidencias, permitiendo que el cielo sea, cada vez más, un ámbito de conocimiento y no solo de interrogantes.
*** El contenido de este artículo toma como referencia los datos y conclusiones presentados en el «Informe de resolución de casos 2025» del Centro de Identificación Aeroespacial.
El viernes 14 de noviembre de 2025 nos acercamos con nuestros telescopios a la Expo Técnica, evento anual organizado por la Escuela Técnica Nº 35 «Gral. José de San Martín».
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En ese marco festivo, participamos con telescopios con los que observamos el planeta Saturno y con un microscopio en el que pudimos apreciar las características de un micrometeorito.
La astronomía es una ciencia milenaria que atrae a público de todas las edades y permite descubrir lo pequeños que somos en el universo, tomando dimensión de la inmensidad que nos rodea.