Julie Andrews revela el hábito que ayuda a mantener el cerebro activo a los 91 años

La protagonista de “La novicia rebelde” combina escritura, lectura y aprendizaje continuo, actividades vinculadas en estudios con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia

A los 91 años, Julie Andrews, una de las actrices más famosas del mundo, continúa dedicada a proyectos creativos y sostiene una rutina intelectual centrada en los libros, la escritura y el aprendizaje.

La actriz, reconocida por sus papeles en Mary Poppins y La novicia rebelde, no aparece hoy en la pantalla, pero ganó un Emmy este año por su papel como narradora en la serie Bridgerton y trabaja en un nuevo libro infantil junto a su hija Emma Walton Hamilton, con quien ya escribió 35 obras. Para Andrews, la actividad creativa forma parte de su intención de mantener la mente en funcionamiento, según expresó en una entrevista reciente.

La estrella de cine explicó que su vínculo con la industria cambió de naturaleza en los últimos años. “No estoy completamente retirada, pero es un tipo de trabajo diferente el que hago en estos días: libros, y grabo muchos podcasts y locuciones”, señaló en declaraciones a The Hollywood Reporter. La intérprete británica participará próximamente en un documental sobre su vida y trayectoria, que se estrenará en Disney+ en 2027.

Esa elección personal de una vida activa intelectualmente coincide con los resultados de un análisis internacional que vinculó las ocupaciones de mayor exigencia mental con un 18 % menos de riesgo de demencia. El estudio reunió datos de más de 100.000 personas del Reino Unido, Europa y Estados Unidos.

Otra investigación de 2023 detectó un declive cognitivo acelerado tras la jubilación. Esto no demuestra que la jubilación sea la causa del deterioro, sino que ambos fenómenos ocurren en un período similar. Sin embargo, la cercanía temporal plantea interrogantes. Una posible explicación es que quienes cuentan con mejores capacidades cognitivas permanezcan en actividad laboral durante más tiempo. Otra hipótesis indica que las tareas que exigen atención y razonamiento pueden contribuir a preservar la salud cerebral.

Aprender distintas habilidades durante la vejez podría mejorar el rendimiento cognitivo y reforzar la reserva cognitiva, el concepto que describe la protección acumulada por el cerebro ante el deterioro asociado con la edad.

La doctora Lucía Crivelli, neuropsicóloga (MN 33.849), explicó en Infobae: “La reserva cognitiva es como un colchón que el cerebro construye para aguantar y seguir funcionando bien muchos más años”. Remarcó que las personas con mayor reserva no solo tienen síntomas más leves o retardados ante enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, sino que también presentan mayor rapidez en el pensamiento y mejor capacidad de adaptación ante lesiones.

Así, destacó que lo importante es mantener la mente activa y enfrentarse a desafíos nuevos y variados, desde aprender un idioma hasta resolver problemas prácticos en la vida cotidiana.

En un estudio de 2023, adultos mayores que incorporaron al menos tres capacidades nuevas, como español, dibujo o composición musical, durante tres meses alcanzaron resultados comparables con los de un grupo separado de adultos mucho más jóvenes, según la psicóloga Rachel Wu, de la Universidad de California en Riverside, en una entrevista con la Asociación Estadounidense de Psicología.

Los resultados señalan que desafiarse de forma cognitiva en la vejez, como hace Andrews, ayuda a mantener el cerebro joven. “Probablemente me siento como si tuviera 50 años, de verdad”, le dijo Andrews a Julia Louis-Dreyfus en su podcast Wiser Than Me a los 88 años. “Mientras mi cerebro aguante, estaré bien”, concluyó.

La actriz atribuyó su interés por los libros y la escritura a su padre, quien aprendió un idioma completamente nuevo a los 76 años.

La neuróloga Alexandra Touroutoglou, de la Universidad de Harvard, estudió a los superagers, personas que conservan una gran agilidad mental hasta edades muy avanzadas. Estos participantes no quieren quedar al margen y buscan aprender cosas nuevas, señaló a Harvard Gazette.

Una investigación publicada en Neurology siguió durante casi ocho años a cerca de 2.000 adultos mayores de Illinois, Estados Unidos, que no tenían demencia al inicio. Durante ese período, 551 participantes desarrollaron enfermedad de Alzheimer.

Las personas que informaron una participación más frecuente a lo largo de su vida en lecturas, bibliotecas, museos, idiomas extranjeros y diccionarios mostraron mejores resultados cognitivos en la vejez.

Una puntuación más alta de enriquecimiento mental se asoció con 38% menos de riesgo de Alzheimer, 36% menos de deterioro cognitivo leve y un retraso de hasta 7 años en el inicio del declive cognitivo.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/