El detalle que muchos pasan por alto al comer y que podría influir en la presión arterial

Escuchar las señales del cuerpo para decidir cuándo y qué ingerir se asocia con menor riesgo de hipertensión, estrés reducido y mejor calidad de sueño, reveló una investigación con más de mil adultos en Estados Unidos

Por Ismael Yasnikowski

Comer de forma intuitiva, una práctica que consiste en escuchar las señales del cuerpo para decidir cuándo y qué ingerir, podría reducir el riesgo de desarrollar presión arterial alta. Un estudio publicado en el Journal of Behavioral Medicine analizó los hábitos de 1.057 adultos en Estados Unidos y encontró que quienes aplican este enfoque presentan menor riesgo de hipertensión, colesterol elevado y diabetes tipo 2.

Según informó la revista especializada Verywell Health, la investigación también identificó una asociación entre este patrón alimentario y mejoras en los niveles de estrés y la calidad del sueño. A diferencia de los planes convencionales, esta práctica no impone restricciones estrictas: propone atender las señales internas del organismo sin clasificar alimentos como “buenos” o “malos”. El objetivo es reconectar con el cuerpo en lugar de seguir reglas externas.

El trabajo midió la relación entre distintos patrones de conducta alimentaria y marcadores de salud en más de mil participantes. Los resultados mostraron que el enfoque intuitivo se asoció con niveles más bajos de tensión, mejor descanso nocturno y una reducción del riesgo de enfermedades crónicas como hipertensión, colesterol elevado y diabetes tipo 2.

Puntualmente, cada aumento de una unidad en el puntaje obtenido se vinculó con un 47% menos de probabilidades de tener presión arterial alta y un 50% menos de probabilidades de presentar hiperlipidemia. Además, quienes registraron valores más altos en esa escala mostraron mayor actividad física y más horas de descanso por noche.

Los investigadores aclararon que el diseño del estudio es transversal, por lo que no permite establecer causalidad. Es posible que las personas con mejor salud general encuentren más fácil adoptar este enfoque, y no necesariamente al revés. Los autores indicaron que se necesitan estudios longitudinales para confirmar la dirección de estas asociaciones.

Matthew Landry, doctor en nutrición y profesor asistente de salud global y ciencias del comportamiento en la Universidad de California en Irvine (UCI), explicó que comer de forma intuitiva puede complementar la dieta DASH, un plan ampliamente respaldado para el control de la presión arterial.

Investigaciones previas demostraron que seguir este plan alimenticio y limitar el sodio reduce la presión en aproximadamente 11 mmHg, suficiente para pasar de “hipertensión en estadio 1” a valores “elevados” o incluso “normales”. El especialista precisó que, si bien ese régimen es más prescriptivo en cuanto a la reducción de sodio y el consumo de frutas y verduras, el marco intuitivo puede facilitar su adopción sostenida en el tiempo.

Los especialistas subrayaron que ninguno de los dos enfoques busca reemplazar otras intervenciones médicas. No están destinados a sustituir estrategias como el ejercicio, la medicación o las técnicas de manejo del estrés, sino a integrarse dentro de un abordaje más amplio de la salud cardiovascular.

Para quienes se inician en esta práctica, los especialistas recomiendan comenzar por comer solo cuando se siente hambre real, y no como respuesta al aburrimiento o la ansiedad. También sugieren abandonar la idea de alimentos prohibidos y permitirse una variedad de opciones sin culpa.

Otro punto clave es prestar atención a la experiencia sensorial durante la comida. Ashlee Carnahan, nutricionista y supervisora del Centro para la Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades del Henry Ford Health, citada por Verywell Health, propone “olerlo, cerrar los ojos, saborearlo, dejarlo derretirse en la boca y pensar en cómo sabe” como gestos concretos que ayudan a identificar el momento de saciedad.

Apagar distracciones —como el teléfono o el televisor— durante las comidas también forma parte de las recomendaciones. Reducir los estímulos externos favorece una mayor conciencia sobre el hambre y la plenitud, lo que evita el consumo excesivo y promueve elecciones más conscientes a lo largo del día.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/