Qué pasa en el cuerpo después de una operación de apéndice y cómo afecta a la digestión y las defensas

La cirugía por inflamación abdominal despierta dudas acerca de alimentación, inmunidad y regreso paulatino a actividades cotidianas

Por Fernando Mongelós

La extirpación del apéndice suele producirse ante una apendicitis, una inflamación que puede requerir tratamiento urgente para prevenir una perforación y la extensión de una infección en el abdomen. Tras la cirugía, las dudas más frecuentes se concentran en la digestión, las defensas y el regreso a las actividades habituales.

El apéndice es una pequeña prolongación situada al comienzo del intestino grueso. Durante años se lo consideró un órgano sin importancia, aunque la investigación actual examina su relación con el sistema inmunitario intestinal y con las comunidades de microorganismos que viven en el colon. Esas posibles funciones no lo vuelven indispensable cuando una apendicitis exige una intervención.

De acuerdo con Cedars-Sinai, el apéndice puede aportar de manera limitada al entorno microbiano del intestino y alberga tejido relacionado con la respuesta inmunitaria. Nicolas Melo, cirujano general de esa institución, indicó que no hay pruebas de un cambio significativo de la función biológica tras una apendicectomía. La entidad también señala que el órgano no interviene en la descomposición de los alimentos ni en la absorción de nutrientes.

La ausencia del apéndice no obliga, por sí sola, a mantener una alimentación especial a largo plazo. La función de procesar los alimentos y absorber sus nutrientes corresponde principalmente al estómago y al intestino delgado, por lo que la cirugía no modifica de manera permanente esos procesos, según explicó Cedars-Sinai.

En los días posteriores a la operación pueden aparecer náuseas, gases, estreñimiento o distensión abdominal. Estas molestias corresponden al período postoperatorio y no demuestran que se haya perdido capacidad digestiva. La incorporación de alimentos se ajusta a la tolerancia de cada persona y a las indicaciones del equipo que realizó la intervención.

La investigación sobre la microbiota intestinal, el conjunto de bacterias y hongos que habita el aparato digestivo, todavía no permite establecer efectos clínicos duraderos. Un estudio publicado en Frontiers in Microbiology comparó a 30 personas con antecedente de apendicectomía con otra cantidad similar sin esa cirugía y halló diferencias en esas comunidades microbianas.

Sin embargo, fue un trabajo observacional, realizado en un único centro, que no evaluó de forma directa consecuencias inmunitarias o metabólicas. Sus resultados describen una asociación, no un perjuicio demostrado en personas sanas.

El tejido linfoide del apéndice participa en la vigilancia de microorganismos presentes en el intestino, pero también se encuentra distribuido en otras áreas del aparato digestivo. Por eso, Cedars-Sinai sostiene que la extirpación del órgano no equivale a una pérdida insustituible de las defensas del organismo.

La recuperación cotidiana depende de la técnica utilizada y de la evolución posterior. Cleveland Clinic indica que muchas personas vuelven al trabajo o a la escuela entre una y tres semanas después de la operación, aunque una cirugía abierta puede extender ese plazo. La recuperación completa puede llevar cerca de seis semanas.

La misma institución recomienda retomar el movimiento de manera paulatina y respetar las restricciones indicadas para levantar peso, conducir o realizar actividad física. La presencia de fiebre, dolor abdominal que aumenta, vómitos persistentes, enrojecimiento o secreción en la herida requiere una consulta médica, porque puede indicar una complicación postoperatoria.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/