Qué es y cómo se identifica el oído absoluto, la habilidad musical que comparten Mozart, Michael Jackson y Charly García

Investigadores de la Universidad de Surrey diseñaron un programa de entrenamiento de ocho semanas que permitió a músicos adultos reconocer notas musicales sin referencias externas, con dos de los doce participantes alcanzando una precisión comparable a la de quienes poseen esta habilidad de forma innata

Por Ismael Yasnikowski

La creencia de que el oído absoluto —la capacidad de identificar notas musicales sin ninguna referencia externa— solo puede adquirirse en la primera infancia fue cuestionada por una investigación publicada en la revista Psychonomic Bulletin & Review. El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Surrey en el Reino Unido, mostró que músicos adultos lograron aprender a nombrar tonos con rapidez y exactitud tras un programa de entrenamiento de ocho semanas.

El equipo reclutó a 48 voluntarios, aunque solo doce completaron el protocolo. Con una edad promedio de 27,8 años y 12,8 años de formación musical, acumularon en promedio 21,4 horas de práctica y 15.327 ensayos individuales. Al finalizar, consiguieron nombrar un promedio de 7,08 de las 12 notas cromáticas con un acierto igual o superior al 90%.

El hallazgo más llamativo fue el de dos intérpretes que reconocieron las 12 notas con velocidad y fiabilidad equiparables a las de personas con oído absoluto innato. En la evaluación posterior al entrenamiento registraron un acierto del 89% y 78%, con desviaciones de apenas 0,42 y 0,31 semitonos. Ambos cumplirían la definición objetiva de “oído absoluto verdadero” utilizada por más del 80% de los trabajos que fijan ese criterio, según los autores.

Un tercer voluntario superó todos los niveles del programa, pero fracasó en la prueba independiente. Más tarde admitió que recurrió a comparaciones entre notas para sortear los ejercicios, lo que evidenció una distinción clave: completar el entrenamiento no equivale a dominar la destreza.

A diferencia de investigaciones anteriores, el protocolo abordó seis debilidades señaladas en la literatura científica. El programa presentó tonos en tres octavas (C4 a B6), lo que impedía resolver las pruebas apoyándose solo en la altura del sonido. También eliminó la retroalimentación en los niveles avanzados y reprodujo un tono descendente de Shepard antes de cada ensayo para borrar cualquier referencia almacenada en la memoria auditiva.

Las evaluaciones incluyeron intervalos superiores a una octava entre estímulos consecutivos y una ventana de respuesta de cinco segundos, condiciones que dificultaron el uso de estrategias comparativas. Para reducir la posibilidad de éxito accidental, los sujetos debieron aprobar la fase final en cuatro ocasiones, con al menos 12 horas de pausa entre el tercer y cuarto intento.

“Nuestros hallazgos aportan pruebas convincentes de que esta capacidad no está reservada a unos pocos”, afirmó la autora principal del estudio, la doctora Yetta Wong en un comunicado difundido por la universidad británica.

A nivel grupal, la identificación correcta de notas con el timbre entrenado (piano) pasó del 13,9% al 31,7%, un incremento relativo del 128,1%. La desviación media se redujo un 42,7%, de 2,62 a 1,50 semitonos. Diez de los 12 participantes mejoraron su tasa de aciertos y 11 disminuyeron sus errores.

No obstante, cuando los participantes enfrentaron un timbre diferente al del entrenamiento (guitarra en lugar de piano), la mejora fue limitada. Si bien cometieron menos errores, el aumento en respuestas exactas solo se verificó con el instrumento original. Para los autores, estos resultados apoyan la idea de un “período sensible” —la infancia favorece el aprendizaje, pero no lo imposibilita en la adultez— frente a la de un “período crítico” que cierra esa puerta de forma definitiva.

“Esta investigación tiene implicaciones significativas para nuestra comprensión de la cognición musical y abre puertas para que intérpretes de todas las edades desarrollen su musicalidad al máximo”, señaló el doctor Alan Wong, coautor del trabajo. La pesquisa no incluyó grupo de control ni prueba de retención a largo plazo, por lo que aún se desconoce si la destreza persiste con el paso del tiempo.

Entre los músicos a quienes se atribuye esta facultad figura Mozart, el único compositor del período clásico con evidencia documental directa: una carta de 1763 publicada en el periódico Augsburgischer Intelligenz-Zettel describió cómo, a los 7 años, identificaba notas de cualquier instrumento, campanas y relojes de bolsillo.

Además, aparecen Michael Jackson, cuyo don fue confirmado por colaboradores e ingenieros de sonido y por colaboradores como el productor Will.i.am, según recogió el portal HealthDay, y el argentino Charly García, cuya capacidad quedó documentada en la biografía No digas nada de Sergio Marchi: siendo niño detectó una cuerda desafinada en la guitarra del maestro Eduardo Falú, episodio que reveló su condición.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/