¿Una cápsula puede proteger el corazón? Lo que dice la evidencia sobre vitaminas y suplementos

Los estudios revisaron el alcance de estos productos frente a los principales riesgos cardiovasculares y analizaron posibles efectos junto con tratamientos habituales

Por Bautista Salaverri

La idea de proteger el corazón con una cápsula tiene un atractivo evidente: vitaminas, minerales y suplementos suelen presentarse como un refuerzo simple frente a problemas complejos, como el infarto o el accidente cerebrovascular. Sin embargo, las investigaciones disponibles no respaldan el hecho de que prevengan por sí solos estos eventos.

La salud cardiovascular depende de factores que no pueden reemplazarse con una pastilla. La alimentación, el tabaquismo, el colesterol, la presión arterial, la diabetes, el descanso y la actividad física forman parte de un conjunto que incide en el riesgo de enfermedad cardíaca.

En ese marco, los suplementos de vitaminas de uso habitual no demostraron prevenir infartos ni enfermedades cardiovasculares en la población general, de acuerdo con la Cleveland Clinic. La institución señala que pueden ser necesarios ante deficiencias concretas, aunque esa decisión requiere una evaluación profesional.

La Mayo Clinic indicó que todavía no está claro que tomar vitaminas reduzca el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca o de sufrir un ataque cardíaco. También remarcó que ningún suplemento compensa factores de riesgo como una dieta de baja calidad, el tabaquismo, el colesterol elevado o la diabetes.

Según indicó la entidad sanitaria, los estudios más grandes no confirmaron que las vitaminas C y E, ni el ácido fólico, reduzcan de manera general el riesgo cardíaco. La institución añadió que la Asociación Americana del Corazón no recomienda tomar vitaminas con el objetivo de prevenir enfermedades cardiovasculares.

La vitamina D es uno de los suplementos más difundidos. Mayo Clinic explicó que los niveles bajos en sangre se vincularon con enfermedad cardíaca en algunas investigaciones, pero que tomar vitamina D, sola o combinada con calcio, no redujo en la mayoría de los estudios el riesgo cardiovascular ni sus complicaciones.

Una revisión sistemática publicada por JACC Journals llegó a una conclusión similar tras analizar 156 estudios individuales. El trabajo evaluó multivitamínicos, vitamina D, calcio y vitamina C, entre otros suplementos, y concluyó que ninguno de esos cuatro productos de consumo frecuente tuvo un efecto significativo sobre los resultados cardiovasculares o la mortalidad por todas las causas.

En el estudio, los investigadores analizaron 65 ensayos clínicos sobre vitamina D. El resultado general no mostró beneficios ni daños relevantes en la mortalidad total. El artículo sostuvo que la falta de efecto se observó con pruebas de alta calidad para ese desenlace.

La revisión de JACC Journals identificó una excepción que requiere contexto. El ácido fólico redujo el riesgo de accidente cerebrovascular en los ensayos analizados, con una disminución del 21%. Las vitaminas del complejo B mostraron una reducción del 10% en ese mismo riesgo.

El folato es una vitamina del grupo B presente en verduras de hoja verde, legumbres y cereales integrales. JACC Journals señaló que el consumo de estos alimentos puede elevar sus niveles y que los efectos del ácido fólico sintético en suplementos no deben extrapolarse de forma automática a toda la población.

La niacina, también llamada vitamina B3, constituye otro caso relevante. Según la revisión, se asoció con un aumento del 10% en la mortalidad por todas las causas y no aportó beneficios cardiovasculares adicionales. La British Heart Foundation también advirtió que la niacina no se recomienda para bajar el colesterol ni para reducir el riesgo cardiovascular. La entidad indicó que los estudios de gran tamaño no demostraron que añadirla a una estatina disminuya las enfermedades cardíacas o los accidentes cerebrovasculares.

El hecho de que un producto sea de venta libre o se promocione como natural no implica que sea inocuo. La British Heart Foundation informó que diversos suplementos pueden alterar el efecto de medicamentos para la presión arterial, anticoagulantes y estatinas.

La vitamina K, por ejemplo, interviene en la coagulación. La entidad explicó que las personas que toman warfarina necesitan mantener una ingesta alimentaria constante de vitamina K y evitar suplementos sin indicación, ya que cantidades elevadas pueden disminuir la eficacia del anticoagulante.

La vitamina E tampoco demostró proteger el corazón. Según la entidad británica, los ensayos clínicos no comprobaron beneficios cardiovasculares y las dosis altas durante períodos prolongados podrían aumentar el riesgo de hemorragia, especialmente en quienes toman anticoagulantes o fármacos antiplaquetarios.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/