Tomar café por la mañana se asocia con una menor resistencia a la insulina, según un estudio

Una investigación analizó cómo influye el horario de consumo en distintos indicadores metabólicos. Los resultados y las posibles explicaciones científicas sobre la relación con la glucosa y la inflamación

El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, pero su relación con la salud podría depender de algo más que la cantidad consumida. Una investigación reciente plantea que el momento del día en que se toma esta bebida puede estar vinculado con diferencias en el funcionamiento metabólico.

Un estudio publicado en Frontiers in Immunology analizó información de 20.460 adultos estadounidenses y encontró que quienes concentraban su consumo durante la mañana presentaban indicadores más favorables de resistencia a la insulina, en comparación con otros patrones de ingesta.

Los investigadores también realizaron experimentos con animales para explorar posibles mecanismos biológicos. Sin embargo, aclararon que los resultados observados en humanos no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.

El trabajo, publicado el 13 de marzo de 2026, utilizó información de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES).

Los científicos identificaron dos patrones principales: personas que tomaban café predominantemente por la mañana y aquellas que distribuían su consumo durante toda la jornada.

El 36% de los participantes presentó el primer comportamiento, mientras que el 11% pertenecía al segundo grupo. El resto no quedó clasificado dentro de esos dos patrones de consumidores.

Después de ajustar los resultados por variables como edad, peso, alimentación, actividad física y sueño, encontraron que el consumo matutino se asociaba con valores más bajos en tres indicadores de resistencia a la insulina.

Además, este grupo presentó una probabilidad estimada 17% menor de resistencia grave a la insulina. Se trató de una asociación estadística, no de una reducción de riesgo demostrada mediante una intervención clínica. En cambio, quienes bebían café durante diferentes momentos del día no mostraron asociaciones favorables igualmente consistentes.

La insulina es una hormona que permite que la glucosa presente en la sangre ingrese en distintas células para utilizarse como energía. Cuando los tejidos responden menos eficazmente a su acción, el organismo necesita producir mayores cantidades para mantener niveles adecuados de azúcar.

Esta situación, denominada resistencia a la insulina, puede preceder al desarrollo de diabetes tipo 2 y relacionarse con alteraciones metabólicas y cardiovasculares.

Para evaluar ese fenómeno, los investigadores utilizaron indicadores calculados mediante mediciones como glucosa, triglicéridos, colesterol y características corporales.

Aunque estas herramientas permiten estudiar poblaciones numerosas, no sustituyen completamente las pruebas clínicas directas de sensibilidad a la insulina.

Una de las hipótesis planteadas por los autores involucra los ritmos circadianos, que regulan numerosos procesos fisiológicos a lo largo del día.

La sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa presentan variaciones temporales. Por eso, distribuir bebidas con cafeína hasta horarios tardíos podría interactuar con los mecanismos que coordinan el descanso y la actividad metabólica.

La investigación también encontró asociaciones con indicadores de inflamación, entre ellos el recuento de glóbulos blancos y la proporción entre neutrófilos y linfocitos.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/