El hígado graso puede pasar inadvertido incluso en personas con factores de riesgo
La acumulación de grasa en este órgano suele no presentar señales tempranas. Investigaciones advierten una brecha entre la cantidad estimada de casos y los diagnósticos registrados
Por Fernando Mongelós
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, conocida como MASLD, puede desarrollarse sin síntomas durante años. La condición ocurre cuando se acumula grasa en el hígado y se asocia con factores metabólicos, como alteraciones de la glucosa, presión arterial elevada o cambios en los niveles de grasas en sangre.
Un análisis realizado sobre una gran cohorte de adultos del norte de California encontró una diferencia marcada entre las estimaciones de prevalencia y los diagnósticos registrados en la atención médica. El estudio, publicado en la revista científica Gastro Hep Advances, examinó datos de entre dos y tres millones de integrantes adultos de Kaiser Permanente Northern California por año, entre 2009 y 2018.
La investigación detectó que menos del 1 % de los pacientes contaba con un diagnóstico codificado de MASLD, mientras que las estimaciones epidemiológicas sitúan la prevalencia de la enfermedad en torno al 31,3% de los adultos estadounidenses. El resultado no permite conocer cuántas personas sin diagnóstico presentan la enfermedad, pero sí muestra una distancia entre la magnitud calculada del problema y su registro clínico.
El hígado participa en funciones esenciales del organismo y puede sufrir daño progresivo cuando la acumulación de grasa se acompaña de inflamación o cicatrización. La presencia de grasa no implica que todas las personas desarrollarán complicaciones, aunque algunos casos pueden avanzar hacia una inflamación hepática más grave, fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado.
La MASLD fue conocida anteriormente como enfermedad por hígado graso no alcohólico. El cambio de nombre busca reflejar su vínculo con la disfunción metabólica, es decir, con un conjunto de alteraciones que puede incluir resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión, triglicéridos elevados o colesterol alterado.
La American Association for the Study of Liver Diseases explica que el diagnóstico de MASLD considera la presencia de grasa en el hígado y, al menos, un factor de riesgo cardiometabólico. El organismo médico también advierte que la evaluación debe descartar otras causas de esa acumulación, entre ellas el consumo elevado de alcohol, determinados medicamentos, enfermedades virales o trastornos hereditarios.
Esta precisión es relevante porque la MASLD no puede explicarse solamente por decisiones individuales. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales señala que el riesgo aumenta en personas con sobrepeso u obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, síndrome metabólico o alteraciones de colesterol y triglicéridos. Sin embargo, también identifica una influencia de los genes y de otros factores relacionados con el funcionamiento metabólico.
La evaluación de una posible enfermedad hepática no se basa en un único análisis. La American Association for the Study of Liver Diseases indica que el abordaje puede incluir antecedentes clínicos, consumo de alcohol, medicamentos, estudios de sangre e imágenes. Las enzimas hepáticas, como la alanina aminotransferasa y la aspartato aminotransferasa, pueden elevarse, pero sus valores normales no excluyen la presencia de MASLD.
La American Liver Foundation señala que la MASLD, caracterizada por la acumulación de grasa en el hígado asociada con disfunción metabólica, puede afectar a personas con diabetes, colesterol alto, triglicéridos elevados o exceso de grasa corporal, aunque también aparece sin los factores de riesgo más frecuentes. La entidad distingue esta condición de su forma inflamatoria, denominada MASH, que incluye lesión de las células hepáticas y puede elevar el riesgo de fibrosis y cirrosis.


