Por qué miles de mujeres postergan la mamografía, incluso cuando reconocen su importancia

Un informe nacional detectó una brecha entre la intención de cuidar la salud mamaria y la posibilidad concreta de sostener controles periódicos, marcada por desinformación, dificultades de acceso y desigualdades económicas

El 70% de las mujeres argentinas reconoce los controles ginecológicos como el hábito más importante para proteger su salud mamaria contra el cáncer de mama, el tipo de tumor más común en mujeres. Sin embargo, solo el 51% los realiza, según el Índice de Concientización sobre Salud Mamaria (ICSM) Argentina 2026.

El estudio, impulsado por Avon, la Fundación Instituto Natura y la consultora Quiddity, se realizó entre junio y julio de 2026 sobre una muestra de 1.077 mujeres mayores de 18 años de todo el país, y revela que el problema central no es que las mujeres ignoren la importancia de cuidarse, sino que saber qué hacer no siempre alcanza para poder hacerlo.

El informe identifica una paradoja: el 83% de las encuestadas cree que es posible reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, y el 89% dice estar dispuesta a cambiar hábitos para lograrlo. Sin embargo, solo el 60% cuenta con las condiciones materiales para sostener esos cambios: tiempo disponible, recursos económicos, transporte accesible y redes de apoyo familiar. Este desfase entre intención y posibilidad atraviesa todo el estudio y define la brecha que el ICSM 2026 busca medir.

El cáncer de mama es, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el tumor maligno más frecuente en mujeres en la Argentina. En 2024, se registraron 20.750 casos nuevos, lo que representa el 29,9% de todos los tumores malignos en mujeres y una tasa de 66,2 casos por cada 100.000, según estimaciones del Observatorio Global del Cáncer (Globocan) de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC).

En la antesala del 19 de octubre, cuando se conmemora el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama, uno de los datos más contundentes del ICSM 2026 es que, si bien el 70% de las mujeres reconoce la consulta médica y los exámenes ginecológicos como el hábito más importante para proteger la salud mamaria, solo el 51% los realiza. En ese contexto, la mamografía, que es el estudio de imágenes que detecta posibles anomalías en la mama antes de que produzcan síntomas, es una de las prácticas que más se posterga. Esa diferencia de 19 puntos porcentuales define lo que el informe llama “la paradoja del chequeo de rutina”.

La situación se vuelve más nítida al analizar las mujeres mayores de 40 años, franja etaria en la que la mamografía anual es la práctica recomendada. Según el ICSM 2026, el 84% de ese grupo ya se realizó al menos una mamografía en su vida. El problema está en la continuidad: el 41% no mantiene una frecuencia de control adecuada, ya sea porque no tiene una periodicidad fija, porque la realiza con intervalos superiores a dos años o porque solo recurre al estudio cuando aparece algún síntoma.

Entre las mujeres mayores de 40 que aún no se realizaron ninguna mamografía, el 46% menciona razones asociadas al desconocimiento: no saben si ya tienen la edad indicada, no saben si la necesitan o no recibieron indicación médica. Además, el informe detalla que menos del 36% conocen con precisión que los controles deben comenzar a los 40 años, y el 71% ignora que, ante síntomas o antecedentes de riesgo, el estudio puede realizarse a cualquier edad en el sistema público.

Otro factor que alimenta la confusión es la dificultad para entender el proceso de diagnóstico. El ICSM 2026 señala que la mitad de las mujeres confunde los exámenes de detección con los de confirmación: el 53% identifica la mamografía como la herramienta para detectar posibles anomalías, y el 47% reconoce la biopsia (el procedimiento que extrae tejido para analizarlo en laboratorio) como el método que confirma un diagnóstico. Las mujeres conocen partes del proceso, pero no siempre comprenden cómo se articulan entre sí.

El ICSM 2026 establece que la variable que más influye en la probabilidad de realizarse una mamografía es la frecuencia de la consulta ginecológica. Entre quienes van al ginecólogo una o dos veces por año, el 79% tiene mamografías al día. Entre quienes no consultan, esa cifra cae al 20%.

Sin embargo, la mitad de las mujeres argentinas mantiene una relación esporádica o inexistente con el control ginecológico. Según el informe, un 23% asiste solo cuando siente dolor o nota cambios visibles; un 16% lo hace con intervalos de más de dos años; y un 10% nunca realizó la consulta. Estos datos muestran que el cuello de botella no está en la mamografía en sí misma, sino en el acceso al primer turno médico que abre la puerta a todos los controles posteriores.

En ese sentido, el estudio ofrece un dato alentador: el 71% de las mujeres que logran ingresar al sistema y asistir a la consulta cumple con la totalidad de los estudios indicados por el profesional. El problema, entonces, no es la adherencia al tratamiento una vez dentro del sistema, sino el primer paso para entrar.

La desigualdad en el acceso a los controles de salud mamaria se profundiza según el nivel socioeconómico y el tipo de cobertura médica. En los sectores de ingresos más altos, la diferencia entre quienes conocen la recomendación de hacerse controles (77%) y quienes los practican (75%) es de apenas 2 puntos porcentuales. En los sectores de menores recursos, esa brecha escala a 28 puntos: el 62% conoce la importancia de los estudios, pero solo el 34% los realiza.

La misma brecha de 28 puntos aparece en el subsistema público de salud, donde el 61% de las usuarias conoce la recomendación y solo el 33% la concreta. A nivel territorial, la región del Noreste Argentino (NEA) registra la mayor distancia del país: 73% de conocimiento frente a 44% de práctica efectiva, una diferencia de 29 puntos.

A esto se suma un dato que el informe califica como llamativo: el 80% de las encuestadas desconoce que el Programa Médico Obligatorio (PMO) garantiza la cobertura al 100% de la mamografía anual, las ecografías mamarias y las biopsias, sin copagos ni límites de edad cuando existe indicación médica.

Y el 84% ignora la existencia de la ley nacional N° 26.872 de Reconstrucción Mamaria, que establece la cobertura obligatoria de la cirugía reconstructiva y la provisión de prótesis tras una mastectomía (es decir, la extirpación quirúrgica de la mama) por causa oncológica. Según el ICSM 2026, el desconocimiento de este marco legal debilita la capacidad de las mujeres para exigir prestaciones que ya les corresponden por ley.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/