Parece solo un snack de cine, pero es un cereal integral: qué dice la evidencia sobre el pochoclo, su fibra y los agregados que cambian cada porción

Un estudio reciente analizó la composición del maíz pisingallo y las pautas alimentarias de Estados Unidos priorizan los cereales integrales con fibra

Por Santiago Abraldes

Cuando el maíz estalla para una película o una reunión, el pochoclo conserva parte de las características del grano entero. Aporta fibra, contiene compuestos vegetales y forma parte del grupo de los cereales integrales, según las referencias nutricionales y los análisis de su composición.

La preparación cambia el resultado final. El pochoclo puede servirse solo o llevar aceite, manteca, azúcar, sal y saborizantes, ingredientes que modifican el aporte de grasas, azúcares añadidos y sodio de cada porción.

El interés por este alimento creció a partir de un artículo de Men’s Health, que recogió declaraciones de William Li, médico formado en Harvard. Li diferenció el pochoclo preparado de manera simple de las versiones con manteca y saborizantes.

La investigación más reciente sobre la composición del pochoclo se publicó en la revista científica Food Chemistry. El trabajo analizó partes más finas y más gruesas de una muestra comercial y de cinco variedades amarillas desarrolladas por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias de México.

El equipo estudió los compuestos vegetales presentes en cada muestra. Entre ellos se encuentran los fenólicos, sustancias naturales que aparecen en distintos granos, frutas y vegetales. Los investigadores identificaron 40 compuestos de manera preliminar y compararon sus diferencias entre las variedades de maíz pisingallo.

Las partes más gruesas del grano tuvieron una mayor cantidad de fenoles ligados. Los autores explicaron que esos compuestos permanecen unidos a otros componentes de la estructura del maíz. Esa característica permitió describir diferencias entre las variedades que formaron parte del análisis.

La muestra llamada Popcorn 2 alcanzó la mayor cantidad de compuestos fenólicos totales, con 7,30 miligramos equivalentes de ácido gálico por gramo de materia seca. Esta medida expresa la cantidad total de esos compuestos que el método de laboratorio pudo detectar en cada muestra.

El estudio de Food Chemistry encontró perfiles distintos entre las variedades. La muestra Popcorn C presentó una mayor presencia de ácido cinámico, mientras que Popcorn 5 tuvo un nivel más alto de ácido cafeico. Ambos son compuestos vegetales que los autores encontraron en el análisis.

Los investigadores también midieron el almidón resistente, una parte del almidón que no se descompone en el intestino delgado. Popcorn C y Popcorn 5 mostraron niveles más altos de este componente que Popcorn 2, según los resultados del trabajo.

A partir de esos datos, el equipo indicó que la digestión del almidón tuvo más relación con la combinación de compuestos de cada variedad que con la cantidad total de fenoles. La digestibilidad del almidón describe qué parte de ese carbohidrato queda disponible durante la digestión.

Los autores también plantearon que la relación entre el almidón y los compuestos vegetales puede explicar parte de esas diferencias. El análisis permitió describir cómo cambian los componentes del pochoclo según la parte del grano evaluada.

Las *Dietary Guidelines for Americans*, las pautas alimentarias oficiales de Estados Unidos elaboradas por los Departamentos de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos, priorizan los cereales integrales con fibra dentro de un patrón de alimentación basado en alimentos con buen aporte nutricional.

El documento propone entre dos y cuatro porciones diarias de cereales integrales, de acuerdo con las necesidades de energía de cada persona. Se trata de una orientación general, no de una cantidad única para todos los alimentos de ese grupo.

Una edición anterior de este documento incluyó de manera expresa al pochoclo entre los cereales integrales. Esa clasificación ubica al maíz pisingallo inflado junto con la avena, el arroz integral, la quinoa y el pan hecho con harina integral.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/