El condimento que daña silenciosamente las arterias, según cardiólogos
Un aderezo presente en la mayoría de hogares puede favorecer la obstrucción arterial si se consume sin control, detallan especialistas en cardiología
Un condimento de uso diario podría comprometer discretamente la salud de las arterias, según especialistas en cardiología citados por la revista Parade. Se trata de un aderezo que la mayoría guarda en la heladera y usa cotidianamente, y cuyo vínculo con la obstrucción arterial suele pasar desapercibido.
Cuando las arterias se tapan, el proceso ocurre de manera gradual: colesterol, calcio, inflamación y otras sustancias se depositan en la pared arterial y forman lo que se conoce como placa. Esa acumulación —denominada aterosclerosis— puede restringir el flujo sanguíneo y derivar en complicaciones serias. Lo más peligroso es que, en las fases iniciales, el cuerpo no da señales claras. Solo cuando el bloqueo se vuelve significativo aparecen síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar durante el ejercicio o la formación de coágulos.
El condimento en cuestión es la mayonesa. Aunque su vínculo con la salud arterial puede sorprender, los expertos precisaron que el problema no es el alimento en sí, sino la cantidad y la frecuencia con que se consume. “La mayonesa puede ser perfectamente parte de una dieta equilibrada si se consume con moderación”, afirmó el Dr. Cheng-Han Chen, cardiólogo intervencionista y director médico del Structural Heart Program en MemorialCare Saddleback Medical Center (Laguna Hills, California). “La principal preocupación es el tamaño de la porción”, añadió.
El especialista explica que la mayonesa tiene una densidad calórica elevada. Consumirla en cantidades excesivas de forma habitual puede contribuir al aumento de peso, lo que a su vez genera un estado de inflamación crónica que eleva el riesgo de enfermedad cardiovascular, entre ellas la aterosclerosis.
Hay un segundo mecanismo en juego. “Ciertos aceites presentes en la mayonesa pueden ser ricos en grasas saturadas”, señaló la Dra. Tisa Saha, cardióloga no invasiva en Precardion Heart Health. “Las grasas saturadas elevan el colesterol LDL —el llamado ‘colesterol malo’— y son precisamente los niveles altos de LDL los que aceleran la progresión de la placa en las arterias”, completó.
En cuanto a las porciones, el Dr. Chen recomienda no superar una o dos cucharadas por vez. La Dra. Saha, por su parte, advierte que cuanto mayor es el LDL circulante en sangre, mayor es el riesgo de desarrollar placa, independientemente de la cantidad exacta consumida.
La advertencia sobre la mayonesa no debe leerse de forma aislada. Ambos especialistas coinciden en que la aterosclerosis es una enfermedad multifactorial, y que ningún alimento por sí solo la causa ni la previene.
Entre los factores que también contribuyen al bloqueo arterial figuran la hipertensión arterial, el tabaquismo, el sedentarismo, la predisposición genética, la edad, la diabetes no controlada y una dieta sistemáticamente alta en grasas saturadas. Abordar el riesgo cardiovascular implica, por lo tanto, considerar el conjunto de estos elementos.
A medida que la acumulación progresa, las consecuencias pueden volverse críticas. “Las más importantes son el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular y la enfermedad arterial periférica”, detalló la Dra. Saha. La especialista explicó que la placa genera inflamación local e inestabilidad en la pared arterial; cuando esa placa se rompe, se desencadena la formación de un coágulo que puede bloquear por completo el flujo sanguíneo.
El Dr. Chen subraya un punto que muchos pasan por alto: la condición puede estar presente durante años sin producir ningún síntoma evidente. Solo cuando la obstrucción alcanza un nivel avanzado empiezan a manifestarse señales como presión o dolor en el pecho, especialmente ante el esfuerzo físico.
Quienes ya tienen diagnóstico de aterosclerosis pueden actuar sobre la enfermedad. El Dr. Chen recomienda priorizar un estilo de vida cardioprotector en su conjunto: mantenerse físicamente activo, evitar el tabaco, limitar o suprimir el alcohol según las indicaciones médicas y cumplir con los tratamientos prescritos para el colesterol, la presión arterial y la prevención de coágulos.
Para quienes buscan reducir el riesgo antes de llegar a ese punto, la Dra. Saha sugiere concentrarse en revertir los factores modificables: llevar el LDL a valores normales, controlar la glucemia, tratar la diabetes si está presente, mantener la presión arterial bajo control y no fumar. Se trata, en definitiva, de medidas conocidas cuya efectividad está ampliamente respaldada por la evidencia científica.


