Microbioma oral: qué alimentos pueden favorecer las bacterias beneficiosas de la boca
Especialistas en odontología explicaron cómo los hábitos de consumo influyen en el equilibrio de los microorganismos de la cavidad bucal y la relación que existe entre la dieta, las caries y enfermedades periodontales
La salud de la boca depende de algo más que del cepillado diario. Los alimentos que llegan a los dientes y las encías también pueden modificar el equilibrio de los microorganismos que viven allí.
Un análisis realizado por BBC News reunió investigaciones recientes y declaraciones de especialistas como Laura Weyrich, experta en microbioma oral; Christine Wu, profesora de odontología; y Gaetano Isola, profesor de periodoncia, para analizar cómo la alimentación puede favorecer un microbioma oral saludable.
En la boca conviven unas 700 especies bacterianas, además de virus, hongos y otros microorganismos. Algunas especies participan en mecanismos que ayudan a mantener estable este ecosistema, mientras otras pueden contribuir al desarrollo de caries o enfermedades de las encías.
Para Weyrich, las bacterias beneficiosas incluso pueden competir con aquellas capaces de producir ácidos y perjudicar el esmalte dental, según explicó al medio británico.
Entre los microorganismos perjudiciales se encuentra Streptococcus mutans, una bacteria que puede desarrollarse sobre la superficie dental y utilizar los azúcares como fuente de energía. Al metabolizarlos, produce ácidos capaces de erosionar el esmalte y favorecer la aparición de caries.
El problema no se limita a los dulces. Los especialistas señalaron que también es recomendable reducir la frecuencia de consumo de carbohidratos procesados, como pan blanco, galletitas saladas, bizcochos, tortas y pretzels, debido a que pueden descomponerse fácilmente en azúcares dentro de la boca.
La composición de la dieta también puede determinar qué microorganismos encuentran mejores condiciones para desarrollarse. Weyrich explicó a BBC News que dentro del grupo de los Streptococcus existen bacterias que producen muy poco ácido y pueden atacar a microorganismos que sí generan grandes cantidades de este compuesto.
Las verduras de hoja verde ocupan un lugar destacado entre los alimentos señalados por los investigadores. La col rizada, las espinacas, la remolacha y los rábanos contienen nitrato, un compuesto que puede ser aprovechado por bacterias como Neisseria presentes en la boca.
A ese posible beneficio se suma el papel de otros compuestos presentes en los vegetales. Los expertos también destacaron los polifenoles, sustancias presentes en numerosos alimentos de origen vegetal. Las investigaciones citadas indicaron que algunos de estos compuestos pueden interferir con bacterias relacionadas con las caries y las enfermedades de las encías.
El té es uno de los ejemplos analizados por Wu. Según explicó la especialista a BBC News, los polifenoles pueden inhibir una enzima involucrada en la adherencia de la placa dental. En una de las investigaciones mencionadas, el consumo de té también pareció reducir las bacterias vinculadas con el mal aliento.
Las bayas de color oscuro contienen cantidades importantes de estos compuestos. Entre los alimentos estudiados aparece el arándano: investigaciones encontraron que su jugo puede dificultar la formación de placa dental y afectar a bacterias relacionadas con las caries y la enfermedad periodontal.
El queso también fue objeto de investigaciones sobre microbiota oral. Un pequeño estudio realizado en Italia pidió a nueve participantes que consumieran queso Grana Padano durante cinco días.
Al finalizar, los investigadores observaron cambios en la composición genética de las comunidades bacterianas de la boca, con una reducción de S. mutans y un aumento de S. sanguinis, una especie frecuente en bocas saludables.
Wu explicó a BBC News que el queso puede estimular la producción de saliva al masticarlo. La saliva ayuda a retirar restos de azúcar y contribuye a neutralizar los ácidos presentes en la boca.
Los alimentos fermentados también aparecen entre las alternativas estudiadas. Una revisión citada en el artículo encontró que el kéfir podría inhibir determinados patógenos orales y dificultar la formación de biopelículas.


