Membrillo fresco o dulce: por qué no aportan la misma energía

El agregado de azúcar transforma el perfil calórico de esta fruta y explica su uso tradicional como recurso rápido durante actividades de larga duración

Por Santiago Abraldes

El membrillo suele asociarse con dulces y recetas caseras, pero la diferencia entre la fruta fresca y el dulce explica por qué aparece vinculado con la energía.

El fruto, que se cosecha entre octubre y noviembre, casi no se consume crudo por su textura dura y su sabor ácido. Por eso suele cocinarse o transformarse en otras preparaciones.

Según un artículo de Sport Life, firmado por Yolanda Vázquez Mazariego, doctora en Ciencias Biológicas y periodista especializada en nutrición, salud y deporte en España, la carne de membrillo fue durante años una fuente de glucosa concentrada y fácil de llevar, sobre todo en el ciclismo. Ese antecedente explica su vínculo histórico con la recarga energética.

La diferencia entre el membrillo natural y su versión azucarada ordena el tema y permite distinguir entre dos formas de consumo con efectos distintos en el aporte calórico.

El dato más concreto que aporta la autora es la distancia calórica entre ambas presentaciones. Según indicó en su artículo, 100 gramos de membrillo aportan 52 calorías.

En cambio, el dulce de membrillo tiene un aporte energético más alto por el agregado de azúcar durante su elaboración, aunque el valor exacto puede variar según la marca y la proporción utilizada.

Dos preparaciones hechas a partir de una misma fruta pueden tener perfiles nutricionales distintos.

Según el mismo medio, el aumento se explica por el agregado de azúcar durante la elaboración del dulce. Por eso, cuando se menciona al membrillo como un recurso para recuperar energía, el foco está puesto en una preparación con mayor concentración de glucosa y con un valor calórico más alto.

Ubica ese uso en un marco concreto: antiguos ciclistas llevaban membrillo para evitar la llamada “pájara”, un término deportivo que describe una caída brusca del rendimiento asociada a la falta de energía disponible.

La referencia no aparece en el artículo como una indicación general de consumo, sino como un antecedente histórico dentro del deporte.

Además del contraste energético, Yolanda Vázquez Mazariego señala que el membrillo en su estado natural aporta vitamina C, aunque en la publicación no se detallan cantidades específicas. El dato aparece como parte de la composición de la fruta.

La autora también menciona taninos y pectina. En el texto explica que ambos compuestos actúan como astringentes, es decir, que pueden ayudar a reducir episodios de diarrea.

En el caso de la pectina, además, aclara que se trata de un tipo de fibra y que su presencia elevada explica por qué el membrillo espesa con facilidad en mermeladas, gelatinas y carne de membrillo.

Otro componente incluido en la nota es el ácido málico, que, según la especialista, tiene efecto diurético y favorece la eliminación del ácido úrico. En términos simples, la diuresis es el proceso por el cual el cuerpo elimina líquidos a través de la orina.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/