Cinta con inclinación o escaladora: cuál exige más al corazón, las piernas y las rodillas
Especialistas y estudios analizaron las diferencias entre ambas opciones para orientar la elección según los objetivos, el nivel de exigencia y la tolerancia al esfuerzo
Por Santiago Abraldes
En los gimnasios y en las rutinas de bienestar se instaló una pregunta concreta: qué conviene más cuando solo hay tiempo para una máquina, la cinta con inclinación o el stair stepper.
La duda ganó lugar junto con el auge de los entrenamientos breves e intensos, cada vez más buscados por quienes intentan sostener actividad física en jornadas largas y fragmentadas.
La comparación se volvió habitual porque ambas opciones concentran trabajo cardiovascular y esfuerzo del tren inferior en pocos minutos.
Según un artículo de Women’s Health que cita a profesionales del ejercicio y estudios científicos, la elección no depende solo de cuántas calorías se gastan, sino también de la activación muscular, la tolerancia articular, la intensidad posible y la capacidad de sostener ese estímulo con regularidad.
La diferencia entre ambas máquinas empieza en la mecánica del movimiento. En la caminata con inclinación, el cuerpo debe avanzar hacia arriba contra la gravedad, lo que vuelve más exigente una acción habitual como caminar.
Alexander Rothstein, fisiólogo del ejercicio del New York Institute of Technology, explicó que la pendiente modifica el centro de gravedad y obliga a una leve inclinación hacia adelante, con mayor trabajo de pantorrillas, glúteos e isquiotibiales.
En el stair stepper, de acuerdo con Catherine Jarrett, fisióloga del ejercicio y nutricionista registrada de Washington State University, también intervienen músculos similares, pero con otra demanda. La máquina exige elevar más las rodillas y empujar el cuerpo hacia arriba en cada repetición.
Albert Matheny, entrenador de fuerza y cofundador de SoHo Strength Lab, señaló que la participación muscular suele ser mayor cuando el objetivo es trabajar la fuerza del tren inferior, sobre todo por la carga sobre cuádriceps y glúteos.
La discusión sobre qué máquina “quema más” suele simplificar en exceso una comparación más amplia. Jarrett indicó que el gasto energético depende de variables como la intensidad, la velocidad, la inclinación, el peso corporal y el nivel de entrenamiento previo.
Eso significa que una misma máquina no produce el mismo resultado en todas las personas ni bajo cualquier configuración.
Aun con esa advertencia, Jarrett sostuvo que una persona de 68 kilos puede gastar entre 200 y 300 calorías en 30 minutos tanto en la escaladora como en la cinta con pendiente, con diferencias ligadas al ritmo y a la condición física individual.
El artículo también retoma un cálculo del American Council on Exercise según el cual una persona de ese peso quema alrededor de 272 calorías en media hora subiendo escaleras y cerca de 170 calorías caminando a paso muy rápido, aunque ese segundo valor no contempla inclinación.
Rothstein indicó que, cuando se comparan en condiciones similares, la escaladora suele empujar más rápido hacia una exigencia cardiovascular alta porque obliga a elevar la pierna en toda su amplitud una y otra vez.
Según explicó, esa demanda puede llevar antes a una zona de trabajo vinculada con el VO2 máx, una medida que expresa la capacidad del organismo para usar oxígeno durante el ejercicio.


