Ronquidos en la menopausia: por qué aparecen, señales de alarma y 15 claves para mejorar el sueño

Durante el climaterio, muchas mujeres ven empeorar un trastorno que antes era leve. Especialistas explican a Infobae cuándo consultar y qué medidas pueden aliviar el problema

Dormir es esencial para la salud y el bienestar, pero durante la menopausia muchas mujeres experimentan problemas de sueño. Los cambios hormonales, los sudores nocturnos y el estrés pueden impedir un descanso reparador. Además, existen trastornos del sueño que pueden comenzar o intensificarse en esta etapa, entre ellos, la apnea obstructiva del sueño y los ronquidos.

Tal como señala la Sociedad Internacional de Menopausia, un sueño reparador es vital para la salud cerebral, cardíaca, ósea y emocional durante y después de la menopausia. “Dormir mal puede empeorar los síntomas y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas, pero pequeños hábitos diarios pueden mejorar la calidad del sueño”, explica la entidad.

La doctora Silvana Malnis (MN 126607), que forma parte del Servicio de Neumonología y el Laboratorio de Sueño del Hospital Alemán, explicó a Infobae que el ronquido es uno de los cambios que ocurren en muchas mujeres en menopausia, hayan roncado o no antes de esta etapa.

Durante ese período, las hormonas cambian de lugar de producción. Los estrógenos y la progesterona sostienen el tono muscular de la vía aérea superior, es decir, la garganta (laringe y faringe). “La progesterona funciona como un estimulante respiratorio natural y contribuye a mantener activos los músculos dilatadores de la faringe, en particular el geniogloso, que es la base de la lengua”, detalló Malnis.

“Cuando la producción de hormonas disminuye en la perimenopausia y la posmenopausia, esos músculos se relajan más de lo habitual durante el sueño, la vía aérea se estrecha y el paso del aire produce la vibración de los tejidos blandos, lo que se manifiesta como ronquido. Existen estudios que han demostrado que la actividad de los músculos de la vía aérea superior varía según el estado hormonal de la mujer”, agregó.

A esto se suma un segundo factor, según la doctora: la redistribución de la grasa corporal. En ese sentido, afirmó que con la caída estrogénica, la grasa tiende a depositarse menos en caderas y muslos y más alrededor del cuello y el abdomen, incluso sin un aumento marcado de peso.

“Ese tejido adicional alrededor de la faringe reduce todavía más el calibre de la vía aérea. Por eso, muchas mujeres que ya roncaban levemente notan que el ronquido se intensifica en esta etapa, y otras que nunca habían roncado comienzan a hacerlo recién en la transición menopáusica”, describió la especialista.

Por su parte, la doctora Rosana Molina (MN 75793), médica del Servicio de Ginecología y Mastología, a cargo del Consultorio de Climaterio del Hospital Alemán, explicó a Infobae que durante la transición a la menopausia es muy frecuente que cambie la calidad del sueño.

“Muchas mujeres empiezan a dormir menos horas, se despiertan varias veces durante la noche, tardan más en conciliar el sueño o sienten que el descanso no es reparador. Los cambios hormonales propios de esta etapa, especialmente la disminución de estrógenos y progesterona, pueden influir sobre los ciclos del sueño, la regulación de la temperatura corporal y también sobre el tono de los músculos y tejidos de la vía aérea superior”, aseguró la experta.

A esto pueden sumarse otros factores que favorecen el ronquido: dormir boca arriba, consumir alcohol por la noche, fumar, tomar determinados medicamentos sedantes o relajantes musculares y presentar congestión nasal.

Molina indicó que los sofocos, la sudoración nocturna, la ansiedad y los cambios de ánimo pueden fragmentar el sueño: “En muchas mujeres el problema no es solamente respiratorio: existen distintos mecanismos relacionados con el climaterio que pueden alterar simultáneamente la calidad del descanso”.

Remarcó también que es importante diferenciar un ronquido ocasional de un cuadro que requiere evaluación: “Si el ronquido es muy intenso, aparece prácticamente todas las noches, existen pausas en la respiración, despertares con sensación de ahogo, cefalea matinal o mucho cansancio y somnolencia durante el día, conviene consultar al médico”.

La doctora Malnis alertó que el ronquido “suele ser apenas la punta del iceberg”. De acuerdo a la evidencia disponible, entre el 40% y el 60% de las mujeres en la transición menopáusica y la posmenopausia experimentan algún tipo de alteración del sueño.

La médica enumeró los cuadros más frecuentes:

La combinación de menor tono muscular faríngeo, redistribución de grasa cervical y pérdida del efecto protector de la progesterona explica por qué la prevalencia de AOS en mujeres posmenopáusicas se acerca a la que se observa en varones de edad similar, algo que no ocurre antes de la menopausia. “La apnea no siempre se presenta con el ronquido ‘clásico y fuerte’: en mujeres suele manifestarse también como insomnio, fatiga diurna, dolores de cabeza matutinos o cambios del ánimo, lo que hace que muchas veces se subdiagnostique”, explicó Malnis.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/