Alimenta 800 luces LED con electricidad extraída de cajas con tierra y compost en Japón
El científico Satoshi Nakagawa usa electrodos de zinc y cobre en materiales con humedad o iones para obtener corrientes pequeñas y constantes, una propuesta pensada para tareas de bajo consumo fuera de la red
Por Ismael Yasnikowski
En una colina de Japón, un laboratorio similar a un invernadero se enciende cada noche con una fuente poco habitual: electricidad obtenida de cajas de madera llenas de suelo y compost. El sistema forma parte del trabajo del inventor japonés Satoshi Nakagawa, quien sostuvo que esa tecnología puede aportar alternativas para usos de baja demanda energética.
Según informó Euronews, Nakagawa instaló el dispositivo en la localidad de Hitachi-ota y lo usa para alimentar 800 luces LED. El proyecto se apoya en una técnica que el diseñador define como micropower collection (MPC), un método con el que busca extraer pequeñas corrientes eléctricas de sustancias tan diversas como vino, pan francés o tierra húmeda.
De acuerdo con un reporte, el sistema utiliza un principio similar al de la pila voltaica, la primera batería eléctrica de corriente continua, desarrollada en 1799 por el físico italiano Alessandro Volta. El método consiste en introducir electrodos de materiales como zinc y cobre en sustancias con humedad o iones para captar corrientes pequeñas, pero constantes.
Nakagawa, de 72 años, afirma que fue pionero en esta forma de generación a pequeña escala. En declaraciones recogidas por Euronews, explicó que su objetivo pasa por acercar la producción energética a la vida cotidiana y promover soluciones de escala reducida.
“A medida que la población se acerca a los diez mil millones, los problemas energéticos serán tan críticos como los alimentarios”, indicó a la agencia AFP, citado por Euronews. En esa misma línea, agregó que busca que las personas puedan producir su propia electricidad con el suelo que tienen cerca.
El laboratorio más reciente del inventor, llamado Ku-An, se ilumina gracias a 1.500 cajas de madera cargadas con tierra y compost. Frente a esa estructura se encuentra Lu-An, una instalación inaugurada el año pasado que emplea más de 2.000 cilindros de plástico con el mismo tipo de material para generar 100 vatios de potencia.
Esa capacidad alcanza para alimentar una olla arrocera y otros aparatos domésticos, según detalló el medio. Para Nakagawa, el valor del sistema no reside en competir con las grandes fuentes energéticas, sino en abrir un campo de aplicaciones de baja potencia para equipos desconectados de la red.
El inventor sostiene que esta tecnología podría resultar útil en lugares sin suministro eléctrico o en escenarios posteriores a catástrofes naturales. También plantea su uso para dispositivos que requieren poca energía y operan lejos de la red convencional.
Entre esos casos, mencionó sensores destinados a detectar daños por plagas en campos de cultivo, desbordes de ríos, deslizamientos de tierra o alarmas contra robos. Según la descripción difundida, se trata de funciones en las que una corriente mínima y estable puede resultar suficiente.
Nakagawa también desarrolló un prototipo llamado “stand-alone node”, una pieza similar a un bolardo que se alimenta del suelo y permite transmitir datos a un satélite. Ese tipo de diseño apunta a resolver necesidades puntuales en monitoreo remoto y comunicación de datos.
Otra aplicación apareció en el terreno artístico. El inventor usó esta técnica en instalaciones con varillas flexibles clavadas en la tierra, cuyas puntas se iluminan en la oscuridad. La escena, según el reporte, recuerda a luciérnagas sobre hierba alta y forma parte de la dimensión estética que Nakagawa atribuye a su trabajo.
El desarrollador también remarca que, una vez instalada, la tecnología no emite dióxido de carbono. Además, señala una diferencia frente a otras energías renovables, ya que su funcionamiento no depende del sol ni del viento, sino de la interacción entre electrodos y materiales con humedad o iones.
Pese al interés que despierta la idea, ingenieros consultados por Euronews advirtieron que el sistema presenta limitaciones claras en términos de rendimiento. El cuestionamiento principal apunta a su baja eficiencia frente a baterías convencionales.
Masayuki Nakao, profesor emérito de ingeniería de la Universidad de Tokio, señaló que conoce a Nakagawa desde hace años y evaluó sus desarrollos con cautela. “Su rendimiento es significativamente inferior en comparación con las baterías convencionales o las baterías de automóvil”, afirmó.


