Descubren cómo el ultrasonido podría evitar que la artritis arruine las articulaciones

Un método no invasivo desarrollado en Estados Unidos promete transformar el tratamiento de lesiones, impulsando la reparación de tejidos y frenando la inflamación antes de que cause daños permanentes

Por Ismael Yasnikowski

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Un avance experimental sugiere que un tratamiento de ultrasonido continuo de baja intensidad puede reprogramar la respuesta inmunitaria tras lesiones en las articulaciones y reducir el riesgo de desarrollar artritis. Investigadores de la Universidad de Alabama en Huntsville (UAH) demostraron que este procedimiento, simple y no invasivo, promueve la curación al influir en el comportamiento de células inmunitarias clave, abriendo la posibilidad de nuevas terapias para quienes sufren traumatismos articulares.

La investigación, publicada en la revista científica Scientific Reports, expone resultados obtenidos en laboratorio por el equipo liderado por la profesora de Ingeniería Química y de Materiales en la UAH Anuradha Subramanian. Según detalló la propia universidad, la técnica utiliza ondas de ultrasonido para cambiar el perfil de los macrófagos, células inmunitarias responsables tanto de la inflamación como de la reparación de los tejidos dañados.

El tratamiento desarrollado por la Universidad de Alabama en Huntsville se enfoca en unas células del sistema inmunitario llamadas macrófagos. Estas células pueden actuar de dos maneras: como defensoras (M1), generando inflamación para eliminar el tejido dañado, o como reparadoras (M2), ayudando en la recuperación. “Tras una lesión, el organismo recluta macrófagos inflamatorios del tipo M1 para eliminar el tejido dañado y macrófagos reparadores del tipo M2 para favorecer la recuperación”, explicó Subramanian.

Si predominan los macrófagos M1 durante mucho tiempo, se produce un ambiente inflamatorio que facilita el desarrollo de osteoartritis postraumática, una afección común tras lesiones deportivas o accidentes. La investigación demostró que el ultrasonido continuo de baja intensidad logra estimular a los macrófagos para que pasen del estado M1 al M2, lo que impulsa la reparación de tejidos y reduce la inflamación crónica, según comunicó la entidad académica.

El físico Satyaki Roy, profesor de Ciencias Matemáticas e integrante del grupo de trabajo, agregó que la osteoartritis postraumática suele estar vinculada a una inflamación persistente que limita la capacidad de los tejidos para regenerarse. “Nuestro equipo estudia el ultrasonido porque ofrece una alternativa no farmacológica y no invasiva capaz de regular el comportamiento de las células inmunitarias y propiciar un entorno más propicio para la recuperación de las articulaciones”, afirmó, citado por la UAH.

Para analizar el efecto del ultrasonido en condiciones similares a las de una articulación lesionada, los investigadores emplearon fragmentos de fibronectina, moléculas que se generan a partir de la degradación del tejido dañado. Este modelo permitió simular el contexto biológico que enfrentan las células inmunitarias tras una lesión,

El equipo combinó estudios de transcriptómica, que permiten observar el comportamiento global de los genes, con técnicas computacionales avanzadas. “Esta estrategia nos dejó analizar no solo qué genes cambiaban, sino también cómo grupos completos de genes modificaban su actividad coordinada en respuesta al ultrasonido”, explicó Roy.

Los experimentos iniciales demostraron que el tratamiento reduce marcadores biológicos asociados con la inflamación y eleva los relacionados con el estado reparador de los macrófagos, un hallazgo considerado relevante por los autores.

Aunque la investigación se encuentra en fase de laboratorio, los resultados sugieren que el ultrasonido podría ofrecer una alternativa sin fármacos para influir en la respuesta inmunitaria tras lesiones articulares y prevenir la progresión hacia la osteoartritis. El siguiente paso consistirá en validar estos datos en modelos animales de osteoartritis postraumática y evaluar el impacto del ultrasonido sobre la reparación tisular a largo plazo.

La Universidad de Alabama en Huntsville destacó que esta línea de trabajo podría inspirar futuros desarrollos en el tratamiento de lesiones articulares y el manejo preventivo de la artritis, un problema de salud que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/