Cáncer de Pulmón: los avances que permiten controlar y superar la enfermedad

Las terapias de precisión y la inmunoterapia revolucionaron el abordaje del tumor que más muertes causa en la Argentina. El mayor conocimiento de los mecanismos de la enfermedad y la detección de biomarcadores favorecen el desarrollo de tratamientos más precisos y personalizados. Las mejoras en los posoperatorios y las advertencias por el riesgo del vapeo entre los más jóvenes

Por Instituto Alexander Fleming

El cáncer del pulmón es históricamente uno de los tumores más frecuentes y el que más muertes causa en la Argentina y en el mundo. Su alta incidencia se agrava porque es una patología que no da síntomas hasta etapas avanzadas, y muchas veces se la diagnostica cuando las perspectivas son menos alentadoras. Sin embargo, los últimos avances en la medicina empezaron a cambiar el paradigma de esta enfermedad. El mayor conocimiento de este tipo de tumores y las nuevas terapias hoy permiten brindarle a los pacientes tratamientos de avanzada, más precisos y personalizados.

“En los últimos años, los tratamientos han evolucionado notablemente, posibilitando que más pacientes se curen o puedan controlar su enfermedad por años, volviéndola crónica. Las terapias de precisión y la inmunoterapia son dos campos en los que hubo grandes avances. Las primeras permiten que cada paciente sea investigado para descubrir cuál es el mecanismo genético que permite que el tumor crezca y se desarrolle en su organismo. En casi el 40% de los casos estos mecanismos son detectados y, con una terapia de precisión dirigida, es posible controlar el tumor por tiempo prolongado”, explica el doctor Claudio Martin (MN 82958), jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming (IAF).

La inmunoterapia, en tanto, hace que las propias defensas del organismo ataquen las células tumorales. “Se puede usar sola o asociada a la quimioterapia. Hasta ahora utilizábamos estas medicaciones cuando los tumores ya tenían metástasis. Sin embargo, el uso de terapias dirigidas e inmunoterapias ha mostrado mejorar los resultados cuando se emplean antes o después de la cirugía, o después de la radioterapia. Cada vez un mayor número de pacientes puede curarse, especialmente cuando el tumor es encontrado en etapas iniciales”, destaca.

El experto agrega que una de las grandes promesas son los anticuerpos conjugados con drogas. Hoy se encuentran en etapa de investigación, con numerosos estudios clínicos a nivel internacional, en los que el IAF tiene una participación activa. Consiste en un anticuerpo que se une a un receptor en la célula tumoral y allí deja la quimioterapia, a diferencia del tratamiento tradicional que no está específicamente dirigido al objetivo.

Este sábado 1° de agosto se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Pulmón, una fecha instaurada con la misión de crear conciencia sobre la importancia de prevenir esta enfermedad que provoca más de 8 mil muertes por año en la Argentina y que tiene como principal factor de riesgo el tabaquismo. Entre sus principales objetivos, figuran la promoción de la detección temprana –que es clave para un mejor resultado de los tratamientos– y la difusión las últimas novedades en el abordaje de este tipo de tumores.

“En los últimos 15 años, y especialmente durante los últimos 5, el conocimiento de las alteraciones genéticas presentes en los tumores de pulmón ha generado un verdadero cambio de paradigma en la comprensión biológica de esta enfermedad y ha revolucionado su tratamiento. Hoy sabemos que el cáncer de pulmón, especialmente el de células no pequeñas, no debe entenderse como una sola enfermedad, sino como un grupo muy heterogéneo de tumores con alteraciones genéticas específicas, comportamientos biológicos distintos y posibilidades terapéuticas cada vez más personalizadas”, sostiene el doctor Diego Enrico (MN 144531), médico oncólogo del Área de Tumores de Tórax del Instituto Alexander Fleming.

Las alteraciones genéticas son los biomarcadores moleculares, que comandan el desarrollo y la progresión de la enfermedad. “Su conocimiento transformó la toma de decisiones terapéuticas, ya que en muchos casos permiten utilizar terapias dirigidas contra alteraciones genéticas específicas del tumor, frecuentemente por vía oral, que actúan sobre el mecanismo molecular que impulsa el crecimiento tumoral. En muchos pacientes, estos tratamientos pueden lograr mayores respuestas, mejor control de la enfermedad y, en muchos casos, mejor calidad de vida en comparación con estrategias basadas exclusivamente en quimioterapia”, detalla el especialista.

Además remarca que el estudio molecular ya no sólo es relevante en la enfermedad de estadio avanzado: cada vez tiene mayor impacto en estadios iniciales, donde conocer la biología molecular del tumor puede ayudar a seleccionar mucho mejor los tratamientos.

Los biomarcadores más relevantes para el tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas son EGFR, ALK, ROS1, BRAF, MET, RET, NTRK, KRAS, HER2, NRG1 y la expresión de PD-L1.

¿Cómo se utilizan? Una vez realizado el estudio molecular del tumor, el equipo médico tiene un panorama más claro de cuál es la alteración biológica que está impulsando su desarrollo y progresión. Esa información ayuda a personalizar el tratamiento, ya que permite definir si el paciente puede beneficiarse con una terapia dirigida, inmunoterapia, quimioterapia o combinaciones.

“Inicialmente, estos biomarcadores se estudiaban en muestras de tejido tumoral. Hoy también pueden analizarse en sangre mediante una extracción de sangre. Además, mientras que en el pasado muchas alteraciones se estudiaban de manera individual y secuencial, hoy contamos con tecnologías como la secuenciación de nueva generación, o NGS, que permiten analizar múltiples biomarcadores al mismo tiempo a partir de una muestra de tejido o sangre. Estas tecnologías están disponibles en Argentina, aunque el acceso sigue siendo limitado y representa un desafío importante llegar de manera equitativa y oportuna a todos los pacientes que los necesitan”, afirma el doctor Enrico.

En la actualidad existen distintos tipos de cirugías en cáncer de pulmón, que varían en su complejidad según la magnitud de la resección y el tipo de abordaje.

El doctor Adolfo Rosales (MN93731), jefe del Servicio de Cirugía Torácica del Instituto Alexander Fleming, explica que en la institución la mayoría de las operaciones se realizan por videotoracoscopia en su modalidad monoportal lo que favorece la pronta recuperación del paciente ya que requiere una internación en promedio de 3 a 4 días.

Durante ese plazo, se controla el drenaje pleural, se administra analgesia con medicación por vía intravenosa o peridural para manejar las molestias al respirar o toser y se trabaja la movilización temprana con kinesiología.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/