5 señales en el día que pueden alertar sobre apnea del sueño

Identificar ciertos indicios durante la vigilia puede ser clave para descubrir un trastorno respiratorio que afecta a millones y suele pasar desapercibido

La apnea del sueño es una condición en la que la respiración se interrumpe de forma repetida durante el sueño. Ocurre de noche, muchas veces sin testigos, y quien la padece rara vez lo sospecha. El ronquido intenso es su señal nocturna más conocida. Si bien puede presentarse en cualquier persona, tiene mayor prevalencia en hombres, adultos mayores y personas con obesidad.

Sin embargo, la condición no solo deja rastros mientras se duerme. Durante la vigilia, el cuerpo también lanza señales de alerta que pueden orientar tanto a médicos como a pacientes, informó la revista Parade a partir de consultas con especialistas y la revisión de evidencia científica.

1. Fatiga persistente

El síntoma diurno más frecuente es el cansancio. Cada vez que la respiración se interrumpe, el sueño se fragmenta e impide que el organismo alcance las fases de descanso profundo y reparador. El resultado es despertar agotado y arrastrar ese agotamiento durante toda la jornada.

“El síntoma diurno más común de la apnea del sueño es el cansancio o la fatiga”, señaló la Dra. Brooke Judd, jefa de la sección de Medicina del Sueño en Dartmouth Health, de Estados Unidos. “A veces se trata de una somnolencia tan intensa que la persona puede quedarse dormida sin querer en medio de una conversación o al volante, pero no tiene por qué llegar a ese extremo”, advirtió la especialista.

La fatiga derivada de la apnea del sueño no siempre se manifiesta como sueño físico. Con frecuencia adopta la forma de niebla mental: dificultad para concentrarse, para recordar información o para pensar con claridad. La privación sostenida de sueño reparador altera la comunicación entre neuronas y enlentece la actividad de la corteza prefrontal, la región del cerebro encargada del enfoque y la planificación. Incluso una sola noche de mal sueño tiene efectos medibles sobre el rendimiento cognitivo; el impacto se vuelve más pronunciado cuando la privación es crónica.

3. Dolores de cabeza al despertar

Otro indicador posible es despertar con cefalea. Cuando la respiración se detiene durante el sueño, los niveles de oxígeno en sangre caen y el dióxido de carbono se acumula. Esa combinación provoca la dilatación de los vasos sanguíneos que rodean el cerebro y, con ello, un aumento de la presión intracraneal que se traduce en dolor de cabeza. Según la organización estadounidense Sleep Apnea, entre el 10% y el 30% de quienes padecen esta condición experimentan este síntoma de forma regular.

4. Presión arterial elevada

La hipertensión arterial puede ser otra consecuencia silenciosa de la apnea del sueño. Tal como se explica en un artículo científico publicado en la revista Cureus, las interrupciones respiratorias nocturnas generan episodios repetidos de hipoxia —niveles bajos de oxígeno— y elevación del dióxido de carbono, lo que dispara la presión arterial. La relación entre ambas condiciones tiene implicaciones serias: la hipertensión no tratada aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos y accidentes cerebrovasculares.

5. Disminución del deseo sexual

Una libido reducida también puede estar vinculada a la apnea del sueño. La combinación de privación de oxígeno y falta de sueño reparador afecta la respuesta sexual tanto en hombres como en mujeres. En los hombres, además, puede derivar en disfunción eréctil, señaló el Dr. Suman Paul, médico neumólogo consultor en el Reino Unido.

Dado que la apnea se define precisamente por la interrupción de la respiración, puede surgir la duda de si la disnea diurna —sensación de falta de aire— también es un síntoma de esta condición. De acuerdo con los doctores, en general no lo es.

La dificultad respiratoria durante el día suele responder a otras causas: asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), neumonía, insuficiencia cardíaca o cáncer de pulmón, entre otras. Para identificar el origen, los médicos suelen solicitar estudios como un electrocardiograma (ECG), pruebas de función pulmonar, radiografía de tórax, tomografía computarizada y ecocardiograma.

“La falta de aire durante el día no es un síntoma común de la apnea del sueño, aunque a veces la vemos», precisó la doctora. La especialista aclaró que, cuando aparece, puede estar vinculada de forma indirecta a condiciones asociadas como la insuficiencia cardíaca congestiva o la hipertensión pulmonar.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/