Pre-entreno y colágeno juntos mejoran el rendimiento físico si se toman en el momento correcto

Una doctora en farmacia de la Universidad de Carolina del Sur explicó cómo coordinar la ingesta de ambos complementos para aprovechar su acción, evitar molestias digestivas y mejorar energía, resistencia y cuidado articular sin interferencias

Por Ismael Yasnikowski

Tomar colágeno junto con suplementos pre-entreno puede potenciar la rutina de entrenamiento si se respetan los tiempos de ingesta adecuados para cada producto, según advirtió Megan Nunn, doctora en farmacia de la Universidad de Carolina del Sur, en declaraciones recogidas por la revista especializada en saludVerywell Health. Ambos suplementos actúan sobre aspectos distintos del rendimiento físico y, lejos de interferir entre sí, pueden funcionar de forma complementaria.

Mientras los pre-entreno elevan la energía y la resistencia de forma aguda antes del ejercicio, el colágeno trabaja a largo plazo sobre el tejido conectivo para proteger articulaciones, tendones y huesos. La especialista precisó en Verywell Health que el colágeno es la proteína más abundante del organismo y su suplementación reduce el dolor articular y el riesgo de lesiones óseas. La combinación de ambos, subrayó, requiere planificación horaria para maximizar los efectos.

El momento de ingesta marca la diferencia en la eficacia de cada producto. Según la médica, el colágeno debe ingerirse una hora antes del ejercicio para optimizar la producción de colágeno en los tejidos y reducir el riesgo de lesiones. La dosis recomendada es de 15 gramos diarios durante al menos 8 a 12 semanas.

Los preworkout, en cambio, son de acción rápida y deben consumirse entre 30 y 60 minutos antes del entrenamiento. La farmacéutica aclaró que pueden tomarse a diario o solo cuando sean necesarios, siempre bajo las indicaciones del fabricante o de un profesional de la salud. La clave está en no invertir los tiempos. El colágeno necesita más margen para actuar sobre los tejidos antes de que comience el esfuerzo físico.

Los perfiles de efectos secundarios de ambos productos presentan poco solapamiento, por lo que la mayoría de los adultos sanos y activos puede combinarlos sin inconvenientes. La excepción más relevante es la náusea: tanto el colágeno como las dosis elevadas de cafeína —ingrediente habitual en los pre-entreno — pueden provocar malestar estomacal. Reducir el consumo de cafeína minimiza ese riesgo, indicó Nunn.

Los suplementos antes del entrenamiento pueden generar, en algunos casos, dolor en el pecho, palpitaciones, mareos, insomnio o cefalea. Su uso es más arriesgado en personas con antecedentes de enfermedad cardíaca, sedentarismo, tabaquismo o consumo de alcohol. El colágeno, por su parte, se considera seguro en adultos sanos incluso en dosis altas y a largo plazo, aunque puede causar náuseas o reacciones alérgicas en casos puntuales.

Un ensayo publicado en la revista científica Biological Sport arrojó datos de interés sobre el alcance real del colágeno en deportistas. La investigación, de diseño aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, siguió durante 24 semanas a 90 adultos de entre 45 y 65 años con molestias osteoarticulares que siguieron un programa de entrenamiento dos veces por semana. La mitad recibió 10 gramos de colágeno hidrolizado enriquecido con minerales y vitaminas; la otra mitad, un placebo.

Los resultados mostraron mejoras en el salto con contramovimiento en el grupo que recibió colágeno, con ganancias más pronunciadas en hombres. Al cabo de las 24 semanas, el 72,1% del grupo experimental reportó una reducción del malestar musculoesquelético, frente a solo el 10,3% del grupo control.

Los autores indicaron que la mejora observada se debió principalmente a que se produjo una remodelación en el tejido conectivo, junto con un incremento en la elasticidad de los tendones. Sin embargo, los resultados del estudio demostraron además que el hecho de realizar entrenamiento, sin importar si se sumó o no la suplementación, bastó para lograr una mejoría en la condición física general de todos los participantes involucrados.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/